Cuba y “la ayuda” de los estadounidenses

Fernando Ravsberg

El acercamiento de los cubanos y los estadoundenses tiene objetivos muy bien definidos por ambas partes.
El acercamiento de los cubanos y los estadoundenses tiene objetivos muy bien definidos por ambas partes.

HAVANA TIMES — “Napoleón, para ellos, fue un señor italiano que organizó el jaleo sin estadounidenses, y están más que seguros que no hubiera perdido Waterloo con la ayuda de los estadounidenses” (1), dice una simpática canción rioplatense que escuché en mis años mozos.

Y realmente parece que la historia no es el fuerte de los políticos de Estados Unidos. Cada vez que meten sus manos en algún país lo que dejan atrás es el apocalipsis, pero, como aprendices de brujo, siguen intentando influir en casi todo el mundo.

Las más recientes experiencias de su intervención en Irak, Afganistán o Siria deberían ser suficiente evidencia. En esas naciones, la violencia, la ingobernabilidad y la emigración masiva es mucho peor que antes de recibir “la ayuda de los estadounidenses”.

No es nuevo, en 1954 participaron en el golpe de estado contra el gobierno de Irán para imponer un dictador, el Sha, y por carambola activaron a un monje que nunca había participado en política y que 30 años después dirige la primera Revolución Islámica.

Con Cuba llevan más de medio siglo intentando crear una oposición que funcione con “la ayuda de los estadounidenses”. Aunque parezca demencial, quisieron ganarse a los cubanos con un embargo que los hundiera en el “hambre”, la “miseria” y la “desesperación”.

Resulta difícil de creer que los estudiantes cubanos son tan influenciables que basten unas semanas estudiando con “los estadoundenses” para que se conviertan líderes anticastristas. Foto: Raquel Pérez Díaz
Resulta difícil de creer que los estudiantes cubanos son tan influenciables que basten unas semanas estudiando con “los estadoundenses” para que se conviertan líderes anticastristas. Foto: Raquel Pérez Díaz

Los intentos de influir en la Isla han sido muy variados, desde organizar una invasión militar, hacer atentados contra sus líderes, abastecer a grupos armados, financiar disidentes, crear una TV, una radio y hasta redes de Internet solo para cubanos.

Con esas políticas alimentaron en Cuba la mentalidad de “plaza sitiada” en lo interno y la de “David contra Goliat” en el mundo. El enfrentamiento con EE.UU. fue clave para convertir a la Revolución en la abanderada de la soberanía nacional.

En La Habana, Obama reconoció que esa estrategia había fracasado y prometió dejar en manos de los cubanos los destinos de la nación. Aquel día vi gente llorar de alegría frente al televisor, muchos creyeron que era el fin de una larga enemistad.

Pero la “nueva” estrategia de Washington mantiene el viejo guión de “promover el cambio de régimen”. Parece la misma obra con otro casting, donde los disidentes reciben papeles secundarios, mientras los cuentapropistas y los jóvenes se llevan los protagónicos.

Ofrecen becas a los muchachos y muchachas para pasar cursos allá. Lo hacen al margen de los canales de intercambio estudiantil, lo cual despierta las sospechas de mucha gente, una reacción que era de esperar, dado el historial de Washington.

Resulta difícil de creer que los estudiantes cubanos son tan influenciables que basten unas semanas estudiando con “los estadounidenses” para que se conviertan líderes anticastristas. Foto: Raquel Pérez Díaz
Resulta difícil de creer que los estudiantes cubanos son tan influenciables que basten unas semanas estudiando con “los estadounidenses” para que se conviertan líderes anticastristas. Foto: Raquel Pérez Díaz

La desconfianza se acrecienta cuando el Buró para la Democracia y los Derechos Humanos anuncia que entregará US $6 millones a programas que “promuevan cambios democráticos” en la Isla y eso incluye los “Intercambios puramente académicos o becas”.

Es difícil de creer que unas semanas en el norte conviertan a estos chicos en líderes de opinión en contra del gobierno cubano. Mucho más dañina es la creciente emigración de jóvenes que desangra a la nación en este mismo instante y de la cual no se dice nada.

