Una extraña conversación sobre la corrupción

Fernando Ravsberg*

Foto: wikimedia-commons

HAVANA TIMES, 15 mar — Hace una semana me llamó un buen amigo para pedirme ayuda con el fin de denunciar el caso de una funcionaria “acusada injustamente por la fiscalía, torturada salvajemente en la Seguridad del Estado y condenada a 10 años de prisión por los tribunales.”

La historia me pareció interesante y unas horas después estaba sentado frente a una mujer de 40 años, atractiva y enérgica, que atropelladamente me contaba los pormenores de su caso, ligado al grupo de funcionarios corruptos de la aviación civil.

Traté de que organizara los hechos cronológicamente para así poder entender mejor su relato. En pocas palabras, se podría resumir en que fue condenada por recibir US$10 mil de un empresario extranjero poco después de cerrar un negocio con él.

Tras ser acusada directamente por la misma persona que le trajo el dinero, la Sra. en cuestión confesó a la policía que había recibido esa cantidad pero asegurando que se trataba de un simple regalo, sin que mediara ningún intercambio de favores.

Ademas me cuenta que firmó la confesión tras ser torturada en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado. Le pedí varias veces que me relatara cuales fueron las torturas a las que había sido sometida pero nunca entraba en detalles.

Finalmente me explica que el día que firmó la confesión la tuvieron varias horas en la sala de espera, sentada en un banco de madera y después la amenazaron con hacer un allanamiento en su casa, delante de sus hijos y sus vecinos.

Le dije que eso puede considerarse malos tratos pero de ahí a tortura hay un abismo. Ella insistió: “es tortura psicológica, lo leí en internet,” me dijo tras asegurarme que “a las 11 de la noche ya yo firmaba lo que me pidieran para poder irme a casa.”

Traté de hacerla entender que sería muy difícil acusar a las autoridades de tortura por haberla mantenido sentada en una sala de espera varias horas y que, en estos tiempos, es mas complejo aun defender a un funcionario acusado confeso de corrupción.

Las prisiones se abren para los funcionarios condenados por corrupción. Foto: Raquel Pérez

Molesta por mi respuesta me dice que no entiende por qué no le hago caso si “al fin y al cabo la prensa extranjera esta aquí para atacar al gobierno. Yo lo sé muy bien, fui miembro del partido hasta que tuve este problema,” me explica.

Me imagino los criterios que se deben verter sobre nuestro trabajo en los círculos de estudio de los núcleos del Partido pero le aseguré que somos muchos los periodistas serios, dedicados a informar de la forma mas objetiva posible sobre su país.

Por su mirada veo que no la convenzo, evidentemente los cursos ideológicos calan hondo. Pienso en que hubieran logrado mejores resultados si en vez de dedicarse a criticarnos a nosotros los núcleos debatieran cómo combatir la corrupción.

Pero la Sra. no se da por vencida ni me da mucho tiempo para meditar y, con una mirada de astucia, me dice que piensa sumarse a los grupos disidentes y de derechos humanos para despertar así el interés internacional sobre su caso.

En ese terreno yo no la puedo aconsejar pero pienso en la paradoja de que esta funcionaria, dirigente de la aviación civil, militante del Partido Comunista y condenada por corrupción, termine apareciendo en las listas de presos de conciencia.

Amargamente se queja de que otros implicados tuvieron condenas menores porque colaboraron con las autoridades o estan libres porque son personas muy importantes. “A uno de ellos le cogieron mas de US$2 millones en su casa,” me cuenta.

Le explico que ahí sí tenemos una buena historia, tomo la grabadora y le pido los nombres de los personajes a los que se refiere pero se limita a preguntarme “¿y qué gano yo con eso?.” Le respondo que quien gana es su país.

“Entonces no me interesa,” me dice y terminamos la conversación.
—–
(*) Publicado con la autorización de BBC Mundo.


