Doble Play: 40 años de deporte y política

Edgar Tijerino

Cronista deportivo presenta su libro “Póngale sello”, en el que recopila crónicas y anécdotas de los 40 años del programa Doble Play

Por Nayira Valenzuela (Confidencial)

HAVANA TIMES – Para el popular cronista deportivo Edgar Tijerino, no es necesario llegar hasta el día después de las elecciones presidenciales —del 7 de noviembre— para hacer su programa Doble Play, de ese día. “Lo puedo hacer ya, porque sé lo que va a pasar. Si hago el programa del 8 de noviembre, lo hago ya. Estoy segurito que no va a variar; aquí no es necesario ser adivino”.

Doble Play cumplió, el pasado 2 de enero, 40 años de estar al aire. La mayor parte del tiempo se ha transmitido en radioemisoras afines al FSLN; sin embargo, desde finales de 2018 cambió a radio Católica, por sus fuertes señalamientos contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“(En 1990), fui uno de los que creí que era el momento para corregir errores (en el sandinismo), y eso nunca ocurrió, los multiplicamos”, recuerda el cronista deportivo en una entrevista con el programa Esta Semana.

Tijerino habló de su libro número 12, titulado “Póngale sello”, en el que recopila crónicas y anécdotas de las cuatro décadas de Doble Play.

¿Después de 40 años en este programa radial como definís Doble Play? ¿Qué explica su éxito?

La idea era hacer algo diferente, algo de acuerdo a mi forma del ser, que es exactamente como Doble Play: alguien sin agenda, impredecible de un momento a otro, que cambia de tema de platica. Quería hacer algo así porque en el momento en que arrancamos la competencia era bien dura, estábamos en desventaja.

¿Cuál es la fórmula? Estás hablando de humor, deportes, política, telenovelas, tus menús de almuerzos, tu vida privada y tus comentarios como líder cívico.

Eso fue apareciendo en el camino, a mí me sale difícil escuchar un programa solo de deportes, no sé si lo aguanto. Pienso que se tiene que meter otro tipo de ingrediente. En principio, era hacerlo con humor, bromear alrededor de cosas que pasan en el juego mismo, y después fui viendo los elementos cotidianos normales.

La novela era importante porque en el momento en que nace Doble Play solo había un canal en Nicaragua. En ese momento era importante, porque todo el mundo estaba pendiente de que iba a pasar y yo conseguí, primero con canal 6 y después con canal 2, que me pasaran adelantado dos capítulos.

Salida de La Primerisima

En esta última etapa estabas en radio La Primerísima, de donde saliste en medio de la crisis de abril.

Esa era la radio donde yo mejor me he sentido. A mí no me sacaron de La Primerísima, yo me fui. Argumenté que económicamente ya no podía respaldar (pagar el espacio); entonces me permitieron una rebaja de tres meses; pero no era cierto que yo no podía pagar.

Veía que ya la situación iba a ser insostenible para él (William Grigsby, director de la radio) y para mí. El punto de rompimiento estaba cerca, yo no tengo ninguna queja de William Grisby, él me toleró todo; hubo un momento en que fui hablar con él y le dije “yo sé que hoy te complique y él me decía ‘¿te he dicho algo?’”. Él se portó tolerante conmigo.

¿Qué papel ha jugado en este programa la audiencia, los fanáticos y la polémica con la gente?

El programa fue cambiando, ya no íbamos a las entrevistas, ya no íbamos al terreno de juegos con el asunto del avance de la edad. La gente siempre se metió con nosotros en los puntos de vista sobre todo con el boerismo de Enrique (Armas). Siempre fui boerista, pero no a los niveles de fanatismo de Enrique, pero yo seguía porque el programa captaba más antiboerismo que boerismo, la gente antiboerista estaba más pendiente de Doble Play que la boerista. No fue una estrategia, varias cosas se fueron presentando en el camino.

En este libro, a propósito de los fanáticos, reconoces como uno de tus errores personales haber desafiado a los fanáticos del San Fernando en el estadio de Masaya cuando el Bóer llegó al juego final y ganó el campeonato en 1995, donde casi te linchan los fanáticos, ¿Vos los provocaste?

Yo hice el programa antes del juego, nunca lo hago los domingos. Cometí el error y en realidad no pensé si hice las cosas un poco a la brava. Cuando salgo al terreno (de juego) siento el rechazo de la gente. Entonces, me fui a dirigir la barra del Bóer, como esos directores de orquestas, y hubo una reacción más fuerte de la gente en contra de mí.

La salida del estadio fue imposible, lo intenté cinco veces, hasta con máscara, pero siempre me reconocieron. Terminé saliendo como a las 7 de la noche.

Los fanatismos

¿Entre el fanatismo deportivo y el fanatismo político hay diferencias, hay uno igual o peor?

Podrían tener alguna aproximación. El asunto es que el fanático se vuelve ciego, no admite cosas. En los libros de todos los liderazgos pasando por (Adolf) Hitler, (Benito) Mussolini, y (Hugo) Chávez, está ese borreguísimo que es característico.

Ese borreguismo ha existido en todos los países, no es solo aquí en Nicaragua. Es un borreguísimo que todas las dictaduras lo han tenido, lo tuvo (Rafael) Trujillo, y lo tuvo Fidel (Castro).

¿Cómo ha cambiado Doble Play en estos casi tres años de crisis nacional? ¿En este año de elecciones, vas a hablar más de política?

Tengo una entrada en el programa de política, y después ya lo hacemos de deportes; usualmente son de 10 minutos y los otros 50 minutos de deportes. Hay gente que aprecia esos 10 minutos, mientras otros no.

¿Qué recordás de tus programas más memorables?

Recuerdo cuando (los sandinistas) perdieron las elecciones en 1990, le dediqué dos horas sin una sola palabra de deportes, sin anuncios. Todo se dedicaba a la derrota. Fui uno de los que creí que era el momento para corregir errores, y eso nunca ocurrió, los multiplicamos.

Me imagino que la gente va a esperar tu programa el 8 de noviembre, después de las elecciones.

Lo puedo hacer ya, porque sé lo que va a pasar. Si hago el programa del 8 de noviembre, lo hago ya. Estoy segurito no va a variar; aquí no es necesario ser adivino.

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