Estrategia de inversión del gobierno cubano

Entrevista con el economista cubano Juan Triana

Fernando Ravsberg*

“Definitivamente hoy en Cuba exportar e importar es un gran problema. Primero porque hay mecanismos que no están actualizados, segundo porque no tenemos una cultura adecuada, tercero tenemos restricciones financieras reales.”
“Definitivamente hoy en Cuba exportar e importar es un gran problema. Primero porque hay mecanismos que no están actualizados, segundo porque no tenemos una cultura adecuada, tercero tenemos restricciones financieras reales.”

HAVANA TIMES — Juan Triana es uno de los economistas más conocidos de Cuba, algunas de sus conferencias grabadas en memorias flash se pasan de mano en mano entre los cubanos. Antes de que se iniciaran las reformas de Raúl Castro, sus opiniones y las de sus colegas del Centro de Estudios de la Economía Cubana despertaban mucha polémica.

Hoy, algunas de sus propuestas están siendo aplicadas por el gobierno en su plan de “actualización” del modelo. Triana nos explica que en este proceso “los economistas somos escuchados como nunca antes en Cuba”.

Juan Triana: Los organismos han anunciado más de 240 proyectos, preparados en forma de oportunidad de negocios con un cálculo de las inversiones que se necesitan. Los 8000 millones son mucho más que la cifra inicial pero lógicamente esa cifra es a desarrollar en varios anos. Lo importante es que hay una nueva cartera de inversiones mucho más realista y ajustada a la Cuba de hoy.

¿Qué sectores se van a priorizar en esos proyectos de inversión?

JT: Sobre todo en el sector energético, que es estratégico. En ese sentido Cuba es un país dependiente que necesita cambiar su matriz energética hacia las fuentes renovables.

Juan Trina es Doctor en Economía, profesor de la Universidad de La Habana y miembro del Centro de Estudios de la Economía Cubana
Juan Trina es Doctor en Economía, profesor de la Universidad de La Habana y miembro del Centro de Estudios de la Economía Cubana

El otro sector estratégico es la producción de alimentos. Tenemos un gran déficit en la producción y no solo porque tengamos que importar mucho sino porque lo que producimos lo producimos con bajos rendimientos. Nuestra agricultura está muy lejos de sus posibilidades de producción. Hay que dar un salto tecnológico en la agricultura pero no es fácil conseguir inversores dispuestos a arriesgarse a que la Ley Helms-Burton los lleve ante los tribunales norteamericanos.

¿Cree que las reformas han avanzado tanto como para despertar interés en los inversionistas extranjeros?

JT: Cuba ha diseñado una nueva política para la inversión extranjera, por ahí ya se ha creado un nuevo ambiente, es un cambio con relación a lo que tenía Cuba antes.

Hay que tener en cuenta que Cuba es un mercado pequeño con un ingreso per cápita bajo por lo que la inversión extranjera debe pensar en la exportación y ahí entramos en otro asunto. Para exportar hay que garantizar las facilidades necesarias y no ha sido esa nuestra realidad anterior.

Exportar e importar en Cuba es un proceso bastante complicado y lentísimo en Cuba, ¿verdad?

JT: Definitivamente hoy en Cuba exportar e importar es un gran problema por muchas razones. Primero porque hay mecanismos que no están actualizados, segundo porque no tenemos una cultura adecuada, tercero tenemos restricciones financieras reales.

Yo espero que, empujados por esta nueva ley de inversiones, cambien las instituciones relacionadas con la importación y exportación, para flexibilizarlas. Hay que buscar instrumentos de regulación indirecta que faciliten los propósitos fundamentales. A veces no se comprende que para exportar hay que importar. Japón fue uno de los primero exportadores de acero del mundo y no tiene hierro ni carbón.

Por estos días algunos economistas plantean críticas al gobierno, ¿es nuevo esto?

solarJT: Siempre ha habido visiones críticas de lo que se hace, unas veces más divulgadas y otras menos. Unas veces divulgadas con un buen propósito y otras con un estilo de muy mala leche. Yo creo que una de las tareas de los economistas es tener una visión crítica de la gestión del gobierno. Lo que ocurre es que esas visiones además de críticas tienen que ser responsables.

Me preocupan las visiones que tergiversan con el propósito de enfrentar a los economistas con el gobierno. Pero de todas formas no hay que tener miedo, el propio Presidente Raúl promueve la cultura de la discrepancia y no hay nada que se preste más a discrepancias que la economía.

Lo que ocurre es que a veces hay mucha reactividad a lo que dice la prensa extranjera y se le da una connotación que en realidad no tiene. Es parte de una vieja cultura en Cuba donde muchas veces la gente se limita a hablar por miedo a como la prensa lo pueda reflejar. Yo pienso que es un costo que tenemos que asumir, no hay que renunciar a una tribuna donde explicar nuestros criterios por temor a que alguien lo malinterprete.

