Entrevista con un vendedor de café cubano

Se trata de sumar, no de restar

Osmel Almaguer

Soler-5HAVANA TIMES — El negocio de José Armando Cabrera Soler, 51 años, no debería ser algo “del otro mundo”, pero en una sociedad como esta, lo es. Donde escasean el buen servicio y la calidad, y las iniciativas particulares se ven a menudo entorpecidas por un aparato económico-jurídico que, por mucho que hablen, da un paso hacia adelante y dos en retroceso, negocios como el de Soler no solo son del otro mundo, sino también dignos de reconocimiento.

¿Por qué? En su oferta incluye cinco variedades de café. Todas con una máxima calidad. Los precios están al alcance de la mayoría; oscilan entre uno y tres pesos en moneda nacional. Cuenta con todas las condiciones de higiene y comodidad, a pesar de ser ambulante, y atiende con amabilidad a la clientela porque está convencido de la utilidad de su trabajo.

Nos acercamos a él con la intención de conocer más sobre las particularidades del mismo, sin que nuestras preguntas le impidieran continuar laborando. No pocos acudieron en el tiempo que duró la entrevista, y esto fue lo que nos expresó:

Soler-2HT: Soler, ¿qué tiempo lleva funcionando su negocio?

JACS: Llevamos aproximadamente un año y cuatro meses; yo y mi esposa, que es doctora, pero me ayuda mucho en esto. Al principio fue difícil. No me compraban las otras variedades; solo el café sencillo. Incluso, llegué a regalarles el producto a los clientes para que probaran, y así, poco a poco, logré establecerme.

HT: La mayoría de sus colegas tienen un servicio más bien simple, ¿cómo surgió la idea de tantas variedades y por qué no vender el café en su propia casa?

Soler-3JACS: Copié la idea de un programa de la serie española Viajeros Callejeros. Luego me regalaron un libro con más de 50 recetas, y sobre la marcha fuimos decidiendo cuáles eran las más propicias para incluir en la oferta. Además, nos pareció que era mejor la venta ambulante, porque a través de ella íbamos a llegar mejor a los clientes. Lo que más me gusta de este trabajo es acercarme ellos, es un problema de satisfacción del oficio.

HT: ¿Fue fácil adquirir la licencia?

JACS: Tuve que demostrar que podía hacerlo con higiene. Mira, aquí en esta maleta traigo agua con cloro y jabón. Por acá, en esta bolsa, puedes echar el vasito usado. Además, traigo todos estos productos por duplicado. Como verás, tampoco produzco desechos sólidos al medio ambiente.

HT: Llama la atención que no pregonas tu producto. ¿Cómo garantizas la clientela?

JACS: La mejor de las propagandas es tener una imagen corporativa (dice, mostrando con orgullo su uniforme particular y la marca Café Soler estampada en sus medios de trabajo). Por lo demás, la calidad del producto es la que te garantiza una clientela fija. Así que, como ves, no hay que estar vociferando.

HT: ¿Y quiénes son tus clientes?

Soler-6JACS: Mayormente los viajeros y la tripulación de los ómnibus. También los choferes de las máquinas (taxis particulares que llevan pasajeros hasta La Habana y otros lugares de Pinar del Río) y los de los camiones (con el mismo cometido, cargan mayor cantidad de pasajeros a un precio menos alto). Estos últimos consumen, sobre todo, las variedades más caras: Cappuccino, Chocolate, Bombón; mientras que el café sencillo es preferido por los jóvenes y la gente en general que tiene menos poder adquisitivo.

HT: ¿Qué opinión tiene la clientela de su servicio?

JACS: Es curioso, algunos han ido ganando en cultura sobre el café. Hablan de los beneficios del mismo para la digestión. Dicen que les ayuda a mejorar el paladar y que no les afecta el estómago. Porque, como sabes, el café nuestro (el que se consume en Cuba; mezclado con una gran proporción de chícharo molido) es fuerte. Además, mis mayores jefes son los clientes. A veces me reclaman cuando no vengo a trabajar o llego tarde.

Soler-1HT: ¿Cuánto café vendes diariamente?

JACS: Entre 110 y 120. Me levanto a las cuatro de la madrugada y comienzo a las seis. Ya a eso de las diez de la mañana he terminado. El tomador de café, fundamentalmente lo toma en las horas de la mañana.

HT: ¿Y no piensas expandir tu negocio, crecer, vender en el horario de la tarde?

JACS: Lo primero es garantizar la calidad. Es todo lo que puedo hacer con la materia prima con que cuento por el momento. Esto es solo para vivir; para el diario. Me permite satisfacer mis necesidades materiales. Además, no todo puede ser el dinero. Hay que satisfacer las necesidades de uno como vendedor y también las del cliente.

HT: ¿Te ha ocasionado algún contratiempo la venta ambulante en esta instalación?

JACS: Al principio un poco. La administración me miró como a in bicho raro cuando comencé; pero luego se adaptaron y comprobaron la calidad de mi servicio. Ahora todo el mundo me valora y son mis clientes. Se trata de sumar, no de restar.

