Ernesto Medina: “Ortega no tiene ningún interés en un diálogo”

Ernesto Medina, catedrático universitario. Foto: Confidencial | Archivo.

Catedrático universitario no ve ninguna posibilidad de un diálogo con el régimen en las actuales circunstancias

Por Confidencial

HAVANA TIMES – Las condiciones para un eventual diálogo que se traduzca en la libertad de los reos de conciencia y el inicio de un proceso de democratización en Nicaragua son, por ahora, prácticamente nulas, de acuerdo al catedrático y experto de educación, Ernesto Medina, quien participó en los fallidos intentos de Diálogo Nacional con el régimen de Daniel Ortega que se dieron en 2018 y 2019.

La razón principal de este actual escenario, de acuerdo a Medina, son similares a los motivos por los cuales los dos diálogos anteriores fracasaron: una clara falta de voluntad política por parte del orteguismo en buscar una salida a la crisis sociopolítica y la ausencia de un garante con el peso político y la firmeza suficiente para hacer cumplir los acuerdos que se firmen en unas hipotéticas negociaciones.

Medina es uno los pocos negociadores que participaron en ambos diálogos que no se encuentra encarcelado por el orteguismo. El catedrático rememoró en una entrevista en el programa Esta Noche-transmitido por YouTube y Facebook Live debido a la censura del régimen- cómo durante los dos diálogos fallidos, el régimen por medio de sus representantes se dedicó a obstaculizar las propuestas de cambios políticos que buscaban enrumbar al país hacia su democratización.

“El problema de las experiencias anteriores con el diálogo es que fuimos sin realmente tener las condiciones técnicas correctas. No se tenía claridad, sobre todo en el primer diálogo, quiénes iban a participar por parte del Gobierno. Cada día por parte del Gobierno llegaban personajes diferentes, de manera que no estábamos claros de la verdadera representatividad de esa delegación”, recordó Medina.

Este diálogo se descarriló luego que los obispos de la Conferencia Episcopal, quienes fungían como mediadores, pusieron sobre la mesa la propuesta de agenda referida a los cambios constitucionales necesarios para acordar en las pláticas para lograr la democratización de Nicaragua.

“El Gobierno habló de diálogo solo el primer día. Pero luego, cuando el canciller Denis Moncada Colindres vio el documento que habían dejado los obispos sobre la mesa, con la propuesta de agenda que había resultado de un trabajo hecho por las dos delegaciones, levantó el papel y dijo que eso era una receta para un golpe de Estado. O sea, la receta para un golpe de Estado, según él, era un documento que claramente decía cuáles son los pasos constitucionales para buscar una salida a la crisis. Ahí se murió ese diálogo”, recordó Medina.

Vista general durante una sesión del Diálogo Nacional de mayo, 2018. Foto: Jorge Torres EFE / CONFIDENCIAL.

Orteguismo nunca tuvo interés en solucionar crisis

En el segundo intento de diálogo en 2019, promovido por la Iglesia católica y el gran capital, las condiciones de estas pláticas fueron similares a las de 2018. No hubo una claridad sobre la agenda de estas negociones y fue evidente que al orteguismo no le interesaba discutir los temas más urgentes para la población, como eran la demanda de justicia por los crímenes cometidos durante las protestas de 2018, levantar el estado policial impuesto por el régimen para controlar el descontento ciudadano y enrumbar al país de nuevo hacia un sistema democrático.

A diferencia de 2018, estas pláticas sí llegaron a concretarse en acuerdos firmados. El firmante por parte del régimen fue el canciller Moncada Colindres. En estas pláticas también estuvieron presentes el representante del Vaticano en Nicaragua, el Nuncio Apostólico  Waldemar Stalisnaw Sommertag y el delegado de la Organización de Estados Americanos, Luis Ángel Rosadilla.  Sin embargo, Ortega ignoró los acuerdos firmados y no cumplió nada de lo establecido en los mismos.

A casi tres años después de estas pláticas, una de los eventos de estas negociaciones que más inquietan a Medina fue precisamente el rol que tuvieron Rosadillas y el Nuncio Apostólico en las negociaciones.