“Tenemos un gran déficit en la producción agrícola y no solo porque tengamos que importar mucho sino porque lo que producimos lo producimos con bajos rendimientos”.
“Tenemos un gran déficit en la producción agrícola y no solo porque tengamos que importar mucho sino porque lo que producimos lo producimos con bajos rendimientos”.

Los economistas somos escuchados como nunca antes en Cuba. Este es un momento muy bueno, hay una decisión de incorporar a los economistas y académicos en los análisis y las propuestas de solución a los problemas que tiene la economía cubana. Eso ya está institucionalizado, existe un consejo asesor de ciencia y técnica que trabaja sistemáticamente en la aplicación de los lineamientos.

¿Se puede discrepar en esos espacios?

JT: Hasta ahora yo he podido siempre dar mis criterios, incluso los más discrepantes. En estos últimos anos yo no he sentido la presión de otros años. Uno de los grandes méritos de este proceso de actualización es la apertura de espacios para que las personas den sus criterios.

¿Cuál es el principal reto que enfrenta la economía cubana?

JT: El mayor reto es el de estructurar un programas de desarrollo económico. Ese incluye otros muchos retos que no son solo económicos, son además sociales, culturales, políticos e ideológicos. Algunos tienen que ver con las personas, las familias, las instituciones y las empresas.

El programa de desarrollo es difícil y se hace desde posiciones complejas, llevamos 50 años bloqueados. Ese bloqueo genera limitaciones de confianza e incertidumbre de los inversores que temen la represalia de EEUU. Nos limita también los mercados, por ejemplo el 40% de la producción de ron se consume en EEUU. Nos acosan financieramente, lo viste con el banco francés.

“Para este Estado es más importante gastar en sabanas para un hospital que seguir gastando en salarios, mantenimiento y manteles de las cafeterías que se van a convertir ahora en cooperativas”.
“Para este Estado es más importante gastar en sabanas para un hospital que seguir gastando en salarios, mantenimiento y manteles de las cafeterías que se van a convertir ahora en cooperativas”.

También nosotros la ponemos difíciles y durante mucho tiempo fue difícil hacer un negocio en Cuba, solo compara lo que tardamos en Cuba para aprobar un negocio con la realidad de otros países. Pero si Cuba no logra desarrollarse no podremos tener una sociedad socialista y mucho menos sustentable.

¿Cuál es el principal problema que depende de los cubanos?

JT: La voluntad de cambiar de verdad. Hay una canción de Silvio que dice “virar esta tierra de una vez”. No solo hay que cambiar las instituciones y modernizarlas, no solo hay que cambiar la economía, hay que cambiar también a la gente.

Hay que entender que este es un país latinoamericano y subdesarrollado y nos toca el desarrollo que le toca a esta región. Todavía muchas veces nos paramos y miramos hacia nosotros mismos con los ojos de Europa y eso es un grave error. Lo primero que tenemos que hacer es sincerarnos con nosotros mismos.

¿Crees que las reformas lleven a buen puerto?

JT: Yo creo que para este Estado es más importante gastar en sabanas para un hospital que seguir gastando en salarios, mantenimiento y manteles de las cafeterías que se van a convertir ahora en cooperativas. El problema es que mantener esos comercios en quiebra significa que lo pagamos todos porque hay un solo presupuesto.

El país va a tener más desigualdad pero siempre será sobre una base de equidad a la cual el Estado y el gobierno no han renunciado. Lo terrible es intentar mantener una igualdad a toda costa y terminar perdiendo la capacidad económica de sostener la equidad, que era lo que nos estaba pasando.

Yo hubiera querido que este proceso de pasar a cooperativas el sector gastronómico hubiera sucedido hace 5 años. Yo quisiera que todo lo que es el comercio en Cuba, incluyendo las tiendas en divisas, dejara de ser estatal y empezara a ser cooperativo, mixto o con una empresa extranjera que pudiera garantizar suficiente inventario. El gasto que tenemos ahí es un dinero que podríamos emplear en otras cosas y no dejaríamos de ganar por eso.
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(*) Visita la página de Fernando Ravsberg.


13 thoughts on “Estrategia de inversión del gobierno cubano

  • el 11 noviembre, 2014 a las 10:11 am
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    Fue el mismo Fidel Castro que prometió en los 60 que íbamos a estar mejor que Holanda, no fue el pueblo. Después de que derocharon todos los fondos públicos, que no supieron hacer economía y ahogaron todas las libertades, nos dicen que es insensato aspirar a un nivel de vida alto como el de esos países? Pues aquello se parece más al socialismo de lo que nos intentaron vender por 50 años.

