Chino en Cuba, cubano en China (I)

Entrevista con Julio Tang by Dmitri Prieto

HAVANA TIMES, 16 junio — La globalización no comenzó ayer; Cuba desde hace 500 años es un territorio permeable a los flujos globales.  Julio Tang es uno de quienes son parte de la diáspora china en la Isla.  Es historiador, profesor de idioma chino, promotor cultural y activista social.

Siempre me fascinó su cuidadoso interés por aprehender pieza por pieza la cultura de aquella lejana tierra de sus ancestros, que ha combinado con una profunda crítica de las recetas del modelo socio-económico chino, tan populares hoy en algunos segmentos de la intelectualidad cubana.

Conocí a Julio hace unos años, mientras incursionábamos en ese activismo de la izquierda crítica que cada vez se vuelve más imprescindible en Cuba.  Por buena fortuna, Tang tuvo la oportunidad de viajar a China a estudiar, como parte de una colaboración intergubernamental.  No sólo ha profundizado sus conocimientos en el ámbito académico, sino también incursionó en lo que Marx llamó praxis: por un tiempo fue parte del proletariado chino de hoy, sobre lo que escribió reveladoras reseñas etnográficas.  Hoy es “nuestro hombre en China.”

Raras veces se tiene oportunidad de conocer a un investigador tan preciso y audaz, concentrado en conocer cómo opera una de las culturas humanas ancestrales directamente “en carne propia.” Por ello decidí entrevistar “a distancia” a este joven activista y estudioso, quien para unos cuantos cubanos de hoy es una privilegiada fuente “de primera mano” a la hora de conocer los detalles del controversial modelo chino.

En la foto: Julio Tang (J.) y Dmitri Prieto (D.) en el Primer encuentro “Observatorio Crítico” (2006).

HT: ¿Qué hace un joven cubano como tú en China? ¿Cómo llegaste ahí?

JULIO TANG: Estoy cursando el segundo año de una maestría en enseñanza del idioma chino como segundo idioma, o sea, la enseñanza de esa lengua a personas no chinas.  Obtuve en el 2009 una de las becas otorgadas por un nuevo sistema de apoyo cultural del gobierno chino -a través de su embajada en Cuba- a la comunidad en la que vivo en La Habana, el Barrio Chino.

He vivido toda mi vida en el Barrio Chino de La Habana y desde pequeño recibí y percibí las influencias de la cultura china, inmediatamente por la constante presencia de los ancianos chinos que merodeaban o vivían en esa área y a través de los cuentos de mis padres sobre mi abuelo.

Desgraciadamente, a los cuatro años perdí a mi abuelo y con él la relación directa con esa cultura.  Ello hizo que me fuera construyendo con el paso de los años una identidad propia avejentada, decantada y ambigua, característica del desarraigo de los descendientes de chino y padres cubanos, o siendo cubano alguno de los dos progenitores, en la Cuba post 1959 y cuya relación con la cultura de sus ancestros no es muy fuerte.  Hay algunos que decidieron no recuperarla, yo me centré ya no sólo en mi vínculo con ella sino también en su estudio.

HT: En tu carácter de ´chino´, ¿cuáles han sido tus experiencias antes de ir a China?

JULIO TANG: Primero, debemos hacer hincapié en el tradicional etiquetamiento en Cuba de “chino” a cualquier persona cuyos rasgos biológicos, fundamentalmente faciales, representen alguna relación con el arquetipo mongoloide.  Así, incluso los nativos de las provincias orientales cubanas –más vinculados con los antiguos aborígenes de nuestra isla y actualmente muy ligados con los afrodescendientes-, de piel bastante oscura pero con ojos rasgados y pómulos prominentes con frecuencia son llamados también “chinos.” No hablemos ya de lo(a)s japonese(a)s y coreano(a)s.

En mi caso no es así, mas ese relajamiento de nuestra cultura hace que en algunos casos de la descendencia china se exageren algunas percepciones o pertenencias.  Yo, por ejemplo, biológicamente puedo ser considerado en Cuba como “chino” o por lo menos algo cercano a ello.  Pero si me comparan con algunos de los estudiantes de ese país llegados al nuestro a estudiar español, entonces se diría que esos son chinos “de verdad.”

