El futuro del socialismo al estilo cubano

Fernando Ravsberg

Foto: Raquel Pérez Díaz

HAVANA TIMES  – Cuando Fidel Castro proclamó que este modelo de socialismo no sirve ni siquiera para nosotros mismos, cualquiera hubiera pensado que eso bastaría para que sus seguidores se pusieran a buscar otro socialismo que sirva mejor a la nación cubana.

El líder revolucionario liberó a la gente de falsas lealtades recomendando cambiar todo lo que debía ser cambiado. Más tarde, el presidente Raúl Castro lo confirma advirtiendo que estamos caminando hacia a un abismo y el tiempo de variar de rumbo se acaba.

Sin embargo, desde el mismo inicio del proceso de reformas económicas se optó por llamarlo “actualización” del modelo y la lógica pregunta que surge es ¿se piensa “actualizar” un modelo de sociedad cuyo creador calificó de inservible?

El sistema cubano fue una copia a escala del soviético, el mismo que condujo a la desaparición del socialismo en Europa. Si China y Vietnam prosperaron fue porque transformaron sus economías, un camino que ahora también inicia Corea del Norte.

A pesar de la evidencia, en Cuba algunos mantienen una mentalidad que retrasa los cambios, no los que pretende imponer EE.UU., sino los acordados en los Congresos del PCC y en el Parlamento, refrendados en asambleas por millones de cubanos.

No aplicar lo aprobado por las asambleas populares, el Parlamento y los Congresos del Partido Comunista puede afectar la credibilidad de las autoridades de gobierno. Foto: Raquel Pérez Díaz

Pasó un lustro entre un Congreso comunista y otro, recién entonces la población se entera de que solo se aplican el 20% de los acuerdos tomados. Puede que en la prensa la culpa no la tenga nadie, pero en las calles todos apuntan a quienes detentan el poder.

Se dice que hay que avanzar “sin prisas pero sin pausas”, porque ya no queda tiempo para más errores. Sin embargo, un buen día se hace una pausa ilimitada en la apertura al trabajo autónomo, a pesar de que ese es uno de los puntos claves de la reforma.

Legalizar el sector privado no fue una concesión, sino una necesidad del Estado para desinflar sus plantillas, ahorrar en el pago de salarios, aumentar los aportes impositivos a las arcas públicas y administrar eficientemente decenas de miles de pequeños negocios.

Y, sobre todo, porque el Estado no anda muy sobrado de cuadros eficientes, así que necesita poner a trabajar a los que han demostrado ser capaces en las grandes tareas económicas y sociales de la nación, en vez de tenerlos administrando cafeterías.

El trabajo autónomo y las PYMES son una necesidad del socialismo cubano para tener un Estado más ligero y eficiente. Foto: Raquel Pérez Díaz

Raúl Castro aseguró que “quienes apuestan por demonizar, criminalizar y enjuiciar a los trabajadores por cuenta propia escogieron un camino que, además de mezquino, es risible, por insostenible. Cuba cuenta con ellos como uno de los motores del desarrollo futuro”.

Es que sin los autónomos y sin la pequeña y mediana empresa la reforma no puede salir adelante. Eso lo saben todos, los que quieren crear un nuevo modelo de socialismo y los que pretenden continuar con el viejo hasta el fin de los tiempos.

Esa es la razón por la cual la principal batalla política se desarrolla en torno al sector privado de la economía. Por la que la prensa secuestrada sigue hablando de ellos con prejuicios y por lo que les llaman “cuenta propia” contraponiéndolo a “lo colectivo”.

La suspensión de licencias fue un golpe durísimo a las esperanzas de la gente que soñaba con salir de pobre por esa vía, sin emigrar ni delinquir. Conozco a quien logró alcanzar cierta prosperidad con una cafetería en un barrio tan humilde como Vieja Linda en la parte sur de la capital.

Muchos emigrados vieron la posibilidad de ayudar a sus familiares a montar un negocio que les permita dejar definitivamente la mendicidad de la remesa. Otros se repatriaron para invertir sus ahorros y lograr una vida próspera en su propio país.

