“El conocimiento científico no es todo el conocimiento”

Dmitri Prieto

Rogelio Diaz Moreno
Rogelio Díaz Moreno

HAVANA  TIMES — Se define en la firma de sus correos electrónicos como “físico, poeta y cuerdo”, paráfrasis del calificativo ya tradicional “músico, poeta y loco” usado en Cuba para la gente multifacética con síntomas de “faltarles un tornillo”.

Es esta la segunda entrevista para HT de Rogelio Díaz Moreno, osado articulista de la izquierda contestataria cubana, y hacedor de años y más años de vida para pacientes del Hospital Oncológico, donde se encarga de colimar correctamente los disparos de las radiaciones nucleares sobre tumores cancerosos alojados en sus cráneos.

En su tiempo libre (¿¿¿libre???) Rogelio comparte hogar y amor con su esposa Yasmín y su hijo Rogelito. Libre con interrogación: para quienes nos apasionamos por la ciencia, por la militancia, por el amor, la poesía y la familia no puede haber tiempo “libre”… y sin embargo cualquier tiempo es LIBRE así con mayúscula; ama y haz lo que quieras, decía Agustín de Hipona.

La pasada entrevista a Rogelio  fue sobre un proyecto de hetero-aliados/as para luchar contra la homofobia en Cuba; esta es sobre un libro recién publicado y presentado uno de esos Sábados del Libro en la Plaza de Armas de La Habana Vieja.

Su autor –Máster en Ciencias Físico-Nucleares y miembro por Crítica-Investigación de la Asociación Hermanos Saíz-, conocido en el ciberespacio también por su lucha sin cuartel contra el nuevo “Anteproyecto del Código de Trabajo”, el cual de resultar aprobado empoderaría a la emergente clase capitalista cubana dándole derechos exclusivos por sobre quienes trabajan, aparece acá como un luchador contra lo que él considera una pseudociencia: la homeopatía.

Las “terapias energéticas” son populares en Cuba y promovidas “desde arriba” como alternativa a la “medicina clásica”, pero Rogelio va una vez más a contracorriente.

Como es ya tradicional entre quienes militamos en Cátedra Haydée Santamaría / Observatorio Crítico (siguiendo el ejemplo de Mario Castillo, Míriam Herrera, Hiram Hernández, Jorge Luis Alemán y este entrevistador), Rogelio se llevó uno de los premios de no-ficción de la literatura cubana (el “Pinos Nuevos”), y un librillo suyo vio la luz acá en Cuba.

Se titula “El agua: Una polémica insoluble por naturaleza” y es una amena narración sobre cómo trabajan los científicos, a partir del supuesto descubrimiento en 1988 de la “memoria del agua” que parecía fundamentar la homeopatía, y su escandaloso desmentido posterior.

Nota Bene: Cuba posee empresas como Labiofam que desarrollan y comercializan medicamentos homeopáticos contra el cáncer. Me es difícil escribir sobre eso: mi papá murió de cáncer en enero. Aún recuerdo con cariño cómo yo iba a buscarle su veneno de escorpión diluido en agua con una fantástica proporción.

El cálculo de cuántas moléculas de toxina tocaban por pomo lo hice después de la muerte de papá. El dato de la dilución estaba en la etiqueta… Lo siento.

El texto de Rogelio explicita cosas parecidas a partir de “evidencias duras” y procedimientos científicos de rutina.

Enhorabuena, pues.

Rogelio-libro¿Qué te motivó a escribir el libro?

El libro es un retoño de uno mayor y más general que escribí que la editorial Nuevo Milenio no me quiso publicar. Ese libro más general se dirigía a enfrentar en el campo del debate, científico y metodológico, al auge que tienen la seudociencia y la charlatanería en nuestra sociedad.

Las seudociencias son un fenómeno nocivo, que me molesta inmensamente, que aprovechan lagunas en las necesidades materiales y espirituales de las personas, y venden un producto que es una estafa total.

