Cuba después de los huracanes

Fotoreportaje por Caridad

Dos huracanes en menos de 15 días (2008). Cada cual con mayor o menor potencia; pero devastadores ambos. Por un momento se hizo silencio en Cuba. Oscuridad. Solo el desquiciante ulular del viento. Y el crujir de los árboles cayendo, los ríos crecidos, techos y casas acariciando nubes, saludando a los corales.

Casi todo estuvo perdido. Alfombras de gorriones muertos en los patios de las casas.

Donde quedaron casas. Geografías trastocadas. Gente musitando el dolor de la pérdida, todos esos objetos tan necesarios, sobre todo en una isla donde un equipo electrodoméstico puede resultar un sueño irrealizable. Para muchos. Aunque resulte increíble.

Después de la limpieza, la recogida de escombros, la recuperación de la electricidad que aún falta en miles de casas: la resignación. Cierto consuelo por no haber perdido lo más importante, la vida. El shock que todavía continúa para muchos. La espera en algunos sitios, el trabajo y el esfuerzo en otros.

Confianza, desconfianza. Solidaridad. Egoísmo. Acaparamiento de productos en la capital y drásticas medidas por parte del gobierno. Brigadas artísticas recorriendo el país, llevando el arte, la esperanza como estandartes para volver a sembrar un poco de esa alegría, típica de los cubanos, que no queremos dejar escapar.

PINAR DEL RIO :

HOLGUIN :


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