El Trencito de La Habana

Por Regina Cano

Una sesión de El Trencito

HAVANA TIMES, 21 oct. — Alegre experiencia es llegar donde El Trencito radica y abre el espacio cada semana para que los niños jueguen, se diviertan y logren creaciones en grupo.

Habituados a recibir personas de cualquier edad, filosofía o personalidad, se han convertidos en excelentes anfitriones. Ellos ofrecen su pequeña casita en el Vedado, La Habana, donde han vivido entre 21 y 19 años sus creadores.

Iniciamos nuestra charla, llena de su disposición a responderme y la honestidad que caracteriza a Yadira Rubio y Ernesto Triana, los dos jóvenes que iniciaron esta idea y sus hijos Amandita y Daniel. (No será un round fácil con cuatro entrevistados, pero ahí vamos…)

A ver! Para todo El Trencito. Qué es para Uds. este Proyecto?

Dany: Una gran familia de amigos, para divertirse, jugar, recrear su imaginación y el arte.

Yadira: Un taller de juegos y creación artística para niños y niñas de la comunidad. Incluye a todas las personas que deseen interrelacionarse en un medio infantil como uno más del grupo. Insistimos en fomentar los sentimientos de cooperación, ayuda mutua, respeto entre los seres humanos, por los animales, las plantas, por todo el entorno.

Ernesto: Espacio de crearnos a nosotros mismos como seres humanos, en relación con la otra parte de la vida que no somos nosotros y necesitamos. Espacio de amor, creación, juego, diversión, de compartir sin mucha competencia, de confluencia, de mover energía positivamente.

Yadira: Nos une con el resto de la gente, entre nosotros dos primero y entre nosotros cuatro también.

Quiénes conforman El Trencito?

Ernesto: Básicamente, nosotros cuatro y los que se sientan bien con lo que pasa aquí dentro. Tenemos niños y niñas, vecinos y vecinas, familiares, amigos y amigas, quienes vienen a cada rato o al cabo de los años. Entra y sale todo el que quiera participar. Es así tan libre como eso.

Y cómo surgió la idea de hacer El Trencito. Cuál es la historia?

Ernesto: La semilla. Cursábamos la carrera de Historia del Arte. Los ´90s -con la caída del Campo Socialista y la depauperación de la sociedad cubana, la pérdida de los valores humanos, la solidaridad, las carencias materiales- nos hizo plantearnos a las mentes más humanistas de los que estudiábamos juntos, desde el arte hacer algo por la sociedad.

Una sesión de El Trencito

En nuestras mentes y deseos pensamos en un “Grupo de Acción Cultural”. Tenía máximas como: “Salvar Salva”. La idea era irnos al campo, vivir de trabajar la tierra y trabajar con aquella comunidad. Cada miembro se planteó un interés: la religiosidad popular, hacer performance inclusivos, la literatura y nosotros dos, que siempre estuvo claro trabajar con niños.

Al final no pudo concretarse. Tuvimos limitaciones como: que te invalidan el Título si no cumples el Servicio Social*. Yadira y yo nos casamos (para darnos esta casa, su abuela y su tío nos dijeron que teníamos que casarnos. “Ah, sí! Pues nos casamos”), nos quedamos con este espacio: “Tenemos que hacer algo nosotros. No importa que nadie haya hecho nada”. Tener la casa es lo máximo, porque aquí  mandamos nosotros. Yadira: Esa fue la génesis.

Qué tiempo llevan realizándolo?

Yadira: En el verano del ´95 Ernesto modelaba muñequitos de barro, 3 niños del barrio lo vieron y pidieron aprender. Enseguida se corrió la “bola”* y comenzaron a venir muchos niños. Teníamos la intención, pero no sabíamos cómo. Eso de que los adultos somos superiores a los niños y los únicos a enseñarles cosas a ellos. Pensábamos que era así. Y poco a poco…nos fuimos formando.

En qué espacio lo realizan?

