La Habana, arquitectura y urbanismo

Fotorreporte por Ariel Glaria Enríquez

Estilo Ecléctico al lado de Neo Colonial

HAVANA TIMES — El impacto visual de las magníficas fortificaciones realizadas en La Habana hasta el siglo XVIII, no impiden que la imagen más intensa de la ciudad se halle en el abrumador eclecticismo de las manzanas cerradas de la Habana Vieja y Centro Habana, tupidas de viejos edificios, donde hasta una piedra colocada hoy adquiere la apariencia de cien años.

La presencia de códigos clásicos que a partir del siglo XIX se impusieron en la ciudad como resultado de la necesidad de renovar la arquitectura  vigente desde el siglo XVI, inició un ciclo de proyectos académicos que durarían un siglo.

De significado contrario al que fundamentaron, en igual periodo, la arquitectura de las principales ciudades estadounidenses y de las nuevas repúblicas latinoamericanas se realizaron bajo dominio Español, las primeras obras que definieron, diferenciándola de aquellas, la imagen posterior de La Habana.

La apertura de nuevas plazas y paseos; el decreto de ordenanzas constructivas donde se estableció el trazado cerrado de las manzanas y la creación de portales continuos que revelan la valoración dada desde entonces al peatón, son algunos elementos que definen al iniciarse el nuevo siglo el carácter cosmopolita de la República.

Si con la llegada del siglo XX ya estaban las obras que inspirarían los nuevos proyectos, los modernos materiales -cemento y hormigón armado- aceleraron los procesos constructivos que dentro de las variables académicas crearon, en La Habana, el mayor ambiente ecléctico de las ciudades americanas.

El Templete. Comienzo del periodo Neo Clásico (1828)

No obstante al convertirse los Estados Unidos en el nuevo paradigma político y económico, los modelos clásicos heredados de la arquitectura colonial, hallaron en el academicismo moderno de las ciudades europeas  Barcelona y París, los códigos que diversificaron los planteamientos formales establecidos en el moderno ambiente republicano.

Los estilos neocolonial, neoclásico, art novó o modernismo catalán y la conjugación de todos ellos en el ecléctico*, fueron las variantes donde especializados constructores, maestros de obras y arquitectos midieron su talento e ingenio.

El fervor constructivo que, respaldado por el auge de la industria azucarera y tabacalera, se desató, canalizó, hacia la década del 20, la idea de transformar La Habana en la ciudad luz del Caribe.

El Paseo del Prado, bajo las sombrías frondas de los laureles y las luces de sus farolas derramadas sobre el piso de pulido granito es una abierta evocación al París impresionista y finisecular. Los ideales de un siglo quedan en el consumado. La secuela de la crisis financiera de 1929 sacude los tranquilos recintos de la academia, los edificios ganan altura, las avenidas se rediseñan para recibir los cada vez más veloces automóviles. Comienza otra época.

*De poca duración el art novo o modernismo catalán, inspiró los gustos decorativos del eclecticismo.

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2 thoughts on “La Habana, arquitectura y urbanismo

  • El apartamento en la azotea muestra dos cosas, la falta de vivienda y la ignorancia de los que aprueban esas ampliaciones.

  • Estas fotos demuestran con creces que todo lo que vale y brilla, arquitectonicamente hablando, se construyo antes de 1959, no hay que decir mucho mas.

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