La corrupción y el deshierbe en Cuba

1-Los espacios de participación ciudadana se han convertido en una empresa formal por lo que muchos no confían.
Los espacios de participación ciudadana se han convertido en una empresa formal por lo que muchos no confían.

Fernando Ravsberg*

HAVANA TIMES — La lucha contra la corrupción en Cuba ha demostrado ser una carrera de resistencia, en la que cada etapa vencida abre nuevos y más difíciles retos. Es como abrir una matrioska rusa pero con la diferencia de que cada nueva muñeca es mayor que la anterior.

La Contraloría hace un esfuerzo descomunal pero se enfrenta a un silencioso ejército de funcionarios venales y/o incapaces, unidos entre sí por intereses económicos comunes. Entre ellos se protegen y se rescatan cuando van siendo “tronados”.

Esa es la razón por la que la Contralora General se queja de que algunos ineptos destituidos le reaparecen 6 meses después en cargos de dirección de otra empresa. La red de solidaridad entre ellos viene de lejos y surgió con el fin de esquivar la regla del nepotismo.

El dirigente “X” no puede tener trabajando a su hijo o esposa con él por lo que el dirigente “Z” los ubica en un buen puesto de su área de trabajo. Por su parte “X” le retribuirá enchufando a los familiares y amigos de “Z” en lugares donde haya divisas, viajes y gasolina.

2-Nadie sabe tanto sobre la ineficiencia y la corrupción de una empresa como los propios obreros que trabajan en ella.
Nadie sabe tanto sobre la ineficiencia y la corrupción de una empresa como los propios obreros que trabajan en ella.

La mayoría de los enchufados se convierten en cómplices y facilitadores de su enchufador. Así “X” y “Z” se rodean de un grupo de dirigentes incondicionales que funcionan como cortina de humo cuando llega la fiscalización o la auditoría del Estado.

Atravesar semejante muralla no es una tarea fácil para la Contraloría, a pesar de lo cual ha tenido importantes éxitos. Sin embargo, podría tratarse de victorias pírricas porque la corrupción, como el marabú, vuelve a crecer en el mismo sitio y con igual fuerza.

Los canales que un día sirvieron para conocer la realidad de cada empresa cubana –sindicatos, el núcleo del Partido o la UJC- hoy forman una piña con la administración, tapando ineficiencias, obviando errores y a veces hasta ocultando corruptelas.

Solo así puede explicarse que murieran de hambre y frío una treintena de pacientes del psiquiátrico sin que ninguna de estas organizaciones diera la alarma, informando por sus canales que se estaban robando los alimentos y los abrigos de los enfermos.

Sin embargo, la gente común, el cubano de a pie, el trabajador simple de la fábrica, si saben lo que ocurre en cada lugar, conocen los disparates que se hacen en su empresa, cuanto se roban, como lo hacen y, sobre todo, quienes son los que roban.

Pero ellos no tienen un canal que les permita transmitir la verdadera situación de su centro de trabajo. Conozco a una joven cubana que denunció ante su dirigente sindical algunos problemas de la fábrica y el mismo día fue llamada por el director para “regañarla”.

Y no solo les pasa a los trabajadores, algunos directivos de empresas estatales son veladamente amenazados por funcionarios de las importadoras para obligarlos a hacer negocios con los proveedores extranjeros que les pagan comisiones por debajo de la mesa.

3-Si el Estado no logra que la ciudadanía se sume a la batalla contra la corrupción esta se seguirá reproduciendo en cada empresa del país.
Si el Estado no logra que la ciudadanía se sume a la batalla contra la corrupción esta se seguirá reproduciendo en cada empresa del país.

Cada vez que alguien quiere poner el dedo en la llaga los “tiburones” les muestran los dientes. Así alguna gente ha aprendido a callar y mirar hacia otro lado a cambio de que los grandes escualos de su empresa se bañen pero lo salpiquen un poco.

Esta situación no es responsabilidad de los trabajadores, ellos solo se han adaptado lo mejor posible a los mecanismos económicos establecidos por el gobierno, a los dirigentes nombrados por el gobierno y a los salarios decretados por el gobierno.

Pero mucha gente común odia al funcionario corrupto y desprecia al dirigente incapaz. Están mudos solo porque se han quedado sin altavoz, desconfían de los canales existentes y temen represalias si sus jefes se enteran de donde vienen las críticas.

Me decía un guajiro que el marabú solo se controla con dos dedos, los del campesino que cada día arranca los nuevos brotes. Así mismo, mientras los canales no funcionen, el cubano de a pie no se sumará al deshierbe y los terrenos que se limpian, seguramente, volverán a contaminarse.
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(*) Visita la página de Fernando Ravsberg.


