Una pareja cubana de sobrevivientes

Ivett de las Mercedes

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Marilín y Javier

HAVANA TIMES – Marilín de Pedro (37) y Javier Casanova (30) se conocieron en el Hospital Ortopédico Julio Díaz. Los dos, en momentos diferentes, fueron víctimas de un accidente de tránsito. Ella se graduó de Ingeniera Civil y él trabaja en la construcción como pulidor de piso en el Palacio de las Convenciones.

HT: ¿Cómo sucedieron sus accidentes?

Marilín de Pedro: Fue el 5 de febrero de 2002 a las 6:00 pm.Yo estudiaba Ingeniería Civil en el ISPJAE. Aquel día estaba esperando un transporte para regresar de La Habana a mi casa. Un camión se detuvo delante de mí y el chofer me dio botella. Por momentos me quedaba dormida. Cerca de Candelaria me despertó un estruendo y comenzamos a dar vueltas en la cabina; nos desplomamos dentro de una cuneta de 40 metros. Salí por el parabrisas y caí de clavado en la tierra. No me sentía el cuerpo. Al chofer se le desprendió un brazo y tenía heridas en la cabeza. Yo no podía moverme. Dos hombres me cargaron y me metieron en un auto; apenas podía respirar.

Javier Casanova: Mi accidente fue el 20 de diciembre de 2007, a las 2:30 pm, estaba frente a la Universidad de La Habana hablando en un teléfono público. Vino de frente un camión, me chocó y me lanzó contra una reja. Sentía mucho dolor, un policía me recogió el Carnet de identidad, la billetera y el reloj. Cuando llegó la ambulancia había una doctora y un señor que se parecía a Jesús Cristo, ellos me decían que todo iba a estar bien. Con una sábana taparon mis pies y después me pusieron una transfusión, estaba perdiendo mucha sangre.

HT: ¿Con la magnitud de esos sucesos las operaciones deben haber sido muy difíciles?

MP: Me llevaron para el hospital de San Cristóbal, provincia de Artemisa. Eran las 7:00 pm cuando me subieron a una camilla, pero no me atendieron hasta las doce de la noche que me pusieron oxígeno. El doctor me pinchó los pies, pero yo no los sentía. Después de hacerme unas radiografías me detectaron fractura cervical en la vértebra C1 y C2 y lesión medular. Los doctores no querían someterme a una operación que iba a durar doce horas, porque era mucho riesgo, tenía las pulsaciones en 30.

Se reunieron con mi mamá y le dijeron que yo estaba desnucada.  Por medio del levín me pasaban el medicamento, orinaba por la sonda, pero no tenía sensación para defecar. Tuve mucha suerte, se lo debo a Dios y a los contactos que comenzó a hacer el que era mi suegro. En el hospital Cira García conoció a los doctores Enrique D´Jhon e Iván Arenas, ellos habían hecho dos operaciones introduciendo un tornillo por el cuello hasta la cervical, aunque en Cuba no se hacen por falta de condiciones. Tuve complicaciones, porque un pulmón se me llenó de sangre y me hicieron una traqueotomía.

marilinJC: A mí me llevaron al hospital Calixto García. Camino gracias al doctor Enrique Faeda Castro y todo su equipo.  La primera operación duró siete horas, el hueso de la tibia izquierda se astilló de tal forma que me quedó un triángulo y eso afectó el nervio ciático, por eso no muevo el tobillo. El hueso de la otra pierna también se fracturó. Salí del salón de operaciones en la noche, cuando me desperté lo primero que hice fue mirarme los pies. Tenía cinco de hemoglobina y debía someterme a otra operación. Lograron asegurarme la pierna con unos tornillos externos y fijadores. Después vendría el tema de las heridas.

HT: ¿La policía fue a verlos para hacer la denuncia?

MP: Fueron a verme para la denuncia y para saber cómo había ocurrido todo; el camión era estatal y quedó en malas condiciones. Como me había quedado dormida no sé qué pasó en realidad. El chofer me visitaba y estaba muy preocupado por mi salud; después se fue para los Estados Unidos.

JC: En mi caso, al chofer le pusieron la sanción de Prisión domiciliaria por dos años, fue a mi casa a decírmelo como para que supiera que estaba cumpliendo, solo fue dos veces. El camión no tenía frenos de emergencia y así había salido a la calle.

HT: ¿Cómo lograron recuperarse?

