Sergio Ramírez: “Esta barbaridad pone a Nicaragua en el centro de la atención mundial”

“No castigan a un dirigente político, sino a un escritor que dice lo que piensa. Soy un escritor subversivo”. El libro prohibido: Tongolele no sabía bailar 

Por Carlos F. Chamorro (Confidencial)

HAVANA TIMES – El escritor Sergio Ramírez presentó este jueves en Madrid su última novela Tongolele no sabía bailar, la tercera de la saga del inspector Dolores Morales, que se encuentra secuestrada en la Aduana de Nicaragua, mientras el autor está en el exilio, acusado por presuntos delitos penales por la Fiscalía del régimen de Daniel Ortega, que dictó en su contra una orden de detención y allanamiento. 

“Yo estoy siendo acusado como escritor, no como dirigente político”, dice Ramírez, premio Cervantes de literatura, “estoy siendo acusado porque escribo novelas, que ellos consideran que son subversivas para el orden que han querido establecer. Está bien, yo me declaro escritor subversivo, porque todo escritor es subversivo”. 

Abrumado por la reacción de solidaridad con su persona y su obra, y el eco mundial de la condena contra Ortega, el escritor admite que “si algún beneficio puede tener esta barbaridad, es que es Nicaragua la que está de por medio, es Nicaragua la que está puesta en el centro de la atención mundial hoy en día gracias a este abuso”. 

En esta conversación que realizamos en San José, Costa Rica, en el programa Esta Semana el ex vicepresidente (1985-1990), habla de la dureza de un nuevo exilio, en el que seguirá haciendo su vida de escritor “sin callarme”, y con su proverbial ironía, Sergio Ramírez agradece a la prohibición decretada por la pareja presidencial, que le otorgará “el gran premio de un escritor, que es multiplicar su número de lectores”. 

Un escritor subversivo

En la acusación criminal que te hizo la Fiscalía, este miércoles, te atribuyen por lo menos cinco delitos, desde incitación al odio y la violencia; conspiración; menoscabo de la soberanía, hasta lavado de dinero. ¿De dónde salen tantos delitos?

De una imaginación muy pobre, o de la mediocridad, porque estos delitos fueron inventados exprofeso para impedir que se realizaran las elecciones, y capturar y meter en las mazmorras a candidatos presidenciales, dirigentes políticos; y seguramente es la primera vez que se está aplicando a alguien por escribir libros, pero los delitos son los mismos, no se diferencian de  los que les han aplicado a todos los prisioneros que tienen en el “Chipote” o los que han logrado huir. 

Yo, cuando hice mi declaración, recordaba que la Fiscalía de Somoza, en 1977, me acuso a mí, junto con los miembros del Grupo de los Doce, de delitos muy parecidos: terrorismo, promoción de la violencia, asociación ilícita para delinquir, entonces yo no encuentro ninguna diferencia entre una acusación y la otra. 

Cuando acudiste a la Fiscalía y te interrogaron por tu representación de la Fundación Luisa Mercado ¿esperabas una acusación, una orden de detención y de allanamiento de tu casa?

No, porque entonces me preguntaron tonterías o vaguedades. La Fundación Luisa Mercado es el paraguas jurídico del Festival Internacional Literario Centroamérica Cuenta, que tiene un gran prestigio en el mundo; entonces, triangulando una cooperación entre la Fundación Violeta de Chamorro, la Fundación García Márquez, de Cartagena, y nosotros, organizamos una serie de talleres de periodismo que dirigió John Lee Anderson, por ejemplo, o Mónica González, para periodistas centroamericanos, y esos son los que habían sido financiados con estos recursos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro. Entonces aquí están penalizando a Centroamérica Cuenta. 

Mencionaste la acusación que te hizo la dictadura de Somoza, en 1977, cuando liderabas el Grupo de los Doce, que al final fue uno de los pilares para conformar una alianza nacional e internacional contra la dictadura de Somoza. ¿Hay condiciones hoy en Nicaragua para hacer una unidad nacional contra la dictadura de Ortega, ahora sin armas, y en la lucha cívica?