Ernesto: Casi siempre es aquí en la casa, a veces en el pasillo, la acera o acá en 19, una calle terminal. Tenemos la cuadra pa´ nosotros, cerramos el tráfico y pedimos permiso formalmente, al presidente del CDR*.

Yadira: Hemos ido a otros barrios, al Canal del Cerro, la Ceiba, a Puentes Grandes, al Fanguito.

Ernesto: En Cárdenas, Matanzas*. Donde nos inviten. Alguien se entusiasma y nos dice. Ay! nos gustaría que esto lo hicieran. En San José* lo hicimos  en un Círculo Infantil con el Observatorio Crítico.

Yadira: Un mundo nuevo, un grupo de niños nuevos, en un contexto que no dominamos. Da un poco de miedo.

Cómo los niños llegan a saber que existe?

Yadira: Son vecinos o hijos de amigos, los amiguitos de nuestros hijos   o simplemente decimos que tenemos un proyecto cultural para niños. Entre ellos se lo van comunicando. Se lo decimos a cualquier niño que nos encontramos por la calle. Ernesto: A veces ponemos un cartel a la entrada.

Qué criterios manejan para la aceptación: características, edades, estudios específicos, otros…?

Yadira: Generalmente que sean mayores de 4 ó 5 años -hemos tenido menores- hasta la edad que quieran. Los pequeños necesitan mucha atención y juegos diferenciados del resto, ya en la edad escolar. Incluso pueden venir, siempre que un padre esté todo el tiempo, pero casi ninguno quiere. Si hay espectadores se inhibe el estado grupal. Cuando llegamos a adultos no queremos jugar o integrarnos a un juego.

Ernesto: Aquí somos niños todos, participantes.

Yadira: Con los chiquiticos se va probando, entran un día y al otro no quieren venir, hasta que llegan a 5 ó 6 años y se quedan.

Ernesto: Entra en sus intereses. Generalmente, de manera natural, cuando cumplen 11 años ya no quieren venir más.

Y por cuánto tiempo se extiende y cuántos vienen?

Yadira: De dos a dos horas y media.

Ernesto: O tres, depende del embullo que tengan. Ha habido “Plan de la Calle”* más largo.

Yadira: Al punto del desmayo.

Ernesto: Vienen 10 o más niños.

Yadira: En la calle pueden ser hasta 30. Se suman los transeúntes y cada día más mayores.

Ernesto: Ahora tenemos varios padres que participan casi todos los domingos.

Y las transformaciones?

Yadira: En 15 años, cuánto no hemos vivido! Dos Maternidades, paramos meses o Ernesto lo hizo solo, yo demasiado embarazada o demasiado recién parida o dando mucha teta.

Ernesto: El techo de la casa estuvo a punto de caerse.

Yadira: Mientras estudiábamos y nos documentábamos, estableciendo la Metodología se fue transformando. Los juegos los probamos y sabemos cuándo funcionan mejor. Hubo etapas en que solo trabajábamos en la calle, que requiere una manera especial.

Una sesión de El Trencito

Hubo paradas durante meses para reacondicionar nuestra vida familiar. Y no para de transformarse, cambian  los tiempos, los niños y niñas, nosotros, hay nuevas fuentes y mucha creatividad.

Ernesto: Se transforma primero mentalmente y después físicamente.

Yadira: Nosotros no sabemos cómo vamos a hacer la sesión hasta que empezamos. Cuando hay 20 ó 30  niños -aunque hayamos preparado El Trencito para la casa: “Vamos para la calle!”.

Ernesto: Hay que divertirse!

Yadira: Vamos a ver qué pasa allá afuera! Tenemos una Metodología, que poco a poco se fue sumando. Pensamos en una idea central y una especie de coctel de juegos: de calentamiento, recibimiento, si llegaron niños nuevos hace falta uno de presentación. Después de relajación o concentración y terminamos con un acto creativo.

Sobre el espacio juego y la transformación?