6 thoughts on “La corrupción y el deshierbe en Cuba

  • el 6 noviembre, 2014 a las 7:38 pm
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    El cubano de a pie no se sumará al desyerbe porque está super ocupado en sobrevivir su día a día; además. por qué el cubano de a pie tiene que ocuparse de eso? Bastante tiene con ver como la élite goza la papeleta, los “hijitos e hijitas de papá” poniendo negocios con el dinero que les han estafado al pueblo. Eso de la Contraloría es curita con mercuro cromo, que le hagan una buena auditoría a los bienes de las familia de los gobernantes y sus satélites, sin olvidar revisar las cuentas en el extranjero, incluso de algunos que se han estado yendo para USA. Los trabajadores tienen que odiar y despreciar a los dirigentes y funcionarios corruptos e incapaces, que con sus vomitivos discursos tratan de envolverlos, no olvidan los trabajadores que esa gente despreciable les ha estado chupando la sangre durante muchísimos años.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 2:08 pm
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    ( Risas ) !!!!

  • el 6 noviembre, 2014 a las 1:53 pm
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    Aquí no se ha tenido en cuenta otro factor que es causa de corrupción, que es la escasez. Por otro lado, Si la contraloría es dependiente y subordinada del gobierno, Pues volvemos Al viejo ” no se puede ser juez y parte”. El gobierno contrabandea armas bajo sacos de azúcar y no pasa nada. Nadie se asombre de que los corruptos campeen por su respeto.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 12:05 pm
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    Roubalheira e corrupção são marca registrada destes regimes absolutistas que só tem por finalidade se apropriar do resultado do trabalho correto sob uma falsa bandeira de salvador da Pátria e resolver o problema social do mundo.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 12:04 pm
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    Fernando afirma que “Pero mucha gente común odia al funcionario corrupto y desprecia al dirigente incapaz. Están mudos solo porque se han quedado sin altavoz, desconfían de los canales existentes y temen represalias si sus jefes se enteran de donde vienen las críticas.”
    De qué vale que la gente común -los trabajadores, los vecinos- los odien, si su criterio no decide nada respecto a los nombramientos de esos funcionarios y dirigentes?
    Afirma que se han quedado sin altavoz, pero, verdaderamente los tuvieron algún día en el pasado?
    Desconfían de los canales existentes… Cuáles canales? NO EXISTEN!!!
    Temen represalias de sus jefes… Ah! eso es así porque ellos no les rinden cuenta a los trabajadores o los vecinos, sino a los jefes superiores y estos a los de más arriba, como en una estructura feudal!!!
    Si los trabajadores fueran los que DECIDIERAN quiénes los dirigen en la actividad productiva, si son ellos los que quitaran o pusieran a los funcionarios y dirigentes, entonces no tendrían que temer represalias porque un subordinado no puede represaliar al jefe. Y como dice un grafiti que leí en otro país, los políticos aparentando servir al pueblo, lo que hacen es servirse del pueblo y este país no es la excepción…
    La corrupción, la malversación, el soborno nacen y se reproducen, contra el viento y marea de la Contraloría y del eufemistico “Control Interno” porque el principal vigilante y el que todo lo sabe, el trabajador, en primer lugar no puede quitar ni poner a nadie, aquellos le roban al “estado” que no es directamente al mismo trabajador, que sólo es un asalariado y su principal preocupación es mantener su empleo y el magro sueldo, cuando no, busca tambien “inventos alternativos” para paliar su situación económica, pero a la vez, va destruyendo, en el decursar de su delinquir, sus barreras de valores y escrúpulos, pasando de proletario a “lumpen proletario” y por tanto, convirtiendose también en tan delincuentes como los malversadores, sobornadores, sobornados y corruptos, traficantes de influencia y otras pústulas de nuestra sociedad….
    Esto último, es acaso la peor consecuencia de todos estos males, porque después de la pérdida de esos valores en la población, esta queda como lo que se dice de los gitanos o los cuervos, y no hay futuro para el país!!
    La Contraloria no quiere ver estas realidades y sigue apelando a los muñequitos de “no, no, paren” y luego, “grabaste?” como si la educación por si sola, al pretender modificar a través de la educación, la conciencia social, pudiera cambiar al ser social lo que el materialismo histórico demostró hace casi 150 años que no es posible, por lo que ese marabú, seguirá reproduciéndose por la falta de los dedos del hombre masivo que lo arranque día a día…

  • el 6 noviembre, 2014 a las 9:11 am
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    Si este escrito cae en la Feria de La Habana se jode el paquete de inversiones

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