Dios proteja a Cuba de sus extremistas internos

Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES — En política hay muchos tipos de extremistas, el más despreciable es el que busca hacer méritos aplicando con el máximo rigor las órdenes que vienen desde arriba. No les importa los costos que estas tengan para la gente si les permite escalar posiciones.

Esta especie son camaleones que se pasan de un lado político al contrario sin el menor esfuerzo. No es raro verlos defender el socialismo soviético para, años después, repudiarlo y levantar las banderas de los McDonald.

El extremista honesto es un fundamentalista, tiene pocas luces y necesita verdades absolutas para sentirse seguro. Cuando las encuentra se aferra a ellas como a una tabla de salvación que lo mantiene a flote en un mar de ideas diversas en el que teme naufragar.

Wikipedia (1) define el fundamentalismo como la corriente ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos fundacionales (por encima de una interpretación contextual) o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida.

Lo más triste del caso cubano es que algunos de estos fundamentalistas ni siquiera apelan a los “textos sagrados” de Marx y Lenin, sino a las “interpretaciones” que de ellos hicieron algunos teóricos del estalinismo en sus manuales.

Este tipo es el más peligroso, porque se cree dueño de la verdad y convierte a todos los que piensen diferentes en enemigos a los que tiene que aplastar. Quien cuestione el dogma con ideas diferentes debe ser silenciado, por las buenas o por las malas.

Todas las tendencias políticas y religiosas tienen fundamentalistas de leyenda como McArthy,  Robespierre o Torquemada. Pero estando en la Cuba socialista los más interesante e instructivo es analizar a los de izquierda y las consecuencias de sus actos.

¿No fue el extremismo del Partido Socialista Popular el que expulsó a Mella (2) y calificó de social-fascista a Guiteras (3)? Fue el mismo que, después del triunfo de la Revolución, intentó derrocar al jovencito barbudo que había bajado de la sierra y no aplicaba el marxismo según los manuales.

Solo a un joven de poco más de 30 años, ingenuo y políticamente iletrado, se le puede ocurrir romper el dogma, crear un movimiento en lugar de un partido, derrotar al ejército en vez de sumarlo, construir una guerrilla cuando había que hacer una insurrección y, finalmente, arrebatarles la bandera del socialismo a los “verdaderos” comunistas.

En Cuba la “microfracción” fue derrotada, pero en otras partes de latinoamericana tuvo “éxito”. Vale recordar que fueron extremistas de izquierda los que asesinaron a Maurice Bishop (4) en Granada y le sirvieron en bandeja de plata esa nación a los Marines de EE.UU.

Es una característica de ellos, gastan tantas balas disparando a quienes comparten la misma trinchera que se quedan sin municiones cuando aparece el enemigo verdadero. Algunos pierden la perspectiva, otros simplemente se cambian de bando.

Me viene a la memoria el jefe guerrillero de El Salvador, Joaquín Villalobos, quien ordenó asesinar al poeta Roque Dalton (5) por diferencias políticas. Paradójicamente, se dedica hoy a asesorar en contrainsurgencia a gobiernos que combaten contra grupos armados de izquierda.

El poeta Roque Dalton, un buen amigo de Cuba, fue ejecutado por extremistas de izquierda que hoy trabajan para gobiernos de derecha.

Los extremistas reclaman la “unanimidad”, es decir, que todos pensemos como ellos so pena de ser excomulgados y llevados a la hoguera, a veces de forma metafórica con escritos incendiarios, pero tampoco descartan la eliminación de las ideas diferentes a tiros.

Paradójicamente, estos extremistas son los peores enemigos de la unidad. Los crímenes contra revolucionarios de izquierda demuestran que su fanatismo los ciega al grado de ser incapaces de diferenciar entre los enemigos y los amigos que piensan diferente.

La unidad de la guerrilla salvadoreña no surgió gracias a la “unanimidad” perseguida a través del asesinato de Roque Dalton, sino en base al respeto de la diversidad política de las 5 organizaciones que convergieron en el Frente Farabundo Martí.

Si hoy el comandante Leonel González es el presidente de El Salvador es porque el FMLN fue capaz de desprenderse de los dogmas y adaptarse a la realidad. Igual que lo fue el dirigente tupamaro Pepe Mujica, tras jugarse la vida durante décadas en acciones armadas.

Las tácticas y las estrategias varían, lo que debería ser un principio inamovible es que la política se hace para beneficio de la gente, para lograr su felicidad y realización plena. Creer que las ideologías no deben evolucionar es negar la dialéctica misma.

Impedir que el río de las ideas circule y chapotear en el agua estancada es un derecho de cada cual, pero obligar a los demás a beberla es demencial. Dios proteja a Cuba de sus extremistas internos, que de sus enemigos externos ella ha sabido protegerse sola.

El asesinato de Maurice Bishop, un líder cercano a Cuba, a manos de un grupo de extremistas de izquierda dio la excusa perfecta para una invasión de los EEUU.

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