El Olor De Mi Ciudad: Entrevista con un Babalao

Por Amrit

HAVANA TIMES, 21 junio — “Brujería,”  era la palabra que nos decíamos bajito,  si en el camino a la escuela, encontrábamos junto a la ceiba, huevos, plátanos atados con una cinta roja…  ni mis hermanas ni ningún otro niño que recuerdo, sabíamos qué significaba.  Sólo esquivábamos aquellos bultos con una mezcla de repulsión y curiosidad.

Pero ¿había olor? De verdad no me acuerdo, y si lo había, con seguridad no era éste que nos hace aguantar la respiración cuando mi hijo y yo caminamos por la playa de Cojímar. Él me ayuda a recoger conchas y caracoles que uso en trabajos de artesanía pero es preciso sacarlos bajo huesos y plumas que hacen una larga hilera en la orilla.

Es porque confluyen río y mar ¿no ve?- me dice, muy serio, un pescador, y añade contundente-. ¡Oshún, y Yemayá!  El pescador cree que esa respuesta es suficiente.

Un amigo que trabaja de salvavidas, me dice:  En Bacuranao matan hasta chivos… ¿A pleno día?  Pregunto pensando en los bañistas. A cualquier hora. Hay un hombre que va todos los días a recoger los animales muertos. No sé si los vende o se los come, pero parece que vive de eso. A la salida del puente que enlaza Alamar con Cojímar, veo dos sacos sangrientos de los que salen unos cuernos. Una nube de moscas gravita sobre los bultos.

Si alguna vez emigrara, ¿borrará la nostalgia este hedor, como dicen que se borra el calor, las guaguas repletas, los apagones?  Ante el frondoso árbol de la Fraternidad, en Centro Habana, sembrado con tierra importada de países de América, miro los restos de animales en jabas de nailon, dispersos, entre las raíces.

Pienso en los asiduos inspectores de las brigadas contra el Aedes Aegypti, en las furiosas campañas de fumigación, en los spots televisivos que tanto nos machacan con: HIGIENE HIGIENE HIGIENE… Al atravesar el parque de de H y 21, en el Vedado, cambio la vista al ver una cabeza de puerco al pie de una ceiba y (otra vez) aguanto la respiración.

¿Cómo olía la Habana en los 70?  Le pregunto a mi madre. Olía  a limpio, responde. Conociendo que la memoria es selectiva, me decido a indagar con un babalao, que accedió a ser entrevistado sin que saliera su rostro (grabé la entrevista con una cámara de fotos) y usando el nombre de Eyiobe Meyi.

¿Desde cuándo practica la religión yoruba?

Bueno, voy a cumplir setenta y uno, y tengo hecho santo desde los nueve años…

¿Fueron sus padres quienes lo introdujeron en eso?

Mis padres no tuvieron nada que ver. Sucedió que me enfermé y los médicos no daban con lo que yo tenía. Mi abuela, que era de Islas Canarias me llevó a que me vieran unos africanos. Puedo decir que todo lo que ellos me anunciaron con respecto a mi vida, a mis viajes, se ha ido cumpliendo… Esto es algo que ahora no sucede igual.

¿Quiere decir que ahora hay falsos babalaos, o estafadores?

Esos han existido siempre, lo que yo estoy diciendo es que ahora la religión se ha comercializado. Mira, había un babalao que le decían “Pasaje y pasaporte” porque hacía trabajos para que la gente saliera del país. -Nos reímos- Te voy a cobrar un porciento por eso, ¿sabes?  -Me río nuevamente- No, no, en serio, porque mi signo dice que debo cobrarlo todo. Te tengo que cobrar aunque sea una peseta.

No hay problema con eso

Antes también los babalaos y los santeros eran muy unidos, ahora hay cierta discrepancia en la forma de hacer los rituales. En algunos lugares es el Oríate quien mata a los animales, y esto debe hacerlo el babalao. Hay otros casos, cuando se hace un Egbó, que todo el mundo sabe que se hace en un río, en los que el babalao no va al río y ese ritual le corresponde a él. Son cosas que se tergiversan.

¿Y esto tiene consecuencias para los propios babalaos y para la persona que recibe el ritual?

Por supuesto. Puede ser que el santo, sabiendo tu desconocimiento, no te castigue, pero si lo haces con conocimiento…

Y la persona que recibe el ritual tiene un ángel de la guarda, así que eso se vira contra el que lo hace. El babalao es el juez de Olofi en la tierra, debe empezar por juzgarse a sí mismo y ser imparcial, hay babalaos que hasta se acuestan con una ahijada, esto es una violación: tú no puedes sacramentar a una persona y acostarte con ella.

–Eyiobe Meyi se queda pensativo-  Sé que esto que digo le va a doler a mucha gente.

¿Por qué usted cree que se ha perdido la ética?

