El Prado de La Habana

Fotorreportaje por Elio Delgado Valdés

Texto: Elvira Pardo Cruz

HAVANA TIMES — En estos días de  intenso calor, los habaneros salimos en busca de aplacar la sensación térmica provocada por las altas temperaturas, el termómetro delata los 30º C existentes.

El majestoso Paseo del Prado invita al descanso, a relajar el estupor del día. Motivada por el exceso de calor, fui como otros tantos en busca de aplacar la desgastadora sensación, los asientos del acogedor Paseo sirvieron para atenuar el cansancio, poco a poco la brisa relajó mis sentidos agobiados por el calor, la calma hizo que apreciara cada detalle del legendario lugar, lo cotidiano puede hacer que no veamos el entorno, las reliquias de nuestra arquitectura.

Fue el primer Paseo extramuros, partiendo desde el Malecón hasta la Fuente de la India, su construcción comenzó en 1772 a iniciativa del Marqués de la Torre, mejorado por Don Luis de las Casas y el Conde de Santa Clara, su ensanche se debe al General Tacón, luego sufrió
modificaciones por la  construcción del Parque Central, de la Fraternidad y el Capitolio Nacional.

El Paseo del Prado tiene líneas neoclásicas,  bancos de piedra y mármol y copas a ambos lados,  siempre acompañado de las farolas con motivos mitológicos y en las cuatro esquinas de cada sección del Paseo los famosos leones, ocho en total, al parecer como custodia permanente del lugar, confeccionados por el escultor francés Jean Puiforcat y el maestro fundidor de origen cubano Juan Comas, utilizando  cañones  en desuso.

Los días en el Paseo capitalino transcurren con gran movimiento, convertido hoy en sede del Proyecto “Imagen Tres”, cuyos ejes fundamentales son la música, las artes plásticas y el diseño gráfico, propicia que jóvenes y adultos participen en talleres de aprendizaje en las diferentes manifestaciones artísticas, es área de exposiciones, venta de obras de arte, se reúnen artistas de la plástica, fotógrafos, escultores y artesanos acompañados de el ir y venir del transeúnte.

En el tramo comprendido de Colón hasta Malecón, se dan cita las personas que buscan permutar o vender su casa, tratando de resguardarse bajo la vegetación, de los rayos del astro rey, vienen desde lejanos puntos de la ciudad en busca de esta opción.

En otra área, los jóvenes practican con sus patinetas y carriolas, ejercicios complejos e intrépidos.

El ambiente está acompañado del sonido de los carros, el pregón de los vendedores ambulantes de comidas ligeras, el susurro de los pájaros que han encontrado su hábitat en la copa de los árboles, alineados a cada lado del Paseo.

Es el Paseo del Prado un sitio lleno de recuerdos para todos, de añoranzas quizás, para el paisano que hoy no está, seguirá al igual que sus leones como mudo testigo del tiempo.

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3 thoughts on “El Prado de La Habana

  • el 6 abril, 2016 a las 11:28 am
    Permalink

    Con placer lei la mencion de mi abuelo Juan Comas con relacion a los Leones del Paseo del Prado. Lastima
    que no tengo fotos ni de las obras ni de mi abuelo, todas se quedaron en Cuba cuando vinimos a vivir a Miami.

    Orlando Comas, ASLA
    Arquitecto Paisajista
    Miami, FL.

  • el 2 septiembre, 2014 a las 9:26 pm
    Permalink

    Quedaron en el limbo las fotos, no aparecen…

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