En busca de ciudades humanizadas

José Domingo Guariglia entrevista a periodista brasileña NATÁLIA GARCIA

HAVANA TIMES, 17 oct. (IPS) — En mayo de este año, la periodista Natália Garcia decidió pasar un año viajando por diferentes ciudades del mundo en busca de ideas para humanizar el medio urbano.

Su proyecto, llamado Cidades para Pessoas (ciudades para personas), incluye 12 urbes que fueron elegidas por el arquitecto Jan Gehl, responsable de la nueva estructura de Copenhague, también conocida como la “ciudad de las bicicletas”.

Garcia ya estuvo en Copenhague, Ámsterdam, Londres, París y Lyon. Otras ciudades incluidas en su proyecto de un año son Barcelona, Sydney, Melbourne, San Francisco, Nueva York, Portland y México.

Cincuenta y uno por ciento de la población mundial vivía en ciudades en 2010, según el Banco Mundial. Pero en algunas zonas, la proporción se eleva mucho más, como en América Latina y el Caribe, que llega a 79 por ciento, y Europa a 74 por ciento. La creciente urbanización está asociada a mayor tránsito y delincuencia.

La solución para mejorar la calidad de vida en las ciudades es “poner a las personas en el centro de la administración pública”, dijo Garcia a IPS en la ciudad francesa de Lyon.

La propia financiación fue trabajo conjunto de un sitio de Internet, un blog y un canal de la red social para compartir vídeos Youtube. Garcia trabajó con Catarse, una iniciativa de financiación en masa que permite a la gente presentar un proyecto y pedir recursos para llevarlo a cabo.

IPS habló con Garcia sobre su concepción de urbanismo y las posibilidades de humanizar las ciudades de América Latina, muchas de ellas signadas por delincuencia y falta de planificación.

IPS: ¿Por qué creó el proyecto Cidades para Pessoas?

NATÁLIA GARCIA: Mi interés comenzó por mi vida personal. Soy de Sao Paulo, donde comencé a manejar a los 18 años, pero a los 24, cansada de estar cuatro horas al día al volante, me compré una bicicleta. Mi relación con la ciudad cambió totalmente.

En 2008 comencé a investigar de forma informal sobre las ciudades, la planificación urbana y la movilidad. Escribí al respecto y participé en algunos proyectos periodísticos en los cuales aprendí un montón y conocí el trabajo del urbanista danés Jan Gehl. Fue uno de los primeros en crear el concepto de “ciudades para personas”.

Me puse en contacto con él cuando decidí que quería viajar un año entero por el mundo, visitar 12 ciudades y vivir un mes en cada una para buscar ideas de cómo mejorarlas para la gente. El periplo comenzó el 5 de mayo en Copenhague. Ya estuve en Ámsterdam, Londres, París, Estrasburgo, Freiburgo y Lyon.

IPS: ¿Cree que se puede mejorar la calidad de vida en las ciudades de América Latina?

NG: Estoy segura, las ciudades latinoamericanas tienen ciertas características particulares. Se desarrollaron, en gran medida, después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando los automóviles se produjeron en gran escala en todo el mundo y fueron considerados un símbolo de estatus.

Las ciudades fueron hechas para los automóviles, los servicios de transporte público de mala calidad y un crecimiento desorganizado que generó barrios donde la gente carece de infraestructura básica.

La violencia y la delincuencia son consecuencia de la mala planificación. Son fenómenos vinculados a la falta de igualdad de oportunidades.

El primer paso para cambiar la situación es poner a las personas en el centro de la administración pública. El principal objetivo del gobierno es hacer de las ciudades un mejor lugar para vivir.

Bogotá es una prueba de que es posible cambiar en un breve lapso. En 15 años, la ciudad se dotó de un sistema de transporte público que llega casi a todos los barrios, ciclovías, plazas revitalizadas, parques y áreas abiertas.

Una ciudad donde la gente no interactúa y viva junta es una ciudad de enemigos.

IPS: Solo visitará una ciudad de América Latina y es Ciudad de México, ¿por qué?

NG: En las ciudades europeas traté de comprender los conceptos clásicos de urbanismo porque pueden ser herramientas importantes para América Latina. Además, la informalidad y el papel central de los automóviles hacen más complejos los problemas de nuestro continente.

Pero algunas de las soluciones europeas son perfectamente aplicables. La agricultura urbana es una herramienta para regular el crecimiento de las ciudades con “cinturones verdes”, descentralización para mejorar el trabajo de las autoridades locales, participación democrática en decisiones políticas y de movimientos civiles de intervención.

Creo que los conceptos aprendidos con el proyecto se pueden aplicar en ciudades brasileñas y, en general, latinoamericanas, si se adaptan a nuestra realidad.

IPS: Los mayores problemas de las grandes ciudades brasileñas son el tránsito y la contaminación. ¿Cree que se puede promover el uso de bicicletas como en Copenhague?

NG: Creo que es posible, pero hay que tener en cuenta que muchas ciudades brasileñas tienen una escala diferente. Sao Paulo, por ejemplo, tiene más habitantes que Dinamarca. La clave para promover el uso de bicicletas allí es integrarlas con el transporte público. Se necesitan estacionamientos para ellas cerca de las estaciones de tren metropolitano y de mediana y larga distancia, así como autobuses.

IPS: Cidades para Pessoas también es un blog y un canal de Youtube donde se muestra lo que usted hace en las ciudades visitadas. ¿Qué hará con todo el material cuando termine el viaje?

NG: Tengo muchos planes. Presentar el trabajo a las autoridades brasileñas es uno de ellos. Publicar informes sobre cómo aplicar las ideas en Sao Paulo, es otro. También tengo iniciativas que me gustaría promover entre los ciudadanos.

IPS: Ya visitó Copenhague, Ámsterdam, Londres y París, entre otras. ¿Cuál le sorprendió más y por qué?

NG: Creo que Copenhague porque limpian sus canales y la gente se puede bañar. Ese enfoque en particular vinculado al agua está muy lejos de la realidad de las ciudades brasileñas.


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