El tatuaje cubano y sus desafíos

Opiniones de un joven artista

El joven tatuador Maike Roque Zequeira abrirá próximamente su estudio de tatuajes Neotaino.

By Paula Henríquez

HAVANA TIMES – Hay algo que los cubanos emprendedores sí tienen bien seguro y es que no existe fuerza mayor que les impida llevar a cabo sus proyectos, sus ideas y en muchos casos materializarlos.

Tal es el caso del joven tatuador cubano Maike Roque Zequeira, quien en la actualidad trabaja sin descanso por sacar adelante su carrera, que se encuentra en una especie de vacío legal en Cuba.

A lo anterior se suma también la situación actual que vive el país con la pandemia de la COVID-19, la cual pone en riesgo no solo su trabajo, sino también su vida en la sociedad.

Maike, como otros tantos cubanos, es lo que se llama trabajador por cuenta propia. Él depende de su labor para subsistir, aun cuando su profesión no haya sido reconocida legalmente en la Isla. Sobre el tema y mucho más nos cuenta él mismo, mientras recuerda también su niñez y cómo llegó a convertirse en artista del tatuaje.

¿De dónde vienes?

Nací el 20 de abril de 1991 en Guanabacoa, La Habana. De ese sitio tengo muy vagos recuerdos, pues a los 6 años me mudé hacia otra zona del mismo territorio. Ya en este segundo barrio sí son más fuertes mis memorias. Vivía en un edificio en el reparto Chivás. Allí se desarrolló mi infancia hasta la adolescencia, entonces me mudé a Regla.

¿Cómo describirías tu niñez?

Yo no era de esos niños que jugaba en la calle, algunas veces por resignación, otras por falta de interés. Prefería ver televisión, dibujar y ese tipo de cosas. Quemaba toda mi energía cuando me visitaban mis primos o cuando iba a casa de mi padre los fines de semana. Creo que, si le preguntan a mi madre, ella diría que fui un niño tranquilo.

¿Y tus principales intereses?

Desde muy pequeño me gustó la pintura. Mi madre me llevaba a la Casa de Cultura a recibir talleres. Eso es algo que me ha acompañado desde los 3 o 4 años hasta ahora y no se ha separado de mí.

Siempre me enfoqué en eso y hasta la actualidad no ha cambiado. Quizás, en algún momento de mi adolescencia me desvinculé un poco al sentirme atraído por el deporte, pero no pasó mucho tiempo para que me reconciliara con mi afición por la pintura. Por eso, al terminar la secundaria se convirtió en mi sueño y propósito.

Pero de la pintura al tatuaje hay todo un camino… una cosa es pintar sobre papel, lienzo, etc. y otra es pintar sobre la piel. ¿Cómo aprendiste a tatuar? ¿Cuándo comenzaste a hacerlo?

No te voy a negar que me tomó varios años decidirme a comenzar a tatuar. Yo me hice mi primer tatuaje a los 19 años, justo porque sentía una gran atracción hacia este. Creo que en ese momento fue que quise experimentar. Comencé a tatuar a los 23 años. Hace ya seis de eso.

Esa travesía que mencionas en la pregunta fue bastante difícil. En aquel entonces no se contaba con Internet como ahora y no existe precisamente una escuela para aprender a tatuar. Tuve que comenzar a visitar a varios tatuadores y preguntar. No todos estaban dispuestos a compartir su conocimiento, así que me tocó experimentar.

Así fue cómo realicé muchos tatuajes gratis a amigos y conocidos del barrio para ir agarrando confianza y dominio del nuevo soporte y los materiales. Era una experiencia totalmente diferente a lo antes conocido. Además, las redes sociales han ayudado a que se haya creado una unión o acercamiento entre los tatuadores, lo cual hace mucho más fácil compartir el conocimiento.

¿Es legal en Cuba tener un taller de tatuajes? Háblanos sobre este tema

El tatuaje en nuestro país se encuentra en un vacío legal. Existe actualmente un movimiento, iniciativa de los artistas de este arte, para crear una asociación que nos respalde legalmente. El nombre de dicho grupo sería Asociación Cubana de Artistas del Tatuaje y la Perforación (ACATP).

