Comunicando con el pueblo, ahora sin Fidel

Fernando Ravsberg

Discurso de Fidel Castro

HAVANA TIMES — Durante medio siglo, la comunicación política en Cuba quedó casi exclusivamente en manos del talento de Fidel Castro, un brillante orador que -como los filósofos antiguos- utilizó las plazas públicas como tribuna para popularizar ideas, legitimar acciones y ganar seguidores.

Su prosa, sencilla y apasionada, llegó a las mentes y los corazones de los cubanos desde el triunfo mismo de la revolución. Incluso algunos de sus discursos, como la Declaración de La Habana, marcaron a generaciones de latinoamericanos.

Sus comparecencias públicas eran una rendición de cuentas del gobierno, una síntesis informativa de los últimos acontecimientos, una proyección de los pasos futuros y, en algunas ocasiones, una autocrítica por los errores cometidos en la gestión gubernamental.

Como mínimo cada 6 meses -el primero de enero y el 26 de julio- los cubanos se ponían al día de lo que estaba ocurriendo en su país, desde la apertura a las inversiones extranjeras hasta el anuncio de la peor crisis económica de la historia revolucionaria.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa ha manejado con mucha habilidad las herramientas de la comunicación política, especialmente el uso de las redes sociales.

La presencia de semejante talento significó a la vez una ventaja y un hándicap para la revolución. Todo el discurso político e informativo descansaba sobre los hombros del Comandante, frustrando la actualización de la comunicación política y del papel social de la prensa.

Cuando dejó el poder, el gobierno y el Partido Comunista se vieron sin herramientas de comunicación política, sin equipos especializados y con una prensa de escasa credibilidad. Las autoridades enfrentaron un verdadero vacío en este sentido.

La crisis se produce en un momento de transición económica, tecnológica y generacional. Cuando cada cambio debería ser explicado con claridad a la gente para recabar su apoyo a la creación de ese modelo que busca un “socialismo próspero y sustentable”.

Sin embargo, cada vez más la gente se entera de menos. Las noticias de los debates del Consejo de Ministros o del Pleno Comité Central son indescifrables para el ciudadano medio, apenas informan sobre los temas tratados y casi nada del contenido aprobado.

La capacidad de comunicar con su gente marcará el destino de cualquier político.

Durante décadas la comunicación política fue desarrollándose en los países que no contaban con un Fidel Castro. Esa carencia fue sustituida por equipos de especialistas que hoy sirven a todas las tendencias, desde la rancia derecha hasta la izquierda radical.

Los videos promocionales del presidente Rafael Correa son el mejor ejemplo de como la izquierda también utiliza con éxito esas herramientas. Comparados con la propaganda cubana es como enfrentar una tesis doctoral al dibujo de un niño de preescolar.

Las campañas electorales de la izquierda en muchos países se apoyan en equipos de comunicación, que han sido capaces, incluso, de revertir una inminente derrota. Todo cuenta, estudian cada palabra, la imagen, los símbolos, la proyección personal, la música o los colores.

Tener un aparato de censura para impedir que llegue “el mensaje del enemigo” a casa pudo tener alguna utilidad en el siglo pasado, pero en el año 2017 es una ilusión suicida. El aumento del acceso a internet, al Paquete o a las antenas parabólicas no permite silenciar ningún tema.

Callar sobre ciertos asuntos no es ya una opción, porque hoy las filtraciones inundan el barco y no hay un comunicador de talento excepcional capaz de achicar agua cada cierto tiempo. La prensa, la propaganda y el discurso político necesitan, desesperadamente, actualizarse.

En los miles de jóvenes que fueron a la ceremonia por la muerte de Fidel Castro se podía percibir el cambio de época en la comunicación política. Foto: Raquel Pérez Díaz

Paradójicamente, mientras en Cuba algunos ven en Internet una obra del demonio, que implica un grave peligro para la Revolución, los izquierdistas en otros lares encuentran en la red la posibilidad de contrarrestar la acción de los grandes medios de comunicación.

El crecimiento de la izquierda en Brasil, Ecuador, El Salvador, España, Grecia o Francia no se debe solo a la existencia de “condiciones objetivas y subjetivas”, sino a cómo se proyectan estas hacia la opinión pública.

¿Cuántos dirigentes cubanos se relacionan con la población a través de las redes sociales? ¿Cuántos están presentes en Facebook? ¿Cuántos son capaces de escribir un mensaje coherente en 140 caracteres? ¿Cuántos cuentan con jóvenes diseñando sus políticas de comunicación?

