Cuestión de seguridad

Osmel Almaguer

Foto: Archivo HT

Mauricio Ortega (57 años).  Natural de Guanabacoa, municipio de Ciudad de la Habana.  Noveno grado de escolaridad.  Entre las actividades que ha desempeñado se encuentran la de barredor de calles, custodio y chofer de ambulancia.  Actualmente, Mauricio (no es su nombre real) trabaja para la AGESP (Agencia de Seguridad y Protección), una de las más importantes de su tipo en el país.  Vive solo en un cuarto con baño.  No tiene más familia conocida en Cuba.

Mauricio: ¿En qué consiste tu trabajo como agente de seguridad y protección?

Hago guardia doce horas.  Dos días sí y dos no.  El primero por el día y el segundo por la noche.  El servicio hay que prestarlo de pié.  Sólo te puedes sentar cuando el jefe de turno pone a otro agente en tu lugar.  Entonces aprovechas y te comes la merienda o si la quieres vender debes  llevar un pozuelo con comida.

¿Quién te compra la merienda?

Casi siempre son los choferes de las guaguas.  Yo trabajo en un paradero.  Los choferes hacen un buen dinero todos los días y nos pagan la merienda a 20 pesos.  A mí me da negocio venderla, porque con 20 pesos voy a la cafetería que está al frente de mi casa y compro unos cuantos panes de los de a peso, con croqueta o frita.  Están en candela, pero me queda dinero para los días que no trabajo comprar mis cigarritos y darme un buche (de ron barato).

Si sacas la cuenta, en la 15 guardias que hago al mes vendo 22 meriendas, por 20 pesos son 440, mucho más que mi salario.

¿Y cuando no estás de guardia, cómo resuelves el tema de los almuerzos y comidas?

En el comedor de los viejos, allí almuerzo y compro un poco de arroz y frijoles cocinados.  Por la noche me los como con algún picadillo de los que venden dentro del pan, también en la cafetería.

¿Lo guardas en el refrigerador y luego te lo comes frío?

No, si yo no tengo “frigidaire.”

¿Y no se te descomponen los frijoles?

A veces cogen su tufito, pero con buena hambre pasan.

¿No has pensado en mejorar tu situación?

Una “pila de veces.” Mira que le he “dado taller” al asunto.  Desde que se separé de mi mujer y permutamos la casa por un apartamento para ella y la niña, y este cuarto para mí, pensé en mejorar poco a poco, pero con el salario de custodio no alcanza.

Tengo entendido que en AGESP pagan 25 CUC mensuales y un salario que ronda los 250 pesos en moneda nacional.  ¿No podrías reunir de a poco?

Eso es muy difícil.  En realidad casi nunca cobro la divisa completa.  El sistema de estimulación de la agencia es un poco jodedor.  Si faltas un día, aunque te estés muriendo, te quitan hasta el último centavo.  Me acuerdo cuando falté al trabajo porque tenía aquel absceso en la muela, hasta me llevaron a consejo disciplinario.

Foto: Archivo HT

A veces el jefe de objetivo, que está por arriba del jefe de turno, me presiona para que le compre cerveza.  Y es mejor comprársela, porque si la coge contigo es mucho peor.

A mí me gusta darme mis traguitos.  A veces llego al turno con olor a ron.  Según las leyes de la agencia debería irme para la casa, pero como él sabe que yo lo necesito, me permite entrar a trabajar a cambio de los favores que ya te dije.

En realidad, pierdes divisa por cualquier bobería.  Un borrón en el libro de incidencia es perder el 5 % de la divisa.  Así nos mantienen chantajeados.

Es muy difícil ser perfecto durante 12 horas seguidas.  Ellos lo saben y siempre están atentos para “pasarte la cuchilla.” A veces se hacen los que son tus amigos y cuando vienes a ver te denuncian si les confiesas que un día te metiste a dormir dentro de una guagua, porque el frío y los mosquitos te hacían la noche imposible.

Luego tienes a tus compañeros de trabajo, que ni son compañeros ni son nada.  También están pendientes de ti para “echarte pá lante y así se ganan puntos con los jefes.  Vaya, que de verdad sigo en esto porque no me queda más remedio, si no te juró que le daba una mandada bien lejos a la agencia con sus malditos CUCs su disciplina y su extremismo.

Cuando pienso que mientras yo estoy “fundido” en la guardia hay gente viviendo la dulce vida.  En un cuarto con aire acondicionado.  Comiendo bien y con una mujer bonita.  ¿Pero, qué mujer se va a fijar en mí, si lo que tengo como casa es un cuartucho, y no tengo ropa buena ni dinero pá invitarla a salir a lugares buenos?

Foto: Archivo HT

Y lo peor es que esa gente no ha hecho nada para lograrlo.  Les cayó del cielo.  Como a mí me cayó esta desgracia.

¿No piensas que hay gente que ahora mismo se encuentra en una situación peor?

Es verdad, pero si voy a pensar así estoy “embarcado.” Es mejor mirar siempre pá arriba.  Si te conformas con lo que tienes no sales nunca de la miseria.  Ya sé que en África hay gente viviendo en condiciones infrahumanas.  Niños desnutridos y con la nariz llena de mocos, como te ponen por televisión.  Ya sé que en muchos países de América es “lo mismo con lo mismo.” y que en China, que está “escapa” en su economía, hay una pila de millones de chinos pasando hambre, o al menos eso dicen en el noticiero.  Pero nadie que está jodido quisiera ser como los cubanos, todo el mundo quiere ser como los americanos, o como los franceses, qué se yo.

Mi misma hija se fue con su madre para Venezuela.  Se fue en una misión y allí se casó con un tipo con dinero.  Hizo bien.  Si yo pudiera lo habría hecho también.  Ahora estoy tratando de contactar con ella, a ver si me ayudan un poco desde allá.

¿Y cuando no estás trabajando qué te gusta hacer?

Me voy para el estadio.  O juego a los dados con los socios y nos damos unos buches.  “No hay más ná.”

Ahora estoy esperando que pasen los años y esté en edad de jubilación.  A ver si me voy para mí casa.  Yo si puedo vivir con los 200 pesos que me tocan.


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