La transparencia que Cuba necesita para combatir la corrupción

Fernando Ravsberg*

A falta de información los rumores sobre corrupción recorren toda la isla. Foto: Raquel Pérez

HAVANA TIMES — Cuba es el país de los rumores, Radio Bemba -la transmisión oral de uno a otro cubano a lo largo de toda la isla- es el medio por el cual los ciudadanos se informan y a veces se desinforman, de los acontecimientos más delicados de la realidad nacional.

Desde hace unos años circulan informaciones contradictorias que ponen en tela de juicio a importantes personalidades del país en las tramas más diversas, en las que aparecen desde graves actos de corrupción hasta políticos reclutados por la CIA.

“Ya no se puede creer en nadie”, me dijo una vieja maestra asustada por la desviación de recursos supuestamente ocurrida en varias de las empresas ligadas al historiador de La Habana, Eusebio Leal, uno de los intelectuales más respetados dentro y fuera de Cuba.

Dice un viejo refrán que “cuando el río suena piedras trae” pero este río cubano tiene altavoces que amplifican cada cosa que ocurre. Los medios de prensa del exilio inmediatamente han insinuado que Leal es cómplice de los actos de corrupción de sus subalternos.

Incluso funcionarios de gobierno me han preguntado cuanto he averiguado del asunto, no sé si es porque están realmente interesados en obtener información o para “testar” la opinión pública, aunque lo más probable es que haya sido una suma de ambas cosas.

Otro de los rumores que recorre el país es sobre el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, un histórico que ya no aparece en las listas de diputados nominados para las próximas elecciones, sin que hasta ahora medie la menor explicación.

Coincide con la detención de su mano derecha Miguel Álvarez. No hay ninguna información oficial al respecto pero en la calle se teje una historia de espionaje según la cual “Miguelito” habría sido reclutado por la CIA y enviaba la información a través de su esposa.

Radio bemba transmite informaciones y desinformaciones sobre todo lo que ocurre. Foto: Raquel Pérez

Mucho antes, el general cubano Rogelio Acevedo, combatiente de la Sierra Maestra, fue destituido de su cargo al frente de la Aviación Civil sin aclarar el por qué. Poco después se descubría un gravísimo caso de corrupción en la compañía aérea oficial.

El combate contra la corrupción en las altas esferas está produciendo sus frutos, decenas y decenas de cuadros dirigentes han terminado en la cárcel o destituidos y los que los sustituyen se cuidan mucho más para evitar correr la misma suerte.

Ministros, viceministros, directores de grandes empresas, gerentes y administradores sienten en carne propia que las cosas han cambiado, por fin los cañones apuntan a los grandes estafadores aunque estos sean “hijos de papá” o los propios papás.

Sin embargo, la falta de transparencia con la que el gobierno procesa esos casos aumenta el caudal de rumores que circulan por todo el país y se amplifican en Miami, generando la impresión de que todo el mundo es corrupto y que “ya no se puede creer en nadie”.

Un obrero que se lleve una bobería de su trabajo puede ser amonestado públicamente frente a todos sus compañeros para apelar a la vergüenza, ¿por qué no aplicar esa misma política a aquellos que le han hecho mucho más daño a la economía nacional?.

La corrupción no es privativa de Cuba ni del socialismo, está globalizada, brota en todos los países y con cualquier ideología. Nadie está inmune, aparece entre los empresarios, políticos, abogados, jueces, banqueros, constructores, militares, periodistas e incluso multimillonarios.

No me parece que estemos presenciando en Cuba un aumento de la corrupción de “cuello blanco”, lo que ahora oímos son los ecos del combate contra ella. Una nación no debería avergonzarse sino sentir orgullo cuando pone la casa en orden y lava los trapos sucios.

Pero una mayor transparencia en estos procesos enviaría un mensaje más claro a quienes manejan los recursos del Estado, eliminaría los rumores malintencionados, protegería la integridad de las personas inocentes y daría a la población la real dimensión del problema.

(*) Publicado originalmente por BBC Mundo.

5 thoughts on “La transparencia que Cuba necesita para combatir la corrupción

  • Por supuesto. La independencia de poderes es imprescindibles. Más de una vez hemos visto a los que se caen pa un lado.

  • Gusan@ eso esta bueno pero para que todo ese andamiaje legal funcione es también necesario una independencia entre los tres poderes
    el ejecutivo el legislativo y el judicial.
    Sin tal independencia es la misma mano la que maneja los tres y por tanto dará fruto a mas corrupción y a intocables.
    Una prensa independiente es definitivamente una de las mejores soluciones contra la corrupción.

  • q lindo!!! bravo!

  • En Cuba hay varias cosas que impiden un clima de transparencia y una adecuada lucha contra la corrupción.
    Primero: No está definida la corrupción. No se puede definir la enfermedad allí donde no se ha definido la salud. No existe un cuerpo legal que le marque al funcionario los límites de su actuación. Se le deja mucho a la “discrecionalidad administrativa” y luego ésta puede ser interpretada con la misma discrecionalidad por otro funcionario de más rango.
    Segundo: Los delitos por revelar secretos estatales, administrativos y económicos. Se tipifica penalmente la divulgación de una información que no se sabe a ciencia cierta cuál es exactamente. El funcionario nunca sabe qué puede divulgar y qué no, entonces lo mejor es no divulgar nada y evitarse una condena.
    Tercero: La prensa. Pagada por el Estado responde a él. Es difícil ir contra tu empleador.

    Para lograr alguna mejoría en cuanto a transparencia y corrupción en CUba hacen falta pocas cosas:
    1-Ley de Contrataciones Públicas: Que establezca un algoritmo de selección de productos, precios y proveedores, tiempos de entrega y pados, controles de calidad de lo recibido; y que todo el gobierno se rija por el mismo mecanismo de selección.
    2-Ley de Carrera Administrativa: Que establezca los perfiles académicos, personales, y laborales que debe cumplir un ciudadano para ocupar un puesto público, las escalas salariales y los límites a su actuación.
    3-Ley de Transparencia: Que parta del principio que toda la información del Estado es pública y los funcionarios están obligados a facilitarla a cualquier ciudadano que las solicite. Que aclare puntualmente qué se considerará secreto y quiénes son los encargados de guardar dichos secretos y bajo qué condiciones estarían obligados a revelarlos. Y que elimine los delitos de revelación de secretos del Código Penal.

    Con estas simples boberías se avanzaría muchísimo en el combate a la corrupción.

  • Sigue soñando Fernando los hermanos Castro nunca se distinguieron por informar de los problemas que tienen.
    Por eso controlan la prensa totalmente para que el sistema cubano oficialmente parezca como un lecho de rosas aunque a la mayoría de nosotros solo nos tocaron espinas.
    En efecto la corrupción puede ser desalentada por el reporte de los casos pero también el gobierno sabe que de todas formas las personas se comunican de todo esto informalmente. Quizás con menos precisión pero creo que sigue siendo tan efectiva la comunicación informal como la formal en cuanto a desalentar a candidatos a corruptos.

    Y a pesar de todo siguen apareciendo nuevos.

    En este sentido creo que los castigos entonces no son lo suficiente ejemplarizantes como para disuadir a quienes se sientan tentados.
    Y tentaciones hay muchas.
    Recuerda que la revolución remplazo sencillamente dinero por poder.
    Distribuyendo este ultimo desigualmente entre los cubanos.
    Premiando a los adulones y seguidores y castigando a los que no siguen su linea de conga.

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