La Revolución barrió con la discriminación racial

Yusimí Rodríguez

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Norberto Mesa Carbonell

HAVANA TIMES — El 21 de marzo es la fecha designada por Naciones Unidas como Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial. Este año, nuestros medios oficiales, ocupados en cubrir (y criticar) la visita del presidente Barack Obama, no hicieron la menor referencia a la efeméride.

Organizaciones de la sociedad civil como el Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), y la Cofradía de la Negritud, la conmemoraron. Asistí a ambas actividades.

Norberto Mesa Carbonell, el primer cofrade, me invitó por segundo vez a la conmemoración. En 2015, tuvo lugar en la sede cubana de la Unesco; esta vez, la condición para hacerla allí era la exclusión de disidentes y periodistas independientes. Norberto respondió que la Cofradía rechaza todas las discriminaciones. La actividad se realizó en el Consejo Científico Veterinario, ubicado en Paseo entre 25 y 26, Vedado.

Como en 2015, la conmemoración fue escenario para denunciar y analizar la situación de desigualdad y la discriminación racial en Cuba. Norberto Mesa contó cómo perdió su plaza de maletero en la Marina Hemingway, en 2009. “Sobraba personal; éramos tres negros y dos blancos. El gerente, también blanco, sacó a los tres negros”.

De Ingeniero… a maletero

El espacio me impidió incluir su historia en “Quiénes se preocupan por la discriminación racial en Cuba”, artículo sobre la actividad publicado en Diario de Cuba. Un mes después, Norberto me permite entrevistarlo un domingo, único día que termina más temprano su actual trabajo como parqueador. El resto, trabaja de 8:00 a.m. a 8:00 p.m.

Al iniciar la conversación, conozco que este parqueador, que en 2009 defendía una plaza de maletero, es ingeniero pecuario, especialista en Ganadería Genética, y fue profesor adjunto del Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana. Mi primera pregunta es cómo este ingeniero terminó de maletero.

Norberto Mesa: Era jefe del Departamento de Genética en la Empresa Niña Bonita, pero estuve en Etiopía de 1987 a 1989. Nuestro gobierno donó un lote de ganado al etíope; fui enviado como especialista de genética para ayudar a explotar esos animales.

Cuando regresé, Niña Bonita se había fusionado a la Empresa Los Naranjos, y empecé a trabajar ahí. Había incongruencias en los datos. El jefe de producción los falseaba para impresionar a visitantes extranjeros; se hacían trampas para mejorar los indicadores; se ocultaba la mortalidad de los terneros, diciendo que habían sido sacrificados. Solicité mi baja mediante una carta en la que decía que me avergonzaba trabajar allí.

HT: Norberto no buscó trabajo como ingeniero. Ya estábamos en Período Especial y la ganadería genética “se había venido abajo”. Un amigo le resolvió un curso de adiestramiento como cajero-carpetero. Después de un tiempo y algunos tropiezos, empezó a trabajar como carpetero en un hotel. Pero antes de irse de Niña Bonita, había hecho un compromiso.

Norberto: Prometí que si Niña Bonita volvía a ser empresa, regresaría. Ocurrió, y me llamaron enseguida. Además, yo vivía en un medio básico de la empresa. Un amigo consideraba una locura dejar un hotel, pero lo que me gusta es la ganadería.

Niña Bonita volvió a ser Vanguardia Nacional y yo también. Pero el subdirector de producción venía de Los Naranjos. Hubo un conteo de ganado y faltaban reses; intentó convencer al director para que dijera que las reses habían sido sacrificadas, porque la verdad implicaba dar explicaciones. Me opuse, y aunque él estaba por encima de mí, se hizo lo que dije: decir la verdad. Pero empecé a tener problemas con él y decidí irme.

La famosa comisión decidía quién sería delegado

HT: No podía regresar a su plaza de carpetero en el hotel. Empezó a trabajar como custodio. Pero tenía un amigo que era gerente de tiendas de la Marina Hemingway y acudió a él por ayuda.

Norberto: Cuando empezó lo del Poder Popular, a él lo propusieron para ser delegado, pero hacía falta otro candidato, para que hubiese al menos dos. Por eso, fui candidato, sabiendo que él saldría al final y que incluso yo debía votar por él.

20160410_183948_resizedHT: ¿Por qué?

