Rescatando a Santa Claus de Cuba

Fernando Ravsberg

Plaza de La Habana. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 20 enero — Evidentemente los disidentes cubanos no son gente rencorosa, acaban de reunirse con el jefe diplomático de EE.UU., Jonathan Farrar, a pesar de que este los “despellejó” en los cables secretos que envió al Departamento de Estado.

El diplomático no venía solo, lo acompañó Roberta Jacobson, subsecretaria de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, quien llegó a Cuba al frente de la delegación que discutiría el desarrollo de los acuerdos migratorios.

Pero, por lo que cuentan, lo menos que hizo Roberta fue hablar de migración.  Se reunió con la mayor parte de los disidentes, incluyendo a líderes de grupos, independientes, las Damas de Blanco y la Comisión de Derechos Humanos.

El encuentro se desarrolló en la sede diplomática de EE.UU.  en La Habana y le dio la oportunidad a la Cancillería cubana de emitir un comunicado en el que se vuelve a acusar a la Casa Blanca de ser la “madre” de los grupos opositores.

Pero todo esto podría no ser más que fuegos de artificio para mantener tranquilas a las graderías de Miami mientras se negocia un asunto de primer orden para Washington, la liberación del estadounidense Alain Gross, preso en Cuba desde hace un año.

Ese ha sido el gran tema de la Sra.  Jacobson, quien casi cada vez que habló mencionó al “contratista.” exigiendo su inmediata libertad.  Sin embargo, los cubanos parecen totalmente sordos a los reclamos estadounidenses.

A pesar del evidente parecido, no quieren creerles que Gross es una especie de Santa Claus que llegó en diciembre cargado de regalos para los judíos cubanos.  Replican que el judaísmo no celebra la Navidad y que los líderes de esa comunidad juran no conocer al contratista.

Parece que los astutos comunistas han investigado el expediente laboral de este “mecenas” y descubrieron que lleva muchos años entregando “regalitos” por el mundo, siempre en países que son o fueron enemigos de EE.UU.

Por eso no se le puede echar la culpa a Roberta.  Ni siquiera el subsecretario de Estado, Arturo Valenzuela logró, que los cubanos cedieran a pesar de que les lanzó una “carnada”: la liberación de Gross puede llegar a mejorar el diálogo bilateral.

“Esto complica sin duda una conversación con las autoridades cubanas.” dicen muy serios en el Departamento de Estado y uno se pregunta ¿cuál conversación?.  Porque para que el diálogo se complique o mejore es necesario primero que exista.

Es que el embargo económico tiene también un lado negativo para EE.UU.  Resulta que al cortar todos los puentes Washington no tiene ningún mecanismo para coaccionar a La Habana, salvo el de invadir militarmente la isla.

En cualquier otro país de América Latina tendrían resortes que presionar o tuercas que apretar, desde el comercio bilateral, las remesas familiares y el turismo norteamericano, hasta las estrechas relaciones con los militares locales.

A pesar de todo el presidente Barack Obama sigue con el mismo discurso de sus antecesores.  Asegura que con el embargo económico tiene una “palanca” que le permitirá mover a Cuba en la dirección deseada por la Casa Blanca.

Veremos como lo hace porque ya Gross lleva 13 meses en chirona y no hay perspectivas de que salga.  En un momento del pasado año muchos creyeron que se había llegado a un acuerdo pero aparentemente todo quedó en la nada.

En mi barrio corre el rumor de que la negociación fracasó porque en Cuba se anunció -a bombo y platillo- el regreso inminente de los 5 agentes presos en EE.UU.  Un clarinazo para que el lobby anticastrista presionara en sentido contrario.

Pero de todas formas, con o sin presiones, la Casa Blanca va a negociar por su hombre y solo queda por averiguar cuánto entregará a cambio.  Por lo pronto, en las relaciones bilaterales se nota un ambiente de “mayor comprensión.”

Permiten a la compañía Western Unión entregar dólares a La Habana, flexibilizan las restricciones a los viajes de académicos, autorizan los vuelos a Cuba desde cualquier aeropuerto y aumentan los montos permitidos de remesas familiares e institucionales.

La disidente Marta Beatriz Roque asegura que todo es producto de una negociación por Gross.  A mí se me hace difícil confirmarlo pero de todas formas, estemos atentos por si un día de estos amanecemos y nos enteramos que Santa Claus tomó su trineo y se marchó.

En ese caso no habría de que preocuparse porque si al llegar traía solo presentes para la pequeña “comunidad judía” de la isla, cuando parta lo hará dejando atrás regalos para todos los cubanos.



Un comentario sobre “Rescatando a Santa Claus de Cuba

  • Precisamente porque tiene pocos recursos para presionar a Cuba, a EEUU le urge tanto fomentar la quintacolumna insular. Allá el que opte por ignorarlo. Ahí está uno de los ejes del permanente distanciamento entre los dos gobiernos. Tanto que recurrió al “consructive engagement” en la Sudáfrica del apartheid, y hoy EEUU no sabe utilizarlo para acabar de entenderse con Cuba. Bien haría en dispensarle a la Isla tan siquiera un fragmento del trato de alfombra roja con que acaban de recibir a sus ex archienemigos chinos en Washington. ¡Cosas veredes….!
    Isidro

    Respuesta

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