Como quiera que sea, nunca percibí ningún tipo de discriminación ni burla respecto a mi persona y vinculación con la cultura de mis ancestros.  Eso sucede pues, como muchos otros, soy plenamente cubano y mis características biológicas no muy marcadas no afectan directamente las consideraciones racializadas de la sociedad cubana.

HT: ¿Y en China? ¿Has experimentado shock social/cultural tras la llegada a ese país?

JULIO TANG: Definitivamente.  Vivir en China por un tiempo relativamente largo me ha convencido de mi pertenencia total al etnos latino y su especificidad cubana.  De hecho, he sentido que mis lazos con esta cultura y país nunca han sido tan pequeños como ahora.  Ello no significa que reniegue de mis ancestros y mi historia familiar, significa que esa historia es más cubana que china, que esta segunda es una que incluso actualmente se encuentra cada vez menos en su país natal; que a la vez que mi abuelo creaba una nueva familia en Cuba, nunca regresaría a China y ese puente se cerraba irremediablemente.  La fuente cultural se secó y el mundo occidental permeó toda la realidad de mis cercanos, y la mía, de tal forma que ya la China de hoy nos es tan lejana como puede serlo –salvando las coyunturas históricas- el África actual para los cubanos descendientes de esclavos.

Por supuesto, estas son opiniones muy personales y, aunque haya personas –que las conozco- que puedan compartirlas en mayor o menor medida, también hay otras que no lo hacen y su relación con la patria de sus ancestros es aún cercana.  Incluso algunos de los ancianos chinos sobrevivientes del Barrio que han tenido la oportunidad de volver después de muchos años a su país natal, cuentan las horas para volver a Cuba.  Cambian muchas cosas y no solamente desde el punto de vista económico.

Algunos amigos chinos me han dicho que Cuba está transitando por un momento histórico que es similar a lo que ellos vivieron en los primeros años después de iniciada la reforma económica de 1978.  Sin embargo, son evidentes las diferencias, empezando por el hecho de que en aquel momento los chinos, -fieles a su milenaria cultura, muy relacionada con la contemplación, sí, pero también con el pragmatismo- hicieron palpable su total separación con el grupo este-europeo del socialismo estalinista soviético.  En 1978, Cuba se profundizaba en la aceptación acrítica de ese modelo civilizatorio.  Y aún estuvimos en eso trece años más.

Ahora, el gobierno cubano está dando pasos hacia la búsqueda de la sobrevivencia de su elite política, dejando a su suerte a la mayoría de la población del país en un contexto de crisis mundial y de pobreza nacional evidente.  Los chinos han alcanzado un nivel económico elevado, en las grandes ciudades, y nos ven como hermanos menores que empiezan a dar sus pasos en el mundo del capitalismo.

Y ese es uno de los aspectos que más me ha impactado, y lo resumo en una pregunta: ¿Cómo es posible que un Estado comunista –para mí no hay contradicción entre esos dos términos- que siempre, incluso ahora, ha proclamado la representación y defensa del proletariado y sectores populares, defiende tan férreamente sus posiciones de poder en la sociedad y el modo de vida capitalista, en primerísimo lugar en contra de los mismos que dice representar? Me refiero al caso chino.

HT: Dicen que eres fundador de la Cátedra Haydée Santamaría y del Observatorio Crítico.  ¿Qué significa eso para ti? ¿Tienes algunas experiencias que contar?

JULIO TANG: Bueno, si mal no recuerdo todo empezó por 1997 o 1998.  Un grupo de socios y socias de la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana nos reunimos para discutir sobre política, filosofía e historia.  Como cinco o seis años después, discusiones teóricas y prácticas muy apasionadas e incluso virulentas de por medio, logramos llegar al nivel de la Cátedra.  Poco después vendría el Observatorio (OC), uno de los espacios de actuación de aquella.

Pertenecer a ambos espacios ha sido especialmente significativo para mí.  Cuestiones para algunos tan sencillas, pero que no lo son en absoluto, como el caso Elián, los Cinco Héroes, las posiciones cuasi fachas –que no fascistas- del gobierno de Bush, la Batalla de Ideas, y otras muy variadas cuestiones cívicas, políticas y culturales de Cuba de los últimos diez años.