Ernesto: Dany creó un juego el primer domingo con las paredes pintadas con decoraciones. Jugábamos a la “gallinita ciega”* y él dijo: “Podemos buscar en la pared, al tacto, una figura determinada” y les ha encantado y lo piden. Hay un juego clásico.

Yadira: Uno se pone así (se arquea hacia atrás para hacer El Puente) y todos los demás le pasan por abajo. Hace poco inventamos La Alfombra, porque en invierno a veces ponemos una colcha* por el piso frío y es donde nos sentamos a trabajar, y para entrar a la casa tienen que decir una contraseña, o una adivinanza o una palabra mágica: permiso, por favor, te quiero y se ganan la entrada a El Trencito, pero arrastrados en una alfombra. Que es…una gozadeeera!

Tienen establecida alguna normativa?

Yadira: Que todos participamos. Respeto por todo lo que hacen. Cuidado por el otro. No agredirse, nada de violencia. Pedir las cosas con las palabras mágicas que conocemos. No criticar negativamente las creaciones. No compararse. Los juegos son cooperativos, la competencia ya la tendrán fuera de aquí. Lo van aceptando de manera natural.

Ernesto: En todas las sesiones ocurre algo y las recordamos.

Dany: Una vez Althair y Yudelkis estaban jugando y de pronto Althair le dice: “ñó!, quítate gorda” y Yudelkis: “pero por qué me dices gorda”

Yadira: Y ahí paramos El Trencito. Suave, sin pelearnos.

Ernesto: “Mira todos somos diferentes al otro”.

Yadira: “Mira, yo tengo la nariz grande y yo tengo…” Y todo el mundo empieza a decirse la característica por la cual alguien te puede señalar. Lo vamos insertando poquito a poco y funciona.

Ernesto: Porque mejoran las relaciones y ellos mismos se dicen: “recuerden que debemos llevarnos bien y  respetarnos”. Los que llegan por primera vez, se choquean. Qué es esto? Dónde he llegado?

Yadira: “No entiendo por qué me alaban tanto”, porque todo el tiempo es, qué lindo!, qué bien!, tú sí puedes!

Ernesto: Eso forma parte de nuestra metodología y ética. Todo el tiempo elevar la autoestima.

Yadira: Todos tienen valores que hay que resaltar y todos tenemos que resaltar los valores de todos. Es a veces desgastante en ese momento, pero al final tan rico que se valoren entre ellos.

Siempre vienen los mismos?

Yadira: La asistencia es libre. Hay muchos que permanecen y crecen dentro del Trencito.

Ernesto: Siempre vienen nuevos y siempre falta uno de los viejos.

Yadira: Los principiantes tratan de justificarse cuando faltan y aquí no hay problemas por no venir. Y es que están acostumbrados a los espacios por matrículas. Aquí tomamos los datos para felicitarlos en su cumpleaños u otras.

Dany: En una sesión, cada niño hizo un dibujo los metieron en sobres y cada uno recibió un dibujo de otro. Porque lo del correo postal se ha perdido un poco.

Yadira: Trajo cosas lindas, pero ese día algunos no vinieron y hubo uno que se echó a llorar desconsoladamente.

Ernesto:”No me mandaron una carta”.

Yadira:”no recibí nada” (Imitando al niño lloroso). Ese día volvimos a hacerlo y casi todo el mundo le mandó a él.

Cómo es el tratamiento a los padres?

Yadira: Los padres vienen contaminados por las reglas de la escuela, muchas veces cuentan sus problemas y quieren que enseñemos a los niños a pintar, a tocar guitarra. Al principio se choquean más que ellos:”Qué tenemos que dar o pagar?”. A veces quieren quedarse a mirar y les explicamos: “Tiene que participar como todos, el rol de papá tienes que ocultarlo un poco, no puedes estar regañándolo(la)”, pero casi ninguno se queda. Al final nos respetan y quieren. Escuchan y aceptan lo que les decimos. Nos ayudan.

