El músico cubano Efraín Amador Piñero

Helson Hernandez

Efrain Amador Piñero coh Doris Oropesa

HAVANA TIMES, 12 abr — El guitarrista y Laudista Efraín Amador Piñero, logró que aceptaran en las Escuelas de Arte de Cuba, el estudio académico de instrumentos autóctonos de la Isla como el Laúd y el Tres.  “Considero injusto cuando se separa el instrumento del género que representa.”

HT: Como artista, ¿qué representó para usted haberse formado tan cerca de la savia del ya fallecido maestro Isaac Nicola, uno de los grandes de la cultura cubana?

Efrain Amador Piñero: Nicola fue para mí un paradigma en todos los sentidos, hasta tal punto que en lo íntimo de mis sentimientos, la imagen de mi padre y la suya se me confundía y se integraban en una sola persona. Incluso ya graduado, era tan fuerte su influencia en mi personalidad, que antes de tomar cualquier decisión pensaba primero: ¿Qué hubiese hecho Nicola en una situación semejante?, pensaba en sus consejos, sus enseñanzas y formas de ver la vida y la música, para después someterlo todo a una especie de análisis “Nicólico,” entonces actuaba en correspondencia.

HT: Nació en Ciego de Ávila, año 1947. ¿Conserva memorias de sus orígenes,
antes de llegar a la capital?

EA: Cuando yo nací en el barrio de San Joaquín, línea norte entre los poblados de Falla y Chambas del municipio de Morón, en aquel entonces pertenecíamos a la provincia de Camagüey, pero hoy es Avileño por obra y gracia de la nueva división político administrativa del país.

No solamente conservo memorias de mi San Joaquín, sino que ese pequeño rincón, que casi no aparece en los mapas cubanos, ha significado la fuente más pura de inspiración para toda la obra que he creado para guitarra, tres, laúd y otros instrumentos dentro de la música de cámara o gran formato sinfónico y coral, porque según expresa mi esposa Doris Oropesa en uno de sus poemas más dulces publicado en su libro “Verso Peregrino,” “la infancia no se nos va, sus relámpagos alumbran guaridas, sueños e iluminan eternamente nuestras vidas…”

Yo creo que todo lo que somos hoy al paso de varias décadas de vida artística y profesional,  ya estaba formado, como el código genético de lo que íbamos a ser. La música ya andaba sonando a nuestro alrededor, no hicimos otra cosa que revelarla.

HT: ¿Antes de usted, había tradiciones artísticas en su ambiente familiar?
Explíquenos que le condujo a decidirse por esta profesión.

EA: Lo cierto es que ningún familiar antes de mi fue músico profesional, pero la musicalidad, el sentido poético de la improvisación repentista, de cantar en décimas, el sentido del humor e histrionismo de un actor, las cualidades que pueden producir un escritor o un pintor sí estaban  diseminadas en muchos de mis familiares por ambas partes, la materna y paterna.

Lo que sucedió es muy sencillo, en esa época era muy difícil cultivar el arte y vivir de él. Una de mis hermanas era soprano lírico-ligera que yo escuchaba con mucho placer desde mi infancia, y a quien, además, le gustaba escribir novelas de amor, poemas, diseñar vestidos y toda suerte de ropas femeninas; otro hermano tocaba muy bien la filarmónica y cantaba con notable afinación; algunas de mis primas fueron destacadas en las Artes Plásticas y la Danza.

Recuerdo un tío que ejecutaba de manera sorprendente el acordeón, otro fue escritor de libretos para la radio, actor, decimista. Muchos años después cuando visité las Islas Canarias, tierra de mis ancestros, conocí familiares que también eran músicos increíbles, y algunos estudiaban incluso en conservatorios. En mi caso, desde que abrí los ojos al mundo y pude tomar un lápiz, dibujar, leer y escribir, tuve una vida creativa, comencé a componer canciones ya a los once años de edad, cuando tuve en mis manos el primer tres, y más adelante una guitarra.

Nos fuimos a vivir en 1958 a una finca llamada “La Aguadita,” cerca de la provincia de Sancti Spíritus, y fue allí donde comencé a desarrollar mis dotes musicales dentro de los conjuntos campesinos y a participar en cuanta parranda guajira se hacía. Fui hecho prisionero por la música y por estos instrumentos hasta el día de hoy.

