Un trabajo honesto en las calles de La Habana Vieja

Por Ivett de las Mercedes

Alejandro Tomandose un cafe.

HAVANA TIMES – Los desechos sólidos representan un serio problema en Cuba, por su influencia directa en la higiene del entorno. En la Habana se empeora esta situación por ser la provincia de mayor densidad poblacional del país.

La escasez de recursos: tanques, contenedores, combustible, camiones, unida a la falta de conciencia ciudadana, hace que la capital sea un asco. Alejandro Vázquez (47 años) trabaja de barrendero en La Habana Vieja desde hace seis años, un oficio que no todos se atreven a ejercer.

HT: La Empresa de Comunales se encarga de diversas funciones, entre ellas, la recogida de desechos, el barrido, higienización y limpieza integral de la ciudad.  ¿Cómo comienzas en este oficio?

Alejandro Vázquez: Antes trabajaba como albañil en la Construcción. Tuve que dejarlo, porque me estaba haciendo daño el cemento en las manos. Un amigo me comentó que estaban buscando barredores de calles y no lo pensé dos veces. Me presenté en la oficina de Comunales del municipio de La Habana Vieja, pasé el periodo a prueba y enseguida me contrataron. Somos doce limpiadores, algunos no soportan el trabajo, es muy fuerte. Pudiera trasladarme para otro municipio, siempre hay falta de personal, pero vivo a unas cuadras de donde limpio y eso es una gran ventaja. 

HT: ¿Crees que los pobladores de La Habana Vieja tienen malos hábitos de higiene?

AV: Este trabajo me ha enseñado a ser paciente. Muchas veces  termino de limpiar y alguien  tira un papel o una lata de refresco en la calle, o de un balcón lanzan una jaba repleta de basura y se revienta al caer. Sería bueno que todas las personas tomaran conciencia de mantener limpia la ciudad. Hay algunos con educación y cultura, pero otros no tienen ninguna.

Eso de que los jóvenes tienen más formación es relativo, a muchos no les interesa si la calle se mantiene limpia o no. Los ancianos son más conscientes y suelen tirar la basura en el cesto. La mayoría de los vecinos ya me conocen, a veces cuando no pasa el camión de recogida algunos me dan las  jabas con la basura, claro que eso no me conviene, porque lo mío no es recoger ese tipo de basura, pero igual les hago el favor, todo con tal de que las moscas no se adueñen de las calles. Otro tanto sucede con las heces de los animales, si no las recojo las moscas se posan y comienza el ciclo  de las enfermedades.

HT: ¿Imaginaste algunas vez que ibas a trabajar limpiando?

AV: No, nunca. A veces pasaba por la Catedral y veía a los barredores, sentía pena por ellos. La necesidad te obliga a hacer de todo, tengo una familia que mantener. No siempre se encuentra el trabajo que uno quiere, este es uno de los más agotadores, no solo por el esfuerzo físico, sino porque hay que estar toreando a las personas, a veces puedes buscarte algún problema, la gente está muy violenta y no resiste que le llamen la atención. 

HT: ¿Cómo te sentiste los primeros días con la escoba en la mano?

AV: Sinceramente me dio mucha pena, existen muchos prejuicios en la sociedad respecto a los trabajadores de limpieza e higiene en general. Me preguntaba qué iban a decir mis hijos si me veían o mis amigos.  Trataba de salir de madrugada, ya a las seis de la mañana tenía la mayoría de las calles limpias, pero con el apuro dejaba algunos rastros de basura, en varias ocasiones el supervisor tuvo que llamarme la atención, entonces decidí adaptarme de una vez a que mi oficio es igual que otro cualquiera, me gano el dinero honestamente. Mis hijos están muy orgullosos de mí, como también de su madre.

Recogedor de basura en la zona rural.

HT: ¿Cuánto ganas mensual?

AV: Los tramos o piques tienen su precio. Tengo que limpiar siete calles diarias. Si alguien se enferma puedo hacer sus tramos y cobro un poco más, pero termino muy cansado y no vale la pena por un poquito más de dinero. En las tardes hay que repasar las calles ya barridas, casi siempre ya han dejado basura. Solo descanso una vez a la semana, los martes. Cobro mensual 580 o 590. Es muy poco salario para todo lo que nos exponemos, tenemos muchos riesgos para la vida, si no tomamos las medidas de seguridad.

HT: ¿Les dan los implementos de trabajo?

AV: Nos dan un overol, tiene que durarnos bastante, pues es difícil acceder a otro, así pasa con las botas y los guantes. El aseo lo dan cada cinco o seis meses, consiste en unos jabones y más nada. El carrito donde hecho la basura es mío, no lo toca nadie. Si la escoba se rompe o el recogedor, tengo que repararlos. Trato de no comer nada en las cafeterías, hasta que no llego a casa y me lavo las manos. No tenemos almuerzo.

HT: ¿Te has encontrado con algo interesante mientras barres?

AV: Bueno, una vez me encontré 20 dólares, algunos relojes que he llevado a arreglar y los he vendido después. Las botellas plásticas de agua o refrescos las vendo también, las de cerveza se las llevo a un amigo y me las paga a 10 pesos.

HT: ¿Qué es para ti lo más difícil de este oficio?

AV: Las madrugadas, tengo que salir bien temprano, porque después me coge el sol y me agota mucho más.

HT: ¿Estás contento con lo que haces?

AV: Me siento útil. Tengo un trabajo honesto.

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