Ernesto: Tratamos de mostrarles el resultado de cada sesión: una obra de teatro, dibujos o pinturas, que ellos sean el público de la creación de su hijo. Los padres casi siempre vienen por el comentario de otro que les explica. Hay una cierta comunidad  de confianza.

Una sesión de El Trencito

Hay madres que se han quedado las primeras sesiones y ahí emergen los conflictos, quieren dar órdenes a la niña o rectificarla o al revés, la niña se pone malcriada o el niño y entonces  tenemos que intervenir: “Mira, aquí ella no es tu mamá, aquí es una niña más” o al revés.

Yadira: Hay mamás y niños que no aceptan jugar y crear juntos.

Y la formación?

Ernesto: Un continuo aprendizaje. Yo tuve una lección rotunda. Comencé con énfasis e ímpetu a enseñarles a hacer los muñequitos que yo hacía. A las dos semanas me di cuenta que era imposible, además cada niño hacía sus cosas diferentes. Aprendí que cada persona es diferente y que está muy bien así. Les creaba una ansiedad terrible: “No, eso no está bien, tienes que hacerlo así”. Estaba cometiendo un error gravísimo.

Yadira: Comencé de voluntaria en los Talleres de Creación Infantil del Museo de Bellas Artes con un equipo muy bueno. Ellos hacían juegos y terminaban con creación, funcionaba mejor. Y me invitaron a un Taller Internacional de Promoción  para Niños y Adolescentes, fue la raíz, donde más nos documentamos. Yo fui ese año y al siguiente fue Ernesto, porque ya estaba embarazada. Ahí nos integramos con mucha gente de Cuba y otros países.

Ernesto: Argentina, Uruguay. Casi toda Latinoamérica.

Yadira: Tenían maneras geniales de hacer, montones de juegos, de formas cooperadas de crear. De ahí nos remitimos a la biblioteca del “Grupo de Desarrollo Sociocultural para Niños y Adolescentes”, del Ministerio de Cultura que…

Ernesto: …desapareció. Una cosa genial.

Yadira: …una Ludoteca. Y ahí empezamos a beber bibliografía y a descubrir un mundo de juegos y creaciones. Ahí fue cuando dijimos:  “Esto es lo que nosotros queremos”.

Hemos consultado libros de Pedagogía, Psicología Infantil, Metodología, Diseño de Juegos, Técnicas artísticas. Talleres Prácticos de eventos promocionales para niños y adolescentes. Diplomado de Trabajo Comunitario. Un Taller  sobre Mediación de Conflictos y otros.

Ernesto: Nosotros vemos nuestra formación sobre la marcha y con eventos muy específicos.

En el tiempo, El Trencito ha ganado en madurez, algo más de seguridad, enriquecimiento en herramientas (juegos, creación artística), mayor promoción, más contacto con personas que hacen lo mismo.

Ernesto: Y la no competencia la entendimos con golpes tremendos. Un concurso para niños, por El Centenario de Amelia Peláez*.  Nos preparamos noches enteras.  Y mandamos los dibujos para el gran concurso! Fuimos el día de la premiación… un desastre!…

Yadira: Una sola niña obtuvo el premio, pero los demás no. Por supuesto!

Ernesto: Y entonces nos dimos cuenta…Qué estamos haciendo? Es  terrible, porque ganan 3 niños, los demás, los otros 300 que participaron se sienten mal, porque no ganaron.

Yadira: Otro día, Ernesto hizo 2 casitas de muñecas de papier maché, para una rifa el Día de los Niños. Pasó semanas haciéndolas.

Ernesto: Fatal! Niñas llorando.

Yadira: La tristeza…“se acabó la competencia”-dijimos.

Ernesto: Se acabaron los regalos. Aquí no hay cosas materiales. No hay refresco, no hay caramelos. Aquí no se les da nada a los niños. A veces viene alguien con caramelos, “ Ah!, sí. Vamos a repartir para todo el mundo”.

