“Venezuela se hunde…clap clap”

Caridad

HAVANA TIMES — Hace mucho que no me animo a escribir. Siento que sería lo más parecido a revolcarme en la mierda. Espero que no se ofendan por la palabra, e incluyo al editor para que no me censure. Pero me parece más sincera que otra frase menos escatológica.

Seguirle el ritmo a cada nuevo destello de locura, estupidez, falacia,  cinismo, autocracia o cuantas violaciones de la sensatez se empecinen en cometer los que están al frente del gobierno de Venezuela, es imposible siempre que desee permanecer en mi estado de “semi-plena-felicidad”. Dicho de un modo más resumido, mejor mantenerme lejos de la podredumbre gubernamental, con tal de mantener mi cordura.

Resulta más que suficiente que los jabones con que me baño desde febrero, sean traídos de Cuba, porque aquí no puedo encontrarlos, igual los desodorantes, el azúcar. Y mejor no alargo el listado de calamidades, porque sería redundante y masoquista. La verdad es que, aunque sea imposible comprar muchas cosas, al menos no tengo que preocuparme por la alimentación de un hijo o hija, y mi costumbre de solo hacer una comida fuerte al día me ayuda a sobrellevar la precaria alimentación que se está haciendo común entre los venezolanos de a pie.

Lo que más me espanta es que lo que vi venir  hace más de un año, está cumpliéndose con una exactitud macabra. Y no es que sea adivina, por supuesto que el solo hecho de haber vivido en Cuba es escuela más que suficiente para predecir cada paso de un gobierno camino a la dictadura; pero verlo con mis propios ojos es siempre más asfixiante que nacer en un país donde solo a medida que creces y te alejas de la infancia comienzas a descubrir que vives bajo un gobierno totalitario.

Divertiría, si no lo hubiese vivido en la Isla, la nueva campaña para que todos sembremos en la ciudad. Lindos huertos urbanos surgen – en medio de la sequía – para combatir la guerra económica. Cada empresa u organismo gubernamental debe tener un huerto en sus instalaciones.

No sé si habrán sobrevivido después de esta temporada en la que apenas se trabaja los  lunes y martes. Ese es uno de los motores económicos promovidos por Maduro, ahorrar energía en las oficinas, porque el embalse del Guri apenas tiene agua.

Dicen las lenguas malas que la verdadera razón de que se haya dragado algunas zonas del Guri es para la explotación de los yacimientos de oro en su interior. Ya sabemos que a falta de un buen precio de venta del petróleo, el gobierno se aferra cada vez más a la explotación de estos minerales… y su venta, claro.

Es tan fácil saltar de un huerto urbano a la explotación y venta del oro… Siguiendo por los caminos de la siembra generalizada puedo llegar a un mensaje que recibimos hace un par de días en el celular.

El remitente… o la remitente, es un miembro del Consejo Comunal… o uno de sus dirigentes. Para quienes no conocen aún qué es un Consejo Comunal basta mencionarle a los CDR de Cuba, pero con menos miembros y obligatoriedad… por el momento. Digo por el momento, porque clap clap…no estoy aplaudiendo.

Las CLAP (y no estoy de humor para traducir ni averiguar qué diablos quieren decir esas sonoras siglas) han sido creadas como un nuevo órgano para la entrega de comida casa por casa.  Explico con calma: ya las colas no son esas cosas casi normales del año pasado. Se han reproducido y alimentado del mismo modo en que se reproducían los Gremlis, por puro contacto con el agua, y su apariencia ya nada tiene que ver con aquellas dulces reuniones bajo el sol que podían durar dos o tres horas. Esto es solo evidencia de la escasez, cada vez mayor, de alimentos.

mierda 2A la carestía se le agregan los precios altísimos de lo que se logra conseguir. Como la mayoría de los mercados del gobierno han cerrado – y no  voy a indagar sobre el resto de las razones – Maduro decidió crear este otro organismo que se encargue de entregar alimentos a la población. Este sí será un método confiable sin ladrones de por medio…

Pero no es tan sencillo. Las CLAP están vinculadas a los Consejos Comunales, o sea, los que forman parte de los Consejos Comunales son los mismos que conforman las CLAP. Y los Consejos Comunales solo están conformados por chavistas convencidos… muy convencidos.

Las CLAP prometen llevar Una Bolsa de comida a cada uno de los habitantes de su zona, a un módico precio…no sé cada cuanto tiempo. En mi caso, vivo en un edificio y aunque ni mi pareja ni yo nos vinculamos con ningún partido político ni asociaciones,  recibimos la visita de un miembro del  Consejo Comunal para la entrega de la dichosa bolsa, pero antes debimos rellenar una planilla con nuestros datos: salario mensual, cantidad de personas que viven en el apartamento, filiación política, entre otros.

Dicho sea de paso, las personas que viven solas no tienen “derecho” a la bolsa (a estas alturas me muero de ganas de decirle javita como en Cuba). Pues varias semanas después de rellenar la planilla, y luego de varios fallidos avisos de la esperada venta, recibimos ese mensaje de parte del Consejo Comunal en el que se nos avisa que están trabajando con seriedad en ese asunto de traer las bolsas de comida, pero que haríamos muy bien en no solo esperar con las manos cruzadas y ponernos a sembrar que bastantes espacios disponibles hay alrededor de nuestro edificio.

No voy a incluir la anécdota personal luego de recibir este inesperado mensaje de alguien a quien no conozco y a quien nunca le pedimos nada, mucho menos una jaba llena de sobras.

Mientras el señor presidente habla largas horas en cadena, cada día de la semana, y transmiten en vivo la entrega de las miserables bolsas como si de trasplante de órganos se tratara; se prohíben las demostraciones públicas de desafección al gobierno. Se crea un Estado de Excepción que permite al presidente moverse a sus anchas, sin tener en cuenta a una Asamblea que fue elegida por la mayoría de los venezolanos.

En las elecciones parlamentarias en diciembre pasado, la mayoría de los venezolanos votó  en contra del gobierno o en contra de su gestión que es casi lo mismo. Una presidencia con algún asomo de honestidad permitiría el curso de la ley y  escucharía la solicitud – de un amplio sector del país –  de un referendo revocatorio. Pero en vez de eso solo ofrece amenazas de disolución de la Asamblea, aumento solapado y desmedido del precio de artículos de primera necesidad, bravuconería y más bravuconería y clap…clap…clap.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.


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