Arquitectura de La Habana: lucha de símbolos

Fotorreportaje por Ariel Glaría Enríquez

 

HAVANA TIMES — Básicamente, entre las opciones constructivas que definieron la arquitectura de la capital de Cuba en la primera mitad del siglo XX no existió lo que pudiera llamarse una guerra de estilos.

Los elementos formales a los que se aspiró al iniciarse la etapa republicana en 1902 obedecieron, desde el comienzo, a la búsqueda de una arquitectura nacional, relacionada con las propias tradiciones, factores climáticos y modo de vida cubanos.

No obstante, las construcciones realizadas hacia la década del 20 en torno al parque Central de La Habana, por un poderoso sector de la comunidad española, así como los privilegios otorgados por la compañía estadounidense de teléfonos a arquitectos españoles para la construcción de su sede, resultaron un claro recordatorio del reciente pasado colonial.

El centro Asturiano.

Es decir, al mismo tiempo que el estilo neocolonial, tan expandido en la apretada urdimbre de las manzanas de la Habana Vieja, Centro Habana, el Cerro etc. significó un rescate de las tradiciones locales, las costosas obras que se levantaron en torno o cercanas al mayor espacio público capitalino devinieron, dentro de la nueva expansión de la ciudad, en símbolos del viejo poder.

Ese ensañamiento constructivo representado por el Centro Gallego de La Habana, construido en 1915, el centro Asturiano en 1927 o la Compañía de Teléfono de 1927, cuya torre, diseñada en plateresco español, similar a la Telefónica de Madrid (España), dominó por breve tiempo el paisaje habanero, fueron puntas de lanza de una silenciosa confrontación.

Esta llegó con el concurso organizado por la empresa cubana de ron Bacardí, para la sede de sus oficinas, válido solo para proyectistas y arquitectos cubanos. Emociona imaginar el entusiasmo que debe haberse producido en el ambiente profesional de entonces, máximo cuando los códigos renovadores de las nuevas influencias arquitectónicas  comenzaban a prosperar tímidamente fuera del centro de la ciudad, donde una apática burguesía criolla, alejada de los ambientes populares, había fijado residencia.

El suave cromatismo de su envoltura, propia de una modernidad que, contra todo conservadurismo, fue recubriendo el gris basamento de hormigón, donde se evidencia la virtuosa mano de obra y la notable capacidad de los proyectistas nuestros al enfrentarse a soluciones novedosas, requeridas sin tapujos por un sentido de pertenencia y sentimiento nacional, terminaron dando coherencia a un proyecto que si bien buscó referencias en una ciudad como Nueva York  encontró, en el propio ambiente del trópico antillano, los delicados elementos que tanto en su interior como exterior decoran el magnífico edificio concluido en 1928 y que se eleva hasta hoy en el entorno más cosmopolita de la urbe a pocas cuadras de los ejemplos antes mencionados.

En la parte superior del edificio Barcardi.

Verdaderamente provocativas resultan las figuras femeninas que, desde la elegante fachada principal, miran hacia la calle. Decidida respuesta contra un modo de vida que inhibía a la mujer de los espacios públicos  relegándolas a las anónimas labores del hogar y la servidumbre.

Por último, coronando el edificio sobre el paisaje de La Habana, el emblemático murciélago, tan común en nuestro ambiente, mira altivo con las alas extendidas hacia la ciudad profunda, exhibiendo orgulloso el dinamismo de lo moderno frente a las rígidas y ridículas costumbres del pasado.

NOTA: Las construcciones mencionadas no fueron las únicas realizadas en esa etapa en La Habana, con dinero español o pagado por compañías estadounidenses a arquitectos españoles. Sí fueron – o son todavía –, en mi opinión, los exponentes más significativos.

El Centro Asturiano, que ocupa la manzana entre el comienzo de la calle Obispo y el parque Central, es hoy sede del Museo de Arte Universal de Cuba.

El Centro Gallego, recientemente restaurado, forma parte del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

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3 thoughts on “Arquitectura de La Habana: lucha de símbolos

  • el 18 noviembre, 2017 a las 9:42 am
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    Y llegó el comandante y mandó destruir y a descomponer. La Habana, igual que el resto del país estaba lleno de arquitecturas dignas de haberse protegido, desde casas que se podían llamar mansiones, hasta Villas de Condes y marqueses, que después del saqueo de los Castro las deformaron convirtiéndolas en escuelas, casas que desformaron su construcción original con barbacoas y talanqueras, todas arruinadas, sólo hay que ver esos portales de La Habana Vieja con sus columnas y pisos de granito, y escaleras de mármol todo destruido, oigo que hasta los parques están destruidos. En fin, hoy La Habana es símbolo de la destrucción que ha causado el socialismo castrista, de haber destruido una ciudad que fué hermosa y convertirla en una cochambre.

  • el 17 noviembre, 2017 a las 6:48 pm
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    a mi lo que me gusta es la arquitectura soviética tropical de la Cuba posterior a 1959.. esos emblemáticos cuadrados de concreto sin pintar, edificios a medio construir, otros a medio terminar, otros a medio empezar otros a medio derrumbarse.. Cuba debería de promover el turismo revolucionario: Los turistas en cuento lleguen al aeropuerto se les quita los pasaportes y el equipaje, se les da una libreta de abastecimiento, un modulo de ropa básica y un uniforme de miliciano, luego son trasladados en carretas o camiones de la construcción a un albergue colectivo donde recibirán una litera para dos y una colchoneta para cada uno, un par de chancletas de palo, un jabón batey, pasta perla y un sombrero de guano. Ya instalados se le asignan actividades patriótico recreativas cortando caña o sembrando boniato y en las tardes después de bañarse en los baños colectivos donde solo sale agua por 2 de los 9 tubos y comer en bandejas de aluminio sus respectivos chicharos con jurel, pasan a ver la mesa redonda para el fortalecimiento político ideológico y luego una tanda de chuburasca antes del babujal y el noticiero, al finalizar un pase de el naranjo del patio o doña bella y así pueden ser parte activa de los logros de la revolución… de seguro ninguno va a querer regresar a los países capitalistas explotadores de donde vinieron.

  • el 17 noviembre, 2017 a las 6:07 pm
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    Hermosa arquitectura de identifica La Habana entre todas las ciudades del mundo. Ademas estas edificaciones son monumentos que explican la causa del embargo a Cuba y que muchos olvidan cuando hablan del tema y la pobrecita Cuba. Todas estas propiedades fueron robados por la fuerza a sus legitimos dueños, tanto cubanos como extranjeros, por los mismos que hoy se quejan en la ONU del embargo.

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