Yadira: El niño que venga comiendo, tiene que repartir entre todos o se lo come allá en su casa.

Ernesto: Aquí lo único que se da es juego, diversión y creación, ya!

Y han estado en contacto con otros Proyectos con el mismo fin?

Yadira: Vinculados a personas que hacen acciones  similares: Zunzún (arteducadores), Haciendo Almas, Teatro Espontáneo, Grupo Evolución, Demóngeles. Educadores o hacedores de cultura comunitaria de otros países (España, Argentina, Perú). Con el que más confluencia hemos tenido es con Haciendo Almas, un propósito comunitario que facilita -mediante la promoción- relaciones entre proyectos comunitarios afines de otros países y de Cuba.

Ernesto: Se ha creado a lo largo de los años una red de amigos. El evento de Arteducando fue importante en eso.

El Observatorio crítico fue una cosa decisiva. Apareció en un momento en que estábamos como desgastados, muy solos en el medio de la ciudad y no había retroalimentación. Nos dió aliento. Encontramos amigos.

Reciben colaboraciones de otros. Lo mismo teóricas que materiales?

Yadira: Documentación sobre juegos y técnicas artísticas. Amigos que se insertan y muestran sus conocimientos en diversas ramas, materiales como pintura, tizas, papel, crayolas, plumones, etc. Algo de tecnología con procesamiento de fotos, videos, etc.  Básicamente son los amigos y amigas que hemos conocido a lo largo de todos estos años, que saben que demandamos materiales, cosas concretas que nos han ido regalando. Los padres nos donan hojas desechables, temperas.

Amanda

Un amigo hace poco nos trajo seis acuarelas que consiguió en una escuela y así.  Ludovico (Haciendo Almas) nos ha propiciado algún que otro material. Es un gran batido de ayudas mutuas. Que tratamos de retribuir, muchas veces.

Qué sienten que les aporta, obtienen o les llega con El Trencito?

Ernesto: Nos retribuye con que la vida cobra un poco de sentido para nosotros. cada domingo es un poco de oxígeno dentro de la vida cotidiana. Que tú dices, hay que buscar dinero, hay que luchar -luchar, palabra muy cubana- para conseguir las cosas materiales. Hay que preocuparse por esto, hay que estresarse por lo otro. Es como respirar otra cosa, algo más espiritual.

Yadira: Espiritualidad, fortaleza interior, alegría. Hacer el bien es muy placentero. Aprendemos mucho cada vez que intentamos enseñar. Espiritual desde el punto de vista personal, nos ayuda muchísimo como pareja, porque tenemos otra cosa más en común, por la cual luchar e intercambiar. Nos ayuda muchísimo como familia, nuestros hijos están integrados, como niños primero, como un miembro más de la diversión, como coordinadores iguales a nosotros y en ese momento nos ven de otra manera y nosotros a ellos. Les da seguridad, los educa para un trabajo  colectivo, familiar y comunitario.

Nos ayuda a trastocar ese rol papá, rol profesor, eres uno más. La espiritualidad siempre te entrega más, con creces.

Cómo los niños reaccionan al espacio?

Yadira: Pensamos que bien siempre que se queden hasta el final, que regresen cada domingo. Quieren repetir, repetir. Los padres nos dicen: “No quieren dormir la mañana por venir”. A corto plazo no sabíamos.

Un amigo con el fin de hacer un documental, filmó unas entrevistas a nuestros primeros niños, que ahora tienen entre 20, 23 y 25 años.  Nunca le habíamos preguntado qué fue El Trencito para ellos. Uno trabaja el día a día. No hemos hecho un trabajo de investigación así. Lo percibimos a nivel de interrelación elemental.

Esos niños grandes dijeron muchas cosas, como que marcaron su personalidad. Muchos de ellos, además de estar vinculados a determinadas profesiones, siguen otro camino aledaño, con la guitarra, con el teatro, con la poesía -tres ejemplos-, porque aquí se dieron cuenta que eso era un camino lindo, rico, engrandecedor y “que le dimos -sin nosotros saberlo- toda la fuerza, autoestima y seguridad de que cualquier cosa que eligieran hacer, iban a hacerlo bien. Que ese camino está abierto que, por qué no?”.

