Algunas trampas de la nueva Constitución del PCC

Por Antonio Recio

Foto: Dunia Palacios / granma.cu

HAVANA TIMES – En el nuevo proyecto de Constitución, que ya está en consulta popular, aparecen grandes cambios que la hacen ver como moderna, acorde con las transformaciones de la sociedad cubana y otras expresiones para ocultar lo que realmente es.

De hecho, es una trampa para ratones, que usa el matrimonio igualitario, el reconocimiento de la propiedad privada, la desaparición de la palabra comunismo, oculta el propósito de mantener al ciudadano en la obediencia de una sola opción política, el Partido Comunista.

Se incluyó en el Articulo 40, que hace referencia al derecho de igualdad, aspectos como “genero, identidad de género, orientación sexual, origen étnico y  discapacidad”, lo que prohíbe la discriminación en cualquiera de esos aspectos, además de los ya existentes en el antiguo Articulo 42, como son la discriminación por motivos de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas. Pero aún se mantiene nula la prohibición por motivos políticos, lo que da a entender que sigue y seguirá siendo un motivo de discriminación en la Isla.

En el proyecto que está en discusión y que el Gobierno pretende aprobar, pueden destacarse tres grandes trampas ocultas tras ese aire de “modernidad y tolerancia” que quiere demostrar.

(1) El Partido Comunista de Cuba como Partido único, dejando así una sola opción política para todo; (2 la eterna permanencia del socialismo como sistema de gobierno, y (3) criminalizar a toda persona que piense diferente al PCC.

Para garantizar la primera, tenemos que darnos cuenta cómo este queda fuera de los límites jurídicos de la Constitución, a diferencia del resto de países, pues correspondería estar bajo el poder supremo que debería tener la Constitución.

El PCC no está solo fuera del alcance de la Constitución como ley, pues no le deben obediencia el Partido ni a las Fuerzas Armadas, sino que esa organización aparece por fuera del proyecto. Incluso, me atrevería a decir que, por encima de ella, cuando se autoproclama como guía eterno de la sociedad cubana, papel que le corresponde realmente a la Constitución.

La segunda trampa se garantiza en la idea de que ya no se define el socialismo como lo definieron en su inicio sus fundadores (Marx y Engels): un sistema para eliminar la explotación del hombre por el hombre, y desarrollar un sistema para satisfacer las crecientes necesidades del pueblo.

Ahora en la nueva Constitución se incluye una nueva definición de “socialismo cubano”, en la cual ni siquiera se reconoce como un tránsito hacia el comunismo, cosa que llevan años enseñando a todas las generaciones de cubanos pos-1960.

La tercera trampa ha establecido el delito máximo de traición a la “Patria Socialista”, que incluye todo lo que se piense proponer o hacer diferente a las ideas del PCC. Para eso existirá todo un mecanismo de represión gubernamental, como amenazas policiales a los cercanos de los que piensen diferente, brigadas de respuesta inmediata, mítines de repudio, chantajes y demás barbaridades que incrementan y manipulan el odio a los demás.

Pues en el propio Artículo 3 que enuncia la Irrevocabilidad del socialismo, aparecen frases como La traición a la Patria es el más grave de los crímenes. Por ende, los ciudadanos están en el derecho y el deber de combatir por todos los medios, lo que incluye, por supuesto, la lucha armada, contra el más mínimo aire de desobediencia, rebeldía o discrepancia en las ideas del socialismo cubano.

Todos los puntos que he ido señalando fortalecen la mayor cualidad de todo el proceso de la “Revolución en Cuba”, la intolerancia, pero esta vez parece incrementarse a un nivel extremo.

Y para concluir, el Artículo 224 dicta que los pronunciamientos sobre la irrevocabilidad del socialismo y el sistema político “en ningún caso resultarán alterables”. Esa es la manera de frenar cualquier intento de reforma en caso de que la ciudadanía decida, por ejemplo, no aceptar esos aspectos. Así el Gobierno vuelve a tomar posesión de sus mayores fuerzas, la irrevocabilidad del sistema, la única opción política y la criminalización de todo lo diferente a sus intereses.

 

 


2 thoughts on “Algunas trampas de la nueva Constitución del PCC

  • el 21 agosto, 2018 a las 8:09 pm
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    Antonio Recio, un análisis que hacer honor a su apellido. Excelente. En pocas palabras ha hecho un análisis del peligro que corre el pueblo cubano, en manos de los ¨nuevos políticos¨siguiendo la herencia de perpetuarse. Quieren ser China, pero sin economía.

  • el 20 agosto, 2018 a las 12:49 pm
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    ¿Ocultos? Será que el autor no es muy listo porque esas cosas saltan a la vista.
    Y el tercero está casi igual en el artículo 65.
    Lo novedoso es el deber de entrarle a palos al que se salga del plato. ¡Todos somos del Blas Roca!

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