MP: Fue un proceso duro, gracias a mi fuerza de voluntad y a todo el apoyo que recibí fui recuperando mi movilidad. Aún tengo un poco de limitaciones para mover el cuello.

JC: No había cómo resolver una sala de quemados. Por mediación de unas amistades llegué al hospital Hermanos Ameijeiras. Me hicieron dos injertos, uno prendió al 75 por ciento (aunque fue un éxito, según los médicos, porque en esa zona es difícil), el segundo sí prendió completo. Utilizaron piel de los muslos, estaba tan delgado que no había más lugar. A los seis meses el doctor decidió que ya podía apoyar los pies en el suelo, pero me era imposible caminar, tenía problemas con el peroné. Me volvieron a operar.

HT: Imagino que la fisioterapia jugó un papel importantísimo en la recuperación

MP: Fue importante y dolorosa. A los nueve meses de haber tenido el accidente entré en el hospital Julio Díaz donde hice ejercicios de todo tipo, los fisiatras estaban muy preocupados. Al año comencé a dar algunos pasos, pero me daban mareos, deseos de vomitar; necesito obligatoriamente una silla de ruedas. Actualmente, en el lado derecho no tengo fuerza ni en el brazo ni en la pierna, los muevo con muchas limitaciones.

JC: Comencé a caminar con muletas y entré en el Julio Díaz en noviembre de 2008.  La rehabilitación fue muy buena. Las marcas de las heridas e injertos aún se ven, dice el doctor  que la cirugía estética lo puede mejorar, pero no me la recomienda porque aquí no hay condiciones y no es algo imprescindible, lo importante es que camino. Últimamente me están doliendo mucho los pies.

pareja2HT: ¿Entonces, Marilín, una silla eléctrica te es más necesaria que un sillón de ruedas?

MP: No puedo andar sola con un sillón de ruedas por la dificultad con mi mano derecha. Mi primera silla eléctrica la tuve en el 2006, ya se me rompió. La vecina me prestó una, pero no tiene baterías y no la conseguió. Trabajo en la oficina de Planificación Física como especialista en Ordenamiento Territorial Urbano.

El director me trajo la computadora para la casa, porque les hace falta lo que hago, tengo que pedirles a mis colegas que le hagan fotos a los lugares y me las traigan. Con una silla eléctrica podría gestionarlo todo. Mi familia y mis dos hijos me ayudan en la limpieza de la casa, puedo cocinar y fregar. También existe Javier, llevamos juntos dos años; l me estimula y ayuda en todo.

HT: ¿Perteneces a la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores?

MP: Sí, aquí en Candelaria tenemos muchos deseos de trabajar, pero no hay presupuesto. Entran dos sillas de ruedas al año y hay muchos discapacitados. Existe una asociación estadounidense-Johnny and Friends- que viene todos los años a Cuba y dona sillas de ruedas a diferentes provincias, ellos la adaptan a tu condición física.

HT: ¿Cómo se conocieron?

MP: A Javier lo conocí en el último ingreso que tuve hace dos años. Él vive en La Habana y viene los fines de semana para mi casa, regresa los lunes para su trabajo. Antes él usaba siempre pantalones, le dije que yo ando en sillas de ruedas y no me da pena, lo importante es que él camina; ya comenzó a ponerse shorts. Nos llevamos muy bien y nos comprendemos.

JC: Me siento muy a gusto con Marilín, estoy muy tranquilo. Quiero vivir muchos años a su lado. Lo peor ya sucedió, ahora vamos a favor del viento.

 

10 thoughts on “Una pareja cubana de sobrevivientes

  • Una pareja que ha sabido abrirse camino gracias a la fuerza de voluntad y sobre todo al amor que le tienen a la vida, sea del pais que sean, es verdad que en paises desarrollados la situación hubiera sido diferente, pero lo importante es saber estos testimonios, que existen personas que aman la vida. Buena entrevista.

  • Muy triste esta historia y creanme que si tuviera como resolverle una sila de ruedas a esta muchacha lo hacia, inclusive si tuviera baterias para esa silla se la daria. Es duro que por culpa de un chofer ella haya perdido su juventud, aunque digan que tiene vida, tambien él que esta en una situación dificil y tenga las piernas con problemas. Desgraciadamente hay cosas que no estan en nuestras manos. Admiro lo que hace esta periodista Ivett de las Mercedes, me gusta su trabajo porque es muy humana, cada vez que sale un trabajo de ella lo leo y tambien porque la conozco y sé que es una persona que disfruta lo que hace.

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