EEUU acusa a Irán de tener acuerdo secreto con Al Qaeda

Por Jim Lobe

HAVANA TIMES, 29 julio (IPS) — El anuncio del Departamento del Tesoro (ministerio de Hacienda) de Estados Unidos de que Teherán forjó un “acuerdo secreto” con la red extremista Al Qaeda implica una significativa escalada en el enfrentamiento retórico con Irán.

Es la primera vez que un funcionario del gobierno de Barack Obama, al menos de la que haya constancia, habla de un supuesto acuerdo específico entre Irán y la organización extremista para que sus miembros utilicen ese país para el traslado de dinero y agentes a Pakistán y Afganistán.

Un portavoz de Washington remarcó que las autoridades de su país no afirmaron que Teherán ofreciera apoyo directo a Al Qaeda. Tampoco se impusieron sanciones contra ningún funcionario iraní, como ocurrió con seis miembros de la red extremista acusados de utilizar a ese país como “conducto principal” entre Medio Oriente y Asia meridional.

Pero sin duda, el hecho aumentará la presión de neoconservadores y “halcones” (ala más belicista), en especial miembros del opositor Partido Republicano en el Congreso legislativo, para que el gobierno tome medidas más duras contra Teherán, pronosticaron observadores.

Estos también recordaron que las acusaciones que vincularon al hoy fallecido presidente iraquí Saddam Hussein (1937-2006) con Al Qaeda fueron el elemento clave para que el público apoyara la invasión a ese país hace ocho años.

En la declaración del Departamento del Tesoro, que impuso sanciones económicas contra los seis presuntos colaboradores de la red extremista se los acusa de integrar un grupo encabezado por el sirio Ezedin Abdel Aziz Jalil, quien opera desde 2005 en la República Islámica “bajo un acuerdo entre Al Qaeda y el gobierno iraní”.

Los acusados son originarios de Irán, Iraq, Kuwait, Pakistán y Qatar.

Además de reunir fondos en el Golfo y hacer llegar el dinero a líderes de Al Qaeda en Afganistán e Iraq, señala, Jalil “trabaja con el gobierno iraní para arreglar la liberación de algunos de sus combatientes presos en cárceles iraníes”. Cuando lo logra, “facilita su traslado a Pakistán”.

“En la actualidad, Irán es el principal estado patrocinador del terrorismo”, señaló David S. Cohen, subsecretario del Tesoro para inteligencia financiera y terrorismo, en la declaración pública que figura en el sitio de Internet de la secretaría.

“Al exponer el acuerdo secreto de Irán con Al Qaeda que le permite hacer circular fondos y agentes en su territorio, arrojamos luz sobre otro aspecto del inigualable respaldo que da al terrorismo. Con esta acción buscamos desbaratar a esa red clave y eliminar el apoyo que tanto necesitan sus líderes”, reza el comunicado.

La declaración divulgada el jueves coincidió con una serie de acusaciones de altos funcionarios estadounidenses contra Irán, incluidos el exjefe del Pentágono, Robert Gates, y su sucesor, Leon Panetta.

“Irán apoya directamente a organizaciones chiitas extremistas que matan a nuestros soldados”, declaró el presidente del Estado Mayor Conjunto, almirante Michael Mullen, a principios de este mes.

“Tenemos que perseguir a los insurgentes en Iraq así como a sus patrocinadores en Irán, que decidió utilizar a su vecino como intermediario para la guerra”, urgió un editorial de The Wall Street Journal.

El gobierno y los halcones también acusaron a Teherán, y en especial a los Guardianes de la Revolución, de suministrar material y otro tipo de asistencia a las fuerzas de seguridad del presidente de Siria, Bashar Assad, para la brutal represión de manifestantes en ese país.

Además, la comunidad internacional tampoco logra convencer a Irán de congelar su programa de enriquecimiento de uranio, que, según Washington y sus aliados, está destinado a la fabricación de armas nucleares.

El hecho aumentó la presión sobre el Congreso legislativo para que adopte una postura más dura contra Teherán, en especial del llamado lobby pro-israelí que tiene mucha influencia en el Partido Republicano y en el gobernante Partido Demócrata.

La denuncia del “acuerdo secreto” aumentará la presión, según algunos analistas. Pero otros sostienen que sirve para tranquilizar al público y a otros actores interesados, como las agencias de inteligencia extranjeras, sobre que Washington vigila a Teherán y logra desbaratar sus redes extremistas.

“Muestra que los vigilamos y que detenemos sus actividades”, señaló Gary Sick, especialista en Irán de la Universidad de Columbia que también desempeñó cargos clave durante los gobiernos de Gerald Ford (1974-1977) y Jim Carter (1977-1981).

La analista Hillary Mann Leverett, quien trabajó en el gobierno de Bill Clinton (1993-2001) y de George W. Bush (2001-2009) coincidió con él, pero alertó que “es muy peligroso porque puede utilizarse para más confrontaciones con Irán. Es exactamente lo mismo que pasó antes de la invasión a Iraq en 2003, tratar de crear vínculos con Al Qaeda.

Hace tiempo que funcionarios estadounidenses y observadores independientes saben que Al Qaeda está presente en Irán, incluso la Comisión del 11 de septiembre, por los atentados de 2001 contra Nueva York y Washington, concluyó en 2004 que era probable que Teherán tuviera más vínculos con la red extremista que Bagdad antes de la invasión a Iraq.

Pero la naturaleza de las relaciones entre Irán y Al Qaeda siempre fue un tema de discusión. “Analistas estadounidenses discrepan sobre las circunstancias que rodean a la presencia de miembros de Al Qaeda en Irán”, indicó Paul Pillar, quien estuvo 28 años en la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) y trabajó como funcionario de Inteligencia Nacional para Medio Oriente y Asia meridional en el primer gobierno de George W. Bush.

Teherán puede haber estado sirviéndose de combatientes de Al Qaeda como “moneda de cambio” para insistir en sus reclamos para que Washington repatríe o disperse combatientes del Mojahedin-e-Khalq (MeK), una organización armada ubicada en Iraq y que goza de la protección de Estados Unidos en Camp Ashraf, en la frontera con Irán, desde 2003, añadió Pillar.

“Tenemos al MeK como una espada pendiendo sobre la cabeza de Irán y cualquiera sea el acuerdo que Teherán tenga con Al Qaeda es para hacernos lo mismo”, arguyó.

El anuncio del Departamento del Tesoro “parece ser un esfuerzo para implicar a Irán lo más posible, sin darnos detalles. De hecho, ni una de las personas mencionadas por Jalil como parte de la red están en Irán”, apuntó.

Los otros cinco integrantes serían el comandante en las áreas tribales de Pakistán, Atiyah Abd al-Rahman, un “partidario clave” de Al Qaeda en Iraq, Umid Muhammadi, y dos ciudadanos qataríes y un kuwaití que reunieron cientos de miles de dólares en el Golfo y dieron apoyo logístico, entre otro tipo de asistencia, a la red.

“Estoy seguro de que el Departamento del Tesoro no hubiera publicado la información si no tuviera un montón de pruebas”, indicó Sick, quien añadió que sospecha que la afirmación sobre el “acuerdo” se basa en datos de inteligencia obtenidos en mayo de las computadoras de Osama bin Laden, quien murió durante un operativo de Estados Unidos en Pakistán.

Una de las posibles razones de que el Departamento del Tesoro se haya concentrado en Jalil y sus conexiones con Irán es que “desde el punto de vista burocrático obtienes puntos por ser duro con Irán”.

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