La dura labor de recoger materias primas

Fotorreportaje por Juan Suarez

HAVANA TIMES — Por mucho tiempo las calles de La Habana han sido testigo de “carritos” que trasladan envases vacíos, cartones, periódicos, en bolsas gigantes, llevados por personas que muy pocos transeúntes reconocen el sacrificio diario que hacen por recoger y llevar a su destino esta colecta que sana las arterias de la ciudad de los desperdicios.

Desde muy temprano los vemos en nuestras calles  en busca de aquella “latica” que son como trofeos en un juego, recorren kilómetros , buscan en las esquinas, en los cestos ,allí donde ellos pudieron imaginar que la noche anterior hubo una actividad y esta es su oportunidad para su colección.

Nos los encontramos solitarios en una esquina bajo el sudor del esfuerzo por aplastar miles de “laticas” con cualquier objeto, sea una piedra, un pedazo de hierro, para después introducirlas en sus grandes sacos y trasladarlas a un local para ser pesada.

Ahí esperan por la llegada del personal, donde tardan horas por el atraso de recibir el dinero por su mercancía, cansados, adormecidos en aquella agónica espera después de tanto caminar.

Muchos quedan inconformes con lo que les pagan, otros se sienten estafados, algunos hablan con temor de expresar algo en contra de la ideología, algunos no dicen nada. En fin. ¿Quién es el responsable de todas estas irregularidades? ¿Habrá solución?

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3 thoughts on “La dura labor de recoger materias primas

  • el 16 julio, 2013 a las 7:36 pm
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    A pesar de no ser este un trabajo glamoroso, es una forma honesta y digna de ganarse la vida. Concuerdo en que el mismo debe y puede humanizarse, para lo cual, el primer paso es la creacion de una mayor cantidad de centros de recepcion, con un mecanismo de pesaje efectivo y la inmediata liquidacion del producto entregado.

    En el año 1987, siendo estudiante de Proteccion del Medio Ambiente e Higiene y Seguridad del Trabajo en Hunter College, Nueva York, nos asignaron como trabajo practico de verano, realizar un estudio de factibilidad en cual mediriamos, la distancia promedio recorrido por cada colector, las horas empleadas, la organizacion y agilidad de los centros de entrega de la materia prima y el ingreso, a fin de establecer la media salarial/hora.

    En aquel entonces, numerosos supermercados habian creado un area anexa con maquinas parecidas a las de expendio de refrescos enlatados, en cuyo interior habia un mecanismo hidraulico que aplastaba las latas al ser depositados y una abertura frontal, por donde la maquina automaticamente disparaba los 5 centavos por lata, que luego se redujo a $0.03.

    De manera increible, el resultado de esta investigacion arrojo, en dependencia de las variables por areas estudiada, que cada colector de latas tenia un ingreso promedio entre $40.00 y $50.00 libre del 20-28% impuestos, por cada 7 horas promedio de trabajo, un recorrido de unas 3-4 kilometros, en dependencia de la densidad humana, disponibilidad de cestos de basuras y temporada del año, siendo el verano, el periodo mas productivo.

    Se puede vivir, debe humanizarse, se recupera materia prima y se protege al mendio ambiente.

  • el 15 julio, 2013 a las 12:29 pm
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    Impresionante este fotorreportaje, a decir verdad me ha deprimido. Al contrario de 100% Gusana no creo que haya solución, al menos por el momento, pues las medidas de higiene necesarias para esta gente, son las mismas que necesita el pueblo. Quizás si le subieran el precio a las materias primas, pudieran vivir estas gente un poco mejor. Me deprime ver a tanto anciano haciendo eso. ¿Cuándo cambiaran las cosas?

  • el 15 julio, 2013 a las 9:24 am
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    Sí hay solución. La actividad de los pepenadores puede ser humanizada.
    Poniendo más puntos donde comprarles la mercancía. Así tendrían que caminar menos.
    Reciclando no solo laticas, también otros metales, plástico y papel. Así se logra que obtengan más en la misma caminata.
    Haciéndoles controles de salud periódicos obligatorios y manteniéndolos vacunados. Así estarían protegidos de contagios que propicia la actividad.

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