La base en Cuba y la guantanamera

Fernando Ravsberg

Entrada a la base militar de EEUU, zona neutral donde mensualmente se reúnen los militares de ambos países. Foto: Raquel Pérez

HAVANA TIMES, 19 ene — Recibí desde Europa un email de una amiga originaria de Guantánamo, en ella me suelta una protesta contra los periodistas porque solo mencionamos su provincia en relación con el campo de prisioneros de la base militar de EEUU.

Nunca lo había pensado pero debe ser irritante decir donde uno nació y que todos piensen en ese agujero negro con presos de mono naranja, provenientes de distantes y diversos parajes, para los que no existen los Derechos Humanos.

En realidad los militares estadounidenses y sus prisioneros solo ocupan una ínfima parte del territorio de Guantánamo pero mi amiga me hace notar que tienen más espacio en los medios que todo el resto de los habitantes de la provincia.

Imagino que a ella le debe haber cambiado el humor al leer The New York Times (NYT), donde se acaba de proponer que el Presidente Barack Obama devuelva a Cuba el territorio de la base, ocupado desde hace más de 100 años.

En el artículo, el profesor de Harvard Jonathan Hansen reconoce que “pocos gestos tendrían un efecto más saludable en el sofocante callejón sin salida de las relaciones cubano-estadounidenses, que la devolución de esta pieza codiciada de tierra”.

Agrega el NYT que en 1901 Washington “obligó a Cuba a arrendar la bahía de Guantánamo como una base”, algo que “ha servido para recordar al mundo la larga historia del militarismo intervencionista de Estados Unidos”.

Recuerda el “presagio profético” del líder independentista cubano Juan Gualberto advirtiendo que las bases extranjeras solo traerán a Cuba “conflictos que no saldrán de nuestras propias decisiones y en los que no tenemos ningún interés”.

Hansen trata de explicar a sus compatriotas los sentimientos que provocó en los cubanos  la política de EEUU durante el proceso de independencia de Cuba y lo hace comparándolo con su propia historia independentista.

“Imagínese que al final de la Revolución Americana los franceses hubieran decidido permanecer aquí, que hubieran impedido que Washington y su ejército asistieran a la tregua en Yorktown y le negaran en el Congreso Continental un asiento a los estadounidenses”.

En la base aún permanecen 170 presos a los que nunca se le ha celebrado juicio.

Es durante la ocupación militar que Cuba “cede” la base naval, “consiente” desarmar al ejercito mambí y “acepta” incluir en la Constitución de la República una enmienda que da derecho a EEUU a invadir la isla cada vez que quieran.

Pero no todos hablan mal de la base militar de Guantánamo, un periódico de Miami publicó un artículo que la describe como un simpático pueblecito con estación de radio, Mc Donald y tiendas de subvenir con caricaturas de Fidel Castro.

Asegura que los que allí habitan se burlan del ex presidente por pedir desde 1960 que devuelvan el territorio de la base a Cuba. Pero lo cierto es que el problema es muy anterior, en 1901, cuando entraron en Guantánamo,  Fidel Castro no había nacido.

Explican que es “una ubicación altamente estratégica. De modo que la Marina de Guerra la mantiene como un pueblecito con puerto, cárcel y pista de aterrizaje, con unos 6,000 ocupantes entre tropas, contratistas estadounidenses, cónyuges e hijos”.

Curiosamente se les olvidó mencionar a los 170 prisioneros que retienen allí contra la voluntad expresa del propio Presidente de los EEUU que hace 3 años firmó una Orden Ejecutiva para que se cierre la prisión en un plazo máximo de 12 meses.

María Otero, la Subsecretaria de Estado, aseguró que Obama mantiene su promesa pero dice que resultó ser más complicado de lo esperado. Debe ser, entre otras cosas, porque no hay pruebas para incriminar a 90 de los prisioneros ante un tribunal.

Otro obstáculo, según el profesor Jonathan Hansen, es la “la intransigencia del Congreso” por lo que concluye que “no hay mejor manera de cerrar el campo de detención que entregar (a Cuba) ese territorio con la base naval incluida”.

Este mes se cumplieron 10 años desde que llegaron los primeros presos a la base militar, los periodistas que los contemplábamos desde las montañas cubanas no teníamos ni idea de que ante nosotros se abría el “agujero negro” de Guantánamo.

El artículo de NYT muestra una luz al final de ese túnel, resolviendo varios problemas a la vez. Para los prisioneros significaría recuperar sus derechos como seres humanos y el Presidente Obama demostraría que es capaz de hacer cumplir sus órdenes.

Imagino que además serviría para unir a toda la nación cubana, más allá de la ideología que profese cada cual. ¿Qué ciudadano no apoyaría el retorno a la isla del único pedazo de tierra que hoy está en manos de una potencia extranjera?

Publicado con la autorización de BBC Mundo.

2 thoughts on “La base en Cuba y la guantanamera

  • Espero que cuando nos devuelvan estas tierras, no la sembremos de marabú.

  • La base es un recordatorio en pleno siglo XXI del carácter depredador de que hizo gala la naciente potencia norteamericana a finales del siglo XIX y en lo adelante. Más allá del cuestionamiento al trato que han deparado a sus prisioneros en ese pedazo de tierra cubana, sigue en pie la justa reclamación de la Isla para que le devuelvan lo que le pertenece. Sin lugar a discusión. EEUU, como bien señala Fernando en el texto, no aceptaría perder una pulgada de sus tierras a favor de nadie. Pero con Cuba, como han hecho con decenas de otros países durante tantos años, siguen aplicando la “política del esqueleto.” Esto no es un tema de ideologías. Es de verguenza histórica. Esa base es una espina clavada en el costado de nuestra nación.

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