“Vacuna contra autoritarismo es más y mejor periodismo”

Los periodistas Luz Mely Reyes, de Efecto Cocuyo en Venezuela, y Abraham Jiménez, columnista del Washington Post en el exilio. Foto: Confidencial | Reproducción.

Luz Mely Reyes, de Efecto Cocuyo en Venezuela, y Abraham Jiménez, columnista del Washington Post en el exilio, relatan cómo sortean la censura

Por Confidencial 

HAVANA TIMES – Nicaragua, Cuba y Venezuela, son países de constantes violaciones a la libertad de prensa, sin que exista la protección de un Estado de derecho. Las confiscaciones de medios de comunicación, encarcelamiento y hostigamiento a reporteros, bloqueo a sus páginas web y el exilio masivo de periodistas; son parte del día a día en estos tres países. Pero la forma en que los medios independientes le están plantando cara a los regímenes autoritarios es fundamental para evitar el intento de un apagón informativo. 

En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cancelado 54 medios de comunicación, ha confiscado otros tres, mantiene prisioneros a ocho periodistas y trabajadores de medios y forzó a 140 periodistas al exilio. Mientras, en Venezuela y Cuba, los regímenes de Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel aplican medidas para bloquear el internet a los medios digitales. 

La periodista Luz Mely Reyes, directora y cofundadora del medio digital Efecto Cocuyo, apunta que —durante más de veinte años de aplicación de un modelo de censura en Venezuela— en ese país se han producido “desiertos informativos” y una cantidad incalculable de periodistas tuvieron que salir del país y no han podido regresar. Además, en los últimos años, el cerco contra la prensa independiente está anclado en el sistema de justicia.

Reyes, una reconocida periodista a nivel internacional, señaló que en Venezuela periodistas de medios que son nativos digitales, han sido acusados y llevados a juicios por supuestos delitos de difamación. Procesos penales que han concluido con sentencias de “prohibiciones de salida del país” o, al contrario, como sucedió con el medio de investigación Armando.info, que sus redactores no pueden regresar a Venezuela desde hace cuatro años. 

“Tenemos varias etapas del desmantelamiento de la industria de medios en Venezuela”, advirtió Reyes durante un panel en el programa Esta Semana. “A partir de 2017 se empezaron a producir bloqueos a distintos medios y ya en este año 2022 se tomó una política de bloqueo a medios digitales independientes que incluye a medios que están en el extranjero y medios en Venezuela y que además involucra a operadoras privadas de telecomunicaciones”, precisó. 

En Cuba, la situación “no es muy diferente”, indicó el periodista cubano Abraham Jiménez Enoa, columnista de The Washington Post, quien salió al exilio en enero de 2022. Aunque el acceso a internet en la isla apenas data de 2015, los medios digitales emergentes están informando a la ciudadanía y por ende se han convertido en un objetivo a vigilar por parte del régimen cubano.

Los medios digitales “comenzaron a contar el país, las zonas oscuras que hasta ese momento no estaban contadas y obviamente eso molestó muchísimo al Gobierno”, explicó Jiménez. Desde ese momento el régimen cubano comenzó a diseñar “una estrategia de represión para acallar a todos esos medios”, subrayó. 

La estrategia de censura del régimen cubano a los medios digitales comenzó con “el bloqueo de los medios en internet”, de tal manera que “los cubanos no pueden acceder desde Cuba para leer sus artículos, hay que entrar a través de VPN”, explicó Jiménez. Luego, a partir de 2017, siguió “el acoso, un día a día funesto, de prisiones domiciliarias, arrestos exprés, de persecución, de intervención de las comunicaciones privadas” que ha hecho que muchos periodistas de esos medios digitales hayan tenido que salir del país.

Un nuevo periodismo desde el exilio 

Aunque el panorama de la libertad de prensa en Cuba, Nicaragua y Venezuela “es sumamente triste”, Jiménez valora que “estamos ante un nuevo escenario donde hay que hacer periodismo desde el exilio” y, para fortuna de los medios de comunicación independientes, la población tiene mucha confianza en ellos.