HT: ¿Qué mejorarías en tu negocio si te dieran la oportunidad?

JACS: Me siento bien así. Lo que quiero es vida para seguir trabajando.

 

 


9 thoughts on “Entrevista con un vendedor de café cubano

  • el 1 diciembre, 2014 a las 3:30 pm
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    eduardo:

    “Si vas a hablar, que tus palabras valgan más que tu silencio”.

    Para no abundar mucho: Ya que te lees tan bien mis comentarios, pon citas textuales mías donde yo diga eso de TODOS los cubanos.

    Aclaración: yo no soy la perfección hecha gente, ni el único cubano bueno y decente, pero creo que hasta ahora puedo llenarme la boca y decirte que he sido decente y bueno, y que no hay quien me pueda señalar con el dedo, ni en Cuba, ni aquí. Yo no le debo nada a nadie. Yo puedo poner muy tranquilo la cabeza en la almohada cada noche.

    Allá el que no pueda decir lo mismo.

  • el 1 diciembre, 2014 a las 10:49 am
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    ….pues vuelva a leer sus comentarios y vera si tengo razon o no….no lo han dicho de todos los cubanos,solo de los que viven en la isla y de los que recien llegan a miami y que son la mayoria….segun sus comentarios usted el elegido es el unico cubano bueno y decente….lea otra vez sus comentarios…

  • el 30 noviembre, 2014 a las 11:00 pm
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    Si hay alguien que haya escrito aquí que todos- repito-: TODOS los cubanos son delincuentes, vagos, y que trqatan de vivir del cuento, yo, por lo menos, no lo he leído.

  • el 30 noviembre, 2014 a las 10:44 pm
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    Jamas he leído un comentario en este sitio llamando vagos a los cubanos, en cambio si he leído a los que gobiernan eternamente en Cuba utilizar la ofensa y el desprecio de llamar “pichones” al pueblo cubano.

    Este señor demuestra que el pueblo cubano esta lleno de emprendedores a pesar del bloqueo interno que dificulta cualquier iniciativa privada. Me gustaría que le preguntaran cuanto paga de impuestos y donde compra la materia prima para este simple negocio. Estoy seguro que viola alguna disposición de la burocracia y\o compra algo en el mercado negro (los vasos, el cafe sin chicharo, el cloro, etc) El no tiene la culpa si lo hace, el sistema lo obliga como le pasa a la mayoría de los cuentapropista. Mis respetos para Soler.

  • el 30 noviembre, 2014 a las 6:42 pm
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    …..un simple ejemplo,de los millones que hay, de que no todos los cubanos de la isla son delincuentes, ni vagos que andan tratando de vivir del cuento como siempre dicen algunos por aqui….

  • el 29 noviembre, 2014 a las 10:02 pm
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    En Cuba hemos ido perdiendo tantos hábitos de consumo (término que de manera muy interesada y tendenciosa se ha ido confundiendo con el denominado consumismo), que encarar una actividad tan normal como ésta se nos antoja el clásico descubrimiento del agua tibia.

    Hace unos días, al entrar en una atractiva dulcería privada en J y 25, en el Vedado, y pedir un café para llevar, la empleada me miró como a marciano recién salido de su nave y me negó rotundamente la posibilidad. Y ojo, que hablo de un local que se supone alejado de los cánones del antiservicio que prima en el sector estatal. Nada, que soy un ser carcomido por el consumismo (¡Oh, maldito Starbucks!).

  • el 29 noviembre, 2014 a las 9:40 pm
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    Vuelven los vendedores de cafe ambulante,
    Cuando se tiene cierta edad se recuerdan cosas que personas mas jovenes no conocen.
    El vendedor de cafe ambulante era una tradiccion.Eran numerosos y usaban
    pequeños vasitos de papel grueso.
    En esa epoca el salario mensual se acercaba a los 100 pesos(un peso cubano era igual a un dolar)
    y el vasito de cafe ,caliente,servido con amabilidad y una sonrisa costaba 3 centavos.
    El pasaje de omnibus era 5 centavos y dos de transferencias si necesitabas tomar un segundo omnibus para completar el recorrido.
    Mucho ha llovido desde entonces y todo indica que esas lluvias han borrado la realidad de un pasado no tan lejano.
    Siento cierta simpatia por este sr.Le deseo suerte.

  • el 29 noviembre, 2014 a las 2:08 pm
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    Osmel, ¿ Este Sr alguna ejercía actividad profesional ante de de ponerse a vender cafe???

  • el 29 noviembre, 2014 a las 1:10 pm
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    Sería bueno precisar que este entusiasta vendedor lo que oferta es el café preparado de 5 maneras diferentes (De las muchísimas que existen) , y no, distintas variedades de café, que es o cosa fuera del alcance de la inmensa mayoría de los mortales en Cuba.

    Yo le deseo todo el éxito del mundo.

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