Yeney, una fisiatra cubana

Ivett de las Mercedes

La fisiatra. Ilustracion por Carlos

HAVANA TIMES – La especialidad de Terapia Física en Cuba no se puede limitar a un conjunto de procedimientos y técnicas. Yeney Guevara Garrido, de 34 años, labora en una sala de rehabilitación perteneciente al municipio habanero del Cotorro. Estudió esa carrera gracias a una convocatoria que exigía tener nivel medio superior.  En la actualidad se prepara para continuar sus estudios.

HT: Como técnico en Terapia Física, ¿has coincido en tu trabajo con algún fisiatra? 

Yeney Guevara: Por supuesto, existen médicos dedicados a esa tarea, tanto ellos como nosotros ejercemos la misma función. Lo único que nos diferencia es el salario y que ellos tienen un conocimiento más profundo y detallado. Cuando el técnico atiende a 16 pacientes, el especialista solo a 13.

Diariamente procuramos nuestros servicios a alrededor de 40 personas, aunque está establecido que sean solo 16. Disfruto lo que hago, intento que mis resultados sean los mejores, aunque las condiciones no sean las óptimas y eso lo sufro. Cada día me doy cuenta que aunque quiera esforzarme en ayudar al paciente es inútil, sobre todo, porque los equipos que utilizamos están defectuosos y no hay ni medicamentos para calmar sus dolores.

HT: ¿La sala de rehabilitación te queda cerca?

Yeney Guevara: Sí, llego a las 7 de la mañana y salgo a las 7 de la noche, de lunes a viernes, los sábados hasta las 12 del mediodía.  Eso lo hacemos porque hay personas que tienen que cumplir un horario laboral y necesitan continuar su tratamiento. Atendemos por orden de llegada, desde las 6 am ya están esperando. Cuando no puedo ir por problemas personales algunos pacientes van a la casa a interesarse por mí.

HT: ¿Se relaciona el salario con la intensidad de lo que haces?

YG: Devengo 680 pesos al mes por pertenecer al Ministerio de Salud Pública, más que en otros sectores, pero aun así mi salario no se corresponde con lo que hago. Algunas veces me busco un dinero extra, pues algunos pacientes suelen buscar mi ayuda de manera personal. Con un salario semejante es muy difícil hacer frente al costo de la vida en estos momentos. Por suerte nos dan almuerzo y aunque no es buena su calidad, ahorramos un poco. 

Pasillo de la sala de rehabilitacion.

HT: ¿Existe algún peligro para la salud en el área de rehabilitación para los trabajadores? De ser así, ¿utilizan medios de protección?

YG: Mensualmente hacemos rotaciones por departamentos para disminuir los riesgos. Todos esos equipos son dañinos por las radiaciones que emiten.  No tenemos ni siquiera el delantal que protege a la mujer del cáncer de mamas. La mayoría de nosotras padecemos de trastornos menstruales. La jefa de departamento se ha dirigido a distintas instancias planteando el problema.

Además sufrimos de reuma y artritis, debido a los cambios de temperaturas: el masaje genera calor y para lavarnos las manos solo disponemos de agua fría. Eso sucede mayormente cuando damos masaje con las manos por falta de electricidad, aunque está contraindicado. En estos momentos una de nuestras compañeras está embaraza y solo trabaja dos veces a la semana para evitar los riesgos.

HT: Hablaste de las ayudas de los pacientes, ¿cómo es la relación? 

YG: Los pacientes son bastante respetuosos con nuestra labor, la agradecen mucho. Es comprensible que si tienes un dolor y se te alivia quieras compensarlo, pero ellos solo nos obsequian café o alguna merienda. Siempre ando alerta, nos tienen prohibido recibir regalos.

La mayoría son ancianos, y los primeros en llegar, a veces a las seis de la mañana; es muy difícil negarles la satisfacción de brindarnos una taza de café, señal de que se sienten complacidos con nuestro esfuerzo.