“Evidentemente hay mucho miedo, hay mucho temor, pero justamente como el país (Cuba) está en un estado de pauperización sumamente grave y como la ciudadanía no tiene voz… entonces toda esa gente que está sufriendo y que sabe y que vive esa realidad depauperada, esa realidad sumamente grave, quiere hablar y quiere contar lo que está viviendo”, comentó Jiménez.

Para el periodista cubano, en los primeros años de la persecución a los medios digitales en la isla “había mucho más temor”, pero ahora esos medios son los voceros de todo lo que ha sucedido en el país. “No se puede ver todo lo que ha sucedido en la nueva sociedad civil cubana sin la prensa independiente. La prensa independiente es la que ha acompañado todos estos procesos de la oposición, todos esos procesos de la creación de organizaciones independientes”, continuó. 

Reyes sostiene que, frente a este panorama hostil, “la vacuna que tenemos es hacer más y mejor periodismo”. A pesar de la deriva autoritaria en la región se está haciendo “un periodismo de muchísima calidad”, comentó. 

Las alianzas también han sido fundamentales para poder hacerle frente a la censura estatal. “No solamente entre medios hemos desarrollado toda una estrategia de periodismo colaborativo, sino con organizaciones de la sociedad civil, que ya tenían mayor tiempo trabajando en Venezuela y que los medios independientes empezamos a vernos como parte de ese espacio cívico que no lo entendíamos, porque generalmente veníamos de medios que eran organizaciones privadas”, explicó. 

Sin embargo, Reyes lamentó que las estrategias de coberturas y de divulgación de información siguen siendo “como un campo de experimentación de cómo funciona un sistema autoritario en donde los medios y los periodistas son declarados enemigos, pero también como los propios periodistas buscan las maneras de abrir distintas ventanas para poder hacer lo que amamos y la vocación que nos ha convocado, que es hacer periodismo”.

Por otro lado, la migración de los diarios tradicionales a plataformas digitales y el surgimiento de nuevos medios de comunicación en internet plantea la necesidad de poder garantizar la sostenibilidad de los mismos. 

“El principal desafío es seguir existiendo”

Para Jiménez, el principal desafío del periodismo en países como Nicaragua, Cuba y Venezuela es “seguir existiendo” y “seguir contando el país”. “No por vivir bajo ese fuego cruzado y vivir, ahora, en el exilio toda nuestra generación, vamos a dejar de contar el país”, reflexionó.

Jiménez, también, valoró que en estos tres países se registran fuertes olas migratorias que hacen, por ejemplo, que “Cuba ya no solo se circunscribe a la realidad de la isla, sino que toda esa masa que anda desperdigada por el mundo también forma parte de Cuba, y es importante también contar las historias de esos cubanos que han salido justamente por esa realidad de la isla”. 

Otro desafío para el periodismo independiente en el exilio “es no dejar caer la calidad”, señaló Jiménez. Hay que “seguir trazando estrategias para que los que están dentro de Cuba sigan accediendo a esos medios e ir trazando estrategias para llegar a más gente, para capturar más fuentes de información”. Al final, “el periodismo va de fiscalizar al poder y si nos estamos enfrentando a un poder de este tipo, lamentablemente hay que sufrir las consecuencias”, subrayó. 

Reyes insistió en que otro de los grandes desafíos del periodismo digital es la sostenibilidad. “Al ser medios independientes para poder sostenerse necesitamos recursos, para hacer buen periodismo también se necesitan recursos, entonces, hay que tener conciencia de que la sostenibilidad de estos medios tanto en Cuba como en Nicaragua es importante”, enfatizó. 

En ese sentido, Reyes señaló que es necesario discutir sobre sistemas de financiamiento y apoyo a los medios independientes desde distintas instancias, “ya sea desde la filantropía o desde organizaciones que están conscientes que los medios nos movemos en un marco autoritario”.

Reyes concluyó que “mientras hagamos los contenidos, mientras hagamos periodismo independiente, va haber una cantidad de gente, unas audiencias –tanto dentro como fuera del país– que van a buscar esa información y la van a distribuir”. Es por esa razón que apunta la necesidad de “persistir en hacer el mejor periodismo que podamos”.

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