Tienen cierto éxito por aquello de que la persona necesitada se vira para donde le prometan algo que suene esperanzador, y como la seudociencia se reviste de un lenguaje superficialmente científico y moderno, pues impresiona a los que no poseen cierta formación, se aprovecha de su ingenuidad.

Bueno, el caso es que el libro más general no me lo aprobaron puesto que “no era del interés de la editorial”.

Pero vi un filón en un capítulo particular y lo independicé, lo presenté al concurso Pinos Nuevos por la categoría de Divulgación Científica, y ganó el premio.

¿En tu opinión, es irremediable y definitiva la “revocación” científica de la homeopatía y de la “teoría de la memoria del agua” a partir de las investigaciones que describes?

Mi opinión es irrelevante. Sin gran dificultad se puede encontrar en las revistas científicas de prestigio, la descripción de decenas de estudios de alto rigor, en los que la homeopatía no produce resultados positivos. Y no existen estudios de semejante nivel de rigor metodológico, en revistas de semejante rigor de publicación, que reivindiquen resultados mejores.

Esto es consecuente con el nivel desorbitado de disparate de las ideas en las que se “fundamenta”. En la página de Wikipedia sobre homeopatía se puede encontrar rápidamente esta información, orientación, bibliografía, a partir de la cual uno puede seguir indagando independientemente, y cualquier camino basado en las prácticas y metodologías científicas establecidas te conduce irremediablemente a la misma conclusión.

¿Qué crees del uso generalizado de la palabra  “energía” para describir y explicar hechos psicológicos, bio-médicos y “bioenergéticos”?

La palabra energía es ni muy corta ni muy larga, es sonora y trasmite una sensación de poder, especialmente entre los que no están muy versados. Entonces, es ideal para despertar emociones que son la base que sostiene a la seudociencia. A diferencia de la ciencia, que se sostiene con hechos, debates abiertos, examen de evidencias, experimentos y desarrollos teóricos  basados en resultados de experimentos.

¿Qué crees de la impartición de cursos y maestrías sobre Medicina alternativa y bioenergética así como otros temas afines en instituciones oficiales cubanas?

Para cualquier persona razonable, debería ser obvio que las instituciones oficiales cubanas que imparten cursos de actualización en temas científicos deben tener una responsabilidad respecto a asegurarse, por todos los medios a su alcance, que eso que imparten está avalado por la ciencia moderna.

Si no cumplen con esa responsabilidad de asegurarse de que lo que enseñan tiene validez, entonces están cometiendo graves errores, igualito a como si en la escuela te enseñaran que 2 más 2 es 5, que las gallinas nadan por debajo del agua, la Tierra es plana y la cargan tres elefantes cargados por una tortuga, y a los niños los trae una cigüeña de París.

Con esa divulgación, se puede prever las consecuencias de lo que va a producir luego el trabajo de quienes “aprendan” tales disparates. Y puede que proceder sin esa responsabilidad sea un delito, no estoy versado en esos temas legales, habría que ver.

Por cierto, ¿cuáles son para ti los verdaderos enigmas de la  ciencia actual?

Hay muchos mecanismos biológicos en el interior, sobre todo, del ser humano, que nunca nos saciaremos de profundizar, porque el misterio de la vida es inagotable. Están los temas del origen del universo, la habitabilidad de otros mundos y la posible presencia de vida extraterrestre. Están las propiedades básicas de la materia, las razones por las cuales existe masa, carga eléctrica; después que los/as científicos/as averiguan porqué y cómo dos partículas interactúan de una manera determinada, nace inmediatamente la pregunta, bueno, ¿y por qué es así y no de otra manera? y cuando encuentras el porqué del porqué, entonces te preguntas el porqué del porqué del porqué.

Rogelio con su hijo
Rogelio con su hijo

En Cuba, en la década reciente se han publicado varios libros de  autores ampliamente conocidos que pretenden establecer puentes entre la física, la medicina, la biología -por un lado-, y creencias y prácticas como el espiritismo, el yoga y el Ifá. ¿Es posible un verdadero dialogo entre esas espiritualidades y las ciencias académicas?