Hay un lenguaje nuevo y es el del futuro, porque pertenece a las nuevas generaciones. Ser mayor y tener dificultades para comprenderlo no es un pecado, lo que resulta imperdonable es negarse a aprender, pretendiendo perpetuar un idioma de lenguas muertas.


18 thoughts on “Comunicando con el pueblo, ahora sin Fidel

  • el 29 mayo, 2017 a las 8:33 am
    Permalink

    Osmel:

    Es evidente, ante todo, que estamos refiiréndonos a momentos históricos muy distintos, y creo que ambos lo dejamos bien claro:

    Yo digo: “en particular en la década de los 60”.

    Tú dices: “Ya en el 85, con 10 años, yo era fan a la política bajo la égida de mi padre que es comunista (semi-ciego aún, más por pavor al “imperialismo” que por creer en este sistema a estas alturas). Ya en esa época no vi jamás esa esperadera del discurso de Fidel y menos en los 90”.

    Sin el menor ánimo de restarte crédito, puedo asegurar que si por cuestión de edad no viviste en carne propia aquellos primeros años de la Revolución triunfante, no puedes experimentar lo mismo que quienes sí pasamos por ello, y lo sentimos de corazón. Ya en el 85, año que mencionas aquí, había cierto cansancio en el terreno político e ideológico, y sobre todo confusión, pues empezaban a soplar los vientos de la Glásnost y la Perestroika entre los aliados socialistas.

    De los 90, ¿qué decirte?. Todo se vino abajo como castillo de naipes, y hasta epidemias tuvimos por falta de alimentos, vivíamos pedaleando el país y sumidos en apagones de hasta 15 horas. ¿Quién iba a estar de buen humor para discursos, por muy revolucionario que fuera?

    En honor a todo lo mencionado te exhorto a que reflexiones y te alejes de las generalizaciones facilístas, a la par que admites que todo adversario, aun cuando lo rechaces, puede tener zonas cuando menos dignas de ser reconocidas. Entiendo que todo político inteligente – y creo que vas por ese camino- debe estar abierto a tales reflexiones.

    Para no aburrir, cierro con este vínculo a un análisis que el Ejército de EEUU hizo sobre la personalidad de Fidel Castro en 1991. Si sus enemigos lo apreciaron desde ese ángulo ¿por qué tú no?

    http://www.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/a236548.pdf

  • el 29 mayo, 2017 a las 6:41 am
    Permalink

    Fernando: siempre he señalado que los lectores que comentan te llevan muy recio al analizar tus artículos, los cuales siempre he encontrado muy interesantes. Pero esta vez no les quito razón porque no solo no concuerdo con las ideas que manejas, sino que las encuentro contradictorias. El análisis sobre la función de los medios cubanos y los atributos del Comandante de gran comunicador por su oratoria, llenando vacíos, es a mi juicio desacertadísimo. El poder mediático absoluto en Cuba en manos del PCC, que eran las manos de Fidel, lo inventó él mismo e impuso que fuese así para centrar el mensaje único a favor de su proyecto país. Cuba es un experimento radical, al 100%, de lo que Ramonet describe como fenómeno mundial crecientemente peligroso. Sus discursos largos dando datos e información, que no teníamos por los medios, eran para exaltar sus dotes de pro-hombre hiperinteligente, salvador de la Patria, mesías, al igual que el hecho de que todo lo que se ha hecho después de 1959 es idea o iniciativa de Fidel: nadie más pensaba, solo él. Debes analizar mejor este tema, es mi recomendación amigo.

  • el 29 mayo, 2017 a las 6:40 am
    Permalink

    Isidro: los hombres como Fidel necesitan con frenesí un auditorio: en el podio son como peces en el agua. No creo que Fidel llenara un vacío mediático con su oratoria excesiva. Él inventó ese vacío intencionalmente y se propuso llenarlo personalmente con su discurso recurrente. Es simple estrategia premeditada, no improvisada ni por casualidad. Ya en el 85, con 10 años, yo era fan a la política bajo la égida de mi padre que es comunista (semi-ciego aún, más por pavor al “imperialismo” que por creer en este sistema a estas alturas). Ya en esa época no vi jamás esa esperadera del discurso de Fidel y menos en los 90. Ya era costumbre que en la semana al menos dos días nos quitaran la programación habitual para poner un discurso o un acto o gala de esas que nadie se traga. En cadena por los dos canales que había y en horario de mayor audiencia. Era una tortura para todos. Los más fieles escuchaban atentos la primera hora pero luego desistían y a conversar o dar cabezazos hasta las 12 de la noche que Fidel terminaba para ver la novela Sol de Batey o La esclava Isaura. Tremendamente abusivo. Al Raúl asumir el poder obtuvimos esa gran dádiva, la de un poco de respeto hacia el pueblo y su derecho a elegir los audiovisuales que quieren consumir, no política manipuladora y más política todo el tiempo, embutida como a un bebé. Claro que ya no se puede lograr ese discurso único de antes, porque ahora hay más canales y está el paquete de la semana, que lo ponemos y se acabó el discurso impuesto. Pero aquellos discursos larguísimos no eran otra cosa que irrespeto al pueblo y yo que era de los pocos que lo escuchaba en mi radio de acción, jamás vi que la gente lo esperara o deseara, más bien se lamentaban, aun siendo adoradores del Comandante.