Fidel Castro dejó las puertas abiertas para que sus seguidores cambiaran un modelo de socialismo que el percibía como inservible en las actuales circunstancias.

Es incalculable la cantidad de dólares que han entrado directo al bolsillo de la población para crear negocios e, indirectamente, a la mano de obra contratada y a las tiendas del Estado. Pero para mantener ese flujo inversionista se necesita seguridad.

Cambiar las reglas de juego en medio del partido siempre genera desconfianza, las suspensiones “indefinidas” provocan inseguridad y la imposición de medidas contrarias a las aprobadas en las asambleas populares, tiene un costo en la credibilidad política.

Unos años antes de su muerte, Fidel Castro aseguró que a la Revolución Cubana ya no la pueden derrotar sus enemigos y, al mismo tiempo, hizo una advertencia profética a sus seguidores: “a la Revolución solo la podemos destruir nosotros mismos”.


14 thoughts on “El futuro del socialismo al estilo cubano

  • el 26 agosto, 2017 a las 12:51 pm
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    Se pretende seguir implementando el sistema esclavista y que el obrero cubano siga trabajando DE GRATIS y que a los dichosos que tienen FE, los mantenga la parentela de Miami. Porque no me van a decir ustedes que percibir el equivalente a 20 dólares al mes (que equivale a 12 centavos de dólar la hora o 96 centavos de dólar al día) se puede considerar “salario”, cuando una botellita de aceite de mala calidad el estado se la vende a la población al equivalente de 2 dólares.

  • el 26 agosto, 2017 a las 2:44 am
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    Y vienen más impuestos a la mano de obra en la pequeña propiedad privada.El gobierno apuesta de nuevo a penalizar el trabajo por cuenta propia porque sus salarios como estado son paupérrimos. Entonces en vez de subir los salarios estatales quiere reducir mediante los nuevos impuestos, el éxodo de los trabajadores estatales hacia las PYMES. El estado todavía tiene alrededor de 1300,000 plantillas infladas y no crea nuevos empleos. En vez de facilitar el crecimiento del empleo en las PYMES, las castiga. Como siempre la solución usurera y no incentivadora del desarrollo.

  • el 25 agosto, 2017 a las 11:14 pm
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    Peralta, por favor, que sería de atragantarse de risa por no llorar: ” el camino quedo libre para realizar todos los experimentos sociales que quisimos”. Las personas no son ratas de laboratorio. esos “experimentos” son los que le han desgraciado la visda a generaciones de cubanos; y han vuelto a cuba en el ripio improductivo que es hoy.. Y si vas a hablar de los chinos y los vietnamitas (Que conste que en ese punto coincido contigo). No vayas tan lejos, que “élites élites políticas y Militares que heredaron para su provecho la propiedad social” están campeando por su respeto en Cuba ¿Cuándo se ha visto que el papel del ejército es dirigir empresas? ¿No es la cubana, supuestamente, una sociedad de obreros y campesinos? ¿Dirigen y controlan los obreros y lps campesinos los pocos renglones que aportan divisas en Cuba? ¿En el socialismo el gobierno de obreros y campesinos les cobra los productos de de la canasta básica a esos campesinos y obreros hasta un 400% más de su precio real, y en una moneda que vale hasta 25 veces más que la moneda en que les paga?

    “si hablamos de socialismo verdadero es incompatible con la acumulación de riquezas y la existencias de clases sociales privilegiadas” Entonces en Cuba jamás ha habido socialismo, porque la vida de privilegios, lujos y prebendas que tienen los dirigentes de eso que te empecinas en llamás “revolución”, jamás ha estado, ni de lejos, a la altura de todos los sacrificios y miserias que les han impuesto a los cubanos de a pie. Lo que sí es una verdad como un templo es que eso que tú llamas “socialismo” ha tenido dos característi9cas sobresalientes en cada país que ha tenido la desgracia de padecerlo: 1- Son expertos en repartir alegremente lo que le han quitado a otros. 2- Una más que notable ineptitud e incapacidad de producir riqueza, de modo que los países son, a la postre, mucho más pobres que antes de padecer el desastre. En ese sentido le pueden dar un doctorado al comején: son una máquina de moler naciones. Nada más que hay que ver el estado de Cuba y su gente. Y, si quieren más, miren a Venezuela, que, sin embargo económico, con muchos más recursos naturales; con inmensas reservas de petróleo, está hoy por hoy, con menos de 20 años de desastre, mucho peor que Cuba en ciertos aspectos.

