Miguel Angel Fraga, un escritor nacido del dolor

Helson  Hernandez

Miguel Angel Fraga

HAVANA TIMES — Con varios títulos publicados dentro y fuera de la isla, este escritor trasciende por narrar la verdad de una época difícil e incomprendida, para aquellos que resultaron ser en la isla las primeras víctimas de la terrible enfermedad del VIH-SIDA. “Gracias al VIH-Sida pudiera decir que yo soy escritor ahora”, nos cuenta Miguel Angel Fraga en su entrevista con HT.

HT: Por qué se refugia en el acto de escribir?

Miguel Ángel Fraga: Fue en un momento crucial en mi vida, la década del 90, cuando empiezo a convertir mis demonios en literatura. Me encontraba por aquel tiempo ingresado en la entonces Clínica “Los Cocos”, del Sanatorio de Santiago de las Vegas en La Habana. Transitaba un período difícil, mi estado de salud era vegetal, y pensaba que ya lo único que quedaba era la muerte.

Salieron los primeros cuentos sobre vivencias de aquellas experiencias basadas en mi padecimiento, el SIDA. O sea, es un poco irónico, pero gracias al VIH-Sida pudiera decir que yo soy escritor ahora.

HT: ¿Su primera publicación en Cuba?

MAF: Mi primer libro lo publica la editorial Extramuros. Contenía cinco cuentos de aquella pléyade de historias que yo recogía en el sanatorio, no solo experiencias mías, también de otros compañeros y del personal que trabajaba en la clínica.

HT: ¿Fundamentalmente los géneros literarios que ha abordado?

MAF: He hecho cuentos, novelas, pequeñas piezas de teatros, más bien adaptaciones de mis cuentos, y también testimonios, estos son los géneros que he trabajado en mi trayectoria literaria. Pienso que la prosa es lo que más me llama la atención, sobre todo una prosa llana con un lenguaje directo, es lo que mayormente me estimula a comunicar.

HT: ¿Un rincón cerca del cielo?

MAF: Es un libro que me publicaron en España en el año 2008, luego pude presentarlo en la isla, en la Asociación de Escritores de la UNEAC. Este título viene siendo la culminación de mi obra en el Sanatorio de los Cocos, porque reúne testimonios de pacientes, médicos, psiquiatras, enfermeros, y hasta familiares de pacientes, todos aquellos que vivieron la vorágine de los años 90 y también finales de los 80, contando todas sus experiencias, su sentir.

Por ello es importante decir que “Un rincón cerca de cielo” cumplimenta también la gran labor que ha llevado a cavo el Doctor Jorge Pérez, en sus dos libros llamados Confesiones de un médico.

HT: Al salir de Cuba continuó publicando sobre este polémico tema.

MAF: Si, una vez viviendo en Suecia, 20 años después, apareció mi libro “Hibernación”, una especie de juego de palabras en inglés, pues Hibernation, es hibernar, y el Sida yo considero que está en una especie de hibernación, existe, pero hay como un silencio sobre él, está latente, tanto en el cuerpo humano como en la sociedad, aunque ya no nos afecte de manera mortal por los avances con los que se cuentan en la actualidad.

En este caso, me centro más bien, a partir de la misma idea, pero directamente con lo que sucede en la sociedad Sueca, país donde vivo la mayor parte de mi tiempo desde hace varios años.

Entrevisté incluso, a un caso curioso, una señora sueca que adoptó un niño VIH positivo, ella lo trajo de Etiopía, y con el riesgo lo llevó a Suecia sabiendo que allí recibiría los medicamentos y atenciones necesarias.

Los padres de este niño habían fallecido de la misma enfermedad, el pequeño se encontraba en delicadas condiciones de salud, hasta le recomendaron que no debía emprender ese viaje porque tenía un pronóstico de solo algunos meses de vida. Finalmente esta señora, asumió el riesgo, y actualmente este niño tiene 7 años, y goza de una buena vida y salud.

HT: Se habla de un quinto libro que dará continuidad al tema SIDA.

MAF: Si, esto es una exclusiva porque aun no lo he anunciado públicamente, pero pienso publicar un último título para cerrar ya esta serie de libros dedicados al tema de la enfermedad. Será un libro testimonio bastante ácido, que recogerá anécdotas desagradables, con muchas reflexiones relacionadas con el aislamiento, la enfermedad en sí, el temor, la muerte, hasta la ignorancia.

Sobre todo una cosa muy curiosa, la sexualidad, ya que será un libro bastante sexual, apoyándome en la experiencia de que estábamos recluidos en aquel sanatorio ya referido de Cuba, donde supuestamente no se podía tener sexo para no propagar la infección, pero realmente en aquella clínica sucedía todo lo contrario, estábamos aislados del mundo, aun así teníamos más libertad en este sentido, éramos como una ciudad en laboratorio.

Dentro de ese surrealismo del que hablaba Carpentier, allí sucedía de todo, y la sexualidad era algo que se mantenía presente aquel tiempo, pese al riesgo de la reinfección, del temor de la muerte. Este libro se titulará “La casa rosada”, y quisiera negociar con alguna editorial en Cuba, para poder publicarlo primero en la isla.

HT: Háblenos del premio que le fue conferido en el año 2011.

MAF: Un premio en Memoria a Perl Oloff Person, quien fuera diagnosticado cero positivo a principios de los 80, y partir de su diagnóstico empezó a trabajar intensamente como activista para dar a conocer esta enfermedad, luego fallece a principios de los años 90.

Su madre instituyo este premio a la memoria de su hijo y en honor a la labor que desarrolló como activista por la causa de la lucha contra el SIDA.

Se me confirió por un texto mío, un cuento que llevé al teatro llamado “Gunila”, y narra la vida de un travesti cubano que existió y yo pude conocer.

Cómo podemos vivir en situaciones límites, sin perder la alegría ni la capacidad de soñar, son los conceptos que propone el texto.” Gunila ha sido la obra que yo más he representado en Suecia, y lo interesante es que su actor intérprete es sueco, no conoció el contexto en que se desarrollo la vida de este personaje, y aun así ha logrado un trabajo excepcional.

HT: ¿Alguna razón especial para asumir además, la dirección escénica?

MAF: Lo hago por querer llegar a un público más amplio, pues ya hoy en día las personas no compran muchos libros, son muy caros en el extranjero, entonces una alternativa es hacer teatro, convertir mis cuentos en obras dramáticas.

HT: ¿Cuántos años conviviendo con la enfermedad?

MAF: 22 años desde que me detectaron el VIH-SIDA hasta hoy. Ya en estos momentos existen muchos avances comparado a aquella época triste que me tocó vivir, existen medicinas que te dan una mejor calidad de vida, pero sin dudas fue en su momento algo muy trágico, recuerdos estos que todavía psicológicamente me siguen afectando. Pero creo que he vencido todo ello, y puedo decir que sin dudas soy un sobreviviente.


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