HT: Pero la familia Amador, ya es un apellido que ha crecido desde su persona
hasta nuevas generaciones de exponentes de la música.

EA: Si, bueno en Cuba ya hay algunos Amadores músicos. Mis dos hijas son graduadas de la Universidad de las Artes (ISA). La primera, Ariadna Amador Oropesa, es pianista, tresera, compositora con premios internacionales, Jazzista, arreglista y orquestadora de grupos populares también. Cada año ella se convierte en el alma del Concurso de la Canción en el municipio habanero Guanabacoa, y en estos momentos integra junto a mi esposa y pianista Doris Oropesa, el Trío de Cámara Amanecer.

Las más joven, Amanecer Amador, recién graduada con título de oro en la especialidad de Laúd, es actualmente profesora de su instrumento en los niveles de la enseñanza superior y elemental de Laúd y Tres del conservatorio que logramos fundar. Los nietos también son estudiantes de música y espero que así continúe por generaciones donde incluyo a todos los alumnos que hemos formado en más de cuarenta años de docencia.

HT: ¿Qué ha significado el formato de cámara “Amanecer” en su reconocida
trayectoria artística?

EA: Lo que comenzó en 1970 como un dúo de guitarra y piano llamado entonces “Oropesa-Amador,” nos permitió, en 1983, incluir el laúd campesino y dos años después el tres cubano. Con este proyecto pudimos tener experiencias maravillosas en muchas regiones del mundo, mostrando esos instrumentos nacionales, componer o adaptar mucha música para esas combinaciones, y sobre todo, investigar por toda la Isla lo referente a la música que se hacían antes por nuestros mejores artistas populares en ambos instrumentos, fundamentalmente el Laúd, que cada vez tenía menos cultores, y corría el peligro de perderse una gran tradición.

Podemos decir que haciendo este trabajo, y tratando de aumentar nuestro repertorio, la propia vida nos llevó a crear estudios, piezas, obras de cámara, e incluso conciertos para Tres o Laúd y Orquesta Sinfónica.

Nos dimos cuenta que era necesario llevar a la Academia los instrumentos que constituían raíces de nuestra identidad cultural y que injustamente habían sido relegados al olvido, permaneciendo como actores de reparto cuando tenían cualidades para ser solistas, figuras principales, no acompañantes solamente en la música popular, sino en la más elaborada música culta.

A partir de todo esto fundamos la primera cátedra de nivel medio en la Escuela Nacional de Arte (ENA), para Laúd y el Tres, y posteriormente fundamos la licenciatura en ambos instrumentos en el Instituto Superior de Arte (ISA), y en el año 2009, la cátedra de nivel elemental para dejar completado así su Sistema Nacional de la enseñanza en Cuba. Sumamos a todo ello Festivales y Concursos de dichas especialidades, y desde el año 2003 ya habíamos instituido el evento Plectohabana, el cual se sigue desarrollando de forma Bienal.

HT: Como creador y fundador de la Escuela Cubana del Tres y el Laúd, ¿enfrentó tropiezos o discrepancias en un principio, sobre su idea de involucrar en el estudio de la música académica en la Isla un instrumento netamente nacional, por su historia y sonoridad, diferente al resto de los instrumentos convencionales?

EA: Hemos tenido muchas dificultades, pero también muchas alegrías. Es difícil extender la imagen de un instrumento, desarrollar sus márgenes y dar a conocer nuevas propiedades. Cito de la Biblia su frase: “¿y de Nazaret puede salir algo bueno?, considero injusto cuando se separa el instrumento del género que representa. Esto sería correcto si habláramos de instrumentos con muy pocas posibilidades de desarrollo. Nuestras investigaciones nos demuestran que el Tres y el Laúd, tienen grandes condiciones dentro de la música universal, nuevos timbres que refrescan una propuestas para caracterizar estéticamente el nuevo siglo XXI.

HT: Nicaragua guarda una importancia en su carrera, además de ser el primer
país que visitaron con el entonces llamado:  “DÚO OROPESA-AMADOR,” estrenaron, también, una obra de un compositor de la referida nación.