Las verdaderas espiritualidades, como decía anteriormente, no necesitan arroparse en un lenguaje porque se ponga de moda o esté en auge entre la comunidad científica. Las personas tenemos nuestros mundos espirituales que desarrollamos y conectamos entre nosotros/as, idealmente, de manera libre, espontánea, buscando la felicidad, aliviar el sufrimiento… el conocimiento científico no es todo el conocimiento.

Existen temas de emotividad, poesía, que se canalizan por vías que no tienen necesidad de ningún laboratorio. Me parece que eso es mezclar la gimnasia con la magnesia. Son mundos complementarios, necesarios ambos para la plenitud del ser humano, pero autónomos, y suele traer malos resultados buscar las justificaciones de uno en el otro y viceversa.

Particularmente el mundo científico es muy descreído y agresivo con las posiciones de fe de cualquier tipo. Al entrar en esa esfera, se avanza a golpe de cuestionamientos descarnados. Al entrar en la esfera de la ciencia, usted adelanta ideas y tesis sobre lo que pasa con determinadas cosas, las relaciones entre las cosas que pasan, y hay que ser muy concreto con afirmaciones, limitándose a realidades tangibles y observables para todos, que todos puedan apreciar con los mismos instrumentos y registrar fría y objetivamente. Y luego ser capaz de investigar de manera imparcial la veracidad o falsía de las tesis propuestas. Pero eso se aviene muy mal con la espiritualidad.

¿Cómo valoras el impacto actual de la ‘pseudociencia’ en Cuba?…

No pudiera. Eso es tema para un instituto de investigaciones. Pero tengo la impresión de que es un alcance alarmante. Las personas que divulgan terapias de “sanaciones energéticas” y otras de ese estilo florecen. Pero lo peor son las empresas cubanas estatales, como Labiofam, que venden pomitos de agua a altos precios porque, supuestamente, ciertos principios homeopáticos “garantizan” ciertos efectos positivos en la salud.

Hay un gran peligro para las personas que abandonan las terapias establecidas clínicamente por estos caminos con cantos de sirena, y ocurren las peores consecuencias. Hay otro gran peligro en que se deje de distinguir la verdadera y probada ciencia de la superchería, y se trate a ambas como buenas, o se desechen a ambas.

¿Y el estado actual de la divulgación científica en Cuba?

Un desastre. Como parte del descrédito de todo el sistema o modelo de gobierno o sociedad y su sistema educativo. La ciencia y su valía dan poco guaniquiqui en Cuba, es mejor irse a vender boniato en un mercado agropecuario, te lo digo yo que siempre me muero de envidia viendo a esos vendedores.

Entonces el gancho para preocuparse por superarse en la escuela desde las edades tempranas está perdido. Tiene que partir de los grupos sociales y familiares que mantienen una tradición, lo que crea segregación y la larga otros tipos de problemas sociales de desigualdades, etc.

Luego, los espacios de la televisión y otros medios de divulgación que tienen el encargo de popularizar un poco de cultura científica, no están dirigidos por personas que tengan una formación de este tipo ni mantengan la actualización necesaria. Por lo menos eso es lo que impresiona por la superficialidad y acriticidad con que se divulga pacotilla sensacionalista en grandes cantidades.

Algo bueno se cuela, sí, incluso con frecuencia, pero el no enterado no puede separar el grano de la paja. Y la cotidianidad callejera, sencillamente, está “pa’ otra cosa”.

El descubrimiento de la “materia oscura” y la “energía oscura” en  el universo da lugar a fascinantes interrogantes, pues, a diferencia de la materia/energía “convencional” no sabemos nada de cómo están estructuradas sus contrapartes “invisibles” (sobre todo en las dimensiones macro y micro, es decir, muy por debajo de las escalas astronómicas del mega-mundo, a las cuales ocurrieron los mencionados descubrimientos).

