Ana Rosa Menéses y el flamenco en Cuba

Por Helson Hernández

Ana Rosa Meneses. Foto: Nancy Reyes

HAVANA TIMES, 12 mayo — Ana Rosa Menéses es integrante de Ecos, una de las más aplaudidas compañías que cultiva el género del Flamenco en la isla, la cuál, según nuestra entrevistada, aun con tantos años de quehacer firme y constante, no pueden disponer de un espacio propio para su entrenamiento, desarrollo y superación.

HT: Se siente mas bailaora, o bailarina?

Ana Rosa Menéses: Un poquito de cada una…

HT: Entonces, preferiría más el tablao o el teatro, y por qué?

ARM: Me cuesta elegir porque disfruto mucho los dos, los dos tienen su propia magia y encanto, en el tablao uno se ríe, llora, se burla, canta, improvisa, prueba nuevos soniquetes y movimientos, sientes y ves la reacción real del público y por supuesto, se ven más los errores, es una maravillosa escuela para el flamenco… el tablao es tradición y espontaneidad, pienso que ese carácter no se debe abandonar o desvirtuar.

El teatro es diferente, al estar más distante del público, uno necesita proyectar un poco más, pero me gusta mucho ese aislamiento que se produce, no ves a nadie, las luces también son maravillosas, logras con ellas diferentes imágenes y sensaciones, lo que más sientes es la música, es como si estuvieras sola…

HT: En Cuba se ha desatado en los últimos tiempos una fuerte presencia de cultivadores de Flamenco, que han dejado de ser simples aficionados al género para convertirse, como en su caso, en primeras figuras.  Que me puede agregar al respecto?

ARM: Hace años, lo primero que me conmovió del flamenco fue el cante, es muy profundo e impresionante, luego me fue cautivando su manera de expresión en el baile, sus movimientos fuertes y a la misma vez sensuales, es un baile lleno de matices, puede ser muy doloroso e igualmente alegre…después, sin ninguna intención de alcanzar una categoría o un nombre, me dediqué junto a otros colegas, a investigar, estudiar y desarrollar este género, que nació en Andalucía, pero por suerte se expandió por el mundo, principalmente por América.  Gracias a ese estudio conozco el flamenco, pero no me creo una primera figura, no se termina nunca de aprender, hasta de los aficionados aprendo cosas muy buenas.

HT: Usted es una de las bailarinas más hermosas en cuanto a presencia y proyección dentro del flamenco que se baila actualmente en la isla, y aún más cuando apreciamos su entrega.  Precisamente como se define viéndose en el hecho danzario?

Ana Rosa Meneses. Foto: Nancy Reyes

ARM: Ya lo dije al principio, me siento un poco bailaora y un poco bailarina, pienso estudiar siempre, me gustaría extraer más detalles de nuestra cultura e incorporarlos más en mi forma de bailar el flamenco.

Con respecto a la belleza, siempre uno debe cuidar su presencia, pero me encantaría ponerme vieja bailando.  Aprovechando el peso de los años y hasta el peso corporal se puede mostrar una imagen preciosa, de hecho lo he visto en muchos artistas flamencos, lo que me importa es trasmitir el sentimiento, el disfrute y por supuesto, un mensaje.

HT: Antes de llegar a Ecos junto al también Primer Bailarín Danny Villalonga, nos llama la atención que la mayoría de los que bailan el flamenco en lugares reconocidos en la isla provienen, antes de hacer sus propios proyectos, de la compañía Ballet Español de Cuba, donde usted particularmente pudo hacer roles protagónicos en grandes puestas, entonces porque la decisión de abandonar ese estatus.

ARM: En el Ballet Español aprendí muchísimo, fue una enseñanza muy importante en mi carrera, aprendí a bailar diferentes estilos de la danza española, pero el flamenco siempre fue para mi único y especial.  A medida que pasó el tiempo fui desarrollándome más técnicamente en el flamenco y un grupo pequeño comenzamos a hacer tablao, ese fue el arranque, luego vino el deseo de probar y arriesgarme en un proyecto que no sabíamos cómo iba a salir, pero nos llenaba de ilusión, siendo el flamenco el incentivo principal, no me sentía mal, pues pretendía seguir perfeccionándome y lograr igualmente una superación.

HT: Se dice que aun el flamenco en Cuba es una manifestación que no sale de un espacio poco próspero para el que lo cultiva.