  • el 25 agosto, 2017 a las 9:11 pm
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    El problema de los socialistas romanticos e infantiles como Fernando y otros que rondan por aqui, es que padecen de autismo cronico y eso les impide escuchar las demandas del pueblo cubano y ni siquiera a los dirigentes de la la dictadura tiranica de corte fascista. Al parecer Fernando no ha visto el reciente video del futuro dictador Diaz Canel donde magistralmente expone el tipo de socialismo seguiran aplicando al pueblo cubano despues del 2018.

  • el 25 agosto, 2017 a las 11:47 am
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    Los cubanos no son tan tontos como su desconocimiento del capitalismo y tan generalizada esta ignorancia que alcanza hasta la dirección del partido y del Gobierno, llega al extremo de la insensatez de oficialmente crear la Burguesía y las clases sociales en general para después volver a combatirlas porque si hablamos de socialismo verdadero es incompatible con la acumulación de riquezas y la existencias de clases sociales privilegiadas, después que ellas mismas en su éxodo dejaron libre el camino para la construcción del socialismo, el camino quedo libre para realizar todos los experimentos sociales que quisimos y de tantos errores hoy somos nutridos de tantas experiencias que nos permite rectificar el camino sin que esto represente llenarnos de potenciales enemigos que en su desarrollo y fortaleza será capaz de cambiar el rumbo de la revolución. Mala cosa esa de copiar de experiencias Chinas y Vietnamitas, que con nombre de Popular y Socialismo ya crearon un capitalismo de estado más salvaje que el capitalismo liberal llenos de férrea explotación del hombre al hombre y grandes desigualdades, países dirigidos por las élites políticas y Militares que heredaron para su provecho la propiedad social y hoy son las grandes y poderosas Oligarquías.
    Y no es que este en desacuerdo con la existencias de pequeñas empresas ´privadas pero no colocadas en ramas donde pueden del comercio y la gastronomía sin que exista un mercado mayorista, y condiciones reales de oferta y demanda, férreo control de precios y contribuciones donde no les sea demasiado fácil ordeñar al pueblo y enriquecerse en muy corto tiempo, a ellos los prefiero como trabajadores por cuenta propia y Pequeñas Empresas y medianas pero de producción, que creen lo que vallan a comerciar, en las actividades de servicio a la población prefiero cooperativas asociadas al estado pero auto gestionadas, y todas bajo el control y auditoria social creada bajo formas directas de participación democrática.
    Si el pueblo quiere saber lo que es el Capitalismo que empiece por Preguntarle al Sr. Fernando Ravsberg porque decidió vivir en Cuba y no en su Uruguay. De paso quiero pedirle que no manipule a nuestros líderes, Raúl no dijo que marchamos hacia el abismo, dijo que “la construcción del socialismo era un viaje asía lo ignoto”, tampoco saque de contexto ni se atreva a improvisar interpretaciones libres de lo expresado por Fidel.

  • el 25 agosto, 2017 a las 7:38 am
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    Fernando: muy interesante tu artículo. Creo que más que el futuro del socialismo al estilo cubano se debate el futuro del socialismo al estilo soviético en Cuba. Raúl, con este giro, demostró como bien dices que el modelo que pretende impulsar, y que está carente de capitales y que desean captar, no es confiable para nadie. En vez de generar confianza genera desconfianza. Él espera que los grandes inversionistas extranjeros comprendan que las arbitrariedades contra el sector privado en Cuba solo se hacen contra los cubanos, que a los extranjeros sí los respetan y es la verdad, pero no es así como funciona la siquis humana. Si ves la barba de tu vecino arder pones la tuya en remojo. Esto ralentizará más aún sus planes, que ya eran pésimos por no contar plenamente en primer término con la potencialidad de los propios nacionales, que están en el exterior. Claro que lleva como premisa cambios políticos, aunque fuesen dentro del socialismo, que brinden democracia y una patria para todos los cubanos, no solo para los comunistas y sus seguidores bajo este régimen de clientelismo. Es muy bello lo que escribes sobre Fidel y Raúl y de cómo parece que son sus subalternos los que no dejan que sus deseos reformistas se cumplan. Es cierto que hay un grupo de “oportunistas” que les va muy bien de la manera como está la cosa, que se resiste; pero la mayor resistencia está en ellos mismos y hay sobradas pruebas de ello. Desde mi punto de vista es pura demagogia y fueron solo pequeños momentos de sinceridad provocada por sentimientos de fracaso por el desastre que han provocado con sus experimentos sociales fallidos o deslumbramiento por el éxito de China. Cuando vuelven a su estado basal, reaccionan y prefieren conservar su poder absoluto antes que abrir el juego al desarrollo, la prosperidad y la democracia. Así de simple.