Como el trabajo es en equipo, si alguno de los pacientes nos regala una caja de jabones, por ejemplo, la compartimos entre todos. Pero no favorecemos a unos por encima de otros. También sufrimos aquí, hay personas que no son aseadas, sobre todo, los ancianos que viven solos o no están bien atendidos, pero de igual manera tenemos que brindarles asistencia.

HT: Hace unos años las salas de rehabilitación fueron reparadas, y entraron equipos modernos.

YG: Es cierto, eso garantiza la calidad. Pero son muchos pacientes, a los equipos le programamos un tiempo corto para el tratamiento, y no es calidad, sino cantidad lo que prima, porque si se pone lo que debe ser entonces es demasiado tiempo y no podemos atender a todos los pacientes que lo necesitan.

HT: ¿Existe algún caso que te haya impresionado?

YG: Muchos, sobre todo de mujeres. Más que un caso, debiéramos hablar de padecimiento. Algunas vienen con dolores en el brazo, se alivian, pero no desaparece el dolor, a esto le llaman periartritis de hombro.

Como me gusta estudiar y especialmente anatomía, les he sugerido a muchas que vayan a ver al especialista de mama, el cáncer de mama tiende a crear un hombro congelado, afectando las glándulas que están en las axilas; al final han sido diagnosticadas con cáncer. El cáncer se disfraza detrás de cualquier dolor. También está el de cérvix, que no se alivia ni con magneto ni corriente.

HT: ¿Qué procedimiento es el que más utilizas?

YG: La corriente y el gel conductor en el caso de los ultrasonidos.  Hay muchas pomadas que están en falta como la lidocaína y el mentolam que son muy útiles. Esos medicamentos los entrega la farmacia del policlínico y hace mucho que están en falta, sin ellos es muy difícil aliviar el dolor.

HT: Cuando culmina tu jornada ¿a qué te dedicas?

YG: Mi primera ocupación es ser madre. De ahí se deriva mi rutina diaria: ir a buscar a mi hijo al círculo. Él depende de mí totalmente. Tengo la suerte de vivir con mi madre, ella me ayuda mucho con los quehaceres de la casa, aunque trato de que no se sobrecargue. El niño es muy tranquilo, eso me da cobertura para estudiar. Cuando caigo en la cama estoy muerta. Claro que en mis días de descanso la historia es diferente, nos divertimos mucho.

HT: ¿Has pensado en buscar otro trabajo?

YG: A todos nos gusta prosperar, tener un buen desenvolvimiento. Ahora la directora del policlínico me sobrelleva cuando el niño se enferma, ese es uno de los motivos por el cual continúo aquí, también porque disfruto lo que hago, confieso que me afecta muchísimo que no haya condiciones para hacer una fisioterapia con calidad. Las personas cuando van a la sala es porque quieren mejorarse, a nadie le gusta sentir dolor. Voy a continuar la licenciatura, tengo mucha fe en el futuro, sé que la vida me compensará.

3 thoughts on “Yeney, una fisiatra cubana

  • Es muy bueno conocer todo lo relacionado con cuba u sobre todo con el sistema de salud pública. Sistema con tantas dificultades y que cada dia hay mas problemas. Sumandose la falta de medicamentos. Conocer personas como esta muchacha que trabaja porque le gusta y sabiendose consciente de lo dañino que es para su salud. Gracias

  • llevo meses recibiendo fisioterapia en varios lugares y he de decir que de momento en todos he encontrado mujeres, sobre todo mujeres, muy entregadas con lo q hacen y en unas condiciones “a la cubana”, pero existen aparatos.

    espero esta muchacha no sufra consecuencias por admitir q hace trabajos particulares, algo q tienen prohibido.

  • No te preocupes, segun Diaz Canel Cuba trabaja en la robotica para enfrentar el envejecimiento de la poblacion. Asi que para el 2080 tu trabajo no hara falta, los robots lo harán por ti.

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