Norberto: Era así. La famosa comisión decidía quién sería delegado. Llegó a ser primer secretario del Partido en Bauta. Yo tenía mi curso de cajero carpetero, y fui a ver si podía conseguirme plaza en una tienda. Me dijo: “Te voy a resolver en un almacén, pero no puedo ponerte en contacto con el público…”.

HT: ¿Por qué?

Norberto: ¿Por qué va a ser? Porque en La Marina no querían negros.

HT: ¿Se lo dijo?

Norberto: No tenía que decirlo. De todas formas, los almacenes cerraron; otro conocido me consiguió plaza de custodio, en 1997. Dos años después, despidieron a varios maleteros por un problema y abrieron convocatoria. Tenía segundo nivel de inglés y primero de francés, era trabajador de La Marina, y conseguí una plaza. Allí saqué tercer nivel de inglés y segundo de francés.

Tres negros y dos blancos

En 2008, fui seleccionado mejor trabajador de la recepción. Después hubo una reducción de plantilla. Éramos cinco maleteros: tres negros y dos blancos, militantes del Partido. No hablaban inglés. Uno, ni español casi. Sacaron a los tres negros.

Reclamé en el Órgano de Justicia Laboral, porque nosotros cumplíamos más requisitos. Se violó el plazo para dar respuesta. El Órgano reconoció que reuníamos más condiciones, pero falló a favor de la Administración.

Reclamé ante el Tribunal Municipal, que también violó el plazo para responder. Ahí se inventaron pruebas; dijeron que esos dos trabajadores tenían evaluaciones de excelente. Mentira: los tres nos evaluábamos de B, porque la evaluación de Excelente había que justificarla muy bien.

HT: ¿No se tuvo en cuenta que usted había sido mejor trabajador?

Norberto: No. El tribunal no escuchó a mi abogada defensora. No reflejaron nada de lo que dije, en el acta. Como no tienes experiencia, te hacen firmar un documento. Luego resulta que no está lo que dijiste.

Decidí iniciar un proceso legal

Fui a la CTC (Central de Trabajadores de Cuba) nacional y al Sindicato Nacional de Turismo. Todos reconocían las irregularidades, pero nadie hacía nada. El del Buró Sindical, quizás por cargo de conciencia, escribió una carta afirmando que en el proceso solo se tuvo en cuenta la antigüedad de los trabajadores, y se obviaron los resultados de trabajo.

HT: ¿La antigüedad no es elemento suficiente?

Norberto: Solo si la idoneidad y los resultados de trabajo coinciden. Ninguno de ellos dominaba un idioma extranjero. En el Tribunal Supremo reclamé e incluí esa carta; también fallaron en mi contra. En el fallo aparecía el nombre de otra persona.

En el hotel, tampoco me hicieron mi evaluación, aunque entregué los papeles en tiempo.

Decidí iniciar un proceso penal. En el Bufete Colectivo, me orientaron ir a Fiscalía. Expliqué que quería presentar una denuncia por violación del derecho de igualdad. La fiscal de guardia desconocía el artículo 295 del Código Penal, sobre ese tipo de violación. Le pidió a otra trabajadora que revisara el Código. Cuando vieron el artículo, se disculparon. Nunca habían recibido ese tipo de denuncia. Me enviaron a la Policía; ni el carpeta ni la oficial de guardia ni el jefe de la unidad conocían el artículo. Cuando el jefe comprobó que era algo establecido, hizo que me tomaran la denuncia.

(En 2011, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, sobre la prevención de la discriminación racial en la administración y el funcionamiento de la justicia penal, recordó al Estado cubano que la ausencia de causas puede deberse a la falta de información de las víctimas sobre los recursos judiciales existentes, y recomendó velar por que la legislación nacional contenga disposiciones apropiadas en materia de protección efectiva y recursos eficaces contra la violación de la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial, e informar debidamente al público en general de sus derechos y de los recursos legales de que dispone contra la violación de esos derechos. 

Durante el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos del 2013, el Estado cubano recibió la recomendación de continuar el actual fortalecimiento del marco jurídico e institucional para luchar contra la discriminación y los prejuicios raciales)

Norberto: Días después, me llamaron mis antiguos compañeros de La Marina para decirme que había ido la Policía… “hicieron preguntas, dijeron que hiciste una denuncia… A Cristo (el gerente) lo sacaron”.

Al mes, me citaron y plantearon que no había delito, por tanto la causa sobreseía.

