Celebración en las calles de La Habana

Por Daisy Valera

HAVANA TIMES, 23 dic — El pasado domingo 27 se cumplieron 140 años del fusilamiento de los 8 estudiantes de medicina por el régimen colonial español. Como cada año,  la escalinata de la Universidad de La Habana reunió a miembros de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y otras organizaciones estudiantiles para la tradicional peregrinación hasta el monumento ubicado en La Punta.

Días anteriores varios medios de prensa hicieron referencia a la muerte también el 27 de noviembre de 1871  integrantes de juegos abacuás relacionados con los estudiantes.  El hecho se mencionó además  en la alocución de la vicepresidenta de la FEU  Lisara Corona Oliveros momentos antes de iniciarse la marcha. En ambos casos el abordaje de esta parte de la historia se realizó de manera superficial.

Los medios noticiosos oficiales se demoran en mencionar otro conjunto de actividades que de forma paralela se vienen realizando desde el año 2006 con el propósito de rescatar  la memoria histórica.

El recibidor de la Casa Editora Abril fue el punto de encuentro elegido para comenzar un acto que se extendió desde la 1 hasta aproximadamente las 5:30 de la tarde del domingo, el discurso inicial estuvo a cargo de dos miembros de la Asociación Abacuá de Cuba: Orlando Gutiérrez y Ramón Torres Zayas.

El mismo trató sobre la masacre, por las autoridades españolas, de 5 hermanos abacuás que intentaron rescatar a los estudiantes de medicina antes del fusilamiento. También la celebración buscó destacar  la figura de Andrés Facundo Cristo de los Dolores y Pettí,  al que se le considera el promotor de la inclusión de hombres blancos en la religión Abacuá.

A la esquina del parque de la Calle Colón que hasta el momento había sido el principal lugar de encuentro, asistieron  apoyando la actividad miembros de la Gran Logia Masónica de Cuba, del Grupo Mercedita Valdés y del proyecto Rincón de los Milagros.

Otro de los colectivos que encabezó la actividad fue la Cátedra Haydé Santamaría, iniciadora de esta tradición  que ya cuanta 6 años y cuyos miembros llevaron a cabo las  investigaciones que relacionan a los estudiantes de medicina, “blancos” con los abacuás asesinados. Este grupo se ha encargado de revivir una parte de la historia cuyo olvido pone de manifiesto acciones de discriminación racial.

Los iremes (diablitos de los abacuás)  y el sonido de los tambores guiaron la procesión  de aproximadamente 300 personas.  A diferencia de la de los universitarios, que  recorre  la calle San Lázaro, esta se desarrolla por el  transitado Paseo del Prado hasta la el Monumento a los estudiantes.

El trayecto fue una celebración matizada con música,  ron y un cartel donde  podía leerse:

MUCHO PODEMOS LOGRAR CON LA ORANIZACION OBRERA; POPULAR Y BARRIAL.

El mismo nos recuerda que esta conmemoración ha sido convocada y mantenida por individuos y grupos comprometidos con el rescate de la historia desde el pueblo; haciéndole frente a indiferencias de la oficialidad.

Aunque sería fácil simplificar la marcha como un acto religioso, el significado trasciende hasta convertirse en  una reivindicación que  persigue, recordando a Rubén Martínez Villena, limpiar la costra de todo tipo de coloniaje.

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