Don Alejandro

Fernando Ravsberg*

Alejandro Robaina - photo: cubadebate.cu

HAVANA TIMES, April 22 – Yo no era amigo de Alejandro Robaina pero me hubiera gustado serlo, ese guajiro me cayó bien desde la primera vez que hablé con él. Aunque le gustaba decir que era bruto, siempre lo percibí como un hombre inteligente, de los que nunca hablan por hablar.

Don Alejandro fue uno de aquellos campesinos que, al comienzo de la Revolución, no quisieron integrar sus tierras a las cooperativas manejadas por el Estado. ¡Cómo iba a entregar la finca que había sido levantada con el sudor de su abuelo y su padre!

A diferencia del Stalinismo, en Cuba esos campesinos no fueron fusilados ni enviados a “Siberia”, pero sufrieron el escarnio público, se les trató como una especie en extinción de “pequeños burgueses rurales”, aferrados a la propiedad privada.

El prejuicio fue intenso pero breve, como son casi todas las tormentas tropicales. Apenas unos años después ya nadie se acordaba de la época en que estos guajiros eran considerados “la oveja negra” de la naciente sociedad colectivista.

Además, muy pronto se convirtieron en el sector más productivo de la agricultura cubana, por encima de las cooperativas y sobre todo de las granjas del Estado, gigantes inservibles que hoy se están desmantelando hectárea a hectárea.

Entre los campesinos privados se destacó Don Alejandro, tanto por la calidad de su tabaco como por la productividad de sus tierras. Su prestigio fue tal que Fidel Castro -el padre de la colectivización agrícola- llegó a la finca para conocer sus secretos.

El “guajiro bruto” era también muy franco y, sin mucho preámbulo, le soltó al Comandante que la única forma de tener buenas cosechas de tabaco era produciéndolo en pequeñas parcelas familiares y pagándoles a los campesinos mejores precios.

El propio Robaina me contó que el entonces presidente de la República tragó en seco y le hizo mil preguntas. Finalmente “tomó mi consejo y a los dos meses empezó a entregar las tierras que estaban en cooperativas a los pequeños agricultores”.

Con la bendición del líder, Don Alejandro pasó de “pequeño burgués” a “campesino revolucionario”. En una reunión de agricultores, el máximo dirigente sindical cubano lo puso como ejemplo porque era el único al que no le robaban el tabaco.

Con la mayor calma del mundo Robaina se levantó y delante de todos le dijo que no se trataba de ningún milagro, que el conseguía proteger sus plantas pagando en dólares a los que pasan 12 horas cuidando sus campos por la noche.

El dirigente obrero trató de excusarse, argumentó que el país no podía hacer ese gasto pero Alejandro volvió a la carga con un razonamiento arrollador: “les va a costar menos que lo que hoy están perdiendo por el robo de las hojas de tabaco”.

“Etiquetar” políticamente a Robaina era imposible. Después de varias entrevistas comprendí que él tenía suficiente sabiduría como para aplaudir lo bueno y arremeter contra los disparates, sin preocuparse de qué lado eso lo situaba en cada momento.

En el último encuentro me dijo que seguía siendo un “guajiro bruto” pero reconocía que con la Revolución sus hijos y nietos sí habían podido estudiar y gracias a eso él estaba al tanto de cuánto vale el tabaco en el mercado internacional.

Comprendía así cuán poco reciben los campesinos y luchaba para conseguir mejores precios de la empresa compradora. Creía que “es ridículo lo que se le paga al campesino que trabaja la tierra” y exigía más respeto para el “hombre que se agacha en el surco”.

Don Alejandro fue el tabaquero más destacado de Cuba, tal vez hasta podríamos decir que su tabaco es el mejor del mundo. A mí, sin embargo, lo que más me gustó de ese guajiro fue su irreverencia, su libertad de pensamiento y la valentía con que lo expresaba.

*Publicado por HT con autorizacion de BBC Mundo


One thought on “Don Alejandro

  • el 22 abril, 2010 a las 10:35 pm
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    “Don Alejandro fue el tabaquero más destacado de Cuba, tal vez hasta podríamos decir que su tabaco es el mejor del mundo. A mí, sin embargo, lo que más me gustó de ese guajiro fue su irreverencia, su libertad de pensamiento y la valentía con que lo expresaba.”…….. entendido, ..entendido, lo primero no es noticia, ni siquiera que la marca Vegas Robainas en honor a, Don Alejandro, tenga fama mundial. Lo otro sí es un notición, es lo que quieren oir en la BBC,… siempre que lo presentemos de forma adecuada claro, Ravsberg sabe hacerlo, decir lo que dijo en una reunión de agricultores, que corajudo, “es imposible etiquetarlo políticamente” pero Ravsberg, si lo hace y a gusto de la BBC, no como un “campesino revolucionario” claro,sino como un irreverente que se enfrentó al Comandante. Sí, sí ..sí no hay dudas aquí hay oficio…..

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