Los chicos del sitio web La Joven Cuba creen que para atraer a las nuevas generaciones hay que terminar con los “programas de enajenación revolucionaria, de inmovilismo revolucionario, de ‘orientación’ revolucionaria, aniquilación de iniciativas revolucionarias y destrucción de líderes” (2).

Con las becas la Isla vuelve a los tiempos de la“agitación política”. A lo largo de toda la Isla se realizan protestas juveniles, los medios de prensa se llenan de artículos y videos, la nación se prepara para la batalla ideológica y los extremistas se relamen los bigotes.

Washington vuelve a un enfrentamiento en el que La Habana tiene vasta experiencia y donde actúa como el yudoca, utilizando la fuerza del contrario para hacerlo caer. Desde 1959, estas acciones sirvieron para consolidar la Revolución.

No parecen entender que el conflicto bilateral es anterior a Fidel Castro, tiene el sabor amargo de los mambises a los que se les impidió entrar a Santiago, de una enmienda constitucional que les permitió invadir la Mayor de las Antillas varias veces y de un bloqueo económico de medio siglo.

“Los estadounidenses” confía en que los cuentapropistas serán el “enterrador” del socialismo cubano. Tal parece que no han visto lo que ocurre en China o Vietnam. Foto: Raquel Pérez Díaz
“Los estadounidenses” confía en que los cuentapropistas serán el “enterrador” del socialismo cubano. Tal parece que no han visto lo que ocurre en China o Vietnam. Foto: Raquel Pérez Díaz

Aquí cualquier intento político que cuente con “la ayuda de ellos” está condenado al fracaso, una experiencia que ya deberían haber aprendido tras 50 años de promover “líderes”, violentos y pacíficos para generar un “cambio de régimen”.

Es más, hoy la torpeza de EE.UU. posiciona mejor a los sectores políticos extremistas y su estrategia de volver a vivir en una plaza sitiada, silenciando todo espacio de debate interno para izar la vieja bandera de la unanimidad y el pensamiento único.

“Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba. Lo que cambie dependerá del pueblo cubano. No vamos a imponerles nuestro sistema político ni económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propio camino, y darle forma a su propio modelo”.

En esas cuatro frases dichas por Obama en La Habana se sintetiza la mejor estrategia que Washington podría diseñar para promover cambios en Cuba porque, aún hoy, muchos cubanos prefieren perder la batalla de Waterloo antes que ganarla gracias a “la ayuda de los estadounidenses”.

15 thoughts on “Cuba y “la ayuda” de los estadounidenses

  • Atanasio:

    Agradezco y aprecio tu respuesta en todo lo que vale y aporta. Sigo pensando, sin embargo, que el tema de cómo asimilar las relaciones con EE. UU. continuará ejerciendo de parteaguas en la sociedad cubana. Y no sería nada nuevo de hecho. Así sucedió en buena medida durante la República, y cuando aquello no había propaganda antiyanki a los niveles en que montó después de 1959.

    Es por ello que sugiero la encuesta. Entiendo que tendremos mucho que hablar los cubanos de todas partes sobre el particular. Ya va siendo hora de iniciar el debate.

  • Pues yo te voy a dar mi opinión. Desgraciadamente Cuba caerá sin remedio en la dependencia casi absoluta del vecino del norte. Los mas de cincuenta años hablando mal de los americanos en todos los sentidos no logró que el cubano se enemistase del americano, ni del cubano “gusano” que tanto ha hecho por ayudar a su familia en la isla. El gobierno cubano ha demostrado su inutilidad a la hora de crear una verdadera soberanía, ni política y mucho menos económica y es en este momento el principal propulsor de ese acercamiento a los Estados Unidos, a pesar de la intensa propaganda que aun persiste contra USA, el país entero cree que su salvación esta en el levantamiento del embargo. Fuera de esa idea a nadie se le ocurre otra manera de desarrollar o al menos mantener al país. Indiscutiblemente el embargo ha hecho mucho daño, pero también ha habido mucho derroche, despilfarro, incapacidad y tozudez en las decisiones del gobierno. Yo jamas, y ojala este equivocado, había visto al cubano tan dependiente de los Estados Unidos, de su cultura, su economía y su política.

