No utilicé la oposición como trampolín

Por Yusimí Rodríguez

Nelson Gandulla

HAVANA TIMES – De regulado a persona VIP en el aeropuerto de La Habana, de activista polémico e incómodo, incluso para otros activistas, a solicitante de asilo político en España; de doctor en Medicina a trabajador en pisos de B&B.

Ese ha sido el recorrido del cienfueguero de 31 años, Nelson Gandulla, fundador de la Fundación por los Derechos LGBTI de Cuba, en 2014, tras decepcionarse del trabajo del Cenesex. Desde entonces estuvo en la mirilla de la Seguridad del Estado Cubano. En 2016 fue amenazado con la cárcel por su activismo y con la invalidación de su título de Medicina.

Además, intentaron involucrarlo en un delito de tráfico de estupefacientes. El acoso se extendió a su pareja, periodista independiente en Cienfuegos, y a su familia. Todo eso lo llevó a España en 2018, donde espera obtener asilo.

Nelson Gandulla: En febrero de 2017, debía viajar a Colombia a terminar de preparar un informe sobre los derechos LGBTI en Cuba, para la OEA, y no me dejaron. Me dijeron: ‘Usted está regulado’. Después, no sentí el apoyo de las organizaciones LGBTI dentro de Cuba. Muchas no querían trabajar con la fundación, ni conmigo, en especial. Decían que ellos mantenían un bajo perfil.

Apliqué al programa de refugiados en la Embajada de Estados Unidos. Me aprobaron en la primera entrevista, pero cuando me tocaba la segunda pasó el huracán de septiembre de 2017 y la Embajada cerró. Cuando reabrió, empezó el asunto de los ataques sónicos y se redujo el personal en un 60%. Me quedé en el aire y como yo muchas personas. Todavía quedan personas en Cuba que no han podido salir, incluso gente que ha muerto, como la Dama de Blanco, Ada María López Canino. Ella tuvo la entrevista al mismo tiempo que yo y falleció sin poder irse de Cuba.

Unos amigos alemanes que estaban al tanto de mi situación, me dijeron ‘tienes que salir de Cuba’. Coincidentemente, mi pareja estaba aquí y me había dicho que no iba a regresar. Había venido a un curso de Diario de Cuba, en febrero de 2018. Me presenté en la Embajada de Alemania y obtuve la visa que me permitió entrar al espacio europeo.

En el aeropuerto (de La Habana), no tuve que hacer cola para pasar por Emigración. Vino un hombre joven, vestido de civil y me dijo ‘Nelson, por aquí’. Había cola, pero él me pasó por delante de todo el mundo como si yo fuera el rey, y me puso delante de la ventanilla. Entonces me preguntó ‘¿usted no piensa regresar más?’. Le dije que no, y el que estaba del otro lado de la ventanilla me puso el cuño.

Desde Alemania viajé a España, donde me esperaba mi pareja, y aplicamos para el asilo político hace un año y cuatro meses. Entregué todas las evidencias de detenciones, citaciones, actas de decomisos de equipos de trabajo, multas. En condiciones normales el proceso toma más o menos un año. Pero ahora hay una avalancha de venezolanos solicitando asilo en España, debido a la situación de Venezuela. Hay un atraso de miles de expedientes.  

HT: Dices que tu pareja se quedó en España tras un curso al que fue invitado por Diario de Cuba. ¿Se han detenido ustedes a pensar que cuando un periodista o activista se queda durante un curso o evento en el exterior, da la imagen de que quienes se involucran en la oposición o el periodismo independiente solo buscan irse de Cuba, y peligra la posibilidad de que se invite a otros colegas?

Nelson Gandulla: Lo pensamos. Si viajas y te le escapas a la Seguridad, pero luego van a tu casa, a la de tu mamá, y dicen que te tienes que presentar por delitos contra la Seguridad del Estado y actividad económica ilícita… Yo me lo pensaría también y no estoy en su caso. Vine sin perjudicar a ninguna organización.  Salí de Cuba en doce ocasiones. Quien lo va a hacer lo hace desde la primera.

Muchas personas podrían tener una mala imagen de nosotros y de nuestra labor. Pero hemos demostrado con el tiempo que nuestra actitud hacia la dictadura y los derechos humanos en Cuba sigue siendo la misma. Desde aquí, continuamos nuestra labor de activismo.