“Lo que tampoco estuvo claro en el diálogo fue el papel de (Luis Ángel) Rosadillas y el mismo Nuncio Apostólico. Como representante del Vaticano, no estaba claro si él estaba con todo el respaldo de la autoridad papal y cuál era su calidad. Para la Alianza Cívica, ellos eran garantes; para el Gobierno, eran testigos.  Los resultados de estas pláticas evidenciaron que no eran garantes de nada, porque los acuerdos en el papel eran muy bonitos, importantes e interesantes, pero ninguno se cumplió y el señor Nuncio y el señor Rosadilla no tenían ninguna autoridad para hacerlos cumplir”, reflexionó Medina.

Fichas de cambio para temas económicos

Es basado en esta experiencia que para Medina, hablar de diálogo con Ortega en las actuales condiciones, con el régimen enfrascado en los juicios políticos con los cuales busca condenar a los reos de conciencia secuestrados en el contexto de las votaciones de 2021, no tiene sentido.

“Entiendo el dolor de las familias de los presos políticos, muchos de los cuales son amigos míos, pero en estas condiciones yo no veo ninguna posibilidad de un diálogo. Ortega no tiene ningún interés en conversar con ellos, porque todos sabemos que Ortega negocia cuando se siente contra la pared y cuando tiene algo que ganar y aquí, los familiares de los presos políticos, no tienen absolutamente nada que ofrecer que le interese a Ortega”, afirmó.

Familiares de más de 30 presos políticos demandaron, a finales de enero, la anulación de los juicios y la liberación incondicional de todos los reos de conciencia. De esa forma, se sumaron a un comunicado anterior, en el que otro grupo de familiares apeló al apoyo de “gobernantes, fuerzas vivas de la nación e Iglesia (católica)” para que “encabecen” un “proceso de unificación ciudadana”, destacando que la liberación de los reos de conciencia serviría “como una especie de liberación compartida por todos los nicaragüenses”.

“El diálogo que Ortega ha venido planteando es sobre temas económicos. En este caso, los presos políticos serían lo que siempre se ha dicho que no queremos que sean, fichas de cambio para hablar sobre temas económicos que le interesen a Ortega, tales como que le quiten las sanciones y que vuelvan al arreglo que tenían antes con el sector privado”, añadió Medina.

Tras los comunicados de los familiares de los presos políticos, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), que había callado desde septiembre de 2021, respaldó la demanda de libertad de los reos de conciencia, y anunció su disposición a favor de un diálogo nacional “sin precondiciones”, en medio de la peor crisis de legitimidad del régimen orteguista, que previamente anunció encuentros con diferentes sectores económicos, sin mencionar al Cosep.

Bajo este escenario, Medina opinó que habría tener mucho cuidado en manejar que esa disposición para negociar con Ortega no se convierta en una válvula de oxígeno para el régimen, que en estos momentos enfrenta un problema de legitimidad política luego de la farsa electoral del 7 de noviembre de 2021.

“Un eventual diálogo sigue siendo la salida a una crisis tan grave como la que tenemos. Tiene que ser un diálogo bien preparado técnicamente e imparcial. Organizar previamente la agenda, definir los participantes y su dinámica. Por lo menos conversar previamente que es lo que se quiere discutir, porque si Ortega llega sin que se sepa que es lo que él quiere discutir, cuando hablemos de democratizar Nicaragua, vuelve a decir que otra vez estamos organizando un golpe de Estado y ya ahí no vamos a hacer absolutamente nada”, opinó.

El silencio del Nuncio Apostólico y el Papa

Medina cuestionó el rol pasivo en este contexto de crisis sociopolítica de parte de parte del Nuncio Apostólico y el mismo papa Francisco, principalmente con lo referido a las agresiones y hostigamientos que han sufrido sacerdotes de la Iglesia católica por parte de las fuerzas de choque y turbas del régimen.

“Yo como católico resiento mucho ese silencio.  Creo que ese silencio se ha convertido en una lápida para Nicaragua. Lamento que el Papa no tenga ni siquiera una voz de aliento, de consuelo, para el sufrimiento de tanta gente en Nicaragua. Con la autoridad que sabemos que tiene el Papa, no debería costarle nada en hablarle fuerte a Nicaragua y decir, ‘señores no puede seguir esta esta barbaridad’. Cuando el Papa o el mismo Nuncio callan cuando se ofende a los sacerdotes de una manera vulgar y no salen en su defensa, dejan mucho que desear”, puntualizó Medina.

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