  • el 27 mayo, 2017 a las 9:39 pm
    Permalink

    La oratoria de Fidel cubrió en buena medida los espacios que dejaron vacantes los medios de prensa tradicionales, en particular en la década de los 60. El informaba sobre la política exterior de la Revolución, exponía los derroteros de la economía nacional, hacía la crítica del momento a las tendencias sociales y hasta se convertía en ocasiones en eco de los deseos y expectativas de ciertos sectores. Era la década por excelencia de los grandes planes, que pondrían a Cuba en el centro del universo. Por eso tantos cubanos de entonces otorgaban un matiz especial al hecho de que “hoy habla Fidel”… Para los desmemoriados…

  • el 25 mayo, 2017 a las 10:47 pm
    Permalink

    Comenta Eduardo Fernandez

    Deje un comentario no favorable en un tweet de cubadebate, regrese varios segundos después y había desaparecido XD
    ____________

    Sobre Venezuela estan permitiendo poquisimas opiniones, la inmensa mayoria de los comentarios que aprueban son consignas de apoyo irrestricto a Nicolas Maduro, terminadas en frases triunfalistas. “El pueblo hermano de Venezuela derrotara al fascismo” y tonterias de ese estilo.

  • el 25 mayo, 2017 a las 8:34 pm
    Permalink

    Una historia en dos partes:

    Deje un comentario no favorable en un tweet de Donald Trump, regrese varios días después y aún allí estaba

    Deje un comentario no favorable en un tweet de cubadebate, regrese varios segundos después y había desaparecido XD

    Para que quieren tener los políticos cubanos cuentas en Twitter si no van a escuchar opinión ninguna más que esas que los apoyen?

  • el 25 mayo, 2017 a las 3:01 pm
    Permalink

    Mercedes comenta

    No era buen orador.
    Fidel fue un pésimo orador.

    Busca un discurso famoso de verdad, citable y memorable, “I have a dream”, por ejemplo. Corto, conciso, sin cifras, lleno de frases que inspiran. Citable.

    Y esos discursos vacíos y pésimos de Fidel en realidad nunca fueron comunicacion. Un monólogo atorrante y cansino no se puede clasificar como comunicación política. Y así fue la relación de Fidel con el pueblo cubano, un monólogo.

  • el 25 mayo, 2017 a las 6:43 am
    Permalink

    Estimado Esopo:

    Lleva usted toda la razón.
    Este pseudoperiodista sigue en eterno el mismo esquema: digo pero no digo. Se ve que está muy interesado en que no le boten de Cuba.

  • el 25 mayo, 2017 a las 6:10 am
    Permalink

    que necesidad tiene un megalomano cruel de comunicarse con el pueblo que amordaza y reprime? . Fidel tenia una necesidad psicológica de ser oído y aplaudido. Que debate tuvo Fidel en 60 anos ??Quien se le enfrento públicamente ??Que amenaza tuvo de perder el Poder? .Vaya, si quieren ver buenas Leyendas, por ejemplo vean a ” Merlin ” …..

  • el 24 mayo, 2017 a las 9:37 pm
    Permalink

    Yo extraño las clases de como usar una olla de presion y la importancia de la moringa en un pais que iba a producir mas quesos que Holanda reproduciendo masivamente una vaca con cancer

  • el 24 mayo, 2017 a las 7:36 pm
    Permalink

    El problema de Fernando es que sigue jugando con la cadena pero no con el mono muerto, para no enfurecer a los monos herederos.

  • el 24 mayo, 2017 a las 6:26 pm
    Permalink

    Copio:

    Por suerte yo no pasé ni una sola hora de mi vida en esas torturas.
    _________
    Yo si. Durante los años en que crei que Fidel y el Che eran modelos a seguir, me dediqué a estudiar sus discursos y descubrí fallas, incongruencias, lagunas lógicas, tesis ridiculas, hipocrecia, oportunismo, doble moral, abuso de poder, arbitrariedades, errores garrafales y , sorpresa, hasta crimenes… Hasta que un día me dije: “Hasta aquí llegue”.