  • Me gana la impresión de que este post de Fernando se constituye en excelente elemento propiciador de reacciones encontradas en HT. En ese entendido, me atrevo a sugerir al editor que haga una encuesta, ya que el sitio ha probado suerte antes con otros sondeos de opinión.

    El pie forzado sería algo así como “¿Qué papel atribuye Ud. a EE.UU. en el futuro inmediato de Cuba?” .

    Hago la exhortación tras notar de modo empírico que desde el 17D nos hemos estado desbordando en opiniones sobre qué permitirle o no al Gobierno de EE.UU, y cómo lidiar con éste bajo las nuevas circunstancias. Ese factor está marcando ahora mismo buena parte del posicionamiento de millones de cubanos, dentro y fuera de la Isla.

    No creo que los cubanos nazcamos inoculados con el gen de la renunciación. Todos, de un modo u otro aspiramos a más libertades y a una mejor vida. El asunto se enmaraña en cuanto a los métodos para alcanzarlos y, muy en particular, cuando entra a relucir el posible papel del poderoso vecino en este desiderátum…

    So, Mr. Robinson , I put it in your hands…

    PD: (Ya voy asumiendo mi “derrota” adelantada, tomando en cuenta el hábitat de la mayoría opinadora del sitio…pero a lo hecho, pecho…)

  • // ¿Cambios de régimen? ¡Jamás! //

    Para el sistema que tenemos impuesto en Cuba los cambios de régimen siempre han estado estrictamente fuera de su mente y de sus actividades.

  • Obama dijo claro a Latinoamérica en la cumbre de la OEA en Panama, que deseaba mejorar las relaciones con esta región pero también apoyaría al rescate de los derechos humanos y las libertades de los que piensan diferente. Eso es lo que está haciendo con Cuba y no veo contradicción ninguna en esa política. En cambio Cuba ha dejado más en evidencia que el pueblo cubano es utilizado como rehén para que levanten el embargo a los mismos que llegaron al poder ilegitimamente mediante la violencia y robaron propiedades a los ciudadanos americanos, extranjeros y a los propios ciudadanos cubanos violando todo tipo de leyes nacionales y tratados internacionales a los cuales Cuba era signatario. Los Castro y sus papagayos creen que porque ya pasaron 57 años el mundo tiene que legitimizar lo que hicieron y creerles que el pueblo cubano esta feliz con su dictadura tiránica.

    Al final se confirma que lo único que Raúl Castro le interesaba de Obama lo logró el mismo 17D: traer a sus espias y más turismo, lo demás es seguir con el show de las negociaciones para que la UE levante la posición comun.

  • Ese es el periodismo de Ravsberg, así sin datos de encuestas, leer el único panfleto que el régimen autoriza a para poder ser “periodista” en nuestro país, solo en éste año fiscal de 2016 han llegado a los EU 28 mil cubanos, más todos los que han preferido perder -no la batalla- sino la vida, en el intento. Desprecio total ante la desesperacion de todos ellos.

  • Jeje…suave, suave, don José, que se le avería el cloche…Si lee con detenimiento el artículo del Herald aquí citado, se dará cuenta de que Kerry sentó las bases, antes incluso de ser secretario de Estado, de este muy interesante tránsito en la política exterior de EE.UU. con respecto a Cuba…Dentro de un tiempo, los millones de dólares que estuvieron destinados por años – y sin resultados palpables – a la oposición-disidencia estarán fluyendo hacia la nueva clase empresarial, incluida más adelante la de los gerentes de empresas estatales que reciban los primeros réditos del levantamiento del embargo-bloqueo… Esa guagua ya pasó por Hanoi y Pekín…próxima parada: La Habana…

    Y al final – estoy de acuerdo con Ud. – quizás hasta seremos “amiguitos”…

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