Mi aspiración es que debería existir. Yo vivo alejado del mundo de la política como tal, de las organizaciones políticas, y solo te puedo dar una opinión desde fuera, desde mi perspectiva de escritor y de crítico de la situación de Nicaragua. Si algo ha ayudado a esta unidad, es Ortega, metiendo presos a los dirigentes políticos y a los candidatos presidenciales que, como todos sabemos, tenían muchas diferencias, y estaban colocados en distintos terrenos. 

Y ahora me llamó la atención que, Pedro Joaquín Chamorro, de CxL (Ciudadanos por la Libertad), y Víctor Hugo Tinoco del antiguo MRS (Movimiento Renovador Sandinista), están compartiendo la misma celda y la misma lata de leche. Entonces yo creo que la unidad comienza por ahí, por el entendimiento humano. Me parece que cuando todos estos prisioneros salgan de la cárcel, porque tienen que salir, van a salir fortalecidos, y va a salir fortalecida la unidad por la democracia en Nicaragua. 

La ilegitimidad del régimen después del 10 de enero

¿Qué podemos esperar el 8 de noviembre, o el 10 de enero, cuando Ortega se reelija, y tome posesión después de estas votaciones sin competencia política? ¿La comunidad internacional reconocerá a ese Gobierno después que no reconocen la legitimidad de estas elecciones?

Esa es la gran pregunta, si no se reconoce la legitimidad de las elecciones, no se puede reconocer la legitimidad del Gobierno que resulte de esas elecciones. Yo creo que llamar elecciones a lo que va a ocurrir es un error semántico. No habrá elecciones en Nicaragua, lo que habrá es un proceso de violencia institucional que aparta a los candidatos y los manda a la cárcel; que controla las elecciones como si el Consejo Electoral fuera un organismo policíaco, y van a declarar electos a los que ellos quieran; y después van a tomar posesión, y ahí es donde vamos a ver si la comunidad internacional, la Unión Europea, Estados Unidos, América Latina, van a reconocer que este es un Gobierno legítimo, o siendo un Gobierno ilegítimo, no tiene por qué ser reconocido. 

¿Y la reacción nacional? Hoy el país está bajo un estado policial de terror. Se celebró esta semana el día del empresario en silencio, con tres empresarios presos; la Iglesia católica enfrenta una situación dramática, no solamente por la pandemia sino también por la campaña de odio que ha lanzado el régimen en su contra. ¿Quién le dará alguna legitimidad a este Gobierno?

Yo creo que internamente, ninguna. Los símbolos que nosotros hemos conocido de un país abierto, el diario La Prensa confiscado, lo han intervenido judicialmente, está cerrado, está tomado; las radios bajo amenaza, los directores de las radios más importantes del país en silencio a la fuerza o exiliados; cada día huyen periodistas de Nicaragua; los medios se están haciendo desde fuera, si no fuera porque existe la tecnología digital el país estaría totalmente encerrado y en silencio, como el Paraguay del doctor Francia, es decir un país que el doctor Francia mandó a cerrar para que no se supiera nada de lo que estaba ocurriendo adentro, pero era un país sin tecnología digital, tenemos esa ventaja. 

La reacción internacional de los escritores, de tus lectores, de algunos Gobiernos, y la solidaridad hacia tu persona como escritor perseguido, ha sido unánime y ha llamado nuevamente la atención de los focos internacionales sobre la crisis de Nicaragua, después de esta acumulación de presos políticos. ¿Qué es lo que está en juego en esta persecución?

Para mi ha sido abrumadora la reacción, tan abrumado me he sentido, que te puedo contar más de cien solicitudes de entrevistas que no he podido atender, físicamente me ha sido imposible ni siquiera responder a quienes quieren hablar conmigo; y cada día estoy recibiendo manifiestos de condena con firmas de todas partes del mundo, aun los países que no son de lengua española como Francia, Italia, Alemania, y siento que, si algún beneficio puede tener esta barbaridad, es que es Nicaragua la que está de por medio, es Nicaragua la que está puesta en el centro de la atención mundial hoy en día gracias a este abuso, porque todo mundo entiende que no es el abuso contra un dirigente político sino contra un escritor que está siendo castigado por decir lo que piensa, por elevar su voz, y porque escribe libros que no son del agrado de quienes detentan el poder en Nicaragua. 