Ese trámite legal lleva más de 3 años en proceso y aún no se han obtenido respuestas. Lo más cercano a un permiso o licencia han sido dos cursos impartidos por Salud Pública con el fin de prepararnos en cuanto a cuestiones de higiene. Hoy, tener un estudio de tatuajes en Cuba es estar a merced del mañana.

Pero ese vacío legal dejará de existir en algún momento… ¿En qué fase se encuentran en cuanto a la creación de la Asociación?

Sí, yo pienso que sí, en cuanto las instancias supremas, los que tienen la capacidad de modificar y decidir sobre la vida de un país, dejen de demorar las respuestas a nuestras reclamaciones.

Tenemos un abogado que se está encargando de todo este proceso, pero ya te dije, lleva más de tres años sin obtener respuestas. Quiero reconocer que, a pesar de todo, los tatuadores no cesan en su afán por legalizar y obtener reconocimiento. Todos los años, menos este, se han realizado conferencias y eventos en los que siempre se le dedica un espacio al tema de la Asociación.

Es de imaginar que todo esto dificulte mucho su trabajo… ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan a la hora de hacer tatuajes?

Precisamente el desamparo legal es uno de ellos, junto al desconocimiento. Eso dificulta toda una serie de procesos en el día a día del artista. Acceder a los materiales también es muy difícil. Al no estar legitimado no tenemos una tienda donde se pueda acceder a todos los insumos para realizar un trabajo con toda la seguridad y el rigor que exigen las medidas sanitarias.

Nosotros trabajamos con los medios que adquirimos a través de las personas que pueden viajar y traer lo necesario para nuestra labor. Como te imaginarás, esa solución no es estable. Hacer un tatuaje es todo un desafío para el artista, pues tiene que ingeniárselas para cubrir las carencias sin afectar la calidad del trabajo y la salud del cliente.

Maike intenta echar adelante su carrera a pesar de la falta de insumos para tatuar y mantener óptimas condiciones higiénicas sanitarias.

Es conocido por todos que estos son momentos difíciles, la COVID-19 nos tiene en jaque e intenta alejarnos de toda actividad o vínculo social. Siendo así, ¿de qué manera se han visto afectados tu trabajo y, por lo tanto, tu vida con la pandemia?

Pues es así como dices. Al no comercializarse en el país los suplementos que se necesitan en mi labor y a la vez estar suspendidos los vuelos de entrada debido a la pandemia, pues no hay entrada tampoco de insumos.

Ya te imaginarás que mi labor está detenida hasta nuevo aviso, lo que repercute en mi vida personal: yo vivo alquilado en el municipio de Playa… Eso influye, además, en la reapertura del taller ya que también están en falta los materiales que sirven para decorar y crear condiciones de trabajo e higiénico sanitarias.

Por otra parte, existe el temor de infectarse, tanto de la población como el propio. Es una situación compleja, pero prefiero esperar… si se puede comenzar, lo haría extremando mucho más las medidas.

¿Cómo subsistes entonces?

Sacando cuentas una y otra vez… me imagino que en eso estamos todos. He tenido que vivir del fondo que tenía guardado para mis estudios y aunque no esté trabajando en el taller, eso no significa que no haya buscado algún que otro trabajo particular.

Maike, ¿trabajas en tu propio taller o en el de alguien más?

Trabajé en estudios de otros tatuadores como artista invitado. Al llegar la pandemia, estaba en el proceso de abrir mi propio estudio, pero bueno… vamos adelantando, mudando todos los enseres al nuevo local que se llamará Neotaino Tatto Studio. Pueden encontrarnos en las redes sociales por ese nombre.

Todo un futuro incierto el que tienen por delante… siendo así, ¿dónde y cómo ves esta profesión en dos o tres años?

Si se logra concretar la creación de la Asociación y se pueden ingresar al país suplementos para hacer tatuajes de buena calidad y de manera legal, yo considero que daremos mucho de qué hablar, pues Cuba posee tatuadores de gran calidad.

Sigo insistiendo en que la no legitimación hace que todo se vuelva más lento y engorroso. No obstante, la calidad se impone y eso se ha podido apreciar en los diferentes eventos. Creo que cuando ya tengamos nuestro lugar, todo lo anterior adquirirá una mayor magnitud pues ya contaremos con una difusión apropiada y no existirá entonces el temor a exhibirse.

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