ARM: Así es, el flamenco gusta mucho, pero sigue siendo un arte de minorías, aquí y en otros países imagino que igual.  El flamenco es atractivo pero hay que conocerlo, adaptar el oído a esa música, educarse, no es una música pegajosa, es una música dolorosa, en ocasiones escasa de melodía, triste, el cante flamenco es desgarrador, eso no todo el mundo lo asimila, por eso siempre se ve limitado a determinados lugares, que ya se vuelven típicos para este arte, y se hace muy difícil dar a conocerlo en espacios nuevos.

Para eso trabajamos, porque ha pasado que en lugares donde nos ve un público completamente desacostumbrado nos ha sorprendido como hay personas a las cuales les emociona lo que mostramos.  Hay que luchar y trabajar poco a poco por extenderlo a otros espacios.

HT: Y con Ecos, la compañía de la cuál es Primera Figura actualmente, no solo asume la condición de bailarina, háblenos también de la creadora que habita en usted.

ARM: Llevo conmigo la creación todo el tiempo, me encanta bailar, pero igualmente me gusta crear y dejar un trabajo que pueda apreciarse, disfrutarse, que también yo pueda perfeccionar con el tiempo.  Hay más por hacer y en la creación me falta mucho, es un trabajo que no cesa y que debe evolucionar constantemente, como mismo ha evolucionado el flamenco en sí.

HT: Sus principales inconformidades como exponente del flamenco en Cuba.

ARM: Mi principal inconformidad es que aun con nuestros años de quehacer firme y constante, no podamos disponer de un espacio propio para nuestro entrenamiento, desarrollo y superación.  No contamos con una sede para la continuidad del trabajo y además para algo que es muy importante: la enseñanza.

HT: Muchos aplauden y celebran el resultado de una puesta en escena como es el caso de todos los espectáculos que presenta su compañía, pero detrás de esa representación hay muchas experiencias que a veces pueden provocar la desmotivación.  Algo que decir al respecto?

Ana Rosa Meneses. Foto: Nancy Reyes

ARM: La fundamental desmotivación que sufro y lo digo también en nombre de todos mis compañeros, es lo que comenté anteriormente, es la ausencia total de un espacio donde podamos darle seguimiento justo a nuestro trabajo, gran parte de esos espectáculos que aplaude el público son hechos bajo un estrés y esfuerzo inmensos… esperamos que así no sea eternamente.

HT: Ha tenido experiencias valiosas junto a reconocidos artistas del mundo del flamenco, cuéntenos sobre esto.

ARM: He tenido la dicha de conocer muchos artistas fabulosos, entre ellos el maestro Manolo Marín, Eva la Yerbabuena, Israel Galván, músicos también, de los cuales igualmente se aprende mucho, algunos enseñan más que pasos, por ejemplo con Eva aprendimos mucho sobre la manera de ver el baile, es una maestra que te inculca lo natural, lo espontaneo, nos hablaba todo el tiempo de cómo hay que conocerse el cuerpo, fue muy provechoso conocerla.

Con respecto a la música igual han venido maestros magníficos y distintos, la enseñanza que he archivado de estos buenísimos profesores es que en el flamenco no importa mucho mostrar una súper elaboración o derroche de técnica, realmente lo importante es mostrar más con menos, disfrutar, sentir, matizar, dominar el espacio, el cuerpo y el momento, y estas son cosas muy difíciles de lograr.

HT: Cuantos años en el flamenco y cuantos de vida ya posee Ana Rosa Meneses?

ARM: Dedicada al flamenco solamente llevo 12 años, los años que tiene mi compañía, pero desde muchos atrás ya me gustaba de una manera muy exclusiva.  Y de vida pues, tengo 33 años de edad.

HT: Y los mayores deseos para proseguir llenando de satisfacciones su trayectoria?

ARM: Hay muchos deseos por ahí que tendría que organizar en mi interior y luchar por lograrlos,  no sé si todos los lograré, el deseo más importante es tener siempre ganas de hacer, eso es lo que no se puede agotar, me da terror dejar de sentir un día el deseo de bailar, crear, enseñar, ese es el primero, no parar de trabajar, porque el flamenco forma parte de mi vida, ya es muy tarde para prescindir de él.

También deseo larga vida para mi compañía Ecos, que nuestro esfuerzo no sea en vano y perdure lo que hacemos en el trabajo de nuevas generaciones.

 

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