¿No pudiera ocurrir que la estructuración de tales “nuevas” entidades físicas provea alguna clave para algunos de los fenómenos hoy inexplicables?

Esto se va un poco del tema de mi libro y hasta del tema de la homeopatía. Además no soy un experto en el tema. Tal vez pueda apuntarte un par de comentarios de precaución general y sentido común en el sentido que creo que apuntas con esta pregunta.

Fenómenos inexplicables ha habido y habrá mientras exista civilización. Gracias a ello es que el avance de la ciencia puede hacerse infinito, si no, se iba a detener irremediablemente un día.

Entonces siempre tendremos interrogantes.

Ah, las de estos tiempos se relacionan con esos temas que mencionas. Naturalmente que en los nuevos campos de avance de la ciencia en cada época, es donde se producen los descubrimientos sobre los fenómenos inexplicables que, una vez explicados, dan espacio a la aparición de otros.

Ahora, todos estos avances se realizan de acuerdo a rigurosos protocolos de investigación, el respeto por determinados principios metodológicos, empezando por la cuidadosa consideración de la totalidad del saber acumulado hasta el momento y continuando con estrictas líneas de experimentación y comprobación de las teorías que se van desarrollando.

Así ocurrió con la teoría cinético-molecular entre los siglos XVIII y XIX; el electromagnetismo entre los siglos XIX y XX, y la mecánica cuántica y la física nuclear en el siglo XX y hasta hoy. Cada uno de esos hitos es como un boom de nuevas realidades para la mentalidad humana, a la que le lleva tiempo adaptarse a la expansión del universo conocido.

Como esas expansiones no llegan uniformemente a todas las personas, por los distintos niveles educativos, de conocimiento, hasta de alfabetización, pues también dieron en su época y dan espacio hoy, a la inflación de globos y paquetes de todo tipo, que se reducen en el fondo a tomar algunas prácticas mágicas de la época, o del pasado, y reciclarlas con el nuevo lenguaje.

Todo esto sea dicho sin intención de ofender a las prácticas espirituales. Porque una práctica espiritual legítima, auténtica, no necesita arroparse con el lenguaje de la corriente científica en boga para ganar validez o prestigio.

Aquella que lo hace, y además conduciendo a engaños y afirmando resultados que no son reales, es la que resulta condenable desde el punto de vista ético, humano, social. Entonces sí, tenemos y tendremos explicaciones y profundizaciones cada vez más fascinantes del Universo en que vivimos, pletóricos de emociones y significados materiales, físicos, filosóficos y espirituales profundos, pero sin necesidad de apelar a esoterismos ni trucos prestidigitantes.

¿Te consideras un escéptico?

Todos somos escépticos hasta cierto punto. Si tú vas a comprar un par de zapatos, ¿haces así y compras el primero que te ofrece el vendedor?  (Carl Sagan hace este ejemplo con un automóvil pero vamos a mantenernos en ambiente).

Naturalmente que no, lo miras, le das la vuelta, miras los otros, preguntas si tiene garantía, cuánto vale, cuánto valen los otros, si parece fuerte, si te gusta el color, si combina con la cartera (¿por qué no?)… Vaya, te comportas de una manera escéptica, porque quieres obtener el mejor resultado a cambio de tu dinero.

Entonces, simplemente algunos son más o menos escépticos que otros, en más esferas, o en esferas distintas. Yo soy bastante escéptico, en una pila de cosas. No me gusta que me cojan “para los asuntos”.

Si tengo un problema, quiero que la solución que me ofrecen tenga un historial de buen funcionamiento, pero algo mejor que la recomendación de un practicante, por encomiástica que sea, o un puñado de escenas anecdóticas, tal vez muy sentimentalonas, pero que no constituyen una verdadera garantía.

Tus deseos para el escepticismo en Cuba…

Mis deseos para el escepticismo en Cuba, que ayude a la ciudadanía a realizar las mejores elecciones en cada momento de sus vidas, para que obtengan los resultados más favorables.



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