Todo ello lo pude analizar y comprender mucho mejor con el apoyo de mis hermanos de la Cátedra, sin lo cual tal vez hubiera llegado a ello varios años después.  Gracias a ese intercambio he logrado descubrir, profundizar y desplegar mis propias convicciones humanas, filosóficas, políticas y culturales.  Por supuesto, todo este proceso ha sido influenciado por los vínculos de amistad y hermanamiento solidario entre nosotros, cuestión que considero esencial para la sobrevivencia de ambos espacios.

HT: ¿Ha cambiado tu visión sobre lo que has hecho en la Cátedra y el Observatorio después de conocer China?

JULIO TANG: En general, mi visión de la realidad cubana, aún estando lejos de ella y conociendo los datos de lo que sucede por fuentes no directas, ha cambiado sustancialmente.  Salir del país, de cualquier forma y durante cualquier período de tiempo, hace que se reformulen hasta las más arraigadas concepciones que uno pueda tener.

Personalmente, he mantenido las convicciones que apuntaba arriba pero he encontrado algunas interrogantes que me están ayudando a enriquecer aquellas, todas en vinculación con la sociedad cubana.  Algunos de los miembros de la Cátedra y el OC han podido viajar fuera de Cuba y estoy seguro que han experimentado lo mismo.  La lucha política, cívica y cultural en Cuba necesita de la interrelación con las sociedades del mundo con que nos vinculemos y la Cátedra y el OC no son ajenos a ello.  Mientras más podamos aprender y ayudar, mejor.

Continuará

6 thoughts on “Chino en Cuba, cubano en China (I)

  • ¿”Controversial”? ¿Querrá decir “controvertido”? ¿El articulo es en español o en inglés?

  • Un efusivo saludo a Julito (ni idea de que andabas por acá), mi ex profesor de mandarín en la Casona de las Tradiciones. Aún guardo recuerdos suyos, tratando de que yo ubicara correctamente y de forma continuada, en una misma palabra, el primero y segundo tonos de la lengua china. Julio, ¡todavía no lo logro, aunque llevo más de 12 años en Pekín!
    En cuanto a las inquietudes de Isbel: El chino promedio no quiere saber nada de lo que pasó en la plaza hace 22 años: unos, porque saben que es tabú; y muchos otros por estar demasiado ocupados enriqueciéndose, viajando, o apenas sobreviviendo (ya lo dijo Julito en su crónica sobre los estibadores de Guangzhou), como para dar cabida a la política en sus vidas. Esto es una realidad como un templo, que se hace cierta especialmente para la nueva generación, entre la cual hay quienes incluso ni siquiera saben que alguna vez hubo disturbios en TiananMen. En relación con lo expuesto en la entrevista, sí difiero de la opinión de que en Cuba se esté haciendo algo similar a lo de China. Más bien, pienso, se está evitando tener que llegar tan lejos como los chinos, pues nuestro tejido social no resistiría ese embate.
    Profe Julio, si pasas por Pekín, te llevo al Pato Laqueado de Qianmen.. ¡¡un gran abrazo!!.

  • Una excelente entrevista, felicito al entrevistador por tan buenas y pertinentes preguntas y el entrevistado no sólo por las respuestas sino porque ayer fue su cumpleaños…Feliz Cumple..Chino?¡ Criollo?¡

  • Muy buena la entrevista, espero con espectación la segunda entrega.
    Sería interesante conocer cómo pervive en la memoria del pueblo chino (si es que lo hace) los sucesos de Tiananmen en 1989. Los audiovisuales que he visto parten de la visión de los que participaron (muchos de ellos en el exilio actualmente), pero ¿cómo ha vivido el pueblo el proceso de silenciamiento del hecho? ¿qué marcas ha dejado? ¿cómo ha reconfigurado el comportamiento político de la gente llana, trabajadora o estudiantil?
    Ojalá algo de eso venga en la segunda parte, si no, pues ya nuestro hermano Julio seguro que pensará y nos contará su visión.
    Gracias a Dmitri por esta buena iniciativa.

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