Ernesto: Reconforta saber, que siguen viendo aquella etapa de su vida como algo positivo. Y lo que pensábamos que debíamos sembrar como valores, los reconocen en ellos. No ha sido en vano.

Yadira: El desarrollo personal, la no competencia.

Ernesto: “Aquí todos éramos iguales, podías venir en tenis, en chancletas, como tú eras” -decía uno de ellos. “El Trencito es una gran familia”.

Yadira: Otro decía: “que recibía aquí todo el amor que en su casa no podían darle”.

Ernesto: No lo pusimos en el documental, porque nos parecía algo muy fuerte.

Yadira: Sabíamos que aquí se sentía bien y en su casa muy mal. Éramos sus confidentes.

Ernesto: Uno de ellos hizo unas declaraciones…”porque además de profesores y amigos, fueron padre y madre”.

Yadira: A nosotros nos mató. Ese día lloramos todo el tiempo. Cuando oyes eso…es lo que te decía, me parece inmodesto hablarte. Fue muy fuerte para nosotros: “Está bueno ya! Dios Mío me van a matar del corazón”.

Dany

Él es nuestro amigo y no torció su camino hacia la delincuencia peor, en gran parte por nosotros, porque le decíamos: “No Tito, ese no es el camino” y dijo: “No, es verdad” y confió: “La delincuencia no es el camino”. Se crió teniendo todas las condiciones familiares y sociales.

Y cómo se sienten los coordinadores más pequeños cada día que hay Trencito, cuando comienza el juego?

Amanda: Alegres

Yadira: No ven televisión.

Ernesto: Y forman parte de la organización y limpieza.

Dany: Amandita se ha ido incorporando muy bien. Yo formo parte ya del Comité Organizador. Cuando empieza El Trencito tengo que empezar a mezclar pinturas, cerrar la calle si hay que cerrar la calle. No asumo el rol de coordinador a la hora del juego. A la hora del juego soy un niño más. La relación padre e hijo de Amandita y mía, no se ve para nada en El Trencito, somos como  los otros, igual que todos.

Qué crees que es El Trencito para el resto de los niños que vienen?

Dany: Aquí hay muchas niñas que las complacen en todo. Están en el baile español y en el árabe, y en el popular, y en el ballet. Y El Trencito -ellas mismas lo dicen- es donde mejor se sienten, porque en los bailes esos podrán realizarse, les gustarán mucho, pero en El Trencito es el único en que ellas pueden jugar con los demás niños, que pueden ser iguales que todos, que no hacen competencia, que pueden estar a su aire. Aquí tienen un desarrollo artístico, social, cultural

Lo que más le gusta a Amandita es, “Jugar al Puente y Pintar las manchas”.

Algo más que quieran agregar o resaltar?

HISTORIAS

Yadira y Ernesto

1Dany: La historia de Paula y Helen.

Yadira: Uno tiene que estar al tanto de los conflictos personales entre ellos, usar un poquito de sicología. Hay vacios que  tenemos y aparecen conflictos que se repiten. Tratamos de buscarle salidas, a ver cuál funciona. Estas son dos niñas que son fuertes de carácter y nunca se llevaban bien entre sí.

Ernesto: Eran compañeras de aula.

Yadira: Tratamos de no focalizar el problema, pero sí ponerlas juntas en cosas agradables y ha funcionado. Cuando no sabemos cómo hacer con un conflicto, vamos a ver a los papás, para que por su cuenta hagan algo.

SESIONES

“Casi siempre pasamos por varias manifestaciones en una sola sesión”.