  • el 6 noviembre, 2014 a las 11:39 am
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    Debido a que el estado cubano (léase, el gobierno cubano) es el “dueño” de todo, es el responsable de que todo funcione y sobre todo, la economía, desde la prospección y búsqueda de petróleo, la refinación, la generación de energía, la producción agrícola e industrial, todo el comercio exterior, todo el comercio interior de bienes y servicios, además de la salud pública y la educación y por tanto, es también el culpable de la baja eficiencia, del descontrol, de la proliferación del soborno y la corrupción, de la mala calidad “eterna” del pan, de que no haya muchas veces, el flamantemente anunciado “Chocolatín”, de los males que aquejan nuestra educación y nuestras instituciones de salud, a pesar de la altísima calificación de nuestro personal médico, enfermero y paramédicos demostrados. Por todo eso, es el objeto de las críticas que con toda razón emite el pueblo cubano, porque no se ha desentendido de lo secundario, y no concentra su fuerza y energía en lo principal del desarrollo del país y se tiene que estar preocupando, como Jefe de Estado, de que se produzcan juntas para las cafeteras y ollas de presión. O que no se le robe en el peso del pan a la población o de las “multas” en las tiendas de recaudación de divisa o imponer un impuesto del 240% a los productos importados y peor si son productos básicos para la supervivencia de la población como pueden ser el aceite comestible o la leche en polvo. Son acaso esas ocupaciones de un Jefe de Estado en cualquier otra parte del mundo?
    El que mucho abarca, poco aprieta, como dice el refrán cubano y el “Estado” abarca demasiado y no resuelve ningún problema esencial del desarrollo y estos problemas siguen acumulándose en la gaveta de lo pendiente, pero también acumulan vapor en la resistencia del pueblo y la caldera, quién sabe cuánto resistirá!!
    El hábito de la concentración de la propiedad como estatal, la desconfianza en las potencialidades del pueblo trabajador y su iniciativa (que es infinitamente mejor encausarla hacia la propiedad cooperativa, la autogestión, la cogestión, en lugar de dejar que reverdezca el capitalismo del timbiriche (Team to be rich) y mañana, la concentración de la propiedad privada en empresas no tan “timbiriche” como en China o Viet Nam) y aquello de que “nadie toque nada, sólo yo puedo tocar” de un programa cómico de la TV cubana de hace algunos años, todo eso permanece y entonces eso de que hay que cambiar la mentalidad, es pura demagogía porque los primeros que deben cambiarla, son en realidad, los principales opositores y resistentes a ese cambio y si no se cree en lo que afirmo, vean cuánto ha cambiado la prensa cubana en relación al secretismo y el triunfalismo (por supuesto que nada)…
    Por eso, nuestro calendario es el de las calendas griegas, pero no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista!!!

  • el 5 noviembre, 2014 a las 9:24 pm
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    Nada una entrevista para quedar bien con dios y el diablo… pregunticas bien diseñadas para no tocar la medula del problema… en fin un verdadero cantinfleo

  • el 5 noviembre, 2014 a las 9:09 am
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    Coincido plenamente con el bobo de abela cuando dice que este artículo debería aparecer en el NYT, ya que tiene una sección semanal para Cuba.( el artículo de Pedro Campos, “El éxodo y la actualización…” en portada)
    La línea estratégica hasta ahora del gobierno ha sido lograr por todos los medios liquidez, pero subordinado a la apropiación de las remesas vía monopolio del comercio interior y apostar a la inversión de “gran capital” con el Estado y de gran capital sólo. No aterrizan en la pequeña y mediana empresa individual y colectiva como centro de interés para estimularla con políticas fiscales, crediticias y posibilidad de importación y exportación.En los países “normales”, que tanto desprecia Ravsberg, las empresas no estatales, PYMES son entre el 40% y 50% de las empresas de los países.
    El problema central del gobierno es su aberración de controlar el 100% del comercio exterior, el 90% del comercio interior, y el 80% de las empresas estatales existentes. Este grado de control de la economía de manera directa y centralizada, lo único que garantiza es la ineficiencia de los últimos 56 años.
    Las cuatro mentiras de la actualización:
    1-Cambios estructurales.
    2-Disminución de la burocracia: las OSDE son entre once y doce, duplicando la burocracia de los ministerios. Mucha nomenclatura robando y desviando recursos del pueblo.
    3- Eficiencia(el decrecimiento económico confirma la ineficacia de la política económica)
    4-Nadie quedará desamparado: sólo se encuentra en el periódico Granma, y en los discursos de Bruno Padilla en la ONU.
    No he visto una consigna más reaccionaria en la historia de Cuba, que: “sin prisa pero sin pausa”, un desprecio hacia su población sólo comparable al gobierno de Corea del Norte.¿Será por eso que son amigos?

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