¿Quién representa la voz del pueblo Egipto?

Análisis de Adam Morrow y Khaled Moussa Al-Omrani

HAVANA TIMES, 22 feb. (IPS) — Numerosos movimientos surgieron en Egipto tras la renuncia del presidente Hosni Mubarak bajo lo que se ha dado en llamar la Revolución del 25 de Enero, pero no todos son reconocidos como legítimos por los propios actores de las protestas que pusieron fin al régimen.

“Ninguna tendencia política puede apropiarse de la revolución”, declaró el portavoz de la Hermandad Musulmana, Mohammad Saad Kitatni, el 18 de este mes, en la primera aparición pública de la organización proscripta por el régimen de Mubarak en la televisión estatal.

“Todos los sectores de la sociedad participaron en el levantamiento, y eso precisamente aseguró su triunfo”, apuntó.

El presidente entregó el 11 de este mes a las Fuerzas Armadas el Poder Ejecutivo tras 18 días de protestas en todo el país, una movilización sin precedentes por su alcance e intensidad. Murieron más de 350 personas.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas cumplió varios reclamos de la oposición como suspender la Constitución y disolver el parlamento. También prometió reformar la ley fundamental para organizar elecciones presidenciales y legislativas libres en unos meses, tras lo cual se comprometió a entregar el gobierno a las autoridades civiles elegidas en las urnas.

Pero no se han cumplido otros reclamos de la oposición como la liberación de presos políticos, el fin de la prolongada Ley de Emergencia y la destitución del gabinete designado por Mubarak.

Sin representación parlamentaria ni Constitución, varias organizaciones, la mayoría integradas por jóvenes, tratan de llenar el vacío político.

La que más se ha destacado es la Coalición de Jóvenes 25 de Enero, creada el primer día de la revuelta.

La organización está integrada por varios movimientos juveniles:

Libertad y Justicia, 6 de Abril, Campaña Juvenil para Mohammad ElBaradei y Jóvenes por el Cambio.

También comprende a las juventudes de varios partidos de la oposición como la Hermandad Musulmana, Karama, Wafd, Ghad, Tagammu y el Frente Democrático.

“La autoridad legítima no deriva de la Constitución de 1971, sino de la Revolución del 25 de Enero”, reza una declaración divulgada por la Coalición poco después de la renuncia del presidente.

La agrupación tiene otros reclamos que se suman a los anteriores como la disolución del gobernante Partido Nacional Democrático, de Mubarak.

Además expresó su voluntad de “supervisar las medidas tomadas por el Consejo de las Fuerzas Armadas para garantizar el cumplimiento de los reclamos de la población”.

Pero aclaró que “no tiene el monopolio” sobre la revolución.

“Ninguna persona tiene derecho de hablar en nombre de la revolución, ni siquiera nosotros”, dijo a IPS el coordinador de prensa del movimiento 6 de Abril, Injie Hamdi. “La revuelta del 25 de enero le pertenece a todos”, apuntó.

La Coalición surgió casi enseguida del inicio de las movilizaciones, pero varios movimientos adoptaron el nombre 25 de enero tras la salida de Mubarak.

Un grupo de destacados intelectuales, escritores, comunicadores y algunos jóvenes líderes anunciaron el 16 de este mes la formación del Consejo de Líderes de la Revolución del 25 de Enero, cuya misión es “hacer el seguimiento de los logros”.

Hasta algunos miembros del partido gobernante se subieron al tren revolucionario tras la renuncia del presidente y anunciaron su intención de crear el Partido 25 de Enero con jóvenes. Pero fue ridiculizado.

“Con la salida de Mubarak se cortó la cabeza de la corrupción, pero su cuerpo permanece intacto”, indicó Hamdi. “Un cuerpo que consiste en figuras asociadas al régimen, incluidos podridos funcionarios de seguridad, empresarios y otros que se benefician de la” inmoralidad, añadió.

“Todo intento de regreso disfrazado del partido de Mubarak está destinado al fracaso por la creciente conciencia política de la población”, dijo Amr al Shobki, analista del Centro Al Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos.

El 2 de este mes, el noveno día de protestas, se creó el Consejo de Sabios para mediar entre los manifestantes y el régimen. Estaba integrado por intelectuales y empresarios como el ganador del premio Nobel de Ahmed Zeweil y el multimillonario copto Naguib Sawiris.

Pero también fue rápidamente rechazado por los líderes de las protestas, muchos de los cuales lo vieron como una treta para prolongar la vida del sistema.

“Esa gente no nos representa, no se nos acercaron a conversar”, dijo a IPS el coordinador general del movimiento 6 de Abril, Ahmed Maher. “Además rechazamos toda negociación previa a la renuncia incondicional de Mubarak”, añadió.

Los jóvenes líderes revolucionarios también arremetieron contra los partidos de oposición “oficiales”, muchos de los cuales en lo peor de la revuelta dieron su apoyo al régimen.

“Urgieron a los manifestantes a aceptar las concesiones del régimen y a suspender las manifestaciones. Cuando se fue Mubarak dieron un giro de 180 grados”, señaló Hamdi.

La competencia por ser la voz de los manifestantes “seguirá hasta que haya elecciones presidenciales y parlamentarias”, indicó Al Shobki.

“Luego, los que resulten elegidos tendrán autoridad para hablar por el pueblo”, añadió.

“Pero la población discierne perfectamente entre quienes apoyaron las protestas desde el principio y quienes cambiaron de bando después”, añadió.

“Todos los egipcios pueden expresar su opinión para mejorar le país, pero todo intento de diluir los reclamos o logros de la revolución de quien pretenda hablar en su nombre será rechazado de plano por la ciudadanía”, sentenció Hamdi.

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