1-Ernesto: Una amiga estomatóloga -que venía mucho y jugaba igual que otro niño- y su novio organizaron una sesión: “Las Herramientas de Estomatología”. Repartió los instrumentos para que les pusieran un nombre y explicó el que ya tenían. Lo convirtieron en personajes y se conformó una obra de teatro. Se creó una conga: “Hay que lavarse los dientes…” (parte de la canción). Al principio era: “ay, pero que miedo…”, pero como le trastocas la…”Ah, miren esto puede ser un perrito y esto puede ser un ganchito de una grúa”. Cada cual personalizó el instrumento, sin perder la perspectiva de la Estomatología…

2Yadira: Un día nos regalaron unos cablecitos de colores afelpados, una cosa rarísima. Saqué aquellos cablecitos y se maravillaron y empezaron a hacerse disfraces: coronas y bigotes y barbas y formamos una gran obra de teatro con aquello y fue a partir. Ernesto: De un elemento.

3-“una hormiga puede tener barriga/ que a nadie incomoda ni fatiga, lo que a todo el mundo le parece indecente/ es tener hormiga en la barriga.” – del libro Zooloco.

“Ay!, vengan acá, miren este libro, este texto que cómico”, …El Mundo al Revés o Zooloco, que son versos locos. Leyendo un pedacito de ese libro se armó una sesión al momento. Cada equipo conformó un animal que contenía en sí mismo las partes, o algunas partes de cada uno de los animales de los integrantes del equipo, o sea un gato-zunzún-elefante-gallo. Y tenían que dibujarlo, crearle un nombre y  una historia.

4-Ernesto: Repartimos palabras por grupos. Hacen una historia que las contengan. Después tienen que analizar esa historia (literatura), después llevarla a teatro y después si hay tiempo y tienen deseo…

Yadira: Pintan la historia.

5Yadira: Ay! Y el Proyector Ruso. Esa es de algunas cosas especiales que hacemos fuera de las sesiones. Se sientan en el piso una noche.

Dany: Y como eso es con letricas muy chiquiticas, los niños hacen las voces, los personajes.

6-Yadira: Mediante los sentidos que no usamos aparentemente: el olfato, el gusto, el tacto y el oído. Con los ojos tapados, tratar de definir que objetos están tocando, oliendo o probando. Le crean un nombre, le crean una historia.

7Yadira: Hicimos una sesión, con un zanquero amigo nuestro.

Ernesto: Fue espectacular.

Yadira: “El Monstruo”.

Ernesto: El día anterior vino para acá y construimos una ropa de cartón, el cuerpo, con una careta. Al otro día comenzamos  los juegos adaptándolos a la idea del monstruo. Nosotros tenemos.

Yadira: Un juego.

Ernesto: Historia Incrementada, para que los niños fijen una idea. Hicimos un circulo: “A ver! Imagínense que ahora somos un monstruo, pero cómo es el monstruo físicamente, qué gestos hace…” -todo el mundo se ponía más grande, se ponían en puntillas, se hinchaban, no?, un monstruo- “ …y cómo caminaría el monstruo…” – todo el mundo se ponía- “… y ahora vamos a caminar hacia el centro como un monstruo…”  – y todo el mundo se ponía a caminar así… y cuando llegamos al centro- “Qué otra cosa hace un monstruo?. Oh!, come carne. Pero, cómo come carne? Come así y así (mordisqueando, con gruñidos). Ah! Ahora vamos a regresar al círculo y vamos a decir: Yo soy un monstruo, yo camino así y como carne así…”

Yadira: Y todo eso caminando. Imagínate!, un circulo gigante. Y seguimos caminando al centro y en el centro añadíamos otra acción más: “cómo duerme el monstruo, cómo hace pipi* el monstruo” y al final era una secuencia: “Yo soy un monstruo, como carne así y hago pipi así…”, caminando pa´l centro.

Ernesto: “Duermo así”. Después hicimos varios juegos y que cada cual pintara su monstruo con tiza en la calle, eso fue con la calle cerrada. Sacamos el traje de cartón para que ellos lo pintaran:”Miren este es un traje de cartón…

Yadira: …de un monstruo grande, gigante.

