Entre ofertas y demandas en los agro-mercados cubanos

Ivett de las Mercedes

Ilustración por Carlos

HAVANA TIMES – En Cuba existen los agromercados de oferta y demanda, a diferencia de los estatales, siempre se mantienen abastecidos, pero los precios son exuberantes. Ahí se aplica aquello de “lo tomas o lo dejas”, quienes ofertan llevan la voz cantante, algunos prefieren que se les pudran los productos antes de rebajar el precio. Yormivia Herrera (49) trabaja hace 18 años en una tarima como vendedora.

HT: ¿Quién establece los precios de los productos que vendes?

Yormivia Hernández: Primero el que trabaja la tierra, el campesino. El intermediario va con su transporte a buscar los productos a la provincia de Mayabeque y después los revende a los diferentes agromercados de oferta y demanda.  Yo soy la tercera mano, por eso los precios son tan altos. Hay muchos clientes que se asombran y protestan, pero mientras más caro se compren más caros hay que venderlos; trato siempre de sobrellevar al cliente, por eso tengo tantos compradores.

HT: ¿Desde qué hora trabajas?

YH: Llego a la tarima a las 8 am hasta las 6 pm. Pago por el espacio 75 pesos diarios. A veces trabajo hasta las tres de la tarde y mi ayudante es el que continúa vendiendo. Estar tanto tiempo en el mismo sitio, casi siempre sentada, me provoca mareos y problemas en la cervical, también problemas circulatorios. Los mejores días son los fines de semana, de lunes a viernes vienen pocas personas.

HT: ¿Con qué frecuencia se abastecen de productos?

YH: Los lunes es nuestro día de descanso, en la tarde del lunes y del jueves vienen los camiones a vender. No compro frijoles porque son muy caros, lo venden a 12 pesos y tendría que venderlos a 15, no me da resultado porque no todo el mundo lo compra, tampoco malanga, la traen a seis pesos la libra y la vendo a ocho, pero como vienen con mucha tierra no me da resultado. Vendo plátanos, naranjas, fruta bomba, cebolla, melón, berenjenas y otras viandas. El pepino lo compro barato pero su venta es lenta, lo que sí se vende rápido son las frutas.

HT: ¿Dónde guardas la mercancía?

YH: Hay un almacén al final del establecimiento, pagamos diez pesos diarios por la custodia de los productos. Particularmente compruebo su peso antes de dejarlos en el almacén, también cuando los recojo, pero en las mañanas, casi siempre falta algo, eso ya se ha convertido en un vicio y nadie responde por el faltante. Entre otras cosas pago por el almuerzo, el agua, la limpieza de mi puesto de trabajo y por la música que se pone en el agromercado.

HT: ¿Qué haces cuando la mercancía se echa a perder?

YH: Muy pocas veces pierdo la mercancía. Siempre trato de aprovecharla al máximo pero, si esto sucede, la que no está podrida pero ya no tiene calidad para la venta la regalo a algún cliente, o la consumo. Aunque en ocasiones rebajo los precios. Cuando los productos ya vienen en mal estado no los compro. Aquí hay vendedores que dejan que la mercancía se deteriore hasta ser inservible incluso hasta para consumo de animales.

HT: ¿Sabes de las mañas de los vendedores con la pesa?

YH: Sí, como no, yo no lo hago, por eso tengo tanta clientela. Creo que le ponen un pedazo de imán en la parte del brazo. En el agro tenemos una pesa de comprobación, el cliente va cuando tiene dudas de lo que le vendieron, si sucede que falta mercancía se le devuelve el dinero o se le da lo que le falta. El administrador tiene el derecho de sancionar por 20 días o un mes sin vender en la tarima al vendedor que incurra en este delito.

HT: Aquí hay pocas mujeres, ¿cómo te lleva el machismo?

YH: Somos tres en total, pero cada una en su espacio. Tengo un ayudante al que le pago 50 pesos diarios, él me ayuda mucho, sobre todo cuando tengo que trasladar la mercancía de un lugar a otro.  He tenido algunas discusiones con mis compañeros, a veces se meten en lo que hago: si pongo el precio más barato, si regalo la mercancía deteriorada, si soy amable con los clientes, los etcéteras son infinitos. En realidad, los compañeros son respetuosos, pero machismo… hay de sobra.

HT: ¿Qué pasa cuando llueve?

YH: Si se moja la mercancía pierdo todo, el agua de lluvia es mortal para los productos, y las goteras nuestro peor enemigo, nadie se ha pronunciado para arreglar los techos. Me duele mucho cuando la lluvia y el viento entorpecen mi trabajo, siempre trato de estar pendiente del estado del tiempo, pero a veces no podemos escapar de los imprevistos, por eso cargo en mi mochila un cobertor de plástico por si acaso.

HT: ¿Te da resultado este trabajo?

YH: No tengo mucha ganancia, quizás 500 pesos semanales, es imposible sacar un estimado diario, pero al final siempre hay un beneficio, aunque no sea el que se espera. Llevo muchos años en este puesto, muchos me conocen, algunos prefieren comprarme por amistad. Soy muy positiva, siempre trato de tener buen estado de ánimo, he comprobado que cuando estoy deprimida nadie viene a comprar.

HT: ¿Crees que los precios pueden cambiar?

YH: Sé que trabajar la tierra no es nada fácil, no creo que yo sirva para eso, primero por mi salud y segundo porque la tierra requiere de un proceso de cuidado que solo el campesino conoce. 

El mundo está regido por el mercado, el campesino tiene el producto y le pone el precio que considere apropiado, el comprador puede o no comprar, esa es su opción, el precio de los productos de calidad depende del bolsillo. El cubano está acostumbrado a que el Estado rija todo el accionar económico del país, tendrán que pasar muchos años para que se acostumbren a la ley de oferta y demanda, claro que acostumbrarse con los salarios tan bajos será imposible. 

 


One thought on “Entre ofertas y demandas en los agro-mercados cubanos

  • el 21 julio, 2018 a las 8:44 am
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    Buena entrevista y muy bien explicado todo el proceso de la compra de los productos. A veces no tenemos ni la remota de la cosas.

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