HT: ¿Qué puedes hacer desde España por los derechos de la comunidad LGBTI en Cuba?

Nelson Gandulla: Continúo como director general de la Fundación, que tiene un director en Cuba. Busco que les envíen material para las actividades. Sirvo de enlace con otras organizaciones en el exterior para hacer denuncias, por ejemplo, con Colegas (Confederación LGBTI Española), con el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que no tenía vínculo con la comunidad LGBTI, excepto en el 2016, cuando estuve aquí.

Ahora logramos que el Observatorio hiciera un informe específico sobre los derechos de la comunidad LGBTI en Cuba. He tenido contactos con Amnistía Internacional y con organizaciones de la Unión Europea. Me han invitado a eventos en Bruselas, pero no puedo salir de España. Hemos visualizado más la situación de los derechos de la comunidad en Cuba, también en la Mesa de Unidad Cubana que es un grupo que está aquí. Participamos en las manifestaciones y en la marcha del orgullo aquí en Madrid.

 

Cuando a alguien solo le interesa quedarse, se olvida del tema Cuba. Tengo amistades que han estado dentro de la oposición y cuando salen de Cuba quieren dedicarse a otras cosas para luego poder entrar al país y ver a sus familias. Inclusive, se acercan a mí y me dicen que deje el tema de la oposición, que ya yo estoy aquí. Pero yo no utilicé la oposición como trampolín. Estamos aquí porque prácticamente nos obligaron.

HT: ¿Qué ocurriría si les negaran el asilo después de todo el proceso?

Nelson Gandulla: Quedaríamos en un limbo legal. Tendríamos que esperar a llevar aquí tres años, para aplicar por arraigo. Yo, como soy médico, cuando me homologuen el título, puedo obtener un permiso de residencia para hacer una especialidad. Mi pareja solo tendría la opción del arraigo, pero no tendría el permiso de trabajo que da la tarjeta roja que tenemos ahora. Trabajaríamos en negro, hasta cumplir los tres años que exige la ley.

HT: ¿A qué te dedicas aquí?

Nelson Gandulla: He estado trabajando con Colegas y en pisos de B&B, haciendo el check in de los turistas y la limpieza. Próximamente, espero cambiar a una residencia de ancianos (en el momento que se publica esta entrevista Nelson Gandulla ya trabaja en una residencia de ancianos privada), mientras espero la homologación de mi título de médico.

 Hace siete meses logré presentar los papeles. Me demoré más de un año para sacar todos mis documentos de Cuba. Me ha costado casi 3000 CUC el trámite en Cuba; aquí, solo 160 euros. Tuve que sacar de allá mi certificación de notas, el plan de estudios. Si un documento costaba 500 CUC, ellos me lo subían a 700. Dicen que hay una resolución que dice que cuando te vas de Cuba se duplican los precios.

Además, sabes que siempre hay que dar un regalito. No aparecían mis tres años de experiencia laboral y eso había que cotejarlo, y agilizar. Un trámite que se puede demorar cuatro meses, necesitaba que me lo hicieran en uno o dos. Eso se logra con el soborno, tú sabes que en Cuba es así. Aún me falta el documento que dice que ejercí bien la profesión en Cuba y mi título no ha sido inhabilitado.  La legalización en el Minrex, después que lo firme el ministro de Salud, me cuesta unos 300 CUC. Legalizarlo después en el Consulado de España me cuesta 9 CUC.

HT: ¿Qué posibilidades tendrás de trabajar como médico aquí?

Nelson Gandulla: Espero que todas. Me he informado y los médicos cubanos aquí son muy cotizados. 



Un comentario sobre “No utilicé la oposición como trampolín

  • Es difícil hacer cualquier trabajo en Cuba si no eres oficialista, existe la prensa independiente en el mundo entero al igual que en Cuba, lo que no puedes ser Cubano, todo no puede ser de un gobierno hay grupos privados que tienen muy buenos proyectos en las comunidades con resultados positivos, tu trabajo es dar a conocer una realidad, defender un derecho, no te canses en tu lucha tu resultado es la misma lucha,

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