Ernesto: …Uds. píntenla, les dimos temperas y pintaron la ropa del monstruo. Y cuando terminaron y se secó un poco al sol la trajimos para acá, Juan Carlos se la puso, con sus zancos y nosotros seguimos jugando y estábamos jugando a que el monstruo no sé qué… y los habíamos llevado hacia la otra parte para que Juan Carlos, bajara por las escaleritas.

Yadira: Éramos como 3 ó 4 amigos ayudando a Juan Carlos a salir: “dale ve pa´ llá”, todo muy coordinadito.

Ernesto: Y cuando de pronto dijimos  “Miren!, un monstruo  -imagínate un tipo en zancos, pintado así, con aquella careta.

Yadira: Cuando no se veían zancos.

Ernesto: Los más chiquiticos empezaron a gritar horrorizados: aaaaah!   RISAS DE TODOS.

Yadira: No sabíamos, si habíamos hecho bien o mal. Mira!, lo que se armó aquí.

Ernesto: Fue un despelote!.

Yadira: Niños corriendo por todos lados.

Ernesto: Se escondían…aquello era…hasta que dijimos: “Bueno, vamos a preguntarle al monstruo si él es bueno o malo. Monstruo tú eres bueno?”  Y cuando Juan Carlos dijo que era malo: “Ay, mi madre! y ahora cómo hacemos para convertir este monstruo en bueno”. Imagínate! el monstruo era malo, un tipo de 2 metros pa´ llá arriba y aquellos niños corriendo por toda la cuadra, y él detrás de los niños.  La máscara terminaba en punta, pa´ arriba así (ja, ja, ja) fue tremendo aquello. Y entonces tuvimos que hacer un círculo, hacer una magia, un hechizo.

Yadira: para volverlo bueno. Eso fue inventado ahí al momento. y entonces el monstruo dijo: “Que sí, que era bueno”. Se fueron acercando.

Ernesto: y después hicimos una ronda, todos les pasamos por entre los zancos.

“El proceso es tan creativo” –le brillaban los ojos a Yadira.

Y KONIEC (como dijo Yadira) Después de esto conversamos un poco más y me fui cerca de las 10 pm. Les aseguro que valió el esfuerzo.

“Toda creación infantil tiene algo maravilloso” –me decía Ernesto convencido.

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NOTAS:

-Servicio Social: Trabajar dos años obligatoriamente para el Estado, en lo que estudiaste.

Bola: Rumor que se esparce.

-Plan de la Calle: Juegos organizados para realizarse en la calle, pero que son reconocidos por juegos específicos como: saltar en sacos, jugar a los escondidos o a los cogidos y otros.

-Amelia Peláez: Artista plástica cubana, ya fallecida.

La gallinita ciega: Juego importado a Cuba, que es considerado tradicional.

Colcha: Especie de cobertor para el invierno.

CDR: Comité de Defensa de la Revolución. Organización que tiene como radio de acción desde una cuadra, hasta el país y a la cual no pertenecen un mínimo de cubanos.

Matanzas: Una provincia. Los demás mencionados son barrios de la Habana. San José de las Lajas pertenece a una provincia aledaña.


One thought on “El Trencito de La Habana

  • el 22 octubre, 2010 a las 9:13 pm
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    El Trencito es un espacio maravilloso. He tenido la suerte de estar con ellos, y uno siente que vuelve a ser niño. Y es tan hermoso ver a los niños tan… empoderados (disculpen la palabrita, pero es lo que se me ocurre). Lo miran a uno como diciendo… “no sé qué vas a inventar porque aquí sí que estamos de tú a tú…”
    Los adultos no mandan (aunque todas las actividades son llevadas a cabo con mucha responsabilidad y cuidado de los menores), proponen, y sobre todo piden a los demás que hagan propuestas de cosas por hacer, canciones por cantar, juegos por jugar….
    Gracias Regina por tan extensa reseña-entrevista… jejeje

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