  • el 25 agosto, 2017 a las 1:26 am
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    Esto me recuerda a la guerra de todo el pueblo y un fusil para cada cubano… y yo me pregunto.. con que coraje los Castros van a armar el pueblo sí tienen miedo de darte un trozo de papel y un lápiz y celebrar unas elecciones libres y democráticas…

  • el 24 agosto, 2017 a las 9:59 pm
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    Es que, lo peor que le haya podido pasar al socialismo, el desprestigio mayor es, el haber pasado por las manos de Fidel, que lo elevó al estilo cubano. Y ese socialismo, Ravsberg, no tiene ningún futuro.

  • el 24 agosto, 2017 a las 8:22 pm
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    El socialismo de los manuales de marxismo solo esta en los libros. O en la mente de unos pocos decrepitos que ni siquiera se dan cuenta que existe un mundo mas alla de la puerta de su casa.
    La idea de un mundo mas justo y equitativo es el ideal. Pero no a costa de vernos como una masa homogenea y monolitica. Las politicas de corte socialista fallan miserablemente en reconocer y potenciar la individualidad inherente a cada ser humano. Si bien no comulgo con la exacerbacion del individualismo de las sociedades nordicas, tampoco me atraen las caldosas populares y la fiesta del CDR.
    Es tambien muy dificil a estas alturas venderle las bondades del sistema despues de 6 decadas de desgaste y espera. Sobre todo si nuestros inefables politicos quieren seguir posponiendo innecesariamente lo que inevitablemente tiene que ocurrir.

  • el 24 agosto, 2017 a las 3:53 pm
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    De que futuro socialismo se habla?. El socialismo esta en terapia intensiva y sin esperanzas de recuperacion

  • el 24 agosto, 2017 a las 1:05 pm
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    La foto de la cocinera mostrando ese plato tan suculento parece ser de algún restaurante… en República Dominicana.

  • el 24 agosto, 2017 a las 11:47 am
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    De la definición de revolución enunciada por Fidel yo considero fundamentales y aplicables (tanto a nivel macro (de país) como a lo individual) lo siguiente: -es cambiar todo lo que debe ser cambiado…; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos. Según las propias leyes naturales aquello que no cambia perece, así ocurrió con los dinosaurios y otras especies, no fueron capaces de cambiar, se extinguieron, así pasa con las sociedades, incluida la cubana (en pleno proceso de depauperación aunque se quiera aparentar que todo está ok); ahora cabe preguntar: A quienes no les interesa o no les conviene cambiar?, en la respuesta cabe señalar desde los radicalistas hasta los “vivebien”. En lo de “emanciparnos por nosostros mismos y por nuestros propios medios” lo considero positivo porque nuestras respuestas y la solución a nuestros problemas no tienen que venir de ningún lugar del mundo, tienen que nacer del propio seno de la sociedad cubana, para eso se necesita algo que parece muy difícil de lograr : respetar el criterio y la opinión del otro, dar la posibilidad de expresarse a todos sin temor alguno (que la doble cara y el fingimiento son pan de cada día , desgraciadamente, en nuestro país).

  • el 24 agosto, 2017 a las 9:25 am
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    Como dice el dicho. este es mismo cuento de la vieja pipa, pero con un traje distinto.

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