El diario El País dice en un editorial que al acusarte, Ortega te está condenando al exilio. En el exilio estaba tu alter ego, el inspector Morales, cuando empieza esta novela, Tongolele no sabía bailar, y él decide regresar a Nicaragua. ¿Cómo vivirás el exilio? ¿Tenés algún plazo político personal para regresar a Nicaragua?

Cuando yo estuve exiliado en tiempos de Somoza tenía 35 años de edad, y estaba metido en la lucha por una Nicaragua distinta. Regresé a Nicaragua bajo esta acusación que me hizo el régimen de Somoza de incitación al terrorismo, aún así decidí regresar, a enfrentar, y Somoza no se atrevió a meterme a la cárcel.

Yo estaba involucrado a fondo en esa lucha, porque creía en ella. Hoy no tengo esa edad, el año que viene cumplo 80 años, entonces tengo que tomar mi exilio de otra manera. El exilio es muy duro, y sobre todo ya cuando el tiempo ha avanzado; la perspectiva de no regresar a Nicaragua es dura para mí. Pero voy a afrontarla, voy a tratar de rehacer mi vida fuera de Nicaragua, mientras no haya un cambio en Nicaragua y sepa que yo no pueda regresar. 

Tengo mis perspectivas abiertas, mi intención es la de quedarme en Costa Rica, hacer mi vida de escritor desde aquí; viajar, como siempre he viajado por razón de mis libros, de mis compromisos literarios, intelectuales, y tratar de reacomodarme; pero eso sí, sin callarme, yo he dejado de oír mi voz desde Nicaragua y, por supuesto, voy a dejar oír mi voz desde fuera. 

La novela prohibida por la dictadura

Tu novela, Tongolele no sabía bailar, se presentará este jueves en Madrid, pero en Nicaragua está secuestrada en la Aduana, ¿por qué?

Esta es una novela sobre la vida contemporánea en Nicaragua, incluye hechos de abril del 2018, los más simbólicos, para mí: la quema de la fábrica de colchones (del barrio Carlos Marx), el asalto a la iglesia La Divina Misericordia, los muchachos asesinados por tiros de francotiradores desde el techo del estadio nacional de beisbol, donado por Taiwán. Estos hechos no son la novela, pero son parte del escenario de la novela, y además, en la novela está descrito como Nicaragua ahora es gobernada por poderes mágicos, entonces eso hizo, seguramente, que la novela fuera prohibida, porque fue retenido el embarque, llegado de México por avión, en la Aduana.

Lo más cómico de todo es que le pidieron a la Editorial que necesitaban una descripción sucinta de lo que contenía la novela, y me llamaron a mi de la Editorial, que eso nunca ha ocurrido con ningún país, que una Aduana pida una descripción del libro que va a entrar. La convención de la UNESCO, de la cual es suscriptora Nicaragua como Estado, asegura la libre circulación de los libros, entonces esto es un delito internacional. 

O sea, la novela es el detonante de la acusación en tu contra, aunque en la lista de delitos no mencionan a Tongolele no sabía bailar, y tampoco dicen que te están procesando por escribir esa novela. 

Me están acusando por delito de odio, y como vivimos en un Estado orwelliano, ellos le dan su propia interpretación a las palabras. Pero bueno, la prohibición de la entrada de la novela al país está directamente ligada con mi acusación. Por eso yo insisto, yo estoy siendo acusado como escritor, no como dirigente político, estoy siendo acusado porque escribo libros, porque escribo novelas que ellos consideran que son subversivas para el orden que han querido establecer. Está bien, yo me declaro escritor subversivo, porque todo escritor es subversivo. 

El título de la novela se deriva de un personaje apodado “Tongolele”. ¿Cómo se construye un comisionado policial represivo? ¿un sicario como “Tongolele” existe en las calles de Managua, en Bogotá, en Ciudad México? 

Ese personaje se construye dentro de la complejidad de la vida real. Tanto el inspector Anastasio Prado, como el inspector Dolores Morales, vienen de la guerrilla, los dos lucharon para el derrocamiento de Somoza, y sus caminos se han ido separando hasta volverse contradictorios. 

