Los cubanos y la Virgen de la Caridad

Virgen de la caridad, ruega por nosotros

Por Dariela Aquique, Fotos: Janis Hernández

Prosecion en Santiago de Cuba.

HAVANA TIMES 10 sep. — Creo que no existe el cubano, que aunque sea una vez en su vida no haya pedido algo a la Virgen de la Caridad. Como dijera el arzobispo, el día 8 en celebración del santoral, desde el atrio de la Catedral santiaguera: La Virgen pasó a ser un símbolo nacional, como lo es la bandera, el escudo o la flor de la mariposa.

Este año las celebraciones por su día, tuvieron en Santiago, algunas peculiaridades. Como hace solo dos años, las autoridades gubernamentales han permitido que se haga la procesión (antaña costumbre, que hasta hace poco estaba censurada), ha sido una explosión de alegría para feligreses y laicos.

El hecho es que miles de personas conforman el cortejo que acompaña a la Virgen desde el Arzobispado hasta la Catedral. En algunas esquinas se hacen paradas y el sacerdote bendice a todos las barriadas colindantes.

Indivisos van rezando Padre Nuestro y Ave María, van cantando, pidiendo por la paz, por la unidad. Es un acto absolutamente espontáneo, donde nadie es convocado, ni obligado a hacer acto de presencia, es una explicita manifestación de voluntad personal, y fue esto exactamente lo que hizo ante mis ojos este bello desfile el más real, de todos los que he visto.

Sin alusiones políticas de ningún tipo, sin frases exaltadas, ni manidas, sin vehemente entusiasmo, solo con amor, pidiendo para todos los cubanos, donde quiera que estén, fue la peregrinación de los santiagueros este 8 de septiembre, día de la Virgen.

El poblado del Cobre

La Basílica y Santuario de Nuestra Señora, está en un pequeño poblado de Santiago, conocido con el nombre del Cobre. En este pueblito lleno de historia, tuvo lugar la primera sublevación de esclavos en la isla y sus montañas atesoran un monumento escultórico llamado El Cimarrón. Pero las miles de personas de disímiles lugares del mundo que visitan a esta chica comarca no lo hacen por la curiosidad ante las hermosísimas minas, ni por el obelisco fabuloso.

Ofrendar, orar, pagar una promesa o solamente conocer a la milagrosa adorada por los cubanos, cuya imagen está en el altar mayor del Santuario. La que ha sido declarada la Santa Patrona de la isla, Madre de nuestro pueblo, es el móvil de estas concurrencias.

En la carretera de la entrada encuentras a tu paso, kioscos que venden esculturas, tallas de maderas, ramos y coronas de flores amarillas, artesanías, velas, piedrecitas del cobre; fetiches que como souvenir, llevaran los visitantes.

Mayormente las gentes van vestidas de amarillo, el color atributo de la Virgen. Allí son bautizados niños, llegan de todas partes paralíticos, enfermos a pedir por salud a la venerada, pero también llegan los que les traen ofrendas de agradecimientos por triunfos obtenidos o simplemente a modo de dedicación.

Incontables figuras de la vida cultural, deportiva, política y religiosa de Cuba y el mundo han estado a este Santuario de la Virgencita. Se conserva en este sitio el medallón del Premio Nobel que ganara Ernest Hemingway, el que aquí dejó como voto a la Señora de la Caridad.

La leyenda

El hallazgo fue hace casi 400 años, en 1612, dos indios, Juan y Rodrigo de Hoyos y un negro esclavo Juan Moreno, fueron enviados por su mayoral a buscar sal, desde el Hato de Barajagua, a las salinas que están al norte de la Bahía de Nipe (en la actual provincia Holguín).

Estando embarcados sobre una canoa, vieron una cosa blanca sobre la espuma. Se acercaron y les pareció entonces un pájaro, luego dijeron: “es una niña”. Después reconocieron la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña que decía:  “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

De la Bahía, la llevaron al Hato de Barajagua, donde se le construyó la primera capilla con tablas de palma y guano. Después el Capellán de artillería y administrador de las minas de cobre, mandó a trasladar la imagen al pueblo que se había creado alrededor, donde se le erigió una ermita en lo alto del cerro y donde ha estado hasta hoy.

En las guerras de independencia, los luchadores por la libertad de Cuba, llevaron con ellos la imagen de la Virgen a la manigua, le colocaron un sombrerito con la bandera cubana y se le conoció como la Virgen Mambisa.

La velada

El parque de Céspedes acogió a incontables personas que fueron a presenciar la velada cultural. Con artistas del patio y algunos invitados un memorable espectáculo quedó para la historia en la ciudad.

El arzobispo dio su bendición a todos lo presentes, pero clamó por todos los hijos de esta tierra, aunque estén viviendo lejos, en cualquier lugar del mundo.

Una preciosa cantata que llevó desde las notas del Himno de Bayamo, hasta la letra de la Virgen Mambisa, al tiempo que todos se abrazaban, dándose la paz. Terminó con un largo toque de campanas y  una abierta frase multitudinaria: ¡Virgen de la Caridad, ruega por nosotros!

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One thought on “Los cubanos y la Virgen de la Caridad

  • el 15 septiembre, 2011 a las 1:21 pm
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    Que belleza de post , me encantaron las fotos esta super lindo . Yo soy cristiana y creo en mi unico Dios pero por muchos anos fui y estuve en esa pelegrinacion muchos cubanos le pdien con fervor y Fe a esta virgencita que ha resuelto miles de problema y concedido a muchos su deseos . Aqui en Miami hay un sitio donde muchos fueron tambien ha visitarla . Preciosas fotos .

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