8 thoughts on “Una extraña conversación sobre la corrupción

  • el 19 marzo, 2012 a las 12:30 am
    Permalink

    Licenciada, estos personajes son así de origen, a mí me da lo mismo si la cepa está en la Isla y se desarrolla fuera o si germina en el exterior una vez que encuentran las “prerrogativas” para actuar como lo que en esencia son. Para que te quede claro, porque pareces requerir contextualizarte para comprender el comentario, no hay ciudad del mundo que difunda tantos y tan incisivos programas televisivos basura donde sus protagonistas sean esta clase de sujetos, lacras que se prestan a farsas majestuosas por unos cuantos dólares. Fuera de lo que hacen las “cadenas miamenses” no hay quién le de, a tal grado, el enfoque absurdo, sensacionalista, distorsionador y rotundamente estúpido a la difusión de sucesos en la Isla. Si interpretas el texto de Ravsberg notarás que esta mujer lo que busca es quien difunda y apoye “su versión” sin importar si lo que argumenta es cierto, sin importar si ella realmente es corrupta y tuvo participación en un delito.

  • el 18 marzo, 2012 a las 7:14 am
    Permalink

    Reyhavana: Eso mismo quise decir: tienen su caldo de cultivo en Cuba, pero es en Miami donde suelen convertirse en personalidades de los medios informativos, y para lograrlo no reparan en revolcarse en el lodo. Mira las interesantes apreciaciones de esta entrevista que Armando Chaguaceda le hizo a una joven intelectual cubana que se declaró simpatizante de la izquierda estando en Miami.
    http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/la-otra-diaspora-i-274990

  • el 17 marzo, 2012 a las 6:15 am
    Permalink

    Y que tiene que ver miami en este potage?, o es que no te das cuenta que este tipo de elemento tiene su caldo de cultivo en Cuba y que Miami es solo donde se quitan la careta?

  • el 16 marzo, 2012 a las 6:18 pm
    Permalink

    El corrupto aunque se “vista de blanco” corrupto se queda. A esta doctora lo que le urge es un pasaje hacia los “maiamis” para salir en los canales de televisión “gusanos”, esos donde la distorsión de la realidad, la payasada, el absurdo, la “bazofia mediática” es lo único.

  • el 16 marzo, 2012 a las 3:55 am
    Permalink

    Es impresionante la actitud de estos funcionarios cubanos.
    En todo país decente un funcionario estatal es castigado severamente por recibir cualquier “regalo” de tal envergadura. El sentido común nos dice:
    “Yo soy un funcionario al servicio del Estado y el empresario X me ha regalado 1000 euros. ¿Qué puede esperar ese empresario de parte mía como funcionario en el futuro?”
    Desde luego esto no es lo que un funcionario cubano común piensa y prueba de ello es el relato de fernando.
    Estas actitudes son muy peligrosas en la Cuba democrática del mañana y deben, por supuesto, ser castigadas. La otra cara de la moneda es que el propio Estado cubano sienta las bases para que semejantes comportamientos proliferen al pagarle ridículos salarios a sus funcionarios.

  • el 16 marzo, 2012 a las 2:57 am
    Permalink

    ¡Ah, qué oportuno post, Fernando, además de jocundo hasta la médula! Llevo años maravillándome con, pero sobre todo sufriendo en carne propia, a este tipo de funcionarios y militantes cubanos. Son “comecandelas” hasta el día en que les pisan el callo. Entonces a esa hora, con harta frecuencia, pasan a la disidencia, o se exilian, con una facilidad espantosa. Y tienen la gran suerte de que en espacios como el de María Elvira, si es que llegan a Miami, les abran las puertas de par en par. A partir de ese momentos verás que inician el sendero de su mea culpa, denunciando al “régimen de oprobio” bajo el cual muchos hicieron carreras y ascendieron, incluso aplastando a otros. Casos como éste no hacen más que demostrar, por si no quedara claro, lo improcedente de una falsa unanimidad. A su vera han engordado los farsantes, los extremistas de toda laya y los cambia-casacas y simuladores de tribuna.

  • el 16 marzo, 2012 a las 1:09 am
    Permalink

    Los estereotipos fomentados por el régimen calan en mucha gente y conducen a este tipo de actitudes.

  • el 15 marzo, 2012 a las 8:21 pm
    Permalink

    jajaja, muy bueno, interesante ver las cosas desde la perspectiva de una periodista extranjero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *