Ariel Ruiz Urquiola: “Yo nunca he querido ser un Zombi”

Por Vicente Morín Aguado

Ariel Ruiz Urquiola ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

HAVANA TIMES – Ariel Ruiz Urquiola accede a conversar días después de su comparecencia ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra. Tanto temía el Gobierno cubano a sus declaraciones, limitadas a 90 segundos reglamentarios, que orquestó una alianza de naciones contra un solitario campesino cubano, interrumpiéndolo cinco veces con el único objetivo de impedir que el mundo conociera su reclamo.

Dr. en Biología, Ruiz Urquiola es víctima de la inoculación del VIH por agentes de la policía política de su país. El científico disidente se niega al destino de mártir que le han ordenado en su Patria.

¿Qué sabías de los DDHH antes de tu presencia en las Naciones Unidas? ¿Qué sabes ahora?

Ariel Ruiz Urquiola: “Muchos opositores cubanos han presentado sus denuncias contra la dictadura antes que yo, recuerdo a Rosa María Payá, reclamando justicia por el asesinato de su padre, Premio Sajárov de la Unión Europea. Cuba fue firmante de la declaración universal en 1948, pero no la ha ratificado, lo cual nos lleva a la situación de complicidad de la dictadura con la violación de los DDHH.”

¿Ibas directo a enfrentar otro escenario difícil en tu vida?

“El comportamiento del Gobierno cubano, junto a China, Corea del Norte y otros países violadores de los DDHH era conocido, ellos se complementan, como también sabía que no todos los representantes en aquel teatro eran iguales, no todos comunistas, muchos desde una neutralidad, estaban dispuestos a apoyar nuestras denuncias. No obstante, tuvimos el caso honroso de Australia, que abrió el camino a mis palabras.”

“Noté complicidad con la verdad, por una parte, por la otra, entre los malos, complicidad para ocultar la verdad.”

Foto de archivo: Ariel Ruiz Urquiola en su finca.

Investigador de la naturaleza en Cuba, te has enfrentado a la Revolución de Fidel Castro, un político capaz de proyectar una imagen internacional de paladín en defensa de la naturaleza. ¿Cuál es tu juicio de quien fuera omnipotente administrador de nuestro país?

“Después del Ejército Libertador, que en tiempos de España incendiaba los campos de caña, el peor enemigo de la naturaleza cubana ha sido Fidel Castro.”

Aquí Ariel pide unos segundos y comienza una larga enumeración que, respetando sus palabras, la síntesis periodística obliga a resumir:

-Introducción de animales exóticos, depredadores, como dos especies de peces de agua dulce, las Clarias macrocephalus y gariepinus, con impacto brutal al expandirse liquidando otras especies autóctonas de peces, roedores y reptiles cubanos. La justificación, alimentar al pueblo. Hoy el pueblo vive de la ayuda del exterior, pero el daño ecológico es inmenso.

-La política fidelista de “ni una gota de agua al mar”, indiscriminada construcción de presas, extendida a todas las corrientes fluviales del país. Esto aceleró la salinización extrema de las costas, destruyendo los criaderos naturales de larvas de numerosas especies marinas.

-El elevadísimo precio pagado por la Zafra de los 10 Millones de 1970, porque años antes columnas de trabajadores-soldados arrasaron con áreas forestales, frutales, ganando tierras para sembrar caña. Jamás se logró la cifra prometida de azúcar. Hoy la industria azucarera está en crisis.

Yo recuerdo, de mi experiencia como espeleólogo, la intervención militar del extenso sistema cavernario nacional, y lo peor, bajo el liderazgo de la Academia de Ciencias, cuyo presidente, Antonio Núñez Jiménez, era un capitán del ejército de Fidel Castro, devenido Dr. en Geografía

Convirtieron las cuevas en refugios, almacenes, unidades militares de una guerra inexistente.  Núñez Jiménez fue uno de los grandes destructores de la naturaleza cubana. Un caso es el mural de la prehistoria en el emporio turístico de Viñales, unas pinturas que agreden el entorno natural, anticientíficas, modificando el paisaje.

Cuéntanos de las tortugas marinas, un caso insoslayable de tu biografía rebelde a favor de la naturaleza. Las represalias te privaron del doctorado, te expulsaron de la Universidad de La Habana y cerraron tu contrato de investigador en el desaparecido Ministerio de la Industria Pesquera. ¿Qué estaba pasando con esas especies universalmente protegidas, sujetas a tratados internacionales de los cuales Cuba es signataria?

Las tortugas son especies filopátridas, siempre regresan al lugar donde nacieron, en particular las tortugas marinas, son fieles al sitio de anidación. Ninguna tortuga marina es oriunda de ningún lugar, la mayoría de ellas son pantropicales, pero como son migratorias-filopátridas, salen, se mezclan en el mar, pero las cubanas regresan a Cuba.

¿Estaban cazando indiscriminadamente esos animales? ¿Qué relación tenía el asunto con el turismo?

Lo que afecta la biología de las tortugas marinas en relación con los hoteles es la intensidad de las luces, y la falta de protección de las luces proyectadas hacia el océano, de manera que cuando hay lugares iluminados evita a las tortugas marinas salir a poner los huevos, ellas se desorientan y se van a otra parte.

También el consumo de su carne, un gusto exótico bien pagado, un buen negocio, además de la pesca indiscriminada de Carey, concha muy apreciada en Japón. El Estado mentía deliberadamente a los organismos internacionales sobre la magnitud de las capturas.

Aunque pagaste los platos rotos, acusado de propagar una mala imagen de tu Gobierno, finalmente Cuba se vio obligada a decretar una moratoria indefinida a la pesca de esos quelonios.  Desterrado de toda área estatal, en 2016 decides irte a una finca familiar en Viñales, tierras en usufructo, donde intentas una bio-granja: ¿tu concepto de agricultura es posible en Cuba?

Mi concepto no se practica en Cuba, es imposible, pero es mi Patria, es donde único puedo con responsabilidad y derecho de ciudadano, intentar hacer valer mis ideas. La finca nuestra se ha convertido en supervivencia familiar, es también donde hemos demostrado producir, a pesar de todo el acoso, de los obstáculos puestos a nuestro trabajo allí.

Basta relacionar que de 2016 a 2019, por órdenes de la temida Seguridad del Estado, fueron liquidadas 4500 plantas de su café, 500 de la valiosa Cocoa, 14 variedades de bananas, árboles frutales y maderables, 4 cepas diferentes de caña de azúcar y, por si fuera poco, mataron ganado vacuno, ovino y equino. El tope del acoso fue encarcelar al propio Ariel cuando protestó por uno de tantos atropellos.

En Cuba, cuando estamos ante una situación extrema, sin opciones de escapar, suele decirse, “Estoy cumplido”. ¿Te sientes así ahora mismo?

Sí, pero desde mucho antes de caer preso, desde mis años estudiantiles, en especial desde 2005, cuando comprobé la total indefensión de una persona cuando entra al hospital por un tratamiento médico, como le ocurrió a mi hermana, paciente de un cáncer agresivo de mama, a quien han torturado, usando mecanismos no propios del tratamiento aplicable en su caso. Llegaron a pasarle un placebo en vez del medicamento correspondiente.

Mi hermana Omara y todas las mujeres que estaban en su misma situación creían que les estaban poniendo un tratamiento adecuado para combatir el cáncer de mama. Mi hermana que tenía un pronóstico de 6 meses de vida, es la única sobreviviente de aquel año, porque el grueso de las demás pacientes, quizás unas 120, ya no están.

Tu hermana se ha salvado, porque aprovechando tu especialidad en Biología Celular y Molecular, te has convertido en oncólogo. ¿Eso marcó el sentido de tu vida?

Comprendí como investigador, como científico, que por encima de mi bienestar material estaban esos problemas. Yo era un interlocutor entre un monstruo -el Gobierno-, y el pueblo de Cuba.

Las redes han magnificado tu lucha, la de todos nosotros. ¿Un mensaje viral?

Liberación. Los cubanos comienzan a entender a su país cuando salen del mismo, cuando llegan a otros lugares con democracia, con otro comportamiento social fuera de nuestro estado Off Line como vivimos durante años. Cuando regresan humillados como turistas, tratados igual a extranjeros en su propia Patria.

Los cubanos no podemos vivir eternamente de mendigos, dependiendo de nuestros hermanos que fueron al exilio, al exterior. No se puede vivir muriendo. Yo nunca he querido ser un zombi.

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NOTA: El Dr. Urquiola ha presentado un reclamo legal ante el Alto Comisionado de la ONU por los derechos humanos, contra el Estado cubano, por un crimen de lesa humanidad, la inoculación del VIH en su persona durante su estancia en el Hospital Provincial, de Pinar del Río, junio de 2018, bajo una huelga de hambre y sed, como prisionero de conciencia.

2 comentarios sobre “Ariel Ruiz Urquiola: “Yo nunca he querido ser un Zombi”

  • La verdad es difícil de decir y mucho menos de acertarla, quien puede luchar contra una pared, y más si esta la cambian constante, hoy estamos en la época di lo digital, la vida no es tal hermética como quisieran lo que pasa se puede ver en el mundo entero al momento

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  • “no se puede vivir muriendo”, la dura realidad cubana implantada por un pandillero desde 1959.

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