Muy sencillo. Esto es como una escuela: tú aprendes desde la A hasta la Z, si quieres aprender. Y hay quien aprende de la A a la J porque ya con eso tiene desenvolvimiento. Antes los santeros, los babalaos… todos trabajaban. Podían ser carniceros, bodegueros, carpinteros…

Ahora hay quien se hace el santo para vivir del santo, y hay quien se hace Ifá para vivir de Ifá. Antes existían los grandes babalaos que eran muy respetados y podían, con su poder, castigar a cualquier persona. Incluso si un ahijado no cumplía con esos preceptos, lo renegaban de su cofradía o de su círculo.

Entonces usted diría que una de las causas por las que las cosas han cambiado es porque han desparecido “los grandes,” como usted los llama?

Han desaparecido, sí. Y además existía una educación y un respeto muy grande por esto. Antes se investigaba muy bien. A mí mismo, cuando me dieron los collares, yo era un niño pero así y todo, investigaron a mi familia. Ahora no importa a quien se le dé. Esto no significa que el santo no pueda ayudar a una persona mala, pero el sacerdote debe decirle a la persona que necesita cambiar, debe indicarle la forma correcta de actuar.

¿Cuáles son los preceptos éticos que defiende y promueve su religión?

Son muchos, en primer lugar, no engañar a nadie, decir la verdad… Bueno hasta donde puede ser dicha porque todo el mundo no la asimila igual. Hay que manejar las cosas con sabiduría. Cuando hablas frente a frente con el interesado, tienes que tener en cuenta que está poniendo prácticamente su destino en tus manos.

¿Esos preceptos éticos no incluyen la compasión por los animales?

Eh… pues… bueno… La compasión está, claro, lo que los santos necesitan de la sangre. ¿Por qué?  Porque es la que da vida. Los que hemos investigado esto a profundidad, sabemos que la sangre emite radiaciones. ¿Qué ser humano no necesita de la sangre?  Si te pones a pensar, cuando matas un gallo y te lo comes…

Bueno, yo no. Soy vegetariana.

Chica, es un ejemplo.

Sí, sí, lo entiendo.

Pero así y todo tú debes comer carne aunque sea una vez a la semana.

No, no… -Me río- no como carne nunca, ni huevo ni pescado.

Ah, bueno. Te decía que la sangre se descompone y esa radiación es la que da poder a esos elementos, más el pensamiento. Sabes que el pensamiento se transmite por el espacio, ya hasta lo han fotografiado y es una energía que se desplaza no a una cuadra, sino a miles de kilómetros.

Yo quiero hacerle esta pregunta porque realmente tengo una gran ignorancia sobre este tema. Los santos ¿están a favor de una persona que tenga buenas intenciones o ayudan por igual a uno que actúe malintencionadamente?

No señor. Ahí hay una cosa que se llama justicia, lo que hace la diferencia es el propio individuo, porque tú estás alimentando con tu pensamiento, con tus características, cosas que están hechas para el bien, no para el mal. Esto no quiere decir que si un individuo te hace daño tú no te defiendas, -como es lógico, la defensa es permitida-  Pero no para matar. Ahora, si el santo determina que por la conducta de esa persona, debe desaparecer de la faz de la tierra, sí que lo hace.

Todas las religiones tienen ciertas normas básicas, como los Diez Mandamientos, o lo que en el yoga se nombra Yama Niyama… principios esenciales que buscan fomentar el amor y la tolerancia entre los seres humanos, ¿usted no cree que en su religión se genera  más bien la desconfianza, se enfoca al prójimo no como una persona a la que se debe amar y tolerar sino como alguien de quien hay que protegerse?

No, porque los preceptos son hacer el bien, no hacer el mal. Incluso los yerberos, que tienen un gran conocimiento de las plantas medicinales tienen poder para curar enfermedades. Claro que se ha perdido la ética, como dije, por la misma comercialización.

¿No le parece que los practicantes de esta religión han explotado o incentivado el miedo, por intereses económicos, para que las personas sientan que su salud o bienestar o prosperidad dependen de ellos?

Bueno, hay casos de casos, no es correcto generalizar. Lo que sucede es que cada trabajo tiene su remuneración. Si en la letra sale, y esto es muy claro, que la persona no tiene con qué pagar, tú, por ética, no debes exigirle que te busque un gallo, una paloma… no, tú sabes que esa persona está necesitada y tu deber, como religioso es ayudarla hasta el límite de tus posibilidades. Hay quien le hace vender un mueble, lo que sea, porque sólo está comercializando.

Después del triunfo de la Revolución, no había tolerancia con las religiones en general, ¿fue igual con este tipo de prácticas?

Sí, por ejemplo puedo decir que por aquel entonces se fundaban repartos, y a la gente se le prohibía poner un santo o una estampa, o vasos de agua….

Porque incluso los sacaban de ese lugar y los mandaban a su lugar de origen.

Y esta tolerancia que existe ahora, ¿indica una sincera comprensión de esta religión o lo que predomina es el interés por lo que esta cultura atrae al turismo?