  • el 24 mayo, 2017 a las 5:27 pm
    Permalink

    Por suerte yo no pasé ni una sola hora de mi vida en esas torturas.

  • el 24 mayo, 2017 a las 1:12 pm
    Permalink

    Doctora:

    Es que este hombre habla como si en Cuba nunca hubieran existido antes ni periodistas ni periodismo. En Cuba existieron más de tres veces la cantidad de periódicos y revistas que hay ahora. Hubo excelentes periodistas en todas las épocas, y todos no comulgaban con los gobiernos de entonces. Muchas de las joyas del periodismo cubano antes del desastre son articulos contestatarios. La prensa informaba en este planeta mucho antes de que existiera internet, que tiene menos de medio siglo. Decir que Castro era el informador número uno en Cuba es una burla, tiene ud razón en decir que el único lugar para algo como esto es el cesto de la basura.

  • el 24 mayo, 2017 a las 12:26 pm
    Permalink

    judges of this State may calmly condemn us for what we did then, but History, as the goddess of a higher
    truth and a better law, will nevertheless some day laugh-
    ingly tear up this verdict, to acquit us all of guilt and sin.’

    __________

    Más o menos, dice

    Los jueces de este Estado pueden tranquilamente condenar nuestras acciones, pero la historia como diosa suprema de la verdad y la justicia, algún día romperá ese veredicto liberandonos de toda culpa y pecado.

  • el 24 mayo, 2017 a las 11:58 am
    Permalink

    Sobre las habilidades oratorias del ilustre personaje hay mucha tela por donde cortar.

    Desde luego que era buen orador, pero F. Ravsberg se pasa en alabanzas.

    En su récord de interminables discursos, dijo uno de sus biografos, no consta ni una sola frase original.

    Fidel Castro era bastante copion, aunque nos duela admitirlo
    El titulo de su propio alegato es una copia, mala por cierto, tomada de Mein Kaft de A Hitler. Y hay muchísimos ejemplos de su habilidad para apropiarse de ideas ajenas.

    Winston Churchil y Ronald Regan, por el contrario dejaron innumerables perlas discursiva para la posteridad.

    Ravsberg tendría que haberse pasado bajo un sol de espanto 4 horas, como algunos de nosotros. oyendolo citar estúpidamente estadísticas inútiles para salir con una opinión un poquitin más balanceada.

  • el 24 mayo, 2017 a las 11:34 am
    Permalink

    Realente yo no sé por dónde empezar a rebatir la sarta de disparates que tiene este articulo; pero decir que la mediocridad y la falta de profesionalismo de la prensa oficial cubana se debe a la ausencia del que, precisamente fue el que acabó con la prensa libre en Cuba; decir que las comparecencias de ese señor eran “una rendición de cuentas del gobierno”, hablar en tono laudatorio de los discursos y ponerlos como ejemplo de buena difusión de la información (Y eso que dice que eran cada seis meses); y , por si fuera poco, ignorar olímpicamente la tergiversación; la represión a los comunicadores; y el ocultamiento de la información que, como política de estado practicó este señor todo lo que duró su nefasto mandato, me parecen una gran falta de respeto y un insulto a la inteligencia de cualquiera. Creo que puede haber un par de formas mucho más inteligentes de reivindicarse con el gobierno cubano, que esto que ha escrito. Burdo y patético, no tengo otra calificación para un escrito de semejante nivel de mediocridad; mediocridad comparable a la de la prensa que dice criticar.

  • el 24 mayo, 2017 a las 10:34 am
    Permalink

    Este post de Fernando es de esos que uno debiera tirar al cesto de basura.
    Decir la capacidad brillante de Fidel Castro para comunicarse es no haber sido testigo de las horas y horas que nos robó a los cubanos diciendo nimiedades o consignas de barricada. Si alguien no educó al pueblo en transparencia gubernamental ni en democracia popular fue el comandante en polvo.
    La superficialidad de Fernando navega a toda vela cuando ve que no hay técnicas ágiles para comunicar al pueblo la estrategia gubernamental. El problema no es la forma y las técnicas de marketing político que puede ser muy manipulador, el problema es la libertad de expresión y de prensa que está ausente en Cuba y que además implica la desinformación, ausencia de control público del gobierno, y represión para los inconformes.
    Eso no se arregla con técnicas de marketing político, sino con las libertades fundamentales que el gobierno no respeta. Hoy tiro al cesto de la basura este artículo de Fernando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *