Una joven maestra cuenta su historia

Yusimi Rodriguez

Estudiantes cubanas de secundaria. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 3 julio — En los primeros años de la Revolución, muchos jóvenes se incorporaron al estudio de carreras pedagógicas porque la sociedad lo necesitaba.  Era una etapa en que las personas sentían orgullo de sacrificar sus propios intereses para dar el paso al frente en la solución de los problemas que aquejaban al país.

Los guiaba el lema: “El deber de un hombre está allí dónde es más útil.”  El problema de la Educación se ha mantenido a lo largo de los años y las soluciones de emergencia han sido cíclicas.

En la década del noventa, durante el llamado Período Especial, también se intentó estimular el interés de los alumnos que terminaban el pre universitario por la pedagogía.  El país volvía a carecer de profesores, pero esta generación no sentía tanto el impulso de sacrificarse por la sociedad.

Educación es un sector dónde no hay “búsqueda,” nada que vender, y los sueldos de los profesores eran bajos. De todas formas apareció una forma de incentivar a los estudiantes para que optaran por estas carreras.

El índice académico mínimo requerido para optar por el Pedagógico se redujo a 60 puntos; a aquellos que no aprobaban las pruebas de ingreso y estaban a punto de quedarse sin carrera universitaria les ofrecían una carrera pedagógica como opción.  Algunos todavía creían en aquello de “estudiar para ser alguien en la vida,” y querían a toda costa tener su título universitario.

En 1999 hubo un aumento de salario en el sector de la Educación para tratar de detener el éxodo de profesores.  No fue suficiente. Tampoco funcionaron las amenazas a los recién graduados de invalidarles el título si no se incorporaban a las aulas y cumplían con el servicio social.

A principios del siglo XXI apareció otra solución de emergencia para resolver el problema de la falta de profesores frente a las aulas: el programa de Maestros Emergentes y Profesores Generales Integrales (PGI).

Muchos padres y profesores de experiencia opinan que no ha dado resultado.  Otros piensan que ha generado nuevos problemas. En esta ocasión converso con Yudith, una joven que formó parte de este programa, primero como PGI y luego como maestra emergente de primaria.

Por favor, explícame primero en qué consiste el programa exactamente.

Una estudia tres años en un Pre Universitario Pedagógico y cinco años en la Universidad para hacer la licenciatura; estos cinco años una la pasa trabajando en una secundaria como servicio social.

¿Entonces no es como en mi época, que hacías el servicio social después de graduarte?

No, aquí lo haces mientras estás estudiando.

¿Y qué diferencia existe entre el pre normal y el pre pedagógico?

En el pre normal tú estudias las asignaturas de 10mo, 11no y 12no y te vinculas a las actividades agrícolas en el campo; en el pre pedagógico estudias las asignaturas del programa de estudio normal del pre, además de las de secundaria, que es dónde vas a impartir clases, también psicología, pedagogía, forma de planificar una clase, metodología, etc.

¿En qué año y por qué te involucraste en el programa de PGI? ¿Tú querías ser profesora?

Fue en el 2003.  Yo quería estudiar Técnico Medio en Explotación Marítima, pero eso se estudia en una sola escuela y había muchas personas optando por eso, así es que desistí. Lo que quedaba después era Química Industrial y el Pre Pedagógico para ser Profesora General Integral, y me decidí por eso.

Pero después lo dejaste, ¿por qué?

Cuando yo empecé a trabajar había una necesidad de profesores en una escuela y por eso en el pre, se escogieron veinte muchachas para cubrir las aulas.

¿Qué requisitos debían tener esas veinte muchachas?

Primero debían ser hembras para que no las afectara luego el servicio militar, y además debían ser los primeros expedientes.

Entonces tú eras una de las mejores estudiantes de la escuela.

Sí,  yo tenía la esperanza de que me ubicaran en un pre que tiene los laboratorios y todas las condiciones para trabajar.  Pero hizo falta mandarme a otro pre, estábamos en el mes de mayo y me dijeron que eso era hasta que se acabara el curso, después iban a ponerme en el  pre que yo quería.  Pero cuando comenzó el curso siguiente me dejaron en el mismo lugar y esa iba a ser mi ubicación hasta que me graduara de la licenciatura.

¿Por qué no te gustaba esta escuela?

Estaba ubicada en una zona muy “caliente,” las madres de los alumnos eran muy chusma y muy despreocupadas. Decían que sus hijos no iban a aprender con nosotros, y en realidad yo los entiendo. Antes, los profesores eran más respetados por su preparación y su experiencia; a nosotros nos formaron a la carrera.  Al final, los perjudicados son los alumnos.

¿Tú sientes que no estabas bien preparada?

No, me di cuenta cuando estaba frente a los alumnos.

¿A qué te refieres cuando dices que no estabas bien preparada, al contenido o a la parte metodológica? En mi época, conmigo estudiaba gente que sabía mucho inglés, pero les costaba mucho trabajo impartir una clase, y había otras que dominaban la parte metodológica, pero tenían muchos problemas con el idioma. ¿A ti qué te ocurría?

En la parte metodológica me sentía bien porque tenía los elementos para dar una clase, pero no me sentía preparada en el contenido y cometía muchos errores. Eso le pasaba incluso a los profesores de experiencia que llevaban muchos años impartiendo una asignatura y de pronto debían dar varias. Eso no pasa con los de inglés, computación y Educación Física, pero los demás daban español, Historia, Matemática, Ciencias Naturales.

Entonces pasaste para la primaria.

Sí, en la primaria siempre ha existido una sola maestra por aula para dar todas las asignaturas, que son más sencillas que en la secundaria, y además tienes un tutor. En secundaria, es un solo PGI para dar todas las asignaturas en un aula de 15 alumnos, y si es de 30 alumnos, las asignaturas se las comparten dos PGI, y el tutor es algo más general, en la escuela donde yo estaba, era la jefa de grado. Hay una jefa de grado para 7mo, una para 8vo y una para 9no.

Espérate, ¿Cuándo tú me dices que hay uno o dos PGI por aula, en dependencia de la cantidad de alumnos, quieres decir que no hay un profesor de experiencia?

Bueno, está el tutor…

Sí, pero yo sé que en otras escuelas las aulas tienen dos PGI estudiantes como tú, y una profesora de experiencia.

Sí, pero cuando yo empecé era así, por lo menos en aquella escuela porque no había maestros.

¿Cómo fue tu experiencia en la primaria?

Fue mejor porque depositaron confianza en mí. Eso era algo que no había sentido en la secundaria; no nos dejaban desarrollarnos, tener iniciativas. La directora de la primaria, cuando me presentó ante los padres en una reunión, dijo que yo era muy joven, pero tenía experiencia. Hizo que los padres confiaran. De eso no me puedo quejar, recibí mucho apoyo.

¿Entonces por qué lo dejaste? ¿No te gustaba impartir clases?

Sí, pero se dio una situación desagradable. Una niña entró al aula sin pañoleta y yo le dije que fuera a su casa y le dijera a su mamá que se la pusiera, porque ella vivía al lado de la escuela.  La niña es muy sensible y se fue llorando.  La abuela pensó que yo había maltratado a su nieta y vino a armarme un escándalo.  Yo la escuché callada y después hablé con la madre.  Le pregunté a la niña delante de ellas si yo la había maltratado y ella dijo que no, y todo se aclaró.

¿Y si todo se aclaró, por qué lo dejaste?

Es que en ese momento me di cuenta de que ni en Cuba ni en ningún país se valora la educación, ni el trabajo que hacen los maestros, ni nada.  La gran mayoría de los maestros son mujeres, y cuando llegan a su casa tienen que inventar qué van a hacer de comida.  Educación no da jaba ni estímulo.

En otros centros de trabajo se les da estímulo a los trabajadores. Nosotros, el único estímulo que recibíamos eran al final, de acuerdo a la evaluación. Si sacabas MB, te daban 150 pesos aparte de tu salario, si terminabas con B, cien pesos.

Otra cosa fue que yo quería coger la universidad y nadie fue a la escuela a preocuparse por mi superación. Como yo me había incorporado a trabajar en la primaria en enero, no podía incorporarme a la universidad ese curso, pero me dijeron que me avisaban para hacer la matrícula el curso siguiente y nadie me avisó.

Además me enfermé de anemia y de los riñones porque la comida de la escuela era muy mala y yo casi no comía, y el agua tampoco se podía tomar.  Y después de eso me operé de la vista.  De vez en cuando me encuentro con alguien de la escuela y me dicen que regrese, que hacen falta maestros… Yo les digo que sí, que voy a ir, pero ni loca. Me dan pena los alumnos, porque el cambio de maestro siempre los afecta, pero si volviera sería perder más tiempo del que he perdido.

¿Por qué sientes que has perdido tiempo?

Porque estuve tres años estudiando algo que solo ejercí un año y al final no estaba ni bien preparada.  Creo que hubiera sido más útil en otra esfera que en Educación. Yo traté de contribuir y lo hice hasta dónde pude, pero me faltaban muchos elementos.

Tú sabes que por ahí se cuentan muchas historias desagradables de cosas que han ocurrido con los PGI en las escuelas, cosas graves, en realidad. ¿Durante el corto tiempo que tú trabajaste en Educación fuiste testigo de alguna situación de esas?

Realmente, no, aunque lo del muchacho que le tiró una silla a un alumno y lo mató ocurrió cuando yo era profesora, pero no fue en mi escuela. En la primaria dónde yo trabajé había una maestra de experiencia que le halaba las orejas a los alumnos y esas cosas, pero no se veía como maltrato físico. A mí no me gustaba eso. Pero ningún padre se quejó nunca.

No entiendo. Hace un rato me dijiste que la abuela de una niña te armó un escándalo porque la mandaste a la casa a buscar la pañoleta.

Pero es distinto, yo era una maestra joven, sin experiencia. No puedes compararme con esa otra maestra que lleva años dando clases, y muchas de las madres y los padres de esos niños fueron alumnos de ella también. Le tienen un respeto, ¿me entiendes? Conmigo era distinto.

¿Qué tiempo hace que dejaste Educación?

En octubre hará tres años.

¿Y qué has hecho durante este tiempo?

Estuve un año sin hacer nada, esperando la baja de Educación. Otro año perdido.  Pero después estudié inglés y computación en la iglesia de San Juan de Letrand. También empecé diseño, pero tuve que dejarlo porque no tengo computadora.

¿Has intentado trabajar?

Sinceramente, no. Aunque sí quería trabajar en Inmigración y Extranjería, pero cuando llegué, había un cartel que decía que no se contrataba a enfermeros o estudiantes de enfermería, ni a personas del programa de Profesores Generales Integrales.

¿Qué planes tienes ahora?

Quisiera empezar en el curso de Inglés de la Letrand que es muy bueno, pero es selectivo; tienes que estar un año yendo a las conferencias, como hice yo, y después es que hacen una selección para el curso de verdad.  Es mucha gente y son pocas plazas. Si no puedo, está también la opción de la Lincoln, pero me hace falta una carta de un centro de trabajo. También estoy tratando de encontrar un trabajo.

¿Ya no quieres estudiar en la universidad?

Sí, pero lo que quisiera estudiar es Oceanología.  Otra cosa no, porque sería perder más tiempo. Quiero averiguar en la Universidad de La Habana para ver si puedo hacer las pruebas de ingreso, aunque dicen que es muy difícil coger esa carrera.

Yudith, después de haber sido PGI y maestra de primaria, ¿qué opinas de este programa de Maestros Emergentes y Profesores Generales Integrales?

Creo que la intención era buena, pero no resultó. Aunque muchos de los profesores que nos impartieron clases eran Masters y Doctores, y trataron de prepararnos lo mejor posible, no funcionaba. Eran demasiadas asignaturas, demasiado contenido además del contenido del pre, y las cosas de pedagogía y psicología. Era muy poco el tiempo para planificar las clases y prepararnos bien en el contenido. Aunque una fuera de los primeros expedientes, o incluso diploma de oro, las clases que impartíamos no tenían la calidad que merecían los alumnos y los padres, y que, por lo menos a mí, me hubiera gustado dar.

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