Danel Castro: perseverancia después de la pandemia

Danel Castro. Foto: eltiempo21.cu

Por Ronal Quiñones

HAVANA TIMES – Una entrevista tradicional no ha podido ser posible por las actuales condiciones, pero el pelotero Danel Castro nos ha hecho llegar sus impresiones en medio de la pandemia, que como él asegura, no detendrá su carrera deportiva.

Acabado de cumplir 44 años (el pasado 2 de julio), el tunero persevera en su afán de convertirse en el pelotero con más participación en Series Nacionales. Además, con apenas 13 indiscutibles, en la venidera contienda superará a Fernando Sánchez, quien disparó dos mil 215 y es el tercero en el listado histórico.

“Sigo activo para hacer historia. Me puse la meta de llegar a los 200 jonrones y lo conseguí, luego los dos mil imparables, las mil empujadas, y ahora quiero ser el de más Series Nacionales. Con esta que va a empezar sería mi número 27, y el pinero Carlos Yanes terminó con 28. También, demostrarle a los que no me llamaron a eventos internacionales que sigo siendo el mismo. Mi padre murió y no tuvo la oportunidad de ver buena parte de mi carrera. Mi madre y mi hermana son las otras que siempre han estado ahí, sufriendo igual o más que yo, pero tengo fuerza de voluntad.”

Llega aquí un punto clave en su trayectoria, pues a pesar de ser un gran bateador, no ha sido incluido en muchas preselecciones nacionales.

“Siempre he sido una gente sencilla, que lo ha dado todo por este deporte, y por eso sigo a pesar de todo, porque mi pueblo lo aprecia. Creo que pudiera haber hecho el equipo Cuba muchas más veces, pero ya esas son cosas del pasado. Tenía dos grandes torpederos por delante, como Germán (Mesa) y (Eduardo) Paret, pero pensé que luego de batearle de 6-5, con dos triples, a un equipo de Grandes Ligas, era algo formidable.”

“Aquel juego contra los Orioles fue el mayor triunfo de mi vida. Marcó mi carrera y pensé que me garantizaría pasar mucho tiempo en el Cuba, pero no fue así. El dolor es el que te forma, el que te hace seguir adelante y perseverar, para demostrarle a todo el mundo de lo que uno es capaz.”

Pero Danel tuvo sus coqueteos con el boxeo…

“Una vez me puse los guantes de boxeo y le di nocaut a un niño de 13 años, y yo tenía nueve, pero la pelota me enamoró. Mi primo fue el que me enseñó a fildear. Bateaba mucho con piedras, soñando con ser como (Orestes) Kindelán, (Antonio) Pacheco y (Omar) Linares. Con nueve años entré en lo que se llama la pirámide de alto rendimiento, en los Juegos Escolares Nacionales, y allí quedé como líder de los bateadores, pero no hice el equipo Cuba.”

Fueron dos años que pasé inadvertido en la categoría pioneril. Luego sí hice los equipos nacionales en las categorías 10-12, 13-14, 15-16 y juveniles. Luego de ser campeón mundial juvenil debía incorporarme al equipo de Las Tunas, pero no me incluyeron; cuando aquello priorizaban a los veteranos. Cuando tenía como 10 jonrones en la Liga de Desarrollo querían que subiera, pero dije que si no iba a jugar me quedaba donde estaba.”

Contrario a lo que algunos piensan, Danel no es un ejemplo de consagración en la actualidad, pues ya no se entrena como antes y en medio de la pandemia pasa más tiempo jugando dominó, fumando y compartiendo con sus amigos, pero confía en su talento y en lo que puede aportar como bateador designado. En esto tiene mucho que ver la confianza que le ha dado el actual manager tunero, Pablo Civil.

Danel Castro. Foto: miesqunacaliente.wordpress.com

“Con Pablo me llevo muy bien. Jugamos juntos un tiempo y hasta me escucha algunos consejos que le he dado. De entrada, siempre le digo que me regiré por lo que él diga, pero escucha mis opiniones e ideas, por eso nos sentimos muy cómodos. Aquí tuvimos muchos entrenadores que nunca jugaron pelota y en los últimos tiempos hemos logrado modernizarnos un poco, pero a nivel mundial seguimos siendo arcaicos.

“Lo primero que hay que cambiar es la metodología para escoger a los atletas de la preselección nacional, hay que llevar al que esté rindiendo. Por eso luego llegan los eventos y el que está no empuja. Cuba tiene muchos peloteros buenos, pero se van si no reciben las oportunidades que merecen.”

“Pongo un ejemplo, en la primera Serie del Caribe que jugó Granma, (Alfredo) Despaigne estaba descansando en su casa y lo llevaron. Aunque sea un extraterrestre, el mejor del mundo, si no ha entrenado no puede rendir luego. A mí me ha pasado, si no entreno luego no bateo. La competencia no es para ajustarse, allí hay que ganar. Me da pena y tristeza que ya no ganemos ni los Centroamericanos y que celebren una plata, porque hay que tener un poco de dignidad. Otro problema es que han desechado las academias, se ha roto la pirámide y por eso llegan a la Serie Nacional jugadores que no están listos técnicamente.”

Háblanos de la rivalidad con los equipos de Occidente

“Siempre me encantó jugar contra los equipos occidentales, porque juegan un buen béisbol, y siempre están muy bien tácticamente, buscando tus debilidades, un estilo más inteligente y detallista y a veces nos subestiman, por eso me divertía mucho. Disfrutaba mucho desempeñarme en el (estadio) Latinoamericano repleto y con la gente metiéndose conmigo. Eso incita y es lo más lindo que hay.

“Quiero aprovechar para aclarar lo del bailecito cuando doy un batazo a la hora buena. Eso surgió luego que conecté un doblete en un playoff y empujé la carrera de la ventaja. El objetivo es relajar tensiones, porque esto es un juego. No quise herir a nadie, y buscaba que los jóvenes se motivaran. En juegos normales no lo hago, y le pido disculpas a algunos atletas que se hayan molestado, pero no es con ellos, es con el director que le manda a tirar cuatro bolas al bateador que me antecede para lanzarme a mí; para ellos es el baile.”

Finalmente, nos dice que la clave para lo que ha logrado es entrenar duro, hacer mucha pesa y muchos swings, si bien ya no trabaja la defensa ni corre demasiado. Además, cuidar mucho su alimentación. Y nos despide con una promesa, la de revelar algunos secretos de cómo produce en momentos claves, que si bien considera es algo natural, lo nutre con mucho estudio de los lanzadores contrarios. “Todavía estoy activo y no puedo revelarlos, pero algún día hablaré de eso”, dice a modo de adiós.

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