Colombia conjuga perdón con esperanza

Por Constanza Vieira

HAVANA TIMES, 10 agosto (IPS) — “Acepto esta petición de perdón como signo de un tiempo nuevo en Colombia, en el que sea posible la participación democrática de todas las fuerzas políticas”, pronunció el legislador izquierdista Iván Cepeda. Un estremecimiento recorrió las barras del Salón Elíptico del parlamento tras esas palabras.

En cumplimiento de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado colombiano pidió perdón a la familia, amigos y copartidarios del periodista comunista y senador de la Unión Patriótica (UP) Manuel Cepeda, 17 años después de su asesinato.

Ante la plenaria de las dos cámaras legislativas reunidas el martes por la tarde en el abarrotado Salón Elíptico de la sede del Congreso y con transmisión televisada directa, el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, reconoció en nombre de Colombia responsabilidad internacional por la acción material y omisión de agentes suyos en el crimen.

Vargas Lleras leyó partes de la sentencia dictada en mayo de 2010 por el máximo tribunal del sistema de la Organización de los Estados Americanos y que el gobierno anterior, del derechista Álvaro Uribe (2002-2010), se negó a acatar.

La ejecución de Cepeda fue cometida por agentes estatales, es decir por el Estado mismo, reconoció Vargas, y agregó que hechos así no pueden ocurrir “nunca más”. “Ese es y debe ser nuestro compromiso inquebrantable”, sentenció.

La UP se fundó en 1985 como solución política en las negociaciones de paz del gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) con las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), surgidas en 1964 de los rescoldos de la primera fase de la guerra civil colombiana, iniciada en 1946.

Pero de inmediato comenzó la matanza sistemática de integrantes de la nueva agrupación política legal en todo el país. El principal partido que la integraba era el Comunista, cuyo semanario Voz dirigió Cepeda durante 18 años.

Su ejecución extrajudicial “fue como una especie de golpe de gracia, después de casi 5.000 asesinatos, casi todos impunes, en un largo martirologio de los comunistas que aún no termina del todo”, dijo en la ceremonia el actual director de Voz, Carlos Lozano.

Este fue el acto de contrición más solemne que se ha hecho hasta ahora y en los que el Estado colombiano es obligado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a pedir perdón a las víctimas de sicarios paramilitares de ultraderecha, hoy parcialmente desmovilizados, que trabajaron con sectores de la fuerza pública de seguridad.

Abundaron los sentimientos encontrados. Desde las barras, dos hombres exhibían en silencio hojas de papel común, con un letrero a mano: “Falta pedir perdón por 3.999 víctimas de la UP”. El caso colectivo avanza ante la justicia interamericana.

“Son un poco más. Como toda marcha larga, comienza con un paso”, dijo a IPS el parlamentario Cepeda, hijo del dirigente de la UP asesinado en 1994.

Añadió que “va a ser muy difícil, después de este acto, que sigan persistiendo en esa explicación de justificación de que la matanza de la UP fue una acción de los narcotraficantes”.

“El Estado ha reconocido que mató a Manuel Cepeda, que dejó en la impunidad ese crimen y que hizo todo lo posible para evitar un reconocimiento como el de hoy”, puntualizó.

“Siento alegría, después de muchos años de dificultad. Porque en algo se ha resarcido el daño que se ha hecho. Por poder ayudar a que otras miles de personas que no han estado en esta sala hoy puedan ver una luz de esperanza en medio de todo esto”, señaló.

Para la educadora jubilada Ruth Cepeda, hermana melliza de Manuel, el martes 9 fue “un día muy duro”. “Esta mañana estuvimos visitándolo en el cementerio”, comentó. Los dos eran tan unidos que hubo una época en que se enfermaban al mismo tiempo.

¿Siente consuelo? “No. Es como una esperanza. Es una mezcla de luz y de sombra al mismo tiempo, donde él va surgiendo. Lo que me asalta a veces es que no se cumpla todo lo que hoy se acaba de alcanzar, y que la gente ha recibido con tanto respeto. Es la única sombra”, dijo Ruth Cepeda a IPS.

Testimonios desde el Congreso

“Tengo un sentimiento inexplicable. Es una sensación desconocida: es la primera vez que escuchamos un reconocimiento público de la responsabilidad del Estado y eso es bastante prometedor, frente al respeto que se tiene que tener en el tema de las víctimas y toda la legislación que se elabora en la materia.

“Me parece, desde ese punto de vista, un acto absolutamente importante. Pero además, es un reconocimiento para Iván Cepeda, por su persistencia, su tenacidad y su lucha por encontrar la verdad sobre la muerte de su padre”.

(Abogada María Eugenia Guzmán, viuda del dirigente de la UP José Antequera, asesinado el 3 de marzo de 1989)

“Pienso que si esto se hiciera frente a las víctimas del Estado, no bastaría el tiempo. Si todos los días se hiciera una ceremonia similar no pasarían años sino décadas.

“Recientemente la Organización de Estados Americanos daba una cifra de 180.000 muertes violentas confesadas por aquellos paramilitares que hasta ahora han confesado. En el Banco de Datos hemos logrado registrar cerca de 100.000 desde 1988 y calculamos que en el actual ciclo de violencia ya suman unos 110.000 los muertos”.

(Sacerdote Javier Giraldo, director del Banco de Datos del Centro de Investigación y Educación Popular, que lleva registro de las violaciones a los derechos humanos en Colombia)

“Este acto me produce un sentimiento de dolor. De pesar. Hay mucha gente a la que yo vi, cuando estaba uniformada haciendo la guerra, que logramos sacarla para hacer política y que la mataron. Inclusive, que después la uniformaron. Eso para mí ha sido muy doloroso.

“Pero tengo la satisfacción de lo que acabo de oír: la petición de perdón del gobierno y el otorgamiento de perdón que le dio Iván. Eso es lo que necesitamos en el país. Permitir que todo el mundo piense como quiera, para entre todos hacer un gran país”.

(Jorge Lara Bonilla, integrante de la Comisión de Paz creada por Belisario Betancur para negociar con las guerrillas. Su hermano, el entonces ministro de Justicia Rodrigo Lara, dirigente del Nuevo Liberalismo, fue asesinado el 30 de abril de 1984) ….

“Esta ceremonia me despierta el sentimiento de ‘una segunda esperanza’, como lo dice bellamente Marguerite Yourcenar. Esa segunda esperanza es más decantada, es un proceso. Es más serena, pero es más firme. Ahí estoy ubicada, en el lugar de la esperanza. Pienso que esto sana heridas personales, políticas, históricas en Colombia”.

(Ángela María Robledo, representante por el Partido Verde en la cámara baja)

One thought on “Colombia conjuga perdón con esperanza

  • Es una señal de “nuevos aires” en ese bello pais,que me unen lazos ,pues tengo un hijo que nacio en Colombia,he visitado el pais varias veces y siempre salgo mas “enamorado” de sus paisajes,su gente ,su musica,sus comidas…pero .los asesinatos de los mienbros de UP “venian” de arriba..a veces pienso el porque las Farc y el Eln..se “niegan” a desmovilizarse..en primera porque no han logrado los “objetivos”,por el que empezaron la lucha cointra el Gobierno Colombiano,segunda,porque si lo hacen pueda que suceda lo que paso con la UP…creo que son tiempos de cambios para el hermano pueblo colombiano mis saludos a Colombia!!

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