Venezuela, la histeria oficial

Por Caridad

Ilustración por Yiya

HAVANA TIMES – El miedo es la emoción que controla el resto de las reacciones y el comportamiento en general de los seres humanos.

En estos momentos hablar del coronavirus es sinónimo de miedo sino de terror.

No voy a hablar de los intereses políticos-sociales y económicos (que acaso sean uno solo) detrás de la histeria mediática, cuya punta de lanza es esta gripe. Cada cual puede investigar lo que le parezca y creer lo que le convenga, según sus niveles de miedo.

En Venezuela no temo al coronavirus. En Venezuela temo al “corona maduro”.

Desde hace varios años las investigaciones médicas y científicas están prácticamente detenidas. En otros diarios he advertido sobre esto.

No solo están detenidas por falta de insumos o de presupuesto estatal para ellas, sobre todo, por el vandalismo a instituciones como el Instituto de Medicina Tropical y por el acoso a los profesionales que intentan advertir sobre rebrotes de enfermedades que, incluso, se consideraban extintas en este país (o al menos controladas), como es el caso de la malaria y la tuberculosis.

La mayoría de los ministerios están tomados por las fuerzas militares, o sea, encabezados por un señor uniformado. Imagino que sea por ello que, en Venezuela, la información sobre esta gripe la “ofrecen” el presidente, la vicepresidenta y el ministro de las Fuerzas Armadas.

En Venezuela han declarado cuarentena nacional y no parece ser una medida dictada por un grupo de científicos, sino por el grupo de militares al mando.

Está de más decir que, si a nivel mundial los científicos apenas han tenido tiempo de ponerse de acuerdo en cuanto a lo más adecuado para detener esta gripe (pues ni siquiera se ha podido comprobar la eficacia a largo plazo de estas cuarentenas); mucho menor capacidad tendrán este grupo de militares para encontrar las mejores medidas y el modo de llevarlas a cabo.

El mandatario ha ordenado el uso Obligatorio de mascarillas, aunque la OMS indica su uso solo para personas que estén pasando por el proceso viral o quienes están a su cuidado. A pesar de esta medida obligatoria, no ha puesto a la venta a un precio asequible dicho implemento.

Las empresas privadas – acaso en manos de empresarios boliburgueses muchas de ellas – se aprovechan de la situación y en algunos sitios expenden las mascarillas hasta en dos millones de bolívares (casi 30 dólares).

De todos modos, aunque el precio estándar está entre los setenta mil y los quinientos mil bolívares, no debemos perder de vista que el salario mínimo no llega a los cuatrocientos mil bolívares. Acabo de leer en un periódico digital que, en Caracas, la Guardia Nacional anda arrestando, con el uso de armas largas en este procedimiento, a personas que no llevan puesto el dichoso tapabocas.

Nadie ha dicho que esos tapabocas son D E S E C H A B L E S. Y mientras la televisión da simpáticos cursos para fabricación casera de esos artículos, tampoco informan que los que hagamos en casa no sirven para un C A R A J O.

Se informa, también, que la venta de gasolina está restringida y en manos de los militares, esto último no resulta novedoso, y llevamos meses con problemas para acceder a la gasolina, pero si ya había problemas, con este acceso restringido ¿cómo se moverá la comida dentro del país?, ¿cómo compramos el agua las personas que no tenemos acceso a ella?, ¿cómo llegan al hospital los que sufren cualquier enfermedad?, ¿cómo llegan a sus trabajos los que laboran en servicios de primera necesidad?

También planean cerrar el metro de Caracas y las otras pocas vías ferroviarias. Por supuesto que también está prohibido moverse de un estado a otro, o entre municipios, incluso donde no hay casos de coronavirus.

Que me disculpen los que andan aterrorizados por una gripe que, como la mayoría de las gripes, lamentablemente afecta más a las personas de la tercera edad y con el sistema inmunológico debilitado; pero este asunto me recuerda más a la reconcentración de Weyler (Cuba 1896) que a otra cosa.

Obviamente, no creo que Maduro haya creado ni promovido esta virosis, pero como dice el proverbio, le ha caído como anillo al dedo.

Junto con el toque de queda, perdón, la impuesta “cuarentena social”, se hizo oficial en Gaceta el aumento de la Unidad Tributaria de la que hablé en el post anterior, de cincuenta mil a más de un millón.

Si en el diario trajín de la sobrevivencia, los venezolanos apenas tienen tiempo de estar informados sobre las movidas del Gobierno y sus consecuencias, ahora que tienen que luchar contra la inflación, la especulación, una gripe agresiva, la histeria oficial y la casi prohibición de salir a trabajar para ganarse el sustento, menos pondrán atención a los anuncios que el Gobierno introducirá entre gritos y gritos por la condenada gripe.

Maduro también ha aprovechado el coronavirus para intentar hacer las paces con el FMI. Ha solicitado un préstamo millonario para “enfrentar” lo que él y sus cómplices han creado desde hace más de 4 años de crisis económica. Si hoy Venezuela no tiene recursos médicos ni para aliviar la fiebre que provoca la gripe, es culpa de Maduro y sus lacayos.

Si dentro de unas semanas el caos habitual se hace incontrolable, será su culpa también.

Como todo se aprovecha para su beneficio, no hay medidas que realmente ayuden al sector de la población más vulnerable a esta enfermedad. Se habla de higiene corporal extrema y las calles están tomadas por la basura, la escasez de agua continúa y los productos de limpieza son incomprables.

Se obliga a usar un implemento para que fuera de Venezuela la gente “vea” que aquí se está trabajando contra la epidemia, pero no se habla de cómo podemos fortalecer el sistema inmunológico con la poca calidad alimenticia. Y mucho menos de cómo vamos a sobrevivir sin trabajar…

Venezuela no tiene condiciones para enfrentar ningún tipo de epidemia, tampoco para que la población sobreviva a esta clase de cuarentena. Es más fácil sobrevivir al coronavirus que sobrevivir a Maduro.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.

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One thought on “Venezuela, la histeria oficial

  • Es cierto, a maduro le ha venido esta pandemia como anillo al dedo para justificar su debacle y para terminar de militarizar el país. De momento nadie puede mencionar a Guaidó porque el que tiene el mando del país de facto es él y ni hablar de elecciones, solo de coronavirus. Todo es propaganda y manipulación política. Si había pocas libertades y esperanzas, con el covid19 desapareció todo de la escena. Muy lamentable todo, tanto el coronavirus como el coronamaduro.

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