Hay de todo también, sí, gente que se aprovecha de esta situación.

¿Y qué puede decirme de las ofrendas?  Tantas ofrendas que se ven en espacios públicos, es un espectáculo repulsivo, pienso y hasta cruel para los niños.

En realidad todo eso se envuelve y se deposita en un lugar específico, pero debe procurarse que no sea una zona por donde transitan niños.

¿Se puede envolver?

Sí, en un papel que no esté escrito, que no tenga ningún señalamiento. Se debe envolver porque si permanece abierto están todas las radiaciones emitiendo, con el propósito mismo con que fue hecho el trabajo.

Si hiciste una limpieza porque tenías un muerto, está esa energía ahí, viva, ¿entiendes? No hay necesidad de eso, simplemente se envuelve. Luego viene el basurero y se lo lleva.

¿Y eso no afecta al basurero, recoger la ofrenda?

No, no lo afecta. También ahora todo el mundo lleva collares, es toda una exhibición, pero no hace falta. ¿Tú me ves algún collar?

No, no. ¿Qué usted le aconseja a los practicantes sinceros de esta religión?

Que sigan los preceptos establecidos. Si pones una ofrenda en un parque donde hay niños, puede que no esté tu hijo, pero, ¿y si está? Hay niños que saben de qué se trata porque en su casa se practica, pero hay niños que no, y si ven dinero, por ejemplo, simplemente lo cogen.

Una persona interesada sinceramente en su religión, ¿tiene acceso a la fuente con la información verdadera, eso está garantizado?

Yo digo que esta religión ha crecido en tamaño, pero ha perdido en profundidad, no es general, no quiero ser injusto: hay gente que la estudia seriamente. Ahora incluso existe la ventaja de que estos temas se publican, antes no era así. Si necesitas un libro de Ifá, vas y lo compras allá, frente a La Sortija, claro que vale 200, 300 pesos, pero al menos están ahí.

¿Y la información en esos libros es confiable?  ¿No se han alterado o distorsionado las enseñanzas originales?

Algunos se mantienen fieles.

Una última pregunta, si me permite. Usted sabe que cada religión tiene, podría decirse, su meta, en el cristianismo se habla de un paraíso al que los cristianos acceden al morir, en el budismo se menciona el nirvana, siempre un lugar de disfrute, una especie de recompensa, ¿en la suya, existe esa recompensa?

Sí, hay beneficios incluso para esta vida, aquí en la tierra: que no te falte la comida, que no vayas preso, te protege de enfermedades, te lleva a tener desenvolvimiento… Hasta donde te pertenece porque a todos no nos pertenece el mismo desenvolvimiento. Y cuando mueres vas a un nivel superior, es decir, tu espíritu no se queda pululando en el espacio.

Apago la grabadora. Doy las gracias a Eyiobe Meyi y me alejo por una calle rodeada de césped donde entreveo varias bolsas de nailon. El aire trae un olor que reconozco y ahora me pregunto: Si un día estoy lejos, ¿es este el olor que recordaré de mi ciudad?

3 thoughts on “El Olor De Mi Ciudad: Entrevista con un Babalao

  • Hola,

    Nunca pensé q yo fuera a coronar santo algún día … pero ahora soy santero (yawó) en mi promer año.

    Me gustó mucho tu reportaje, gracias por traer este tema tan interesante al sitio web. Una de las preocupaciones q he tenido el aspecto higiénico de las ofrendas de animales … eso de dejar un animal muerto en el medio de la calle o un parque donde los niños juegan me parece erroneo. Es más me hacen dudar un poco de el nivel de juicio de la persona q lo hace, Eso es un foco de infecciones tremendo.

    En el aspecto teológico y ético la Regla de Ocha (Santeria) es como otras religiones donde la base es el enlace entre el aspecto material o físico de este mundo y el aspecto divino o espiritual. Ambos apectos existen en equilibrio y cuando este balance se rompe vienen las crisis q non son más q la forma natural de alcanzar nuevamente un equilibrio enla vida.

    Abrazos y continua con tu magnifico trabajo en estas páginas. Desde Estocolmo, Suecia
    Estanislao ( Babá Aché Ocán – omó Obatalá)

  • yo hija d oschun..mi niña hija d obala..el q era mi pareja ochosi..mi niña es una bb especial..sd..tiene 2 añitos muy delicada d salud..al salir del hospital..c le bajo el angel d la guarda..su papa esta enrochelado con una mujer..se porto muy mal..nos abandono y nos hizo cantidad d cosas por esta persona..ahora paso ifa,…osea ahora es babalao…d verdad no entiendo…q pasara con el con una persona q nos hizo tanto dano…el y esa mujer….gracias….

  • Tienes mucho trabajo Amrit, cuando emigres.. me da la impresion que en realidad cada uno tiene su propia religion, su propia creencia y deposita su fe, su propia energia en religiones externas que uno acomoda a su propio gusto y necesidad..
    Me gusta tu articulo… sencillo y al grano.

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