EA: Durante este viaje y luego del estreno en la sala “Edgar Murguía” del teatro Rubén Darío, al que asistieron la viuda y los hijos del compositor Abraham Delgadillo, fuimos invitados a su casa donde nos hicieron entrega de un libro de partituras con obras para violín y piano así como canciones de este maestro, pudimos conocer más sobre la trayectoria del creador nicaragüense, y de sus viajes a La Habana, donde fue invitado por otro de los grandes de nuestra cultura, Amadeo Roldan, alcanzamos hasta ver fotos del maestro Delgadillo dirigiendo obras suyas con nuestra Orquesta Filarmónica en el Teatro Auditórium, hoy Roldan.

El estreno mundial de este concierto del maestro Delgadillo, se había producido en La Habana años antes, pero nunca se había ejecutado en Nicaragua. Por este motivo, cuando en 1987 se iba a celebrar su Centenario, fuimos invitados nuevamente para realizar recitales durante un mes y presentarnos junto a la Sinfónica de Managua, unida a la de Matanzas, dirigida por el brasileño Pablo Buitrago.

En los recitales del Dúo, interpretamos algunas de aquellas obras que nos fueron obsequiadas por la familia. Durante los recitales realizados en ambas visitas, mi esposa Doris escribió varios poemas que fueron presentados en las salas  de diversas ciudades recibidos con tanta emoción como la música misma. Por ser la primera gira del Dúo a un país extranjero, guardamos para la tierra nicaragüense un sentimiento profundo, como prolongación de nuestro amor patrio.

HT: ¿Quién ha sido Aitana Alberti para el trabajo de la familia Amador?

EA: Conocimos a Aitana en 1999 cuando ella buscaba la manera de realizar la obra de su padre: “Invitación a un viaje sonoro,” cantata a tres voces, original para Laúd, piano y recitador. El hallazgo fue maravilloso porque ya nuestro dúo consolidado permitía abordar una obra poético musical de esa envergadura, y que pudimos estrenar en Cuba con gran éxito.

Esta obra es de una gran belleza, y nos ha acompañado siempre al lado de Aitana Alberti por toda España y países de América Latina. En el año 2002 grabamos un CD con esta obra precisamente en los estudios Ojalá. Ya son 12 años de trabajar juntos. Además, esta unión nos permitió valorar, estudiar la vida y la obra de Don Rafael Alberti, lo cual nos ha nutrido enormemente.

HT: ¿Entonces se puede decir que usted ha vivido entre cuerdas?

EA: Vivo entre cuerdas, y seguiré viviendo, pues su timbre se ha vuelto la forma más auténtica de expresión para la obra que me ha tocado realizar. El propósito que ha marcado mi vida, es desarrollar estos instrumentos como voces del nuevo siglo, y dejar establecidos todos sus niveles de enseñanza. Si por lo menos logro materializar todo ello como hasta ahora va sucediendo, creo que mi vida habrá tenido un sentido.

2 thoughts on “El músico cubano Efraín Amador Piñero

  • Saludos cordiales:

    Estoy escribiendo un articulo sobre el Tres cubano..
    Deseo hacer contacro con el Maestro Efrain Amador. Necesito su correo electronico y telefono.

    Muchas gracias.
    Juan Sotomayor Perez

    google: cuerdas de mi tierra, sotomayor

  • Desde el punto de vista generacional, Efraín Amador coincidió con los maestros Flores Chaviano y Mario Daly (fallecido en 1999), como trío nuclear impulsor de la Escuela Cubana de Guitarra durante buena parte de los años 70, aupados por el magisterio innegable de Isaac Nicola y marcados por la impronta renovadora de Leo Brouwer. Luego, los tres tomarían caminos disímiles, que los llevarían a convertirse en luminarias de su campo de acción: Flores con sus excelentes obras de cámara (siempre con sabor cubano) en España, donde sentó residencia en 1981, Daly como puntal del rock progresivo nacional y Efraín con su intenso bregar para colocar nuestros instrumentos tradicionales en las grandes salas de concierto. Un merecido homenaje a uno de nuestros imprescindibles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *