Cuba: Un limpiabotas en el siglo XXI

Ivett de las Mercedes

En su labor.

HAVANA TIMES – En Cuba, hasta hace unos años, era usual ver a los limpiabotas con sus sillones en las esquinas, portales y parques. Muchos han dejado ese oficio, uno de los motivos es que los nuevos calzados no exigen betún ni tinta. Jorge Luis Torres (42 años) es el único limpiabotas que tiene el municipio de Candelaria, y trabaja desde los catorce años.

HT: ­ ¿Cuándo te iniciaste como limpiabotas?

Jorge Luis: Me enseñó un amigo en el año 1990. Es una actividad que disfruto y las personas salen complacidas de lo que hago. Siempre he dicho que no importa cuán difícil sea un trabajo si se realiza con amor. Me gusta el detalle, ver el brillo en los zapatos. En el patio de mi casa tengo el sillón. Los días de carnavales o de fiestas me traslado para el parque, allí sí hago buen dinero. Los hombres son los que mayormente vienen, sobre todo, los choferes de guaguas y algunos niños que aún usan colegiales*.

HT: ¿Los materiales son difíciles de adquirir?

JL: En estos momentos hay mucha dificultad para conseguir betún, tinte negro, carmelita, y neutral. Los  productos tengo que ir a comprarlos a La Habana, a una feria muy famosa que está en La Cuevita (San Miguel del Padrón), porque en la tienda la mayoría de las veces no hay. Antes eran productos que no escaseaban, se podían conseguir hasta en las tiendas de Industrias locales. El betún es fácil de hacer, con cera, pintura negra o carmelita y aceite mineral. He hecho inventos para fabricar tinta, pero la calidad no es la misma, corro el riesgo de perder la clientela.

Ya la mayoría de las personas usan tenis de tela o sintéticos, sandalias, chancletas que con solo agua quedan como nuevas. Conservo buenos cepillos heredados de mi abuelo. El sillón lo fabriqué hace años y aún está en buen estado. Me he creado mis condiciones, por ejemplo, le coloqué rueditas a la silla para poder trasladarme, hice una división  en el costado del portal para tener independencia y no molestar a mi familia.

HT: Eres el único que trabaja limpiando zapatos, ¿tienes muchos clientes?

JL: Ser el único en este oficio no me reporta mucho. Trabajo desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde. Descanso en la tarde y algunos domingos. Cobro cinco pesos moneda nacional, la mayoría de las veces los clientes me dejan propina. El dinero que recibo no me da para comprar todo lo que deseo, pero por lo menos me da para lo necesario, sobre todo la comida. Hace algunos años tuve la idea de irme a trabajar para La Habana, pero allá no tengo donde quedarme, sé que por mi trabajo pagan muy bien. Aquí en el pueblo todos me conocen y nos queremos como si fuéramos familia.

HT: ¿Eres cuenta propista?

JL: Si, pago mensualmente una cuota de 20 pesos, no tengo que abonar el 10%, tengo que aportar muy poco. Siempre trato de hacer algún trabajo extra, chapeo, boto basura y cualquier otra cosa que aparezca. No es fácil vivir con tan poco, pero uno se acostumbra, las necesidades cada vez son más. Tengo la suerte de que no fumo ni bebo, dos cosas que nunca me tentaron, a pesar de que en mi familia y entre mis amigos a todo el mundo le gusta.

HT: ¿Qué estudiaste?

JL: Estudié hasta quinto grado, la escuela no me gustaba. Mi familia pasaba necesidades así que preferí trabajar. Estuve vinculado un tiempo en una empresa de servicio, fue difícil llevar las dos labores  a la vez, así que terminé como limpiabotas. Somos de origen humilde. Desde pequeño tengo una dificultad en la pierna izquierda, me dio la poliomielitis, aunque sufrí varias operaciones no me recuperé del todo.Pienso que una persona puede hacer cualquier trabajo: limpiar fosas, recoger basura o, como yo, sacarle brillo a los zapatos de otros, lo importante es sentirse bien con uno mismo.

HT: ¿Perteneces a la Asociación Cubana de Limitados Físico – Motores (ACLIFIM)?

Jorge Luis with a customer.

JL: Claro, soy impedido físico. Como todos los miembros pago un porciento anual. Allí me atienden, me dan ropas, zapatos y también voy a algunas actividades, aunque a veces no tengo mucho tiempo. No me siento diferente por mi discapacidad, he aprendido a vivir con ella y puedo realizar cualquier actividad. Sé que en otros lugares alguien con mi condición física podría ser objeto de burla, escucho hablar de ello en las reuniones de la asociación, pero aquí me siento a salvo.

HT: ¿Cómo son tus fines de semana?

JL: Salgo a la discoteca, escucho música, voy al cine y al parque a conversar con mis amigos.  Soy un soñador, me gusta imaginar cómo habría sido mi vida si hubiera podido estudiar y no tener limitaciones. Adoro a los niños, a los animales y me siento muy feliz entre ellos. No tengo pareja, pero sé que en algún lugar existe alguien para mí.

 

 

2 thoughts on “Cuba: Un limpiabotas en el siglo XXI

  • Ya en Cuba no existen limpiabotas y sobre todo por la moda del calzado como dice José Luis. Es meritorio su trabajo y no tanto por ser limpiabotas sino por la supervivencia, cuantas personas sin limitaciones fisicas estan viviendo del aire y sin embargo él trabaja en lo que aparezca. Gracias por dar a conocer personas que le dan vida aunque sea a unos zapatos. Buen trabajo

  • estudio hasta 5to grado pero sabe mas de negocio que Raul Castro, Soberon o Murillo. Dar un buen servicio, cuidar la clientela, trabajar duro y como ser humano ser sencillo y disfrutar de la vida con lo que se tiene o como se puede en vez de andarse quejando y lamentando creyendose la victima del universo…

    Hace un par de meses hice unos cambios en mi casa y contrate a un señor mayor para que se llevase unos muebles y el señor es alguien como este de la historia, vino joven, sin estudios, no habla ingles y solo estudio hasta 6to grado pero trabaja como un mulo, no tiene tarjetas de credito, solo acepta cash, paga las cuentas en cash en western union y asi tiene su casa paga y 2 apartamentos que renta, lo mismo remodela una casa que limpia un patio que bota escombros, tiene un hijo medico y otro ingeniero con sus carreras pagas y tiene 0 deudas y se da sus gustos, irse a pescar en su bote los fines de semana…

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