HT: ¿Entonces, por qué sacaron al gerente?

Norberto: Se supone que aquí no hay discriminación racial. No harán una causa de eso. Habiendo sido yo el primer caso de ese tipo, la fiscal nunca conversó conmigo, pero determinó que sobreseía la causa.

HT: Quizás, la decisión del gerente tuvo que ver con que ellos eran militantes del Partido y ustedes, no.

Norberto: Quizás. Pero después del segundo proceso, uno de nosotros tres fue reintegrado. De los dos que habían conservado su plaza, sacaron al de menos condiciones. A mí ni me reintegraron, ni me evaluaron.

Con la anuencia del gobierno

HT: En la actividad por el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, el compañero Esteban Morales afirmó que siempre han contado con la anuencia del gobierno, tanto de Fidel Castro como de Raúl Castro, para luchar contra el racismo. Pero lo ocurrido con usted, el desconocimiento del artículo 295 por la Fiscalía y la Policía, y que usted no pudiera registrar la Cofradía en el Registro de Asociaciones, demuestran lo contrario.

Norberto: En la entrevista con Ignacio Ramonet, Fidel Castro dijo que luchar contra la discriminación racial es un deber sagrado de los revolucionarios. Actualmente, la actitud del Partido es reaccionaria; en vez de estar al frente de esta lucha, la frenan.

El Secretario Ideológico del Comité Universitario de la Juventud Comunista de la Universidad Central de Las Villas nos invitó a debatir el documental Raza, con estudiantes y jóvenes de la calle. Ellos mismos culparon al Partido porque la lucha contra el racismo no avanza. Al día siguiente, debatimos la carta de presentación de la Cofradía con profesores y estudiantes de la universidad. Llamé la atención sobre lo que decía el Ché: que la universidad debía vestirse de negro, de mulato, de pobre. Ahora los negros y los pobres se han perdido de la universidad. Una muchacha blanca dijo que ahí mismo, entre profesores y alumnos, apenas había negros.

Cuando nos fuimos, al Secretario Ideológico lo sacaron de la UJC; al profesor de la Facultad de Ciencias Sociales lo expulsaron del Partido.

Fidel Castro conmovió al país en 1959 cuando criticó el racismo y llamó a los negros a ser los más dedicados a la Revolución, a no dar pie a ser criticados. A Ramonet, le expresó inconformidad con la situación de la población negra. Creímos en sus palabras; lo consideramos un luchador contra el racismo. Pero en su último artículo, tras la visita de Obama, dice que la Revolución barrió con la discriminación racial. No es así. La Revolución creyó haberla barrido. Cuesta mucho trabajo reconocer que aún existe.

HT: ¿Qué se espera del próximo Congreso del Partido (16-19 de abril) respecto a este tema?

Norberto: No soy optimista. No creo que lo debatan.


17 thoughts on “La Revolución barrió con la discriminación racial

  • el 21 abril, 2016 a las 6:56 pm
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    AMILCAR
    SEÑOR MIRANDA:
    Le agradezco, especialmente, la parte respetuosa de su respuesta. Cuando le digo y reafirmo que falta mucho por hacer es porque he medido y apreciado todas las secuelas dejadas por la esclavitud. Es decir la desventaja social del negro generada por varios siglos de explotación. En 60 años no se pueden eliminar todas esas secuelas, por mucha voluntad que se tenga. Ratifico que subsisten estereotipos, prejuicios y discriminación. Ël colonialismo fue eliminado, pero de forma personal, individual, hay colonialistas que lo que han hecho es sólo guardar el látigo en el bolsillo. Señor Miranda: soy negro y jamás he sido víctima de discriminación institucionalmente. El proyecto social que usted llama dictadura me ha permitido estudiar dos carreras universitarias, hacerme de una especialidad, de varios diplomados y de categorizarme como profesor universitario. Indudablemente que ello incluye mi esfuerzo personal, pero si el Estado no me hubierta dado esa posibilidad no habría podido alcanzar esos resultados. Mis hijos, mayormente mestizos, poseen todos nivel universitario y las instituciones educacionales jamás ha indo a pasarme la cuenta por esos servicios. Mi actual esposa es blanca y siente por mí el mayor de los orgullos. Entonces, con firmeza ratifico que el proceso revolucionario cubano es ajeno al racismo. Esto no niega, reitero, la existencia de racistas individuales. Para usted, mis respetos.

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