El inspector Morales ve el fenómeno del crecimiento del poder familiar que hay ahora en Nicaragua como algo extraño a lo que él quiso para el país, y el inspector Anastasio Prado, alias “Tongolele”, ve natural en su vida respaldar a este régimen porque considera que sigue siendo el mismo poder que él quiso construir desde que era guerrillero, un poder revolucionario. Entonces, son dos mundos confrontados, y llegan a confrontarse en el escenario de la novela, pero quien lea la novela se va a encontrar que, tanto el inspector Dolores Morales como Tongolele, vienen a ser personajes trágicos, no son personajes en blanco y negro, son personajes trágicos porque son parte de un drama; y se va a encontrar que no solo hay víctimas y victimarios, sino que los que son victimarios también en determinado momento se convierten en víctimas de un aparato de poder que está centrado en una sola voluntad. 

Sin adelantarnos al final de la novela, lo único que se puede sugerir es que no hay un final feliz para Tongolele, ¿hay un mensaje cifrado? 

Sí. Por eso te decía que viene a ser un personaje dramático. Es decir, los personajes dramáticos están compuestos de esa manera y son necesariamente complejos como los personajes de una novela. Yo lo único que le garantizo al lector es que no va a salir desilusionado cuando entre en la lectura de esta novela, y se va a sostener con intriga, con interés, dentro de las páginas del libro, porque para eso está escrito, y de esa manera está escrito. No fue escrito contra Daniel Ortega, no, quien busque en el libro una diatriba contra Daniel Ortega o contra su esposa, la vicepresidenta, se va a desilusionar. Este es un libro sobre una Nicaragua dramática, que la novela dramatiza, pero a la que también matiza con el humor negro de los personajes que buscan poner distancia entre estos hechos dramáticos y sus propias vidas. 

Esta es la tercera novela la historia del inspector Dolores Morales, que pasó de ser un guerrillero antisomocista, a un comisionado de la Policía en la lucha antidrogas; en la segunda novela está fuera de la Policía, es un inspector privado que hace sus propias investigaciones; y ahora es una especie de autoconvocado de la Rebelión de Abril contra la nueva dictadura. ¿Hay algo de esperanza de este recorrido del inspector Morales, después de enterrar los ideales revolucionarios?

El inspector Morales en esta tercera novela ya es un hombre viejo, cada vez le molesta más la prótesis en la pierna que perdió en combate en Rivas, 40 años atrás, en el Frente Sur; sufre mucho por la enfermedad de su amante, y cuando él está en Honduras, donde ha sido expulsado por órdenes de Tongolele, su adversario, y decide regresar porque le avisan que su amante ha empeorado, su cáncer, su enfermedad, y esto es lo que lo mueve a volver clandestino al país, y al volver se encuentra con lo que está ocurriendo en Nicaragua. Lo primero que él ve al amanecer, en el escondite donde está, camino a Dipilto viejo, ya del lado de Nicaragua, son estos árboles de la vida que están instalando sobre un cerro, que es el nuevo símbolo del país; y en la novela es el símbolo contra el cual la gente se alza, porque en la realidad la gente se alzó por las pensiones de los ancianos, pero yo preferí que el alzamiento fuera debido a la invasión de estos árboles de la vida en el paisaje del país. 

¿Por eso está secuestrada la novela en la Aduana?

Por una razón, o por que tuvo una lectura policíaca, mas que una lectura de un lector sensible.

Y mientras esta novela es rescatada de la Aduana para que pueda llegar a las librerías en Nicaragua, ¿pueden los nicaragüenses adquirirla en Amazon o en algún otro formato digital en este momento?

Sí, está en formato digital en Amazon y en otras plataformas, yo sé que mucha gente la ha bajado ya en el formato digital. Yo creo que el mayor favor que puede recibir un libro, es prohibirlo. Entonces, Tongolele no sabía bailar agradece esta prohibición porque va a haber mucha curiosidad y mucha intriga de gente que, a lo mejor, no pensaba leer el libro, por saber qué dice este libro como para haber sido prohibido. 

Y seguramente la van a leer gente de todos los campos…

Eso espero, si el gran premio de un escritor es multiplicar su número de lectores, y esta oportunidad, le doy las gracias a la pareja presidencial en Nicaragua por habérmela abierto. 

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