El Presidente, el Cardenal y el Canciller

Fernando Ravsberg

Verano en La Habana. foto: Angel Yu

HAVANA TIMES, 8 julio — A pesar del Mundial de Futbol, la noticia de que el gobierno cubano liberará a 52 presos de conciencia ha recorrido el mundo. La negociación entre el Presidente Raúl Castro, el Cardenal Jaime Ortega y el Canciller español Miguel Ángel Moratinos llegó a buen puerto.

Sin embargo, no es el primer resultado. Antes de esta excarcelación, Elizardo Sánchez, presidente de la opositora Comisión de Derechos Humanos, me comentaba que “Cuba alcanzó la cifra más baja de presos políticos de los últimos 50 anos”.

El balance semestral de su organización certifica que el 30 de junio de 2010 habían documentado la existencia de 167 presos por motivos políticos (cifra que se reduce ahora a alrededor de 115) y que contrasta con los 201 casos registrados a fines del semestre anterior.

Las razones son muchas, entre liberaciones, cambios de penas, licencias por salud y cumplimiento de la condena. Pero más allá del peso de cada una de ellas, tras esta reducción se hace evidente la tendencia a no seguir procesando disidentes.

Lo que viene ocurriendo en el país implica un cambio en la postura del gobierno cubano sobre el tema de derechos humanos. Algunos piensan que solo es “cosmético” mientras que otros temen que la Revolución esté pisando arenas movedizas.

Sin embargo, nadie puede desconocer que están ocurriendo cosas inéditas, como la reunión del gobierno con el clero católico para discutir temas del acontecer nacional, entre ellos el de los derechos humanos y los presos de conciencia.

Un proceso que se inició con otra medida insólita, la autorización oficial para que las Damas de Blanco desfilen por las calles de La Habana. Es la primera vez en medio siglo que un grupo abiertamente opositor recibe permiso para realizar protestas públicas.

También en este ano se comenzó a eliminar la política de alejar a los presos de sus familiares, una docena de ellos fueron trasladados a sus provincias y seis más lo serán esta semana. Una medida que sin dudas beneficia sobre todo a sus madres, hijos y esposas.

Dos procesos judiciales muy cuestionados internacionalmente, el de una periodista y el de un médico -ambos disidentes pero juzgados por delitos comunes- terminaron con la salida de prisión de los dos, aunque el galeno fue puesto bajo arresto domiciliario.

Pero en el terreno de los derechos humanos el gesto del Presidente Raúl Castro que parece más significativo fue el perdón a varias decenas de condenados a la pena de muerte, un hecho que pasó casi desapercibido internacionalmente.

Es más, desde que asumió el poder no se ejecutó a ninguno condenado, lo que en la práctica implica una moratoria. Resulta paradójico porque el General era considerado por muchos uno de los hombres más duros del grupo de dirigentes históricos.

El proceso puede parecer lento, pero no es solo en este terreno, también en el económico, en el político y en social. Está claro que el gobierno cubano no tiene la arrancada de un Ferrari, por el contrario inicia cada movimiento con la lentitud de una locomotora de vapor.

Sin embargo, no puede desconocerse que el país se mueve y en direcciones que nunca antes había transitado. El proceso se inició con un debate nacional, continúa con un proceso de desestatización de los medios de producción y llega ahora a los derechos humanos.

La Iglesia Católica parece haber percibido el movimiento desde el principio. El enviado papal, Cardenal Bertoni, es el primer visitante que se reúne con el presidente Raúl Castro y también es el primero que se niega a hablar con la disidencia.

El gobierno de Madrid igualmente apostó por el diálogo, logró que sus socios europeos levantaran las sanciones contra Cuba y ahora el Canciller Moratinos asegura que Bruselas eliminará la Posición Común, que condiciona las relaciones con La Habana a mejoras en los derechos humanos.

España y el Vaticano coordinan sus esfuerzos en la negociación con el gobierno cubano al más alto nivel. Ambos apostaron mucho, convencidos que la locomotora comenzaría a moverse y de que la única forma de influir sobre ella es subiéndose al tren.

Publicado con la autorizacion de BBC Mundo.


2 thoughts on “El Presidente, el Cardenal y el Canciller

  • el 24 julio, 2010 a las 5:01 am
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    Concuerdo con cubanito, que esperas de la ” GRAN RAMERA ” ???
    Sabemos q’ siempre se viste de una obeja blanca, mas lleva bajo
    sus habitos un gran ” LOBO RAPAZ “.

  • el 9 julio, 2010 a las 7:40 pm
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    Yo agradezco a Cuba, a su revolución, por haberme enseñado a pensar, leyendo este artículo me vino a la mente la historia del sindicato Solidaridad, de Polonia, y de sus vínculos con la alta jerarquía católica(recuérdese que el Papa Juan Pablo II era por nacionalidad polaco, y que el pueblo polaco es profundamente católico), leánse los siguientes párrafos, extraidos de labiografía de Lech Walesa, que aparece en http://www.historiasiglo20.org/BIO/walesa.htm...

    Testigo de las revueltas obreras de 1970 que se saldaron con manifestantes muertos por la policía polaca, se convirtió en el líder de las protestas en el astillero Lenin de Gdansk (antigua Danzig) en agosto de 1980. La amplitud de la revuelta obrera, en la que muy pronto se introdujeron demandas políticas, llevó a que el gobierno finalmente cediera y firmara un acuerdo con los representantes obreros permitiendo a los trabajadores el derecho de organizarse libremente. El Comité de Huelga se transformó en una federación de sindicatos dirigida por Walesa y que vino a denominarse Solidaridad. Más de 10 millones de polacos se adhirieron al movimiento.

    El éxito fue efímero. Ante las amenazas soviéticas, el gobierno polaco impuso la ley marcial y el general Jaruselzski estableció una dictadura militar prohibiendo al sindicato Solidaridad y encarcelando a Walesa. Cuando le fue concedido el Premio Nobel de la Paz en 1983, fue su mujer Danuta la que asistió a la ceremonia de entrega en Oslo.

    Una nueva oleada de malestar social desencadenó de nuevo una serie de huelgas en 1988. El gobierno comunista se vio de nuevo obligado a negociar con Walesa y otros líderes sindicales. Solidaridad volvió a la legalidad y se convocaron elecciones en las que el sindicato, que participaba como coalición política, obtuvo una abrumadora mayoría. Tadeusz Mazowiecki, compañero de Walesa, fue nombrado primer ministro de Polonia en 1989. FUE EL INICIO DE LA OLEADA DEMOCRATICA QUE PUSO FIN A LAS DICTADURAS COMUNISTAS EN EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL EN 1989.
    Es increible que la misma iglesia que está sumida en la más seria de las crisis, y veamos por ejemplo las acusaciones de pederastía que la ha sumido en otro de los escándalos más serios, ahora se haya vestido de “cordero” para fungir de mediador en la sociedad cubana, ¡¡¡¡Cuidado y la amplia experiencia que poseen en implantar “democracias” no la empleen en nuestro país!!!!, que bastante experiencia tienen al respecto.

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